Anika entre libros

Vulva. La revelación del sexo invisible

Ficha realizada por: Saray Schaetzler
Vulva. La revelación del sexo invisible

Título: Vulva. La revelación del sexo invisible
Título Original: (Vulva, 2009)
Autor: Mithu M. Sanyal
Editorial: Anagrama
Colección: Compactos


Copyright:

© 2009, Verlag Klaus Wagenbach

© 2012, Editorial Anagrama

© Megan Galante, ilustración "42 vaginas"

Traducción: Patricio Pron
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Junio 2018
ISBN: 9788433960276
Tapa: Blanda, bolsillo
Etiquetas: magia, arte, catolicismo, cristianismo, investigación, ensayo, erotismo, feminismo, filosofía, judaísmo, psicología, libros ilustrados, literatura polaca, mitología, sexualidad, simbología, Iglesia, biblia, psicoanálisis, sexo, religiones, literatura hindú, machismo, cirugía plástica, misoginia, órdenes religiosas, ablación, tabús, pioneras, diosas, iconos, sobre cultura, strippers, sobre escritoras, libros sagrados, genitales, corán
Nº de páginas: 302

Argumento:

Los conocimientos y reflexiones de esta autora de origen hindú polaco ven la luz hace pocos años, en un ensayo pionero y valiente que desentierra el mito de la vulva como simple órgano sexual restringido al ámbito de la enfermedad o la reproducción.

Mithu M. Sanyal acude en los años ochenta a la biblioteca de Düsseldorf para documentarse sobre el mundo del sexo femenino, y más concretamente sobre la vagina. Para su sorpresa, no encuentra ni un solo libro de referencia sobre el tema.

Este será el inicio de un largo recorrido de investigación en ámbitos tan variados como la religión, la filosofía o las chicas grrrl de los setenta. 

 

Opinión:

 

¿Por qué la vulva parece ser invisible, mientras que el pene lo llegan a dibujar incluso niños y niñas de corta edad? ¿Dónde está el lugar que le corresponde al símbolo sexual femenino en la historia? Qué tiene de cierto lo que se denomina la "mirada fálica", término que se traduce como el miedo irracional -y absurdo- de los hombres a ser devorado por un símbolo sexual del género opuesto. La vulva, difamada durante siglos, ocupando un lugar oculto e inexacto entre la negación y la invisibilidad más absoluta, se nos muestra como un nuevo descubrimiento que, para asombro de muchas personas, pocos son capaces de mostrar sobre el papel, todo lo contrario que su homólogo, el pene.

Un viaje cultural desde la Grecia Antigua, deteniéndose en el Corán o la Biblia y que continúa en la Edad Media y hasta nuestros tiempos, haciendo hincapié en la represión de la sexualidad femenina por parte, sobre todo, del cristianismo, el mismo que diseñaba sus catedrales imitando el cuerpo femenino en su arquitectura sacra. Paradojas que encuentran respuesta en una simbología objetivo de los hombres de vanagloriarse de ser ellos quienes dan a luz, ya que se consideran los únicos representantes de Dios en la tierra.

Aparecen términos que si bien hoy nos producen media sonrisa condescendiente eran algo fascinante (y me atrevo a aventurar que aún hoy en día lo sigue siendo en determinado ámbitos masculinos), como el de la "vagina dentata" o el streaptease. El discurso misógino aparece en cada esquina, ya sea de manera explícita, por medio de párrafos extraídos de obras religiosas, como de obras de autores de renombre, ya que el ha estado en manos de los hombres durante toda la historia, lo mismo que lo ha estado el cuerpo femenino, sobre todo en cuanto a violaciones y permisos para su uso y disfrute a modo de objeto se refiere.  Todo lo anterior se reivindica de un modo contundente en este caso.

Me ha parecido un ensayo interesante y diferente, que toma más interés cuando le da una perspectiva de género, rescatando referencias desfiguradas por el paso del tiempo, en un intento de reconstruir la trascendencia cultural en torno al genital femenino que le dote de la visibilidad que la historia y los que se han apoderado de trasmitirla han reprimido.

Aparecen por ejemplo denominaciones comunes que eran aceptadas para que los chicos tuvieran un foco de referencia a la hora de nombrar su órgano sexual, pero no ocurre otro tanto con las chicas, que se deben conformar con nombres de carácter individual, o, hasta hace no muchos años, con el tosco e infantil "lo de abajo" o "tus partes", un eufemismo que se les enseña a las niñas para ocultar el nombre propio de su anatomía sexual. ¿Cómo pretendemos que una niña abusada se defienda si apenas sabe de qué habla o en qué términos hacerlo?

Para remarcar, un anexo extenso de casi cuarenta páginas de notas, aclaraciones y referencias bibliográficas, así como ilustraciones interesantes de diferente procedencia.

Añade un índice que ayudará a dirigirse a aquello que nos interesa, pues la información más insospechada y curiosa se encuentra en el interior de esta obra.

Como no deja de recordarnos en todo el ensayo, de lo que no se habla, no existe, y lo que no se muestra, no es susceptible de que se hable de ello.

Makechu

 

 

 

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