Anika entre libros

Personas desconocidas

Ficha realizada por: Lidia Casado
Personas desconocidas

Título: Personas desconocidas
Título Original: (By Persons Unknown, 2016)
Autor: John Katzenbach
Editorial: Ediciones B


Copyright:

© John Katzenbach, 2016

© Ediciones B, S.A., 2016

Traducción: Gema Moral Bartolomé
Edición: 1ª Edición: Diciembre 2016
ISBN: 9788466659314
Tapa: Blanda
Etiquetas: maltrato, malos tratos, familia, género negro, enfermedades mentales, policiaca, literatura estadounidense, novela, secuestros, thriller, venganza, violencia de género, desapariciones misteriosas, obsesiones, divorcio, casos sin resolver
Nº de páginas: 480

Argumento:

Gabe y Marta son dos policías que han vivido días mejores (en lo profesional y en lo personal) y que ven cómo sus carreras se unen en el último intento de sus superiores por aparcarlos en un departamento de casos imposibles antes de su expulsión definitiva del cuerpo. Pero lo que iba a ser un mero dejar pasar el tiempo para ambos (y para sus superiores) se convierte en una investigación en toda regla cuando Marta descubre una posible conexión entre la desaparición de una adolescente y cuatro asesinatos sin relación aparente.

 

Opinión:

 

Leer a Katzenbach siempre es un placer. Y lo es no solo porque su prosa es ágil, porque sabe imprimir a cada novela el ritmo que necesita, porque toca temas interesantes, porque traza personajes humanos, imperfectos y creíbles o porque sea capaz de crear tramas que convierten sus obras en auténticos page-turner. Si hay algo que me gusta de este autor por encima de todas estas bondades es su tratamiento de las supuestas víctimas, sus giros inesperados y esa doble cara que consigue darles a todos los personajes.

Aunque en este caso la valentía de las supuestas víctimas no es tan clara como en "El hombre equivocado" o "Un final perfecto", también hay mucho de instinto de supervivencia y de salir al paso frente a todos los bofetones que la vida nos da en sus personajes. Y, en esta novela, eso ocurre no solo en las víctimas sino también en los propios investigadores del caso. Es más, me atrevería a decir que también le ocurre lo mismo a los malos.

Si es que pueden considerase malos porque una de las cosas que más me ha gustado de esta nueva obra de Katzenbach es que hay una cierta disolución de los límites entre bondad y maldad o, si se quiere, entre lo que está bien o mal hecho. Y no es que justifique el asesinato, el secuestro o las palizas, pero sí que consigue abrir interrogantes en la cabeza del lector sobre los conceptos de justicia, moralidad, venganza, ética y protección a quienes quieres.

El autor va trenzando dos subtramas diferenciadas (la que tiene que ver con la desaparición, veinte años atrás, de una chica de trece años y las cuatro muertes, aún sin resolver, que se sucedieron en los meses siguientes y la de una traficante de drogas cuya mujer e hijo fueron asesinados y al que finalmente metieron en la cárcel por un delito menor) para ofrecernos una novela que sí, tiene sus remansos y sus momentos un poco más tranquilos pero que, en general, no da tregua al lector.

Porque a estos casos policiales y todas sus implicaciones (y son muchas) hay que sumar las subtramas que afectan a los dos personajes principales: Gabe y Marta. Dos subtramas cuyo desarrollo ocupa los primeros capítulos de la novela (en una suerte de presentación de personajes que respeta a la perfección la estructura clásica en tres partes: presentación, nudo y desenlace) pero cuyas consecuencias se viven hasta las últimas páginas. Y es que lo que les ocurre a los dos en momentos anteriores al inicio del relato no solo marca sus vidas y su forma de ser de hoy en día sino que es el desencadenante directo de la caída de su prestigio en el cuerpo policial y continúa influyendo en las decisiones que van tomando a lo largo de la obra.

Exponiendo este bagaje personal y gracias no solo a cómo actúan o lo que dicen sino a los retazos de pensamiento que Katzenbach nos van presentado durante la narración, el autor consigue dar muchísima profundidad a sus personajes además de, como decía al principio, convertirlos en unos antihéroes muy heroicos o, si se prefiere, en seres humanos complejos, con sus méritos y sus deméritos, sus valentías y sus cobardías, su profesionalidad y sus miedos. Es decir, seres humanos, a secas.

No menos humanos y complejos son los personajes que tienen que ver con las subtramas que investigan Gabe y Marta. Personajes secundarios o, incluso, terciarios pero que también dan mucho que pensar al lector y que ahondan en esa idea general que transmite la obra: no hay ángeles ni diablos. Todo depende de las circunstancias. Todo depende de cómo sepas asimilar lo que te ocurre. Todo depende de la gente de la que te rodees. Todo depende de que lo que esté en juego cuando la vida reparte sus cartas.

Y una breve (brevísima, porque ahí sí que no quiero desvelar nada a nadie) mención al final de la novela, a la resolución del caso: me ha puesto los pelos de punta. Solo de pensarlo... uf, no sé qué haría yo si me viera en esas circunstancias. Probablemente lo mismo... pero hay que verse. Me hubiera gustado algo más de profundidad en este tema (que me parece taaaan interesante) pero entiendo que adelantar la resolución comprometería el efecto sorpresa que Katzenbach ha planificado para el final de su novela y alargar la obra una vez resuelto el caso ahondando en esta cuestión dejaría un peor sabor de boca en el lector.

Así pues, el autor vuelve a ofrecernos una novela compleja y llena de matices, que profundiza en la dualidad del ser humano y que toca la fibra más directa del lector.

Lidia Casado

 

 

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