Anika entre libros

La tierra de las cuevas pintadas

Ficha realizada por: Vane Gómez
La tierra de las cuevas pintadas

Título: La tierra de las cuevas pintadas
Título Original: (The Land of Painted Caves, 2011)
Autor: Jean M. Auel
Editorial: Maeva
Colección: MaevaRed


Copyright:

© Jean M. Auel, 2011
© Maeva Ediciones, 2026

Traducción: Carlos Milla / Isabel Ferrer
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Mayo 2026
ISBN: 9791388136054
Tapa: Blanda
Etiquetas: familia aventuras naturaleza culturas feminismo ficción histórica supervivencia narrativa libros ilustrados literatura estadounidense novela prehistoria sagas viajes tribus neandertales clanes mapas maternidad tradiciones cazadores antepasados
Nº de páginas: 815

Argumento:

Ayla ha sido madre, pero a la par es acólita de la primera e inicia su adiestramiento.

Cuando Ayla visita algunas de las Cuevas Sagradas y descubre sus pinturas, conecta de una forma única con la naturaleza. El poder espiritual de Ayla es muy fuerte, pero también le implicará un gran sacrificio.

 

Opinión:

 

"La tierra de las cuevas pintadas" es la sexta entrega de la saga "Los hijos de la Tierra", escritos por Jean M. Auel.

Esta saga está compuesta por un total de seis novelas, e irremediablemente hay que leerlos en orden, el cual es: "El clan del oso cavernario", "El valle de los caballos", "Los cazadores de mamuts", "Las llanuras del tránsito", "Los refugios de piedra" y "La tierra de las cuevas pintadas".

Ediciones Maeva está reeditando esta exitosa serie en una nueva edición, actualizada y revisada. Además, visualmente va a quedar una colección muy bonita, ya que a cada entrega se les ha asignado un color. Pero todos ellos tienen un detalle en común, y es que cuentan con una filigrana plateada en cubierta, lomo y contracubierta que le da un aspecto muy llamativo y elegante.

Otro aspecto en común, es que en todas las entregas se ha incluido un mapa, a doble página y en blanco y negro, para que el lector pueda seguir los pasos de Ayla, y posteriormente con Jondalar durante su viaje hacia el territorio de los Zelandonii. En esta última entrega, encontramos un mapa en el cual se indica el territorio de los Zelandonii y la ubicación de las distintas cavernas que visitan y las Cuevas Sagradas. Me ha gustado mucho este detalle, ya que así es más fácil imaginar las grandes distancias que recorrían a pie y que para ellos era algo habitual.

En "Los refugios de piedra", Ayla acaba de ser madre y además es acólita de la Primera. Tal y cómo todos le han ido indicando durante toda su vida, como Creb o Mamut, Ayla está unida a la Zelandonia, así que durante "La tierra de las cuevas pintadas" la acompañaremos en su Gira de Dornier y durante su adiestramiento. Pero Ayla también es madre, y está emparejada con Jondalar, así que tendrá que combinar ambos mundos, algo que como descubriremos no es fácil. Aunque fue muy bien aceptada entre los zelandonii de la Novena Caverna, aun así, miembros como Laramar, Brukeval o Marona, siguen sin aceptarla y le harán pasar por momentos complicados.

Jean M. Auel tiene una narración muy pausada y descriptiva. Es de esas prosas que abrazan al lector y le hacen parte de la historia. Me encanta cómo enfoca la parte de ficción histórica, imaginando a nuestros antepasados descubrir, por ejemplo, que se puede domesticar a los animales, como los caballos y los beneficios que les dan; el uso de las plantas medicinales pero también como alimentos; como de los animales que cazaban aprovechaban todo, como para ropa o utensilios; o por ejemplo las firmes creencias sobre Donii y La Madre, la unión de los espíritus para que una mujer se quede embarazada.

En este aspecto, me ha gustado mucho cómo la autora expone la sociedad, el pueblo o la familia, ya que cuando Ayla tiene "la llamada" y es bendecida con su Don a cambio de un gran sacrificio, las ideas que los zelandonii tenían hasta entonces son puestas en tela de juicio. Vemos cómo la mentalidad va cambiando, y cómo nacen de una manera más intensa los celos, el sentimiento de propiedad y también de orgullo o la deshonra que puede suponer. Ahora bien, las ideas de la Primera para aplacar los ánimos me han encantado, y ojalá en algunos aspectos pudiera ser así a día de hoy, ya que los niños son los que muchas veces pagan los problemas de los padres.

Otro enfoque positivo que se nos ha olvidado es que nosotros somos un habitante más de la Tierra, a la cual tenemos que respetar. Los zelandonii nos enseñan la importancia de no agotar todos los recursos naturales, sean animales o plantas, para que se pueda recuperar y en un futuro volver a disponer de ellos. Por eso no matan a todos los animales, solo los que necesitan, y dan gracias a Donii por ese sacrificio; al igual que no hacen las famosas y multitudinarias Reuniones de Verano siempre en el mismo sitio para dar tiempo a que los árboles y las plantas vuelvan a crecer. Un respeto que por desgracia con el paso de los años hemos olvidado.

Gracias a Ayla y su Gira de Dornier, Jean M. Auel nos deleita con unas descripciones muy precisas sobre las representaciones que los Antiguos han dejado en las llamadas Cuevas Sagradas. Quién haya tenido la oportunidad de visitar este tipo de cuevas, como la de Altamira, estará de acuerdo con la Primera, Ayla y el resto de zelandonii en la magia de esas pinturas y el poder que transmiten.

Por poner un pero, quizá en "La tierra de las cuevas pintadas", me han sobrado páginas. Jean M. Auel repite en reiteradas ocasiones escenas o momentos vividos en las entregas anteriores, como cuando Ayla vivía en el Valle, cuando encontró a Whinney, Bebé o Lobo, cuando encontró a Jondalar herido, o algunas de las aventuras del viaje de regreso, como con Attaroa, por poner un ejemplo. Algunas de las situaciones las repite con bastante detalle, incluso en varias ocasiones la misma escena aunque con distinto nivel de descripción, pero creo que no es necesario al ser una saga que hay que leer en orden. Quizá con unos retazos para hacer recordar al lector hubiera sido suficiente. O como cuando, por ejemplo, incluye en varias ocasiones el "Canto de la Madre". Creo que tanto en esta entrega como en algunas partes de los anteriores libros, sin tantas repeticiones, la lectura hubiera sido más amena y ligera.

Sin duda, Ayla es un personaje imposible de olvidar, y el viaje que el lector hace junto a ella por nuestros antepasados es una maravilla. Toda la saga de "Los hijos de la Tierra" es increíble, de esas historias que se recuerdan y que con el tiempo apetece volver a leer. "La tierra de las cuevas pintadas" es un buen cierre para una saga extraordinaria.

 

Vane Gómez

 

 

 

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