Anika entre libros

La hija del pantano

Ficha realizada por: Selin,Pilar López Bernués
La hija del pantano

Título: La hija del pantano
Título Original: (The Marsh King's Daughter, 2017)
Autor: Karen Dionne
Editorial: Harper Collins,HarperCollins Ibérica


Copyright:

© K. Dionne Entreprises L. L. C., 2017

© HarperCollins Ibérica, S. A., 2017

Traducción: Yolanda Motató Agrafojo
Edición: 1ª Edición: 2017
ISBN: 9788491391623
Tapa: Blanda
Etiquetas: novela, aislamiento, recursos naturales, naturaleza, thriller psicológico, maltrato, malos tratos, familia, sumisión femenina, secuestros, supervivencia, caza y pesca, cazadores, criminales, fugas, thriller, Michigan, experiencias extremas, ética, moral, violencia familiar, familias desestructuradas, maldad, literatura estadounidense
Nº de páginas: 318

Argumento:

Helena nació y vivió en una solitaria cabaña de la Península Superior de Michigan con la única compañía de sus padres. Su conocimiento del mundo que existía más allá de los pantanos los obtuvo a través de antiguos ejemplares de National Geographic, también así aprendió a leer. 

A la Helena-niña le encantaba acompañar a su padre a cazar, poner trampas, pescar, matar osos, castores... y deleitarse con las historias que le contaba. Ignorante de que ella era fruto de un secuestro, vivió feliz junto a un hombre sádico y maltratador y una madre completamente anulada y dócil, una esclava que se ocupaba de atender la cabaña, cocinar y limpiar... No disponían de luz eléctrica ni agua corriente, vivían como los antiguos pobladores de esa inmensa zona montañosa del que su padre era un descendiente.

Cuando la pequeña tiene doce años, ella y su madre son rescatadas y su progenitor entra en prisión.

"La hija del pantano" comienza en el momento en que Helena ya ha rehecho su vida junto a un hombre bonachón y solícito, tienen dos niñas pequeñas y vivien en una cabaña de la Península Superior de Michigan. Pero ella no le ha contado a su marido ese pasado suyo, que guarda celosamente. Es entonces cuando el padre, preso en una penitenciaría cercana de máxima seguridad, huye matando a dos agentes.

La fuerzas policiales empiezan a darle caza. Helena, no obstante, sabe que solo ella, conocedora de todos los secretos y artimañas de su progenitor, podrá dar con él.

 

Opinión:

Pilar López Bernués

Esta es una historia intensa, narrada en primera persona por Helena y que va intercalando los recuerdos de su niñez en la solitaria cabaña con el momento presente, ese en el que está de caza tras el rastro de su padre prófugo sin conocimiento de su esposo ni de la policía.

Los episodios de los primeros años de la protagonista son muy interesantes. Una pequeña que nace en los pantanos y solo conoce a sus progenitores es feliz con lo poco que poseen, no echa en falta nada más. Por su padre siente una profunda admiración, lo quiere, desea agradarle y estar a su altura. Por su madre, sin embargo, Helena siente desprecio y escaso afecto, por no decir ninguno. La niña adora a su progenitor porque lo ve fuerte, quiere parecerse a él y, como él, es feliz yendo de caza o aprendiendo a camuflarse y seguir un rastro. La madre, poco más que una niña cuando fue secuestrada, es la debilidad en persona, la sumisión, la tristeza e impotencia de quien es infeliz pero carece de fuerza para cambiar su vida.

Los personajes están muy bien perfilados. Tenemos el típico maltratador, sádico pero manipulador que domina su entorno, toma todas las decisiones y justifica la violencia (en ocasiones despiadada) culpando a su mujer o su hija por no hacer algo bien, por no seguir su mandato... La joven madre, raptada siendo apenas una adolescente, encarna el prototipo de mujer débil y completamente anulada, que apenas sale de la cabaña... Y Helena, que ha heredado la fortaleza del padre y hasta sus rasgos físicos, vive pendiente de agradarle, de aprender todo lo que él sabe, de convertirse en una hija de la que se sienta orgulloso. Disculpa la violencia extrema de su progenitor hacia su madre y ella misma porque la ha asumido como un justo castigo. En otras palabras, Karen Dionne ha sabido describir perfectamente cómo es una familia en la que vive un maltratador intransigente, ese que siempre lleva razón, que encuentra cualquier excusa para actuar contra sus víctimas y que, no obstante, sabe manipularlas o hasta hacerles pequeños regalos que disfracen su auténtica maldad y mantengan a las últimas dependientes de él.

Es allí, en esos capítulos en los que Helena vuelve atrás, cuando los lectores tenemos la ocasión de descubrir y conocer con abundantes detalles la flora y fauna autóctonas; cómo se rastrea con éxito y puede uno camuflar su rastro; fabricar un pastel con grasa de oso; poner trampas; despellajar animales; curtir pieles... La vida salvaje, alejada de la civilización, es el escenario en el que nació y creció la hija del pantano, sin agua corriente ni luz eléctrica, debiendo sobrevivir con lo que pudieran conseguir por sus propios medios. Solo en una ocasión, los tres juntos hicieron una excursión hasta las caratas, alejadas de la cabaña y visitadas por otra gente. Y fue allí donde Helena vio a una pareja con dos hijos, felices los cuatro, sonrientes..; nada parecido a su familia. Ese acontecimiento sirvió para que la joven protagonista creara en su mente dos amigos imaginarios que a partir de ese momento la acompañaron, especialmente en momentos difíciles, y le prestaron ayuda además de consejos. También a través de "Calypso" y "Custeau" la protagonista empieza a comprender que su adorado progenitor es en realidad un hombre malo.

Karen Dionne ha demostrado sobradamente conocer el entorno que describe. De hecho, ella y su marido fijaron su vivienda en una de esas cabañas que parecen abundar en la Península Superior de Michigan cuando su hija tenía seis semanas. El contenido de "La hija del pantano" es muy veraz, por tanto, cuando se describe el entorno en el que nació y creció Helena.

Esta es una novela intensa, pero también lenta. Prácticamente no hay diálogos, es pura narración. Pese a estar bien escrita y resultar atractiva, no obstante, confieso que a mí no me ha capatado lo suficiente. Y ha sido así porque no he conseguido empatizar con Helena hasta los últimos capítulos, cuando se produce un cambio importante en su interior. No me ha gustado ese personaje ya en las primeras páginas, quizá porque se parece demasiado a su progenitor. Es una mujer muy fuerte, pero también bastante egocéntrica y, en ocasiones, muy insensible. Se entiende dado su pasado, no lo niego, su personalidad está bien construida y resulta veraz; pero a mí no me ha captado lo suficiente para interesarme por sus andanzas, por lo demás con un final previsible. No he hallado un suspense importante, ni un misterio que anime a leer por encima de si los protagonistas nos captan o no.

Por otra parte, algunos aspectos de la trama me han parecido "pillados con pinzas". No imagino a un preso, que huye y acaba cometiendo crímenes, ideando una especie de juego macabro, confiando que su hija, a la que hace trece años que no ve, entienda que él espera que le de caza para ganerle la batalla... Parece raro que alguien que logra zafarse de una prisión de máxima seguridad y acaba de matar a dos agentes no ponga tierra por medio, en mi opinión. Tampoco veo coherente que Helena se lance a la caza del prófugo sin poner en conocimiento de nadie, incluida la policía, que ha tomado esa determinación, y que la mantenga, con la excusa de proteger a su familia, cuando es consciente de que con su actitud puede perderla definitivamente.

En cualquier caso, las opiniones son personales. Admito que no me ha gustado leer escenas de caza, de cómo se despellajan animales o cómo Helena, con seis años, disfruta matando a su primer ciervo y luego degollando al cervatillo a punto de nacer que llevaba en su interior. Esos detalles me han impactado. Me gustan los animales y detesto la caza, de modo que mi punto de vista al respecto es totalmente personal, simples apuntes que no tienen por qué disgustar a otros lectores.

Por lo demás, la descripción de la naturaleza salvaje está muy lograda, ofrece mucha y abundante información.

Pilar López Bernués

 

SOMBRA 

Selin

"La hija del pantano" es un thriller tenso, centrado en las dos etapas vitales de la protagonista, que se alternan en el desarrollo de la trama para mostrar lo que sería la cruda realidad de una vida fuera de lo que se considera normal.

Además de la truculencia propia de la historia, hay controvertidos aspectos éticos y sociológicos que no tienen una respuesta clara y unánime, sino que dependen de cada persona, incluso del momento y las circunstancias en que se plantee la cuestión.

Es fácil seguir el morbo de cualquier noticia como espectador, ¿pero qué ocurre cuando alguien "es" la noticia? Seguro que pedimos respeto a nuestra intimidad, ¿pero la concedemos al prójimo? Ya.

La visión por parte de Helena de sus padres mezcla recuerdos y sensaciones con las propias valoraciones posteriores que ha elaborado a medida que pasaba el tiempo. Así un padre que, aun siendo un ejemplo a seguir, ya ve como muy autoritario y del que va percibiendo la maldad de sus acciones incluso antes de saber que secuestró a su madre y que las ha mantenido retenidas y alejadas del mundo durante todo ese tiempo.

Y en lo que respecta a su madre, el rechazo por verla siempre acobardada cambia, aunque poco, ya que la violencia también se ceba en ella cuando empiezan a variar sus expectativas sobre lo que tiene que ser su propia vida. Aun así, siempre le costará comprender que la ha cuidado en la medida que podía y la figura maternal quedará desdibujada.

Sí, es un ambiente de violencia familiar, aunque para la protagonista pase desapercibido al principio, mientras es una niña pequeña y del que toma conciencia poco a poco, cuando crece y desarrolla su propia personalidad.

Las descripciones de su niñez transportan al lector a ese entorno crudo y salvaje donde los recursos para la supervivencia son esenciales. Tal vez hieran alguna sensibilidad, pero es lo que hay.

Ese crecer en un lugar aislado, además de todo lo que ha aprendido, es lo que también inducirá el inusual comportamiento de Helena de ir a la caza de su padre, primero por el odio y el resentimiento, luego por salvaguardar a los suyos. Aunque también es verdad que el sentirse superior, que ha heredado de su padre, podrá convertirse en un hándicap.

"La hija del pantano" se muestra tan cruda como realista con unas situaciones extremas que cuestionan los valores éticos y los confrontan con la propia supervivencia.

Selin

 

 

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