Anika entre libros

El proyecto Joshua

Ficha realizada por: Pilar López Bernués
El proyecto Joshua

Título: El proyecto Joshua
Título Original: (Das Joshua Profil, 2015)
Autor: Sebastian Fitzek
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama


Copyright:

© Bastei Lübbe AG, Köla, 2015

© Ediciones B, S. A., 2016

Traducción: María José Díez Pérez
Edición: 1ª Edición: Octubre 2016
ISBN: 9788466659864
Tapa: Blanda
Etiquetas: maltrato, acción, conspiraciones, psicópatas, género negro, espionaje, literatura alemana, novela, pederastia, terror, thriller, thriller psicológico, Berlín, casas de acogida, abusos sexuales, pederastas, familias de acogida, abuso de menores, ciberdelincuencia
Nº de páginas: 379

Argumento:

Max, un escritor fracasado, vive en Berlín con su esposa Kim y su hija Jola. A la sombra de Kim, que es piloto de aviación y una mujer de éxito, el hombre sobrevive sin pena ni gloria, ocupándose en primera persona de esa niña en acogida que constituye su principal prioridad.

La urgente llamada de un desconocido al borde de la muerte, desata la curiosidad de Max y acepta visitarlo en la UCI del Hospital. A partir de ese momento, la vida del protagonista se convierte en un infierno de terror psicológico que le llevará a transgredir la ley una vez tras otra y a actuar como nunca hubiera imaginado... Y es que Jola desaparece, pero él parece ser el principal sospechoso.

 

Opinión:

 

"El proyecto Joshua" es un thriller psicológico en el que Sebastian Fitzek conjuga temas tan espinosos como el maltrato infantil, la pederastia, psicópatas asesino-pedófilos o los problemas a los que se enfrentan familias de acogida cuando desean adoptar. Todo ello en la ciudad de Berlín, en el seno de una pareja inestable y junto a algo intangible pero inquietante sobre lo que gira la novela.

Por supuesto, no voy a desvelar qué o quién es Joshua, pero sí que es el eje de la historia y resulta muy actual, perfectamente integrado en el seno de la sociedad en la que vivimos. Joshua constituye una trama potente que, en sí misma, da mucho juego porque pone al descubierto la vulnerabilidad a la que está sometida la sociedad actual desde que los ordenadores se ocupan de procesar, espiar y atesorar información que, dependiendo de quien la obtenga, incidirá en las vidas de las personas o no.

Como es propio de un thriller, hay abundante acción, escenas límite y personajes que consiguen salir airosos de situaciones extremas. Sin embargo, también es una característica de esas novelas que atrapen en las primeras páginas y no permitan dejar de leer... Eso último solo lo he conseguido al final. De hecho, hasta los últimos capítulos me he tenido que forzar a ir avanzando e, incluso, a pasar por alto el tedio que muchos pasajes han despertado en mí.

Explicaré por qué:

Los personajes principales no me han atrapado y de ahí la falta de interés. La novela la protagonizan Max, su esposa Kim, la pequeña Jola y Cosmo, hermano de Max.

Max, que es el narrador de la mayoría de capítulos y el primer protagonista, debería atrapar al lector. Podría lograr su empatía a causa de una infancia terrible y traumática en manos de un padre monstruoso, de su actual situación familiar y del terrible trance en que se encuentra a causa del proyecto Joshua. Pero es un hombre anodino, un escritor fracasado que vive a la sombra de su esposa y acepta la vida sin tratar de cambiarla, totalmente conformista y respetuoso de la ley y el orden, solo interesado en hacer de Jola su principal prioridad. Sin embargo, cuando la niña desaparece y puede haber sido secuestrada, sus reacciones resultan desmedidas, irresponsables y disparatadas, hasta el punto de que no contribuyen a establecer con el lector una corriente de empatía, especialmente porque no se entiende que Max se apoye, por lo menos en un primer instante, en su hermano Cosmo, un psicópata-asesino-pederasta condenado a prisión psiquiátrica y que ya goza de libertad vigilada.

Kim, una mujer guapa y exitosa, es piloto de aviación. Se trata de una persona fría y egoísta, que siente desprecio por su marido y no oculta que vive una aventura previa a lo que se prevé un divorcio. No siente la mínima empatía por su hija Jola, hasta el punto que cuando la niña desaparece ni siquiera se inmuta, a pesar de que puede estar en peligro e incluso muerta. He aquí otro personaje que más que transmitir interés produce rechazo.

Cosmo, por su parte, víctima como Max de un padre terrible, aparece muy humanizado. No pongo en duda que un psicópata-asesino-pederasta pueda llegar a mejorar con un tratamiento y que quizá merezca una segunda oportunidad. Pero, en cualquier caso, no es tampoco un sujeto que desate simpatías.

Y en cuanto a la pequeña Jola, auténtica víctima de toda la historia, la veo tan responsable, madura y serena ante situaciones que pondrían los pelos de punta al más valiente, que resultan fantásticas e inverosímiles en una niña de unos diez años, por lo que se convierte en un personaje poco creíble.

En fin... tan sólo advertir que hay situaciones tan increíbles y surrealistas que hasta al más condescendiente probablemente no le convencerán.

Toda la historia transcurre en la ciudad de Berlín y su entorno, donde se suceden escenas llevadas al límite en muchos casos. Pero no hay policías, agentes de orden público, viandantes que vean algo extraño o simples guardas forestales cuando la acción se da en un espacio protegido de un lago berlinés... Por otra parte, hay demasiados escenarios sórdidos, lúgubres y abandonados. Están puestos para contribuir a crear tensión, no lo dudo, pero resultan artificiosos en gran medida. También produce desasosiego leer una y otra vez detalles de la monstruosa infancia vivida por Max y Cosmo. En mi opinión, Joshua ya consigue desatar terror psicológico por sí mismo

Y hay muchos personajes que guardan relación con Joshua. Son cambiantes, actúan por su cuenta, siempre un paso por delante de policías inexistentes... Es difícil saber si están en el bando de los "malos" o los "buenos" y acaban creando confusión.

Sebastian Fitzek ha colocado al final del libro un epílogo en el que explica los motivos que le han llevado a exponer en esta y otras novelas temas muy relevantes. Menciona los siguientes: Abuso a menores. Maltrato infantil. Familias de acogida. Predictive policing. Esa lectura, permite ver "El proyecto Joshua" desde otra perspectiva y quizá valorar más la obra y entender algunos giros. Pero el epílogo está al final...

Por supuesto, mi opinión es solo eso, un punto de vista que puede ser compartido o no. Lo que sí es cierto es que Joshua es un hilo conductor muy potente, bastante creíble y motor de una trama inquietante y abrumadora.

Pilar López Bernués

 

 

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