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Volver a casa

Ficha realizada por: Inés Macpherson
Volver a casa

Título: Volver a casa
Título Original: (Homegoing, 2016)
Autor: Yaa Gyasi
Editorial: Salamandra
Colección: Narrativa Salamandra


Copyright:

© YNG Books, Inc., 2016

© Ediciones Salamandra, 2017

Traducción: Maia Figueroa
Edición: 1ª Edición: Marzo 2017
ISBN: 9788498387971
Tapa: Blanda
Etiquetas: novela, realismo, historia, esclavos, esclavitud, racismo, migraciones, derechos humanos, libertad, igualdad, amor, Ghana, Estados Unidos, literatura estadounidense
Nº de páginas: 384

Argumento:

Esta novela empieza con las historias de Effia y Esi, ambas hijas de la misma madre pero de padres de dos etnias distintas, que nunca se llegarán a conocer. Aunque ambas proceden de la misma sangre, están destinadas a seguir caminos totalmente distintos. Mientras Effia es obligada a casarse con un gobernador inglés y residir en el castillo de Costa del Cabo, Esi es una de las mujeres capturadas y encerradas en las mazmorras de dicho castillo para ser enviada como esclava a Estados Unidos.

La narración dibuja el camino que siguen estas mujeres y sus descendientes, repasando los acontecimientos históricos que marcaron el devenir de más de una nación y de muchas personas que tuvieron que luchar por una libertad y por una igualdad por la que siguen luchando hoy en día.

Repasa las guerras tribales, el negocio del cacao, el trabajo de los misioneros, la Ley de Esclavos Fugitivos, la lucha por los derechos civiles… y llega a nuestros días, pasando por la manera en que fue construyéndose el Harlem, la epidemia de heroína de los años setenta y mucho más.

De la mano de los hijos, nietos y biznietos de Effia y Esi vamos descubriendo pedazos de historia y horror, pero también de amor, esa fuerza que parece capaz de soportar lo insoportable. 

 

Opinión:

 

«¿Quieres saber lo que es la debilidad? Ser débil es tratar a los demás como si te perteneciesen. Ser fuerte es saber que cada uno se pertenece a sí mismo», dice Maame a Esi tras un incidente en que la hija defiende la actitud de Gran Hombre al darle una paliza a una joven por haber hecho mal una tarea. Quizás si esa sabiduría hubiese pertenecido a todos los hombres en ese momento, lo que ocurrió en el continente africano no hubiese acontecido. Pero sucedió. Fue permitido, tolerado, incluso cuando se prohibió. Un horror que es necesario seguir recordando porque, por desgracia, ciertos individuos siguen mirando por encima del hombro a aquel que es distinto.

Lo que hace Yaa Gyasi en este libro es algo remarcable. Por un lado, por el trabajo histórico que destilan sus páginas, llenas de acontecimientos que sirven de marco para las historias de estas dos familias cuyos caminos nacen separados. Por otro, porque sabe captar una esencia humana magnífica en cada uno de los personajes, plasmando los miedos, las convicciones y las dudas, la corruptora tentación del poder y el dinero, y la lucha constante por defenderse a uno mismo como ser humano. Con cada generación, descubrimos matices nuevos; también horrores nuevos que, a pesar de ser conocidos, es bueno poder recordar, porque el pasado nunca debiera ser relegado al olvido, como algunos insisten, porque es lo que marca a las personas, a los países. Y aunque no lo hayamos vivido en nuestra propia carne, algo de eso se queda adherido, fluye por nuestra sangre, por nuestra memoria y nuestros actos.

"Volver a casa" tiene un inicio hermoso, con una narración que parece casi hermana de los cuentos, las leyendas, quizás porque nos habla de un mundo, de una cultura y una historia que, para los blancos, nos es desconocida. Como Yaw comenta en algún momento del libro, la historia suele relatarse desde un único punto de vista, normalmente, el del vencedor, el del más fuerte. Por eso anima a sus alumnos a buscar la otra parte de la historia, la que nadie te ha contado porque no les interesa. Rodeados de dioses, rituales y rutinas, la narración poco a poco va yendo hacia otros lugares, hacia otras vivencias y otros horrores. Horrores que fueron cambiando de forma, pero no de contenido, siempre basados en esa idea de superioridad, de pertenencia, de que la vida humana podía ser vendida al mejor postor simplemente porque se podía y porque así se ganaría más dinero; simplemente porque, por desgracia, el ser humano tiene tendencia a creer que es mejor que el otro, sea porque pertenece a otra tribu, a otra religión o tiene otro color de piel.

La manera en que poco a poco se van hilando las vidas de los personajes y la historia de sus países; la manera en que se ven los paralelismos, las diferencias, y se van tejiendo las escenas en las que se ve la incomprensión, la injusticia, pero también la pasión y las ansias de ser, hacen que la lectura sea de una intensidad hermosa y fluida. Vas cogiendo cariño a todos los personajes, a esos finales que quedan medio abiertos hasta que llegamos al hijo, que acaba de narrar la historia de sus antepasados, creando una red de relaciones y sucesos que poco a poco se hace tupida, como una manta repleta de vidas, distintas pero unidas. Unidas precisamente por una piedra que forma parte de Maame, la primera madre, y que aparecerá al final de una manera maravillosa, dándole sentido al título de la novela.

Esta es la primera novela de Yaa Gyasi, pero espero que no sea la última y que conserve esta prosa fresca y llena de una fuerza extraña, porque a pesar de los dolorosos acontecimientos que va narrando, sigue destilando una especie de poesía, como si guardara un poco del alma de esas mujeres y hombres que ha ido creando sobre el papel y que cobran vida al ser leídos.

Inés Macpherson

 

 

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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