Anika entre libros

Hellraiser. El corazón condenado

Ficha realizada por: Patricia Rubiera,Anika Lillo
Hellraiser. El corazón condenado

Título: Hellraiser. El corazón condenado
Título Original: (The Hellbound Heart, 1986)
Autor: Clive Barker
Editorial: Hermida Editores
Colección: La Caja de Pandora


Copyright:

© Clive Barker, 1986

© Hermida Editores, 2017

Imagen de cubierta: © Sebastián Cabrol

Traducción: Juan Carlos Postigo Ríos
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2017
ISBN: 9788494664762
Tapa: Blanda
Etiquetas: películas, asesinatos, dolor, género fantástico, sobrenatural, gore, literatura estadounidense, literatura inglesa, novela, novela corta, sadomasoquismo, infierno, secta, terror, miedo, horror, otras dimensiones, libros de culto, sacrificios humanos, infidelidades, invocaciones, terror fantástico, autolesiones, fantasía oscura, películas de culto, maldad
Nº de páginas: 152

Argumento:

Frank consigue abrir la caja de Lemarchand, un objeto que significa abrir una puerta a la Orden de la Incisión, grupo de seres bastante infernales que habitan en otra dimensión y utilizan el dolor como placer.

Julia y Rory se trasladan a la casa familiar de Rory que está en esos momentos abandonada. El último que la ocupó fue su hermano Frank, un personaje poco deseable que además ejerció y ejercerá cierto poder sobre Julia cuando vuelvan a "conectar".

 

Opinión:

 

Anika Lillo

"Hellraiser. El corazón condenado" es un relato totalmente ochentero, tirando más al pulp que al terror realista y argumentado. En aquellos años ya había libros de género con aspectos paranormales y bases bastante argumentadas (por ejemplo "El resplandor" de Stephen King, en 1977) y otros, como éste, más inocentes en ese sentido. No inocentes respecto a los hechos, sino como relato, pues a los argumentos podrías ponerles muchas pegas… Preguntas sin responder o detalles y actuaciones que cuestionarías hoy a cualquiera. Pero Clive Barker destacó por algo muy concreto: originalidad. Sin duda ha sido un autor con una imaginación desbordante y así lo ha demostrado a lo largo de sus bastantes libros. En España se han publicado sus Libros de Sangre y/o "Sortilegio", entre otros (nombro este último porque también lo leí). Lo que contaba era nuevo, y eso era un mérito. Por ejemplo en esta novela lo hizo, o en "Cabal", que él mismo dirigió para el cine y que se estrenó con el título "Razas de noche".

Aquí, la novedad, son los Cenobitas; una secta, en otra dimensión más infernal, llamada Orden de la incisión. En cierta forma es como pensar en una secta sadomasoquista, pero con el punto sobrenatural de esa otra dimensión por donde desaparecen y viven.

Frank es un villano, un tipo bastante despreciable que respeta poco o nada a los demás, ni siquiera a su propio hermano, y Julia, su cuñada, se ha casado con el hombre equivocado, porque Rory es buena persona y a ella le atrae más el mal. Así pues, en "Hellraiser" veremos cómo a Frank se lo llevan los cenobitas a los que él mismo invoca, pero también cómo tratará de volver con la ayuda de Julia. El cómo es secreto (excepto si ya leíste el libro o viste la película, en ese caso ya sabrás el método).

El personaje que yo no recordaba -hacía siglos que vi la película y sólo una vez, porque el gore no es lo mío- es el de Kirsty, que en el libro es la mejor amiga de Rory, y en la película es su hija (esto aún lo recordaba menos), imprescindible en esta historia; podría decirse que es la heroína de este drama luctuoso (bueno, más que drama fúnebre es horror puro y duro, sólo hay que visualizar no ya a los Cenobitas sino al propio Frank cuando quiere volver, espantoso lo mires por donde lo mires). Está claro que de la película a mí se me quedaron grabados los Cenobitas y la forma en que Frank se iba volviendo de nuevo humano. El resto lo había olvidado.

La película era muy gore, y aquí obviamente existen las imágenes pero las visualizas tú, de modo que puedes emborronar la mente y no corromperla con los despojos de los que en realidad te está hablando (es un truco) y así impresiona un poco menos si te disgusta que te describan ciertas cosas.

El texto es sencillo, no tiene nada de lirismo ni de poética, es una narración directa que se entretiene poco en desarrollar otros aspectos que no sea la historieta que nos cuenta. Y por cierto ¿De qué habla? De la maldad, básicamente, de cómo uno se vende al diablo por placer y cómo se arrepiente -el caso de Frank-; de la atracción hacia la maldad también -esto personificado en Julia-, y en cierta forma del sadomasoquismo; el resto de personajes consideradlos víctimas colaterales.

La "Julia" de la película está bien elegida en cuanto a su aspecto de mirada pérfida y gesto antipático, pero el de la novela es una joven belleza que nada tiene que ver, y es que novela y libro -como es de esperar- coinciden pero con sus pequeñas diferencias. Julia se vuelve más perversa y sarcástica conforme avanza la historia. Se podría decir que de los cuatro protagonistas, Rory es prácticamente el menos importante.

Al margen de la historia de terror, es interesante ver cómo se mueven Julia y Kirsty en su relación, tensa hasta decir basta, seguramente porque una ama de verdad a Rory, y la otra no. Sea como sea, ambas acabarán muy involucradas en el desarrollo y final de esta narración infernal.

Esta edición incluye una imagen de Clive Barker al final de la novela, y es curioso cómo se percibe después de leer su relato. Oscura, como el ambiente, pues está en blanco y negro. Y piensas: "ha sido este tío el que ha escrito esta cosa tan espeluznante". También le daría la enhorabuena a la editorial por la portada de Sebastián Cabrol, que ha visualizado estupendamente una imagen de aquello en lo que se convierte Frank.

"Hellraiser", como otras obras de su época, es un libro de culto para cualquier amante del terror. Sólo por eso hay que leerla… si de verdad lo eres. Y valorarla en su justa medida.

Como es habitual en estos casos y en mí, he vuelto a ver la peli después de leer el libro, para poder argumentar lo que digo en cuanto a diferencias. Es tan gore y bestia que supongo que tardaré otros veinte años en volver a verla ;)

Anika Lillo

Foto homenaje:

Portada -hellraiser

Anika Lillo

 

SOMBRA 

Patricia Rubiera

A finales de los 70, cuando se pensaba que todo estaba inventado en el campo del terror, apareció Stephen King para decir la última palabra y demostrar que aún quedaba mucho por hacer. Por suerte, no dijo la última palabra, de ello se encargó un escritor transgresor y, en cierto modo, underground, que irrumpió como un ciclón en lo que al horror se refiere: Clive Barker. "Los libros de Sangre" fueron la carta de presentación de un joven que revolucionó el género, explorando territorios aún vírgenes, retorciendo conceptos y abriendo puertas a otros mundos que están a nuestro alrededor esperando a que nos dejemos atrapar, convirtiendo los años 80 en su coto particular e introduciendo al que se ha convertido en un icono por derecho propio: Pinhead. Desde la publicación de "Hellraiser", el concepto de miedo tuvo una nueva acepción.

Está claro que las ideas sencillas son las que mejor funcionan, así como George Lucas se basó en la Biblia al concebir Star Wars (la lucha entre el bien y el mal siempre ha dado mucho juego), Barker llevó a sus últimas consecuencias el dicho de "ten cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que se haga realidad". Y es que "Hellraiser" habla del deseo, lo explora, lo explota, lo expande, lo desmenuza y nos sirve sus efectos en una bandeja de plata rebosante de secreciones humanas. La búsqueda del placer lleva consigo un camino tortuoso en el que el dolor es la piedra de toque para alcanzar el éxtasis, una especie de martirio que se nos muestra a base de ganchos y vísceras, cuero y terminaciones nerviosas, abominaciones increíbles que ejercen sobre el lector una fascinación morbosa.

No obstante sería muy simplista reducir esta historia a una sucesión de gore desenfrenado y explícito, "Hellraiser" ahonda en los recovecos del alma y la mente humanas, en la que nada está prohibido y la libertad, en el más amplio sentido de la palabra, nos permite ser completos, aunque para ello haya antes que quedar reducido a un amasijo de carne sanguinolenta. En cierto modo el autor de "Cabal" busca un ser humano puro, que ha desechado complejos, que investiga todo aquello que le rodea con mente abierta y está dispuesto a aceptar cualquier cosa que le proporcione disfrute. Para ello crea a los cenobitas, ni ángeles ni demonios, ni buenos ni malos, criaturas que relativizan la moral y el orden existente, una mezcla entre epicúreos y estoicos con estética sadomasoquista, guardianes de los sagrados secretos del deseo en todas sus diversas formas y que terminan por demostrarle al ser humano que el deseo carnal no se limita sólo a practicar sexo desenfrenado. Y es que el sexo es una de las constantes en la obra del británico, sin tapujos, sudoroso, salvaje, forma parte de la esencia de la humanidad y lo muestra como tal; en este sentido él es a la literatura de terror lo que el cineasta David Cronenberg al cine del mismo género. Pero por otro lado su homosexualidad, aunque no se declara abiertamente gay hasta mediados de los 90, le empuja a intentar mostrar aquello que está escondido, por eso la visión que del terror tiene el escritor es la de un mundo que convive con nosotros, al que nos tenemos que abrir, aceptar, y convivir con él, lo diferente, lo oculto, puede proporcionarnos aquello que nos deje satisfechos, dando como resultado una especie de urban fantasy terrorífica, aquí no hay hadas, ni duendes, sólo aberraciones y monstruosidades, aunque uno termine por preguntarse si el verdadero monstruo son los cenobitas o aquel que los busca, en ambos hay rasgos de monstruosidad que les acercan.

Resulta curioso que estas criaturas logren con sólo tres apariciones calar tan hondo en el lector, eso es gracias a la maestría del autor a la hora de describir su forma y su fondo, dejan una huella tan honda que impregnan todas las acciones de aquellos que se deciden a invocarlos, consiguiendo que, como hacen sus protagonistas, nos dejemos llevar por un horrible hedonismo. La manera de narrar no concede paliativos, Barker es directo, brutal, descarnado, se recrea en cada detalle nauseabundo, no siendo apto para estómagos sensibles, "Hellraiser" es una enciclopedia de las más bajas pasiones en su estado primitivo, la esencia de la carnalidad en su máximo esplendor.

Cuando llegamos al final de la historia, cuando asistimos al delicioso suplicio de estas almas torturadas, flota en el ambiente una sensación de desasosiego difícil de olvidar, algo malsano nos ha tocado y lejos de repelerlo, lo añoramos, pocos autores consiguen hacer de lo grotesco y bizarro algo casi poético, Clive Barker hace de este relato una oda a los abismos del terror en estado puro… sublime.

Si tu mundo no te satisface, si anhelas explorar los goces más extremos, invoca a las criaturas, despójate de tus miedos y abre tu mente. Puede que consigas convertirte en una auténtico "Hellraiser", pero formar parte de ese selecto grupo de hierofantes supone un precio y sólo es saber cuál es tu placer más prohibido, pero no tengas prisa a responder porque lo vivirás hasta el delirio.

Patricia Rubiera

 

 

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