Anika entre libros

El pasaje (Vampiros 1)

Ficha realizada por: Anika Lillo
El pasaje (Vampiros 1)

Título: El pasaje (Vampiros 1)
Título Original: (The Passage, 2010)
Autor: Justin Cronin
Editorial: Umbriel


Copyright:

© 2010, Justin Cronin

© Traducción de Eduardo G. Murillo, 2010

© Ediciones Urano, S.A., 2010

Traducción: Eduardo G. Murillo
Edición: 1ª Edición: Octubre 2010
ISBN: 9788489367876
Tapa: Blanda
Etiquetas: acción, persecuciones, amistad, fin del mundo, aventuras, lucha, amor, misterio, supervivencia, supervivientes, literatura estadounidense, novela, pandemia, trilogías, terror, vampiros, sacrificios humanos, experimentos médicos, Texas, series de televisión, California, ejército, aislamiento, experimentos científicos, epidemia, proyectos secretos, infecciones, éxodo, Tennessee, efecto colmena, Denver, Colorado, cobayas humanos
Nº de páginas: 1084

Argumento:

Cuando el gobierno norteamericano descubre que en la jungla boliviana una expedición de enfermos de cáncer es contagiada por un virus desconocido y en vez de morir mejoran y rejuvenecen, creen que han encontrado la cura contra el cáncer y comienzan un proyecto secreto en unas instalaciones ocultas. Allí llevan a doce criminales que actuarán de cobayas humanos y a una niña pequeña que será clave en esta historia.

92 años más tarde el mundo está casi desaparecido: aquellos cobayas infectaron a otros seres humanos convirtiéndolos en vampiros, y los que quedan son descendientes de los supervivientes, supervivientes ellos a su vez que huyen de los chupasangre, repartidos en grupos a lo largo del planeta.

La pequeña Amy sigue siendo una cría, y llega hasta un asentamiento donde permanece un grupo de supervivientes entre los que se encuentran aquellos que decidirán hacer algo y cambiar el mundo. Son los todavía muy jóvenes Peter, Alicia, Sara, Hollis, Michael y Caleb.

 

Opinión:

 

Anika Lillo

Este es un libro de muchísimos personajes, por lo tanto cualquier ausencia en este comentario dejaría un poco coja a la historia, y es que muchos de ellos son importantes y no están nombrados en el argumento. Por ejemplo Wolgast, el agente secreto encargado de trasladar a los criminales hasta las instalaciones ocultas, encargado también de llevar a la pequeña de seis años, y que dará un giro brutal a la historia cuando decida que esa niña debe ser protegida y dedique su vida a cuidarla y ocultarla. El otro personaje importante de esa primera parte es la hermana Lacey, una joven africana que está en un convento de los Estados Unidos donde irá a parar la pequeña Amy. También Lacey sentirá la irrefrenable necesidad de proteger  a la pequeña.

La primera parte del libro está dedicada a Amy (su infancia) y a la recogida de quienes serán cobayas humanos. Son más de 350 páginas dedicadas a ellos, y cuando ya no quieres abandonarlos, te toca dar un salto de noventa años en el futuro. Sientes cierta pena pero como Justin Cronin hace que te apetezca seguir leyendo te imbuyes rápidamente en la siguiente historia.

La segunda parte está dedicada a quienes serán los siguientes protagonistas: un grupo de jóvenes que provienen de un asentamiento donde todo está controlado. Hay familias que dirigen el lugar, leyes a seguir, y un estilo de vida bastante triste: mientras son chiquitines viven como en un colegio con recreo ignorantes de lo que pasa fuera, y cuando cumplen los nueve años se incorporan al mundo real donde todo está destinado a proteger al Hogar de los vampiros. La llegada de Amy (en este caso llama la atención que Amy ya no tenga seis años si no que sea una preadolescente pues no se da datos al respecto y toca asimilarlo tal cual) provoca desconfianza en algunos y acaba habiendo grandes problemas, tan tan grandes que Amy se marchará de allí acompañada de algunos jóvenes dispuestos a hacer algo más que sobrevivir o someterse a las leyes que ellos consideran injustas.

El resto de páginas, unas setecientas, está dedicada enteramente a ellos, a su éxodo, a su supervivencia, a su búsqueda. Saben que Amy es importante y quieren llevarla adonde creen que está la respuesta.

Durante la lectura tienes la sensación de que "El pasaje" sería una perfecta serie televisiva, al estilo de The Walking Dead, y precisamente con la publicación del final de la trilogía se sabe que la serie está en marcha. Me parece un acierto, y también el aspecto que les han dado a los vampiros, muy similares a lo que imaginas leyendo el libro. Como película te hace recordar a "Apocalipsis" de Stephen King. De hecho hay una coincidencia llamativa: algunos personajes comparten un sueño.

Justin Cronin hace que empatices con sus personajes sin llegar a sentirte parte de ellos: no te puedes sentir ni representado ni en su piel, pero vives tantas cosas con ellos que los sientes parte de esa historia que lees y no abandonas durante tantas y tantas horas. Y hago este comentario porque obviamente sabiendo que el origen de la maldad que asola el planeta tiene como origen a presidiarios y un proyecto oculto del gobierno de los Estados Unidos (aquí todos tendríamos la sensación de que son los malos), Cronin hace que sientas lástima y hasta ternura por algún que otro personaje del bando de los villanos.

Acaba "El pasaje" (y no creáis que os cuento mucho, tantas páginas dan para miles de historias) con dos escenas que sabes que dan paso al siguiente volumen: en una, Amy se reencontrará con un viejo amigo. En la otra, el diario de Sara terminará advirtiendo de una noticia y de un tiroteo. Fin. Nos deja en ascuas. Cómo no vamos a querer saber más.

¿Qué no me gusta? Tres cosas, básicamente. Lo primero no me convence nada: Amy es, después de los 12 sujetos que actuarán como cobayas humanas, la última incorporada. ¿Por qué? Ni se sabe, ni se entiende. Que es clave en la historia está claro, pero no tiene sentido en principio ¿Por qué saben que ella será especial? No hay ningún motivo para saberlo de antemano pero la quieren a ella especialmente. La segunda cosa que no me ha gustado es que Amy pase de ser una niña de seis años a una adolescente en estos noventa años. Al menos no sin una explicación. Cronin podría haber dicho que el virus retrasaba de esta forma su crecimiento pero no cuenta nada, y toca aceptarlo sin rechistar porque no hay otra. También hay una escena (mi tercer pero) donde dos personajes (Mausami y Theo) son salvados por alguien que no ven y al que llaman el "fantasma". No se sabe quién es ni si lo sabremos alguna vez. Yo espero que esto se resuelva en algún momento o que tenga sentido esa salvación porque si no también entraría en el grupo de cosas que no me gustaron cómo se resolvieron. También me ha resultado bastante increíble que las latas de comida no estén estropeadas cien años después de su elaboración. Es más, me extraña  hasta que queden, pero quizás esto sea desconocimiento mío. Quizás alguna comida sí dure cien años sin estropearse dentro de una lata.

Todo lo demás es aceptable. Sin ser una novela de terror, es terrorífica como lo pueda ser cualquier película de vampiros; aparecen grupúsculos de personas y de ejércitos, y en estos dos grupos debo decir que mi parte favorita es cuando llegan a un lugar llamado el Refugio y ven vivir a una pequeña sociedad en la que no hay adolescentes, y sí muchas mujeres embarazadas y niños pequeños. El misterio lo desvela el libro así que no os lo contaré, es parte interesantes de esta historia.

"El pasaje" está más dedicado a uno de los vampiros que al resto, Babcock. Aquí también veremos pequeñas historias de amor, unas correspondidas y otras no, lloraremos alguna pérdida, sentiremos lástima por algunos vampiros -porque detrás de ellos se esconden personas, no lo olvidemos- y Cronin se ha encargado de hacernos ver por una pequeña ranura que aún lo recordaban (¡ay, qué tristes algunas escenas!)- y veremos cómo alguien más se convierte en otra cosa, ni del todo vampiro ni del todo humana…

¿La verdad? Me lo he pasado tan bien leyéndolo, me he sentido tan a gusto imbuyéndome en sus historias, que acabé el primer tomo y empecé el segundo nada más cerrar "El pasaje", a pesar de que acababa de tragarme más de mil páginas con ellos.

Si os gusta disfrutar de largas historias donde la supervivencia y la esperanza sea protagonista, no os perdáis "El pasaje". Tiene acción, luchas, ternura, amores, compañerismo, secretos, proezas, misterio, y un efecto colmena muy interesante.

Anika Lillo

 

Foto homenaje.

NOTA. "El pasaje" tiene una de las portadas más bonitas que he "vivido". Es de tonos metálicos opacos, pero cuando le da la luz aparece esta preciosidad:

Portada -elpasaje1

 

SOMBRA

 

Pilar Alonso

Esta novela es la primera de una trilogía y viene precedida por una guerra de ofertas por los derechos de publicación, cuyos homónimos cinematográficos ha adquirido la compañía de Ridley Scott.

La novela tiene dos partes bien diferenciadas: el antes y el después del Apocalipsis. El "antes", de menor extensión, pone al lector en antecedentes, presenta a los personajes y lo que son capaces de hacer, y sienta las bases de lo que va a suceder en la segunda, que se desarrolla casi cien años más tarde.

Brad Wolgast es el protagonista indiscutible de la etapa pre-Apocalipsis. Él ha sido el encargado de buscar a los doce condenados a muerte para el experimento y, cuando recibe la misión de llevar a una niña de seis años, se despiertan en él las dudas y los remordimientos. Incapaz de cumplir su cometido, tratará en vano de ponerla a salvo. La relación que se establece entre el adulto y la pequeña es entrañable y consigue atrapar la atención del lector hasta el último momento.

Cuando se inicia la segunda parte, uno lamenta que los protagonistas ya no sean Wolgast y Amy. La acción se traslada de escenario, a una pequeña colonia que sobrevive en un mundo que ha desaparecido, y los protagonistas son desconocidos para el lector. A pesar del desconcierto inicial, uno no tarda en sumergirse de pleno en un mundo que de repente ha retrocedido al siglo XIX. No hay electricidad, ni vehículos, ni todas las comodidades a las que estamos acostumbrados: lavadoras, secadores de pelo, ordenadores… Y por si eso fuera poco, viven atemorizados ante los posibles ataques de los virales, que es como conocen a las criaturas que actúan como vampiros, aunque no se correspondan con la imagen más tópica que tenemos de ellos.

La novela tiene mucho ritmo. El autor maneja el suspense y la tensión con gran acierto, y mantiene el interés del lector hasta el final, un final que, pese a la extensión del libro, parece llegar demasiado pronto. Es tal la fuerza que Justin Cronin imprime a su historia que uno lamenta tener que despedirse de ella.

Pese a la proliferación de novelas apocalípticas y de vampiros, el autor ha sabido buscar la originalidad en su argumento, con giros y situaciones inesperadas, con una trama interesante y atractiva y con personajes bien trabajados. Tanto en el estilo como en la historia, recuerda un poco a Apocalipsis, de Stephen King, quien, tras haber leído la novela de Cronin, comentó: "Lee este libro y el mundo cotidiano desaparecerá".

Una gran verdad.

Pilar Alonso Márquez

 

 

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