Anika entre libros

El juego de Ender

Ficha realizada por: Carol Inabé Barba
El juego de Ender

Título: El juego de Ender
Título Original: (Ender’s Game, 1977)
Autor: Orson Scott Card
Editorial: B de Blok
Colección: Sin Límites


Copyright:

© 1977, 1985, 1987, Orson Scott Card

© 2017, Ediciones B. S. A.

Edición: 1ª Edición: Marzo 2017
ISBN: 9788466661492
Tapa: Dura
Etiquetas: familia, extraterrestres, batallas, ciencia ficción, sci-fi, películas, manipulación, control, crossover, distopía, alienígenas, Estados Unidos, libros premiados, novela, sagas, videojuegos, 17 años, 18 años, 15 años, 14 años, 16 años, guerras, premio Hugo, literatura juvenil, Ender, valores, invasiones, guerreros, futurista, estudiantes, la Tierra, invasión extraterrestre, inteligencia extraterrestre, niños soldados, premio Nébula, manipulación mediática
Nº de páginas: 376

Argumento:

"El juego de Ender" es una novela inquietante: niños que juegan a la guerra, alienígenas que fueron derrotados una vez, pero que vendrán a destruir la raza humana si no se los detiene. Una Tierra que escasea y está enferma, familias que no pueden tener más de dos hijos, pero que en casos especiales llegan a tener un "tercero". Como la familia Wiggin, cuyo tercer hijo -Andrew-, se verá obligado a ir a la Escuela de Batalla para entrenarse y ser un piloto de guerra con tan solo seis años. Una Tierra que está envuelta en pactos políticos y que hace de la manipulación mediática un modo de vida.

Viajes interplanetarios, muchos misterios sin resolver, un enemigo casi desconocido. Todo es y no es en este mundo distópico, donde el futuro está en manos de un niño: Ender, el tercer Wiggin, que da inicio a esta saga que ganó, en su primera entrega, el Premio Hugo (1986) y el Premio Nébula (1985), ambos muy importantes en el mundo literario de la ciencia ficción.

 

Opinión:

 

"El juego de Ender" cumple treinta años de su primera edición en español, cuya portada ha ilustrado maravillosamente Marina Vidal para B de Blok, que es la que reseñamos aquí. Ganadora del Premio Nébula en 1985 y el Premio Hugo en 1986.

Esta obra, una de las primeras sagas con las que nos deleitó Orson Scott Card hace algunas décadas atrás, tiene el don de arrebatarnos del mundo y hacernos caer en el suyo. Un mundo imposible, una distopía que nos pone directo en la mira como especie: niños guerreros, extraterrestres de los que no se sabe nada, solo que ya han venido una vez y fueron derrotados por un héroe mítico.

En sí, todo transcurre como si fuera una escuela de guerra como cualquier otra, pero nos saltamos el hecho que los estudiantes son niños cuyas edades fluctúan entre los 6 y los 14 años. Ahí es donde está el punto de inflexión: pérdida de la inocencia, competitividad, agresividad, muerte; estos son elementos propios de un soldado adulto, en medio de una guerra, del caos que representa la pérdida de estabilidad en todos los sentidos. Es lo que tiene tener la vida pendiendo de un hilo.

Sobre esta base, Scott Card  juega con el tema de la continuidad del ser humano como especie, de su fragilidad y de cómo la propia humanidad se vuelve contra sí misma, tanto física -envenenando la Tierra-, como socialmente - desequilibrio social, económico y político. En este sentido, los "insectores", esos seres venidos de otro punto del universo a conquistarnos, son repelidos una y otra vez, hasta que los vence el héroe que se convierte en un mito, décadas atrás, pero hay que volverlos a derrotar, porque volverán, no se sabe cuándo, pero volverán. Y hay que estar preparados.

Aquí es cuando se abre otra lectura: convertir a niños en expertos guerreros aun a costa de quebrarlos mentalmente, hacerlos sentir indefensos para explotar todo su potencial. Es la guerra de las guerras. El futuro pende en las manos de un "tercero", humillado y convertido en el foco de atención de sus compañeros para poder hacer surgir al líder, hacerlo ir más allá de sí mismo.

Esto no es más que una alegoría de la crueldad de la propia sociedad, del sentido de la resiliencia -esa capacidad de unos de poder resurgir de las cenizas de su propia alma-, y  de la incapacidad de aceptar al otro porque es diferente, venga de donde venga.

Porque Ender no quiere luchar y le obligan, no quiere exterminar una raza que ni conoce, pero le presionan a hacerlo. Lo rompen, lo convierten en una marioneta. Su juventud no es excusa para los generales que le gobiernan, pero logra sobrevivir a todo ello, convirtiéndose en un joven hombre lleno de sabiduría, roto, pero rehecho a sí mismo.

Una novela que se llevó muchos premios porque nos lleva de la mano a un nuevo y desconocido mundo, nos entrega un panorama desolador, pero lleno de posibilidades, nos descubre un tiempo donde la política juega un punto clave, como en todas las épocas, claro, pero en ésta sus límites llegan hasta la otra punta del universo.

Carol Inabé Barba

 

 

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