Anika entre libros

«Die Weltbühne»

Ficha realizada por: Darío Luque
«Die Weltbühne»

Título: «Die Weltbühne»
Título Original: («Die Weltbühne», 1918-1933)
Autor: VV.AA
Editorial: Acantilado
Colección: El Acantilado


Copyright:

© 2026, Francisco Uzcanga Meinecke (del prólogo, la selección, las notas y la traducción)
© 2026, Quaderns Crema, S.A. (de esta edición)

Traducción: Francisco Uzcanga Meinecke
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2026
ISBN: 9791387964689
Tapa: Blanda
Etiquetas: Alemania antología arte artículos economía ensayo política cultura Historia periodismo revista fascismo prensa entreguerras crónicas antisemitismo vanguardia no ficción
Nº de páginas: 475

Argumento:

Fundada en 1918 por Siegfried Jacobsohn, la revista berlinesa "Die Weltbühne" constituyó uno de los grandes foros de la vida intelectual de la República de Weimar. Bajo la dirección de Jacobsohn, Kurt Tucholsky y, más tarde, Carl von Ossietzky, el semanario abrió sus páginas a la política, el arte y la economía sin renunciar a la independencia ni a la pluralidad de voces. Esta antología, preparada, traducida y prologada por Francisco Uzcanga Meinecke, recupera aquella extraordinaria diversidad a través de textos que van del pacifismo y la denuncia del militarismo, el antisemitismo y el ascenso del nacionalsocialismo a la defensa de los derechos de las mujeres, la despenalización del aborto y la homosexualidad o la abolición de la pena de muerte. Junto a los artículos políticos de Tucholsky, Ossietzky o Hellmut von Gerlach aparecen las miradas literarias y artísticas de Robert Walser, Thomas Mann, Else Lasker-Schüler, Alfred Polgar, Sándor Márai, Bertolt Brecht o Serguéi Eisenstein, entre muchos otros que escriben acerca de Charles Chaplin, Kafka, Proust, la Bauhaus, el dadaísmo, el cine o el teatro.

De tirada modesta pero de enorme influencia, "Die Weltbühne" llegó a reunir a más de dos mil quinientos colaboradores y se convirtió en una de las voces más incisivas de la Alemania de entreguerras. El último número apareció el 7 de marzo de 1933, poco después del ascenso de Hitler al poder; dos meses más tarde, las obras de Ossietzky y Tucholsky arderían en las hogueras de la quema de libros. La presente selección homenajea así una forma de entender el periodismo como espacio de libertad intelectual y resistencia frente a su tiempo.

 

Opinión:

 

"La revista pretende brindar la oportunidad de expresar su opinión sin ningún tipo de cortapisa a una serie de autores inteligentes y versados", escribía Siegfried Jacobsohn en respuesta a la carta de un lector. La frase condensa bien el espíritu de una publicación que, desde su transformación en 1918 de "Die Schaubühne" -la revista de crítica teatral que Jacobsohn había fundado en 1905- en "Die Weltbühne", quiso convertirse en un espacio abierto al debate sobre cuanto afectaba a la vida pública: política, arte y economía. Durante los quince años que separan aquel cambio de nombre de su prohibición en 1933, el semanario berlinés se distinguió por su independencia, su pluralidad de voces y una concepción del periodismo como vía de intervención en el presente. Su influencia desbordó con mucho su modesta tirada y lo convirtió en una de las publicaciones intelectuales más significativas de la Alemania de Weimar. La antología preparada por Francisco Uzcanga Meinecke permite ahora recorrer aquella experiencia a través de una selección amplia y cuidadosamente articulada de textos, cuya traducción hace accesible al lector español un material periodístico y literario de enorme riqueza. El esfuerzo de reunir y trasladar al castellano estas páginas permite a dar a conocer en nuestro país una publicación fundamental de la cultura europea del periodo de entreguerras, y quiero pensar que también contribuirá a promover una visión de la prensa como lugar de discusión y creación a partes iguales.

Buena parte del interés de esta selección reside, para quien se acerque a ella desde la historia de la cultura, en la posibilidad de asistir a la recepción contemporánea de algunas de las obras y figuras que acabarían definiendo la literatura europea del siglo XX. Ahí están la reseña de "Là-Bas", de Huysmans, a cargo de Klaus Mann, la de "La montaña mágica" de Thomas Mann escrita por Hans Reisiger, el elogioso comentario de Yvan Goll sobre "Ulises" de Joyce o el imprescindible artículo "El legado de Franz Kafka" de Max Brod, así como también la lectura que Kurt Tucholsky hace de "El gabinete del doctor Caligari" o el retrato que Alfred Polgar dedica a Charles Chaplin. La revista no se limita, sin embargo, a registrar las novedades de la literatura y el cine, sino que presta una atención extraordinariamente receptiva a las formas artísticas que estaban transformando la cultura de su tiempo: Rudolf Arnheim celebra la Bauhaus, Hans Siemsen da cuenta del nuevo teatro de Erwin Piscator y Lion Feuchtwanger presenta a Bertolt Brecht, que por entonces aún no contaba con las simpatías del público alemán. Junto a esta cartografía de la cultura europea consta también una mirada particularmente atenta hacia España, gracias al relato que hace Kurt Tucholsky de la visita de Unamuno a Francia durante su exilio, y también gracias a la perspicaz mirada del viajero Hanns-Erich Kaminski, que escribió unas interesantísimas páginas sobre la República española.

Las páginas dedicadas a la política, la economía y la vida social tienen un valor histórico no menor, precisamente porque permiten asomarse a la mirada de quienes asistieron a algunos de los acontecimientos que terminarían por determinar el destino de la Alemania de entreguerras. La antología recoge así las impresiones suscitadas por el asesinato de Walther Rathenau, la ocupación franco-belga de la cuenca del Ruhr o el juicio contra los participantes en el Putsch de Múnich, cuya crónica firma Leo Lania en unas páginas extraordinarias por la temprana caracterización de Hitler que contienen. También encontramos testimonios sobre el fascismo italiano -Kurt Hiller no oculta siquiera cierta fascinación por Mussolini-, sobre la progresiva implantación del nazismo y sobre la represión soviética, en un conjunto que permite seguir tanto los acontecimientos como las expectativas con que fueron recibidos por sus contemporáneos. Junto a la gran historia aparece una atención igualmente significativa a los conflictos sociales que atravesaban aquella sociedad: el antisemitismo y la situación de los judíos, la discriminación racial, la condición de las minorías y los derechos de los homosexuales ocupan un lugar destacado. Resultan especialmente reveladores, en este sentido, los textos de Magnus Hirschfeld y Kurt Hiller sobre la cuestión de la orientación sexual, que muestran hasta qué punto "Die Weltbühne" podía convertir las transformaciones jurídicas y sociales de su tiempo en materia de discusión pública.

Pienso que una buena manera de hacerse una idea del valor de esta antología es imaginarla como una suerte de cruce entre el impulso político de la revista orteguiana "España" y la curiosidad de "Revista de Occidente", aunque "Die Weltbühne" mantuviera una relación mucho más inmediata y combativa con la actualidad. La comparación, con todas las distancias que convenga establecer, permite entender también la importancia de la empresa de Francisco Uzcanga Meinecke: su selección y traducción nos permiten descubrir una revista extraordinariamente viva, capaz de hacer convivir en sus páginas la crítica política, la literatura, el arte y la reflexión sobre la sociedad sin perder nunca la curiosidad por cuanto ocurría a su alrededor.

Publicado por Acantilado.

 

Darío Luque

 

 

 

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