Anika entre libros

Transcrepuscular. Los ojos bizcos del sol, 1

Ficha realizada por: Anika Lillo
Transcrepuscular. Los ojos bizcos del sol, 1

Título: Transcrepuscular. Los ojos bizcos del sol, 1
Título Original: (Transcrepuscular. Los ojos bizcos del sol, 1, 2017)
Autor: Emilio Bueso
Editorial: Gigamesh
Colección: Gigamesh Novum


Copyright:

© Emilio Bueso, 2016

© 2016, Alejo Cuervo

© 2016, Gigamesh, S.L.

Edición: 1ª Edición: Junio 2017
ISBN: 9788416035601
Tapa: Dura
Etiquetas: persecuciones, bichos, aventuras, lucha, ciencia ficción, sci-fi, control, misterio, odisea, expediciones, género fantástico, oriental, mental, intriga, literatura española, novela, posesiones, orígenes, trilogías, astrología, soldados, templos, dominación mundial, moluscos, caracoles, frío, bandidos, animismo, manipulación mental, simbiosis, fusiones, biopunk, space opera
Nº de páginas: 282

Argumento:

El Alguacil persigue, montado sobre su libélula, a un ladrón que vuela sobre una serpiente. Es sólo una sombra, pero le sigue hasta que desaparece en esa parte del planeta-disco en la que no puede existir nada. Cuando lo cuenta tampoco es que se lo crean mucho, para los demás montar una serpiente es algo muy mitológico. No obstante, el Alguacil acaba viajando junto a la joven y guapa Regidora y al viejo Astrólogo, en busca del objeto robado: un cristal cuyo origen está en los antiguos.

Con ellos, sus caracoles simbiotizados y muchas sorpresas por parte de todos. Y para más atractivo, por el camino se les une un bandido, y más adelante un explorador.

 

Opinión:

 

Ante todo advertiros de que hay dos formatos del libro, el Silver y el Gold. El Gold es una edición más cara pero está numerada y firmada por el autor. Veréis que no son libros baratos pero ambos tiene una edición limitada y con el tiempo se convertirán en libros de culto. Y por supuesto también tenéis e-book.

Lo que más me gusta de Emilio Bueso es su versatilidad, esa capacidad que tiene de escribir cosas tan diferentes unas de otras. Para qué repetirse, debe pensar acertadamente. No se doblega a etiquetas (en el mundo editorial rige la máxima de que si has tenido mucho éxito con un tipo de novela la reescribas veinte vences cambiando situaciones y personajes, con lo cual limitan muchísimo la creatividad de los autores). Emilio huye de que le encasillen. Tiene su estilo, eso sí, si le lees habitualmente puedes reconocerle en un texto sin saber que lo ha escrito él, pero los temas varían muchísimo, y eso me gusta especialmente.

Si tuviera que definir "Transcrepuscular" en el propio estilo de la novela diría que es una aventura putamente loca, y es que lo es, es una locura de fantasía que utiliza la aventura (en parte odisea) para tocar varios temas, aunque estos no sean los principales pero estén ahí.

Emilio Bueso ha cogido el tema del animismo y la simbiosis, a los caracoles (clases y razas varias, inteligentes y con superpoderes, sin duda [también podemos generalizar con moluscos]) y a los hombres, y los ha unido. En vez de utilizar la típica nanotecnología de la ciencia ficción, ha utilizado esa otra versión más atractiva: la del alienígena que utiliza (se funde) al humano (sea finalmente extraterrestre o no). ¡Mucho más interesante, dónde va a parar! Y asqueroso (permitidme que me descojone, pero en ocasiones lo es, mucho, y cada vez que pienso en esas escenas de las babosas varias con tentáculos y no sé qué partes espeluznantes penetrando en los cerebros, y en sus babas y todas esas cosas que sólo se le podían ocurrir a una mente lúcida y loca a partes iguales (la de Emilio Bueso), me parto de risa y me muero de asco a la vez). No deja de ser una genialidad, admitámoslo.

Los personajes, de distintos rangos o clases sociales, viajan en bichos. O sea que empecemos a ver las medidas como son: o ellos son miniaturas de personas, o las abejas, avispas, libélulas, hormigas, etc, son gigantes, porque son sus monturas para viajar.

Los otros bichos, estos los verdaderos protagonistas, son los caracoles. Jamás podré volver a mirar a un caracol con los mismos ojos, y mira que veo caracoles… vivo en un chalet, aquí los hay a montones.

Los humanos protagonistas son el Alguacil (eunuco criado como soldado, que es quien en realidad cuenta toda la historia); la Regidora (cuya meta es estar "habitada" por los caracoles -dios mío de mi vida y de mi corazón… cuando leáis las partes dedicadas a los "habitados" os morís conmigo-; pero a mí ¿sabéis a qué me ha recordado? A toda esa panda de místicos fanáticos capaces de hacer cosas impensables y absurdas con tal de seguir sus creencias, arrastrando con ellos a otros, haciéndoles creer que no existe nada mejor para alcanzar la perfección); el Astrólogo, un viejo que lleva ya trescientos años de vida a sus espaldas; y Miyamoto/el bandido/Trapo, esto es: un bandido que no habla por su boca, sino que deja que sea su guante (al que llaman Trapo) quien hable por él, como una especie de aparente ventriloquía. El último que se une al grupo es un Explorador que ellos mismos buscan para que les ayude en su misión -deben ir a una parte de la superficie que quizás sólo él sea capaz de controlar-, y bastante al final se les unirá otra mujer, una minera.

Si tuviera que elegir un personaje favorito me quedaría con el Trapo. Es listo y bastante cabrón, y encima no es un ser humano.

Confieso que me he divertido mucho con "Transcrepuscular". La trama -cuya meta está en una ciudad que fue habitada por los antiguos y por ende aquí se habla del interés en conocer sus orígenes-; los personajes -tan distintos entre sí, tan estrambóticos a veces permitiendo ser simbiotizados por los caracoles…-; los propios moluscos -que son, quizá, la mayor sorpresa de la novela, especialmente cuando llegas al final de la novela-; la aventura en sí -pues pasan por distintos sitios y situaciones-… toda la novela me ha resultado entretenida (y divertida) e interesante. Que no os eche para atrás nada de lo contado porque es digna de ser leída.

Es más, ojalá hubiera escrito y publicado del tirón la trilogía porque estoy deseando saber cómo es todo al otro lado del agujero negro. ¿Serán mundos paralelos? ¿Serán ellos alienígenas o sólo descendientes de los colonos (que por supuesto habrán venido de algún mundo)? ¿Están siendo visitados por los seres humanos más avanzados tecnológicamente y ellos serán los salvajes? ¿Qué esconden los caracoles? ¡Hay tantas cuestiones por resolver!

Por cierto, el ambiente (e historia) es todo muy oriental. Nombres como Miyamoto, mención a la escritura hànzi, o palabras como bushido (código de honor samurái del Japón medieval) o la mención de los templos o incluso los hombres habitados… hacen pensar que Bueso se ha basado en un grupo de personajes orientales. Es más, cuando habla de antiguos, tradiciones u orígenes hace incluso mención a nombres chinos como Mao Tse Tung. Claro que también aparecen dólmenes, un frío polar, o luchas contra bichos en plan circo romano. En todo caso yo pasé de ponerles físicos caucásicos o latinos, a orientales... Aviso, por si queréis empezar ya con físicos achinados.

Lo único que no os puedo aclarar es qué es eso de "biopunk", palabra con que se describe la novela. Yo os diría estas palabras: ciencia ficción, fantástico, originalidad, aventuras, personajes atractivos, locuras, situaciones complicadas, manipulación y control mental, sorpresas…  y un algo más que tiene que ver con los caracoles y que no puedo desvelar… Disfrutadla.

Anika Lillo

 

Foto homenaje

Portada -transcrepuscular

 

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