Anika entre libros

Tengo a papá. Las últimas horas del Che

Ficha realizada por: Jorge Riet
Tengo a papá. Las últimas horas del Che

Título: Tengo a papá. Las últimas horas del Che
Título Original: (Tengo a papá. Las últimas horas del Che. 2017)
Autor: J. J. Benítez
Editorial: Planeta


Copyright:

© J.J. Benítez, 2017

© Editorial Planeta, S.A., 2017

© de las ilustraciones del interior, archivo del autor, AESA, retratos del Che, dibujados por el argentino Ciro Bustos, cortesía del Ejército boliviano, e imágenes de los guerilleros cortesía de la Editora Política del Partido Comunista Cubano

Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: 2017
ISBN: 9788408175353
Tapa: Dura
Etiquetas: autobiográfica, biografía, guerrilla, comunismo, Cuba, dictadura, ensayo, CIA, guerra fría, Estados Unidos, líderes, Bolivia, ideologías, Che Guevara, Fidel Castro, Barrientos
Nº de páginas: 162

Argumento:

"Tengo a papá. Las últimas horas del Che", de J. J. Benítez, es un ensayo que describe los últimos días del Che Guevara hasta su ajusticiamiento en tierras de Bolivia, que además especula sobre la ubicación actual de sus restos tras analizar los datos disponibles sobre qué ocurrió en las primeras horas tras su fusilamiento y sus entrevistas personales con personas relacionadas directamente con aquellos hechos históricos.

 

Opinión:

 

Debe ser creativo escribir un ensayo biográfico sobre un personaje que se detesta, porque es difícil imaginar otra razón que explique la necesidad de contar la historia de alguien que provoca una intensa animadversión. Algo difícil de gestionar cuando existe la necesidad de ser original con un personaje mil veces biografiado. Tal vez estas razones, u otras que no alcanzo a ver, expliquen esta obra tan belicosa contra una figura histórica tan controvertida y compleja como el Che Guevara. Es posible que haya condicionado al autor su enfoque narrativo, indudablemente ágil, dinámico, preciso y escasamente permisivo con recursos más literarios, casi cinematográfico, basado en un juego de voces de algunos compañeros de guerrilla del Che o de sus perseguidores en sus últimos días, ofrecidas como aparentemente contradictorias pero curiosamente coincidentes en su percepción negativa del protagonista del libro.

Una oportunidad perdida para ofrecer algo novedoso o intelectualmente más elaborado en la tan publicitada y polémica historia de los últimos días del Che Guevara. Una limitación que se pretende compensar con una intencionada narración de hechos, justificada por la versión directa de algunos de sus protagonistas, que más bien al contrario denota una notable ausencia de análisis de contexto que hubieran ayudado a comprender mejor aquellos hechos históricos. Más allá de algunas obsesiones del autor por aspectos personales ya conocidos del Che Guevara, o de algunos pasajes absolutamente gratuitos e innecesarios, como esa estrambótica referencia a un ovni que se apareció a los guerrilleros y al propio Che en Sierra Maestra en los días de la revolución cubana, hubiera sido necesario ofrecer una visión más rica en contenidos y matices para un retrato más completo de aquellos días. Como aproximarse al papel desempeñado por  gobiernos como el del general Barrientos de Bolivia, tratado con extraordinaria y sorprendente "suavidad" en esta obra, sobre todo cuando el autor se afana en ambientar su terrible decisión de fusilar sin juicio a un detenido enfermo y desarmado por meras razones de miedo político, sin aludir ni en una sola ocasión al verdadero perfil de este político boliviano, golpista antidemocrático y represor de obreros y mineros, que, entre otros más que dudosos méritos, nombró para un cargo oficial fantasma al infame nazi Klaus Barbie para traficar ilegalmente con armas, llegando a designarle con posterioridad asesor de los servicios de inteligencia, o que impulsó a escuadrones de la muerte que cometieron tremendas atrocidades, como la famosa Masacre de San Juan en 1967.

El autor tampoco dedica una sola línea a explicar qué demonios pintaba la guerrilla comandada por Che Guevara en Bolivia, ni siquiera relacionándola con la proliferación desde los años 60 de focos insurgentes en prácticamente toda América Latina, que han tenido un incontestable protagonismo en la vida política del continente hasta prácticamente finales de los años 80, e incluso en algunos casos hasta la actualidad. O contextualizar esos últimos días del Che en el momento más caliente de la Guerra Fría, en el pavoroso mapa de las crueles dictaduras latinoamericanas, en el intenso papel protagónico de Cuba en el tablero geoestratégico continental, en los golpes antidemocráticos inspirados por agentes extranjeros (como el ejecutado contra Arbenz en Guatemala), o en la extraordinaria miseria de grandes masas de población en el continente por debajo de río Grande, que ni siquiera merece comentarse cuando describe los contactos de los guerrilleros con los paupérrimos campesinos bolivianos. Sobre todo, esta obra no ofrece ninguna información relevante sobre la guerrilla que comandó el Che en Bolivia, el dudoso papel de Fidel Castro y el gobierno cubano sobre esta incursión armada, o incluso de la propia muerte del Che, que ya no hubiera sido aportada por el famoso guerrillero cubano "Benigno", o los biógrafos Castañeda, Taibo o Anderson. Por el contrario, esta obra sólo parece justificarse por las deducciones personales del autor, sin aportar pruebas directas realmente verificadas, más allá de especulaciones derivadas del contacto del autor con varias personas relacionadas con aquellos hechos históricos, sobre la permanencia a día de hoy del cadáver del Che en tierras bolivianas, a pesar del ruidoso traslado de sus restos por el Gobierno cubano a su país.

Este es un libro especialmente recomendable para personas que quieran especular sobre la verdadera ubicación del cadáver del Che, y especialmente para aquellos que gusten afirmarse en ideas previas con apresuramiento y sin excesivas complicaciones intelectuales, en sus fobias contra un personaje tan complejo y oscuro como icónico del siglo XX, o más genéricamente contra las guerrillas latinoamericanas o en sus propios posicionamientos ideológicos anticomunistas. Un libro sin duda ameno, entretenido, bien escrito, de lectura fluida y adornado por una tensión narrativa apropiada para lectores que gusten de emociones fáciles relacionadas con la Historia.

Jorge Riet

 

 

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