Metafísica
Título: Metafísica
Título Original: (Τὰ μετὰ τὰ φυσικά)
Autor: Aristóteles
Editorial:
Gredos
Colección: Biblioteca Clásica Gredos
Copyright:
© 1994, Carlos Megino Rodríguez (de la introducción)
© 1994, Tomás Calvo Martínez (de la traducción y notas)
© 2026, RBA Libros y Publicaciones, S.L.U. (de esta edición)
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2026
ISBN: 9791387896294
Tapa: Dura
Etiquetas: Grecia clásica crítica filosofía metafísica pensamiento Aristóteles ontología no ficción materia
Nº de páginas: 724
Argumento:
La "Metafísica" constituye la formulación madura de la crítica de Aristóteles tanto a la concepción platónica de las cosas sensibles como meros reflejos imperfectos de la realidad como a la posición materialista que reduce, en último término, todos los procesos a la materia. Frente a ambas perspectivas, Aristóteles sostiene que la realidad o sustancia de las cosas reside en sus formas concretas. A partir de esta premisa, la obra aborda algunas de las cuestiones fundamentales de la filosofía: qué significa existir, cómo es posible el cambio y si existen realidades cuya existencia resulta necesaria para que cualquier otra cosa pueda existir. Los conceptos desarrollados en la "Metafísica" -especialmente los de 'sustancia', 'materia' y 'forma', 'esencia' y 'accidente', 'potencia' y 'acto'- ejercieron una influencia profunda y duradera en la historia del pensamiento y contribuyeron a sentar las bases de una de las ramas fundamentales de la filosofía occidental.
En esta edición, la ya clásica traducción de Tomás Calvo Martínez viene acompañada por una brillante introducción de Carlos Megino, en la que se aclaran algunos de los aspectos más relevantes de esta obra maestra de la filosofía occidental.
Opinión:
Pocas obras han ejercido una influencia tan patente sobre la historia del pensamiento occidental como la "Metafísica" de Aristóteles. Junto con los diálogos de Platón, sus páginas han constituido uno de los puntos de partida más frecuentes para quienes han reflexionado y teorizado acerca de las grandes cuestiones filosóficas -entre ellas la sustancia, la causalidad o la esencia-, e incluso puede afirmarse que buena parte de las discusiones posteriores sobre estos aspectos pueden entenderse como continuaciones o impugnaciones de problemas ya formulados por Aristóteles. A esta tradición de lectura se incorpora ahora la nueva edición de la Metafísica publicada por Gredos, que recupera la traducción de Tomás Calvo Martínez aparecida originalmente en 1994 y la acompaña de una nueva introducción de Carlos Megino Rodríguez. Megino aborda en ella algunos de los principales problemas que plantea la transmisión y configuración del texto: el origen de la obra, el sentido y la historia de su título, la estructura y el contenido de los catorce libros, las vicisitudes de su recepción y, finalmente, las características y criterios de la traducción de Calvo Martínez. La introducción resulta así especialmente pertinente para situar ante el lector la compleja historia textual que explica la forma en que la Metafísica ha llegado hasta nosotros, como un conjunto de escritos de carácter diverso, vinculados en buena medida a la enseñanza aristotélica, que fueron reunidos y ordenados posteriormente hasta constituir la obra que la tradición ha transmitido bajo ese título.
Como es sabido, la Metafísica aristotélica se articula en catorce libros, tradicionalmente identificados mediante las letras griegas que los encabezan: Α, α, Β, Γ, Δ, Ε, Ζ, Η, Θ, Ι, Κ, Λ, Μ y Ν. El recorrido comienza con una revisión de las doctrinas de los filósofos anteriores y de sus respectivas explicaciones de las causas primeras (Α), antes de plantear, en α, la naturaleza y el alcance de la ciencia que Aristóteles se propone fundar. El Libro Β reúne las principales aporías que deberá afrontar esta investigación -la relación entre lo universal y lo particular, la posibilidad de conocer las causas primeras o el estatuto de la esencia, entre otras-, mientras que Γ define la filosofía primera como ciencia del ser en cuanto ser y establece el principio de no contradicción como fundamento de todo conocimiento. A continuación, Δ ofrece una suerte de léxico de los principales términos filosóficos empleados en la investigación, y Ε precisa el ámbito propio de la filosofía primera frente a la física y las matemáticas. El núcleo ontológico de la obra se encuentra en Ζ y Η, dedicados fundamentalmente al problema de la sustancia y a la relación entre materia y forma: en esas páginas, imprescindibles para cualquier estudiante de filosofía, Aristóteles investiga qué hace que una cosa sea lo que es y concede a la forma un papel decisivo en la determinación de la esencia. En Θ desarrolla otra de las distinciones capitales de su pensamiento, la que opone y relaciona potencia y acto, mediante la cual trata de explicar tanto el cambio como los diversos modos en que algo puede ser.
Los últimos libros son los menos leídos, pues retoman algunos de los aspectos tratados previamente: en Ι, por ejemplo, vuelve sobre la unidad y sus relaciones con el ser; Κ retoma, de manera recapitulativa, cuestiones ya examinadas en libros anteriores; y Λ conduce la investigación hacia la sustancia separada e inmóvil, estableciendo la necesidad de un primer principio eterno e inmaterial que explique en último término el movimiento del cosmos. El célebre motor inmóvil no actúa como una causa eficiente que impulse físicamente el universo, sino como aquello que lo mueve en cuanto fin último, objeto de deseo y de pensamiento. Los dos últimos libros, Μ y Ν, regresan a la confrontación con las doctrinas platónicas y someten a examen la existencia separada de las Ideas y de los objetos matemáticos, cuestionando que puedan constituir sustancias independientes de las cosas sensibles.
La "Metafísica" no es, en cualquier caso, una obra de lectura fácil. Su complejidad conceptual exige una atención sostenida y, para apreciar plenamente el alcance de muchos de sus argumentos, un conocimiento considerable tanto de la filosofía que la precede como de la que se construirá a partir de ella. Para mí, no se trata solo de seguir el desarrollo de conceptos como 'sustancia', 'esencia', 'potencia' o 'acto', sino también de reconocer, a medida que se avanza por sus páginas, la larga estela de discusiones que estos conceptos han suscitado. En determinadas formulaciones de Aristóteles pueden reconocerse ya, en estado germinal, problemas que ocuparán siglos después a filósofos muy alejados de su horizonte intelectual; es el caso, de manera particularmente significativa, de Martin Heidegger, cuya interrogación por el ser mantiene un diálogo explícito y complejo con la tradición metafísica inaugurada en buena medida por Aristóteles. La dificultad de la obra constituye, por tanto, también una de sus mayores riquezas, por cuanto obliga a leer despacio, a volver sobre conceptos y argumentos y, sobre todo, a hacerlo teniendo presente la extraordinaria historia de pensamiento que sus páginas han desencadenado. Afortunadamente, la presente edición cuenta con un excelente aparato de notas que, sumado a la introducción, constituyen la mejor ayuda que el lector contemporáneo puede necesitar.
Darío Luque
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Comentario de los lectores:
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