Anika entre libros

Islandia

Ficha realizada por: Darío Luque
Islandia

Título: Islandia
Título Original: (Islandia, 2026)
Autor: Manuel Vilas
Editorial: Destino
Colección: Áncora y Delfín


Copyright:

© 2026, Manuel Vilas
© 2026, Editorial Planeta, S.A.

Edición: 1ª Edición: Febrero 2026
ISBN: 9788423369324
Tapa: Blanda
Etiquetas: novela narrativa autoficción autobiográfica confesiones relaciones personales romance pareja desamor ruptura duelo contemporánea emociones literatura española novela literaria
Nº de páginas: 397

Argumento:

En "Islandia", Manuel Vilas relata el final de una relación de más de once años a partir de una ruptura inesperada que deja al narrador completamente descolocado. Desde ese momento inicial, la novela avanza entre un largo monólogo en el que intenta ordenar su desconcierto y una reconstrucción de la vida compartida con su expareja, hecha de recuerdos, escenas cotidianas y momentos significativos que van apareciendo de forma fragmentaria. Además, un viaje a Islandia, previsto antes de la separación, ocupa un lugar central en el libro: allí, en un paisaje extraño y casi irreal, la pareja recorre los restos de lo que ha sido su relación mientras intenta redefinir su vínculo. A lo largo del relato, el narrador mezcla episodios del pasado, impresiones del presente y proyecciones hacia un futuro incierto, en un movimiento continuo que va y viene sobre la misma historia.

 

Opinión:

 

Hace ya algunos años que Manuel Vilas encontró en la experiencia personal el núcleo de su escritura, especialmente desde la publicación de "Ordesa", el libro que lo situó en el centro del panorama literario reciente. A partir de ahí, títulos como "Alegría" o "Nosotros" han insistido en esa misma dirección, que muchos han catalogado como "autoficción"; esto es, la vida convertida en materia narrativa, y la intimidad como espacio de reflexión. En "Islandia", su nueva novela, Vilas lleva ese gesto un paso más allá al narrar, casi en tiempo real, la ruptura de su relación con la también escritora Ana Merino, tras más de una década juntos. El libro nace de una frase -"ya no estoy enamorada de ti"- y de la decisión de convertir ese final en relato compartido, en una novela que, desde su origen, se sitúa entre el testimonio y la construcción literaria. Por ello, no es casual que el texto arranque como un impulso casi automático, y que desde ese inicio forzado presente un estilo llano, casi conversacional, cercano a la espontaneidad del pensamiento.

El desarrollo del libro se articula, en gran medida, como un largo lamento. El narrador, un escritor en la sesentena que fácilmente podemos identificar con el autor, intenta comprender qué ha sucedido, reconstruir el tiempo compartido y enfrentarse a la posibilidad de una vida en solitario. La novela avanza a partir de esa herida inicial, acumulando recuerdos, reflexiones y preguntas que giran en torno a una misma obsesión: si ese amor fue real y qué queda de él ahora que ha terminado. En ese recorrido adquiere un valor simbólico su viaje compartido a Islandia, previsto antes de la ruptura; de hecho, el paisaje islandés, extraño y casi irreal, funciona como un espacio de tránsito, como el lugar donde la relación intenta transformarse en otra cosa, donde el amor de pareja deja paso -o aspira a dejar paso- a una forma de amistad. En este sentido, la novela no solo cuenta una ruptura, sino también el proceso de reorganización de una vida, el paso de un "nosotros" a un "yo" que el narrador no termina de asumir.

Ahora bien, ese mismo procedimiento, que podríamos describir como la insistencia en la herida, es también lo que marca los límites del libro. Vilas opta por una exposición emocional prácticamente sin filtros, que en algunos momentos logra una intensidad notable, pero en otros deriva en una reiteración excesiva. El texto se dilata en un flujo continuo donde todo parece tener cabida, sin que siempre exista una verdadera elaboración literaria de ese material. Hay páginas en las que la emoción se sostiene y encuentra una forma convincente, pero también otras en las que el tono se vuelve enfático, incluso algo ridículo, y genera una cierta incomodidad, como si el lector asistiera a una exhibición que no termina de justificarse. Esa falta de distancia, incluso esa voluntad de decirlo todo, acaba por debilitar el conjunto, que parece reclamar en varios momentos un trabajo de selección más riguroso.

Aun así, "Islandia" mantiene una coherencia clara dentro del proyecto literario de Vilas. La novela vuelve a plantear algunas de sus preguntas centrales -el amor, la memoria, la identidad-, pero ahora desde el lugar del final, de la pérdida y de la intemperie. Hay en el libro una voluntad evidente de fijar lo vivido, de oponerse al olvido mediante la escritura, de convertir una experiencia íntima en algo compartido. No siempre lo consigue con la misma eficacia, y en ese intento a veces la emoción desborda la forma, pero el resultado sigue siendo significativo dentro de su trayectoria. Más que una novela sobre una ruptura, "Islandia" se lee como un intento de dar sentido a ese final, de construir, a través de la literatura, una forma de permanencia.

*Publicada por Ediciones Destino.

 

Darío Luque

 

 

 

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