Anika entre libros

Entrevista a Laura Garzón por Promesas de arena

"Estamos tan saturados de información que contemplamos las trágicas escenas que nos transmiten los noticiarios de televisión y seguimos comiendo tranquilamente o cambiamos de canal. En nuestro comedor no caen bombas, nadie irrumpe en nuestro hogar y nos ametralla o nos expulsa"

Lidia Casado, septiembre (agosto) 2015

 

"Promesas de arena" nos lleva a la Franja de Gaza para contarnos una historia llena de pasión pero también de compromiso, de entrega y de lucha por un mundo más justo. Laura Garzón nos propone una novela capaz de emocionar pero también de hacernos pensar en cuestiones tan importantes como la guerra, la pugna entre el bien común y el bien particular, si son admisibles los llamados "daños colaterales" o la lucha entre el deseo y la razón, entre el presente y el futuro, entre la pasión o el amor.

De todo ello hablamos con ella.

 

 

ENTREVISTA

 

"Promesas de arena" es una historia de amor y compromiso social que deja poso en el lector y que le hace reflexionar sobre temas profundos como el sentido del deber o lo poco que vale una vida humana si hay intereses económicos, políticos o religiosos en juego. ¿Cómo se le ocurrió ambientar su novela en la Franja de Gaza?

Escogí ese lugar conflictivo para mi novela porque necesitaba situar a mis personajes en un escenario hostil donde tuvieran que tomar decisiones extremas. Y pienso que la situación del pueblo palestino es un drama humanitario tan terrible que todas las voces del mundo deberían clamar en su defensa. Tal vez, si eso sucediera, y las naciones que mueven los hilos en la Franja dejaran de guiarse por los intereses económicos y estratégicos que han imperado en la zona hasta el momento, esas dos naciones llegarían a un entendimiento. Un entendimiento que a nivel del pueblo llano, Laura Garzonestoy segura, puede ser una realidad… Esta es mi opinión como persona no experta en política internacional, claro.

 

Una ambientación que está, además, muy lograda: hay información suficiente como para que el lector entre en la historia pero esta novela no es ni una enciclopedia sobre el conflicto ni un alegato a favor o en contra de unos u otros. ¿Le costó estar tan dentro y, al mismo tiempo, lo suficientemente distante como para ofrecer una versión no partidista del conflicto?

Supongo que en una primera novela -esta lo es para mí- todos los escritores nos implicamos al máximo. No voy a negar mi simpatía por el drama palestino, pero en todo momento he querido ser imparcial. En todos los bandos hay héroes y villanos. A mí no me gusta impartir doctrina en mis escritos, personalmente me fastidia que me impongan ideas, prefiero presentar hechos y que cada lector haga sus propios juicios. Espero haberlo logrado.

 

¿Cómo llevó a cabo la labor de documentación de la novela?

Lecturas, hemerotecas, bibliotecas, amigos que trabajaban en ONGs y, claro, "San Google" (risas). Creo que debería haberme documentado aún más.

 

Desde la comodidad de nuestros hogares no siempre somos conscientes de qué supone vivir en países no occidentales o en guerra. ¿Somos demasiado frívolos o hacemos bueno aquello de que "ojos que no ven, corazón que no siente"?

Desgraciadamente creo que sí. Estamos tan saturados de información que contemplamos las trágicas escenas que nos transmiten los noticiarios de televisión y seguimos comiendo tranquilamente o cambiamos de canal. En nuestro comedor no caen bombas, nadie irrumpe en nuestro hogar y nos ametralla o nos expulsa.

 

Me ha gustado mucho la actitud que toma frente a quienes comenzaron su voluntariado con Lucía pero vieron que tanta entrega, tanto sacrificio no era lo suyo. Solo en una ocasión es usted dura con uno de los personajes que sí resulta ser más frívolo de lo que creía pero asume, en la mayoría de los casos, que en este contexto se viven situaciones que fácilmente nos pueden superar. Lucía es una heroína pero no todos tenemos madera de héroes… ¿no?

Los héroes son la excepción, o los personajes de una novela.

Pero sí, creo que los seres humanos somos capaces de acciones increíbles sin proponérnoslo cuando nos empujan las circunstancias. Acciones altruistas y acciones atroces.

 

Otra de las reflexiones que surgen durante la lectura de su novela es la del choque cultural o religioso. Lucía quiere mantener su condición de mujer occidental y a veces sufre por ello. Pero, al mismo tiempo, usted también muestra una cara quizá menos conocida de la mujer árabe. ¿Cuál era su propósito al presentar estos dos tipos de mujer?

Lucía es una joven europea, preparada y consciente de su condición femenina. Se enfrenta a una cultura que choca con todo lo que ella considera como derecho del ser humano: independencia, integridad física, capacidad de decisión… e Lauragarzon -promesasdearenaintenta comprender, que no aceptar.

 

Dos tipos de mujer que, además, en la novela llegan a ser muy buenas amigas, prácticamente hermanas. ¿Un canto contra los prejuicios que nos impiden ver a las personas más allá de las etiquetas que les ponemos?

La capacidad de empatía que tiene el personaje de Lucía es el rasgo que la hace convertirse en una cooperante de profesión y corazón. Sí, pienso que deberíamos intentar comprender una cultura tan rica y -tan cercana a nosotros los españoles- como es la cultura árabe y no dejarnos llevar y juzgar a todos por el horror que unos pocos quieren sembrar entre los occidentales. La mayoría de los árabes son personas como nosotros: viven y dejan vivir.

 

Hay mucha amistad en su novela pero también hay mucho amor. En concreto, dos tipos de amor romántico: el que, como el agua, va horadando nuestro corazón casi sin que nos demos cuenta y el amor arrebato, el amor pasión, el amor locura. En su caso, personifica el primero con un hombre con valores morales y personales positivos mientras que asocia el segundo a un hombre más oscuro, egoísta o ególatra. ¿Es una advertencia sobre los peligros de la pasión sin medida?

No. He utilizado arquetipos de conceptos muy arraigados en nuestra cultura judeocristiana: "la tentación, el pecado, tiene rostro de ángel" el mito de Lucifer, el hermoso ángel caído, para que el lector comprenda la "ceguera" de Lucía, la protagonista.

Todos tenemos derecho a vivir una pasión abrasadora (qué triste no vivirla) pero lo más importante en nuestra vida es no perder nuestra propia identidad en aras de esa pasión. Me fastidia sobremanera que en la novelas románticas -véase la moda de 50 sombras- nos presente a las mujeres como auténticas bobas enamoradas. Y que conste que me encanta la novela romántica, bien escrita, entendida como cuento de hadas.

 

Su novela habla de otro gran amor: del amor maternal, del amor a nuestros hijos. Ese que surge sin saber cómo en cuanto sabemos que alguien depende absolutamente de nosotros. ¿Es el amor más puro que hay?

Debería ser así. La mayoría de las madres lo sentimos así. Y los lazos de sangre no lo son todo. Lo es todo el amor y la entrega a un ser que sentimos parte de nosotros.

 

Laura Garzón

 

En los agradecimientos de la obra, cita a Jordi Sierra i Fabra y habla de la estructura de la novela. Siempre he pensado que la estructura es uno de los elementos de una narración que menos se ve pero que consiguen que un libro enganche o no, que tenga ritmo o no lo tenga. ¿Cómo fue cambiando su novela desde la idea original a la versión que hoy llega al lector?

Yo llevo escribiendo desde que salí de la facultad, pero escribir un texto publicitario es muy diferente a contar una historia tan compleja como una novela por eso busqué una guía de escritura. Jordi es un escritor magnífico, a mí particularmente me encanta su narración precisa, su ritmo ágil, cómo describe los personajes con dos pinceladas y te sitúa en el contexto.

Quién mejor que él y su manual "La página escrita" para ayudarme a estructurar las ideas que yo tenía en mi cabeza. Y seguí al pie de la letra las últimas instrucciones de su libro: "… ahora, si no te convence lo que has leído, tira a la basura todo lo que te he contado y ponte a escribir". No tiré sus enseñanzas, pero si me dejé guiar por mi bagaje de redactora publicitaria y le di un aire muy cinematográfico a la novela.

 

Con este libro, ha ganado el Premio Internacional de Narrativa Marta de Mont Marçal 2015. ¿Qué ha supuesto para usted alzarse con este galardón?

Pues, evidentemente, no termino de creérmelo. La primera novela, el primer concurso al que me presento, un premio internacional de narrativa tan femenino como el Marta de Mont Marçal (me encanta como lo describe su mentora Blanca Sancho: "un premio de mujeres para mujeres") y no quedo como finalista, que era a lo máximo que yo aspiraba dado lo nueva que era como autora, sino que me llama el jurado reunido en pleno: Blanca Sancho y Marta de Mont Marçal, Blanca Rosa Roca e Isabel Martí de IMC, para decirme que por unanimidad soy la ganadora; te puedes imaginar el subidón.

Aunque para mí lo mejor son los entusiastas comentarios que estoy recibiendo de la novela por parte de sus lectores.

 

Laura, gracias por tu tiempo y por la novela. Se lee muy bien, es muy ágil. Enhorabuena por haberla escrito y por tu premio y… ¡te espero con la próxima!

La próxima novela está en marcha, Lidia, espero tenerla terminada para primeras correcciones a finales de septiembre, y estoy entusiasmada con ella. Isabel Martí, mi agente, también.

 

 

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