Anika entre libros

Entrevista a Elena Martínez Blanco por Bajo el paraguas azul

"Siempre tendemos a pensar que todo lo que mandamos quedará entre la persona que lo recibe y nosotros, que nunca se compartirá, pero la realidad es muy distinta"

Lidia Casado. Foto: autora

 

"Bajo el paraguas azul" ha dejado de ser ya una novedad editorial para convertirse en un libro consolidado que continúa acumulando ediciones y ventas y, lo que es más importante, lecturas y encuentros con la autora que ayuden a que los más jóvenes entiendan las consecuencias (para las víctimas pero también para los acosadores, para los cómplices e, incluso, para quienes miran para otro lado en vez de denunciar o defender a la víctima) del acoso. De todo ello hemos hablado con su autora, Elena Martínez Blanco.

 

ENTREVISTA

 

"Bajo el paraguas azul" cuenta la historia de una broma (de muy mal gusto) que se va de las manos. Hay en esa broma un pequeño componente de maldad y un grandísimo componente de inconsciencia. ¿Con demasiada frecuencia somos unos inconscientes respecto al contenido que publicamos o compartimos en redes sociales o Whatsapp?

Sí, completamente cierto. Siempre tendemos a pensar que todo lo que mandamos quedará entre la persona que lo recibe y nosotros, que nunca se compartirá, pero la realidad es muy distinta: las amistades, relaciones, etc, duran lo que duran, y nunca se sabe qué puede hacer la otra persona con un comentario o una foto. Por no hablar de las personas que ven una foto tuya que les gusta y las pueden bajar a su antojo incluso su las tenemos privadas.

 

Y no nos damos cuenta de que tan culpable es quien empieza a compartir (por las razones que sea) como el que reenvía...

Exacto, además es que no somos conscientes de que compartir una foto sin el permiso de la persona que sale en ella es un Elena -Martinez2delito. Es algo que siempre comento en las charlas que doy en los institutos y a los padres: ¿cuántas veces hemos compartido en los grupos de whatsapp de padres fotografías de "una amiga de mi amiga", etc, que avisa de que un hombre o una mujer ronda el colegio? Pues bien, ¿quién nos dice que esa foto no es de un ex que quiere perjudicar a esa persona? Si realmente creemos que alguien puede ser peligroso, lo mejor es acudir a la policía con la foto que hayamos sacado, pero nunca compartirla, porque es un delito.

 

Tristemente, saltan a la luz pública muchas noticias de este tipo (o bien relacionadas con el acoso escolar o bien con contenido íntimo que es compartido sin miramientos en la red)... ¿cómo le ponemos freno?

Con mucha educación, tanto por parte de los padres como de los hijos y profesores. Es una tarea que debe acometerse de forma conjunta.

 

En la novela se habla mucho de jóvenes y de las relaciones que mantienen entre sí (tanto románticas, como de amistad, confianza, etc.) pero también se reflexiona sobre las relaciones entre hijos y padres, entre esos mismos jóvenes y sus progenitores. En este sentido, usted contrapone dos modelos paternales bien diferentes: el autoritario frente al comprensivo. Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y los educamos con la mejor de las intenciones pero no siempre nos sale bien... ¿verdad?

Efectivamente, intentamos hacerlo lo mejor posible, pero no siempre acertamos. ¿Cómo saber qué método es mejor? ¿Debemos ser muy estrictos o más permisivos? Yo creo que lo ideal sería un término medio, y sobre todo crear una relación con nuestros hijos que dé pie a que puedan hablar con nosotros si algo les preocupa o se sienten amenazados.

 

En esa delgada línea que separa el mundo de los jóvenes y de los adultos, también indaga en la relación entre alumnos y profesores y retrata fielmente el entorno de un instituto medio. ¿Cómo se pueden trabajar desde los centros escolares temas como los tratados en la novela?

Por desgracia lo relatado en la novela sigue ocurriendo en la vida real, como profesora he tenido que trabajar con compañeros como Dolores o Jefes de Estudio como el del libro que se lavan las manos ante cualquier problema o hacen oídos sordos. Debo Portada -bajoelparaguasazuldecir que la gran mayoría no son así, pero por desgracia por la mala forma de actuar de unos pocos, pagan el pato los que sí lo dan todo por sus alumnos y que se involucran todo lo que pueden con ellos.

También está el problema de que en algunos centros se evita que los profesores tengan más contacto del necesario con los alumnos, y que se esconden los casos de acoso para no manchar el nombre del centro. Yo creo como madre, ya no solo como profesora, que si un centro dice que en sus clases no hay acoso miente: cada vez se empieza antes con el acoso, y lo que aconsejaría a los centros es admitir que lo sufren e implementar medidas de para evitarlos, abrir canales de comunicación con los padres, etc.

 

Otro de los temas importantes de esta obra es la lealtad. ¿Un valor quizá demasiado olvidado hoy en día?

Sí, por desgracia la sociedad en la que vivimos suele convertirnos en personas egoístas y solitarias. Puede que tengamos 1000 amigos en Facebook, pero ¿cuántos lo son realmente? Tendemos a la soledad, aunque aparentemente tengamos mucha gente a nuestro alrededor.

 

Glauca, la protagonista de la novela, comete un error que está a punto de poner su vida patas arriba. ¿Cómo ayudamos a las chicas a evitar este tipo de equivocaciones?

En el momento en que regalamos un móvil a nuestros hijos, debemos sentarnos con ellos y explicarles los peligros que tiene, claro que para ello primero debemos informarnos nosotros mismos, las aplicaciones van cambiando muy rápido y debemos estar al día. Los jóvenes siempre piensan que a ellos no va a pasarles nunca un caso como el de Glauca, pero realmente puede ocurrirle a cualquiera.

 

Es cierto que cada vez hay más información y más reacciones en contra del acoso escolar pero ¿cree que es suficiente? ¿Cómo podríamos potenciar la concienciación social contra este problema?

Nunca es suficiente, así que sí, hacen falta más acciones para concienciar a todas las personas involucradas. Deben implicarse tanto centros como el gobierno, y no estaría nada mal que los medios de comunicación pusieran de su parte también. ¿Cuántos programas hay en la tele que se ríen de personas que se caen, que aparecen en situaciones embarazosas, etc? Considero que reflejan la falta de empatía que sufre nuestra sociedad ahora mismo y que nos hace inmunes ante situaciones reales de acoso que pueden llegar a ser graves.

 

Uno de los roles que más me ha preocupado de cuantos se reflejan en la novela es el de los testigos pasivos, los que lo Elena -Martinezven y no hacen nada. ¿Cómo le ponemos remedio a esta desidia, a este mirar para otro lado?

Es muy difícil que los testigos pierdan el miedo a hablar con profesores o padres, porque siempre piensan que serán los siguientes. Hay que trabajar muchísimo con ellos. Se están poniendo en marcha varios programas en centros educativos que trabaja precisamente el papel del testigo. Es lo que hicieron en Finlandia con el método Kiva y ha funcionado de maravilla.

 

Dejamos a Glauca con el problema encauzado pero suponemos que tardará en recuperarse del daño causado. ¿Cómo se recupera uno de un episodio de acoso?

Con ayuda profesional, lo digo por experiencia: ante un caso grave de acoso, lo mejor es acudir a un profesional que nos ayude a confiar de nuevo en nosotros mismos y a descubrir y desarrollar herramientas que eviten el sufrimiento que deja el acoso.

 

Supongo que cuando alguien escribe un libro como este quiere ir más allá de la mera historia, quiere cambiar algo. En sus encuentros con lectores, ¿está comprobando que se puede lograr?

Sí, se puede. En todas las charlas que he dado con el libro, al final siempre se quedan algunos de los lectores para comentarme sus experiencias personales y cómo el libro les ha ayudado, así que para mí eso supone una gran satisfacción.

 

+ Elena Martínez Blanco

 

 

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