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Entrevista a Carmen Santos por El sueño de las Antillas

"Me gusta que mis personajes sean complejos y llenos de contradicciones. También las situaciones que describo. En la vida nada es solo blanco ni solo negro. Y las personas tenemos sentimientos que entran en conflicto entre sí."

Selin, agosto (junio) 2014

 

Cada vez que leemos un libro de Carmen Santos en Anika Entre Libros sale recomendado por el reseñador que lo ha leído, y quizás por eso la hemos entrevistado más de una vez. Esta es la tercera entrevista (si contamos la videoentrevista) que le hacemos a Carmen, en esta ocasión por "El sueño de las Antillas" (Grijalbo 2013, Debolsillo 2014), y la firma Selin:

La entrevista con Carmen Santos por "El sueño de las Antillas" está realizada mediante intercambio de mensajes entre los días 4 y 15 de junio de 2014.

Tras algún intercambio de mensajes, la entrevista empezó a primeros de junio y finalizó al acabar la quincena. Mientras se sucedían las preguntas y respuestas a un ritmo pausado, fruto de la asincronía impuesta por la distancia y el medio utilizado, la realidad seguía su curso con algunas sorpresas durante esos días. Pero ese es otro ámbito y aquí se trata de las sensaciones y los entresijos de una novela, según mi opinión, interesante, compleja y muy bien desarrollada.

 

Carmen -santos -sueño -antillas

 

ENTREVISTA

 

La primera cuestión que me planteé fue sobre el año en que se inicia la acción: 1858 ¿Fue resultado del azar o existe algún motivo especial? Nota: La autora nace en 1958.

La elección de 1858 no fue fruto del azar. Me interesó esa fecha por varias razones:

- A mediados del siglo XIX fue cuando la producción de azúcar en Cuba alcanzó su máximo esplendor y la sacarocracia (aristocracia del azúcar) ganaba muchísimo dinero con su exportación, lo que se reflejaba en su forma de vivir.

- Esa época también fue muy interesante a nivel político, porque los movimientos independentistas (aunque llevaban muchas décadas en marcha) estaban en plena ebullición y eclosionaron en 1868, con el estallido de la primera guerra de independencia (1868-1878). Cuba en esos años era un hervidero de intrigas y conspiraciones políticas, un auténtico polvorín.

Todo esto me daba mucho material histórico y mucho juego para situar a mis personajes dentro de ese marco.


- Aparte de eso, me hizo gracia arrancar la acción en el año 58 - justo un siglo antes del año en que nací... en plan "cameo" al estilo de Hitchcock, pero en este caso literario.

 

También al principio de la novela, me sorprendió que durante la travesía del Atlántico optases por un elemento dramático como es el racionamiento estricto del agua. Vale, los protagonistas van en tercera clase, pero si la travesía cumplía el calendario previsto, personalmente no se me ocurre la necesidad de racionar el agua de boca y menos a una taza diaria por persona. ¿Hay algo que se me escapa en esa situación o solamente es para incrementar la tensión?

En la documentación que manejé hablaban de que el agua potable solo se empleaba para beber. Para lavar ropas y para el aseo personal se usaba agua de mar. Aparte de este dato, esos bergantines tampoco debían de tener una gran Carmen -santos3capacidad de almacenamiento y al navegar a vela, no se podía prever con exactitud la duración de la travesía. Por eso, me pareció lógico que el Antillano racionara el agua de boca en previsión de posibles retrasos (la duración de una travesía a Cuba podía ser desde treinta días hasta el doble o más, si los vientos no eran favorables).

 

He observado que la protagonista simula que es inferior ya desde un principio de su historia. ¿No es eso una manera de ir a remolque por la vida?

La verdad es que es la primera vez que un lector me hace este comentario, lo que resulta muy interesante porque da una idea de las muchas interpretaciones que puede ofrecer una novela.

Yo no creo que Valentina simule ser inferior. Al principio de la novela es muy joven, muy ingenua, muy inculta, ha trabajado desde niña como criada, y siente un respeto enorme por las personas con cultura y dinero, pero no simula en ningún momento. Tampoco va a remolque. En todo caso, al comienzo del libro, debido a las circunstancias en las que le toca vivir. Pero conforme avanza la historia y su vida va cambiando, Valentina toma las riendas y se convierte en una mujer fuerte y luchadora que decide por sí misma.

 

En esa progresión personal de la protagonista, me da la sensación de que también el propio nombre con el que responde en cada época de su vida la muestra de manera diferente. Personalmente asocio Valentina con dulzura, Calypso con fantasía y Galatea con firmeza. ¿Voy bien encaminado?

Sí, buena interpretación. Elegí el nombre de Valentina porque me gusta y porque veía a la protagonista llamándose así. Calipso y Galatea los escogí pensando en las condiciones en las que tiene que desenvolverse la protagonista en la época correspondiente.

 

Un elemento recurrente en la novela es la luz y la forma en que ilumina el entorno, lo que resulta fundamental para que los personajes decidan quedarse en la isla y no se planteen volver. ¿Lo has vivido en persona? Y si es así, ¿es tan sugerente como aparece en la historia?

Ay, esa es una espinita que llevo clavada, porque hace años organizamos un viaje a Cuba y tuvimos que cancelarlo a última hora por un contratiempo. Pero interrogué a todos mis conocidos que han estado allí y coincidieron en la luminosidad de la isla.

El tema de la luz suele estar muy presente en mis novelas. Creo que en cada lugar se refleja de un modo distinto y único, y me gusta destacar esos matices a la hora de las descripciones.


 

Un tema normal entre la alta sociedad cubana es el estar a la moda y así lo vas reflejando, pero me pareció que casi se convertía en un sufrimiento, aunque tal vez necesario. ¿Cuál es tu opinión personal sobre eso de seguir la moda, sea cual sea?

Sí, en los tiempos que retrata la novela, la moda debió de ser un sufrimiento (no sé si necesario) para las mujeres, con tanto corsé ceñido y tanta crinolina.

En cuanto a mi opinión personal sobre eso de seguir la moda: yo nunca la he seguido a rajatabla. Me compro lo que me gusta si veo que me sienta bien… siempre que se adapte a mi bolsillo, claro. La ropa que no cumpla estas premisas, ni la tengo en cuenta, por mucho que la publicidad nos la intente meter por los ojos. No hay nada más patético que una persona esclavizada por eso que los suplementos dominicales llaman "tendencias".

 

En el desarrollo de las características de las personas hay dos factores sobre los que se discute su importancia relativa: genes y ambiente. Aunque muchos personajes de tu novela aparecen ya como adultos, hay uno cuyo nacimiento forma parte de la trama. Es un caso particular, pero en general: ¿Qué opinas que influye más: el ambiente o los genes?

Si me hubieras hecho esta pregunta hace años, te habría respondido que el ambiente. Pero con el tiempo, me he ido dando cuenta de que la genética determina nuestra forma de ser. Luego, el ambiente nos moldea (o nos estropea, según el caso), pero los genes influyen mucho a la hora de reaccionar ante lo que nos va ocurriendo (por eso Valentina está tan preocupada por si se parece al padre ese personaje cuyo nacimiento forma parte de la trama).

 

Antes, en otra pregunta, comentaba que la luminosidad de la isla era fundamental para quedarse allí. Pero también hay quienes vuelven, los indianos, aunque esa vuelta, ¿cuál sería el motivo principal? ¿Falta de integración social o medio fracaso?

Por lo general, los que emigran por razones económicas (como hicieron mis padres cuando fueron a trabajar a Alemania Portadas -carmensantosen los años sesenta) salen de su tierra con la idea de trabajar duro para poder ahorrar mucho dinero y regresar cuanto antes. Por supuesto, siempre hay quien se integra en el país de acogida y decide quedarse para siempre, como les ocurre a algunos de mis personajes. Pero la meta del emigrante, a diferencia del exiliado, que es consciente de que quizá no pueda volver en mucho tiempo, suele ser el regreso en mejores condiciones económicas que cuando se fue.

 

Las relaciones conflictivas parecen ser el sino de la protagonista. ¿Tanto al fondo pueden marcar a una persona que no pueda librarse de ninguna manera?

La que mantiene la protagonista con Leopoldo es de las que marcan. Él le hace mucho daño y ella pasa de sentir un amor absorbente que la deslumbra al odio más encarnizado. Aun así, sigue en cierto modo "colgada" de él. Creo que eso también ocurre en la vida real, donde las relaciones conflictivas nos dejan cicatrices muy profundas e incluso pueden llegar a destruir a una persona.

 

Mientras leía la novela, me llamaron la atención los nombres que utilizan las prostitutas siguiendo la directriz de la madame. ¿Un intento de darles un poco de glamour además de ser la máscara que las oculta ante los demás?

La madame es una aristócrata prusiana venida a menos y quiere dar al establecimiento el glamour que conoció en su juventud. Como le gusta mucho la mitología griega, pone a sus pupilas nombres como Calipso, Danae, Amaltea...

El personaje de madame Selene es de esos con los que nos encariñamos los escritores, porque pese a regentar un burdel donde vende carne fresca a sus clientes, no se ha envilecido del todo y conserva humanidad, que sale a relucir a través de su amistad con Valentina.

 

Aunque los personajes quieran provocar emociones, por muy mal que estén rechazan con contundencia la compasión ajena. ¿Qué deberían sentir los demás? ¿Indiferencia ante su desgracia, acaso ser un tanto crueles?

Los personajes de la novela a los que te refieres son orgullosos y prefieren inspirar cualquier cosa menos compasión. Algo que también ocurre en la vida real. A nadie le gusta que le compadezcan.

 

Hay un momento en la novela muy impactante, cuando observas que el odio puede inducir a desear, incluso a provocar la muerte de alguien, pero también me planteo que la muerte de ese ser odiado sería su liberación, lo que provoca una situación contradictoria. ¿Qué opinas sobre eso?

Me gusta que mis personajes sean complejos y llenos de contradicciones. También las situaciones que describo. En la vida nada es solo blanco ni solo negro. Y las personas tenemos sentimientos que entran en conflicto entre sí. Deseos que, de cumplirse, no nos producen la felicidad que esperábamos. Odios que a veces conservan una brizna de amor o de Carmen -santosatracción hacia la persona odiada (como le ocurre a Valentina en una parte de la novela). La vida está llena de matices y procuro reflejarla así en mis libros.

 

Aunque mientras leía ya me parecía que la historia estaba bien documentada, al llegar al final me sorprendió la lista de bibliografía y fuentes de información consultadas. ¿Cuánto trabajo hay tras una novela como la tuya para que la estructura de la trama resulte creíble además de realista?

¡Uf, mucho! El proceso de documentación me llevó alrededor de dos años y fue muy exhaustivo. Leí todos los libros que encontré sobre la historia de Cuba, sobre cómo era la isla a mediados del siglo XIX, cómo eran sus ciudades, las casas, los ingenios de azúcar, consulté diarios de viajeros de la época... Algunos libros los saqué de la biblioteca, otros me los compré, también encontré información útil buscando en Google. La verdad es que la documentación es un trabajo duro que no acaba cuando te pones a escribir, porque durante la redacción de la novela surgen a veces dudas y hay que hacer comprobaciones o volver a investigar algunas cosas. En cuanto a la redacción, en escribir el primer borrador invertí alrededor de un año y medio, trabajando a un ritmo constante y sin parar. Por último, las revisiones y las correcciones finales consumieron más de seis meses. En total, más de cuatro años.

Trabajé duro con esta novela, pero también disfruté muchísimo sumergiéndome en la Cuba de mediados del siglo XIX. Escribir una historia de estas características es como hacer un apasionante viaje en el tiempo.

 

Ya llegamos al final y aparece una clásica pregunta: ¿Cuándo podremos leer una nueva novela tuya?

Estoy ahora en pleno proceso de escritura. Llevo buen ritmo, pero aún hay que esperar un poquito.

 

Después de haber disfrutado con la lectura de "El sueño de las Antillas" puedo suponer que también nos satisfará tu nueva novela. Gracias, Carmen.

 

+ Carmen Santos

 

 

 

 

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