Anika entre libros

Entrevista a Raúl Ansola por "Illius"

"Lo ideal es renunciar a cualquier idea preconcebida antes de leer esta novela, y el que no pertenezca a un género puro determinado puede ayudar a adentrarse en ella sin prejuicios que distraigan las conclusiones finales que se puedan extraer tras su lectura"

Firma: Fernando Martínez Gimeno / Foto: autor / Octubre 2010

 

Hace unas fechas pudisteis leer mi opinión sobre una novela del Grupo AJEC que había sido un reto para mí, pues tras su primera lectura tuve que hacer una segunda, sabiendo ya cosas de la trama que hicieron que leyera otra historia casi diferente. Se trata de Illius y su autor, Raúl Ansola ha tenido la amabilidad de compartir una charla y unas preguntas conmigo.

 

 

ENTREVISTA

 

Antes de nada, gracias por tu disposición a mis preguntas y para empezar a calentar motores en la entrevista, ¿puedes hacer un esbozo de quién es Raúl Ansola y de dónde viene, literariamente hablando?

Antes de publicar mi primera novela había escrito otras cuatro que considero la base de mi formación como escritor. Eran muy distintas en cuanto a estilo y argumento, y me sirvieron para experimentar terrenos del todo desconocidos. A una de ellas le dediqué siete años de un redactado intermitente y a la vez obsesivo. No me permitía avanzar, pero al mismo tiempo me recreaba en sus tramas cruzadas, en las decenas de personajes cuyas vidas manejaba como piezas sobre un tablero. El último día sentí que me había quitado un peso de encima y, por encima de todo, que estaba preparado para embarcarme en algo nuevo desde un punto de partida mucho más centrado. Releí los cientos de páginas y percibí la mejora de un capítulo a otro, de un año a otro. Eso me motivó más que ningún premio. Dos novelas más tarde, entre guiones y relatos, llegaría Illius.

 

También, y antes de adentrarnos en las preguntas sobre Illius, ¿qué lee Raúl para relajarse o inspirarse? ¿Cuáles son esos libros o Illiusautores que le han marcado de alguna manera?

Procuro aprender de todo lo que leo, tanto en lo positivo como lo negativo. Soy muy ecléctico, y depende mucho de mi estado de ánimo. Ahora mismo estoy leyendo a Philip K. Dick, E.M. Forster y un autor novel cuya novela transcurre principalmente entre discotecas y drogas. Mis lecturas acostumbran a no tener nada que ver y eso me ayuda a ampliar horizontes, a no quedarme estancado.

Puede suceder que un autor o una obra me influya a la hora de interesarme por un tema determinado, pero en el momento que comience a trabajar en mi idea, lo dejaré aparcado hasta que termine con ella. Va por épocas y ni me limito ni descarto nada. La única norma que acostumbro a mantener es que, cuando comienzo a redactar una idea, leo temáticas lo más alejadas posible del argumento que tenga entre manos para evitar influenciarme o, peor, acabar dudando al respecto de lo que estoy haciendo.

 

¿Eres un escritor de rutinas, manías o simplemente escribes cuando sientes que estás en el momento adecuado?

No soy metódico pero sí tengo mis manías. No suelo enfrentarme al blanco de la pantalla del ordenador si antes no he colocado sobre la mesa todas las anotaciones relacionadas con la escena que toque ese momento. Y no comienzo una escena hasta que tengo muchas de estas notas. Una vez ordenadas, maquilladas y pasadas a limpio las imprimo y es entonces cuando puedo comenzar a redactar. A veces esta fase final resulta más burocrática que la de las anotaciones, que queda como el verdadero proceso creativo. No puedo corregir mis escritos en casa. Necesito estar en la calle, en los lugares más variopintos, para leer una y otra vez mis manuscritos, pero nunca en casa. Suelo colocar fotografías a mi alrededor, o minimizadas en el ordenador, que no necesariamente tienen que ver con el argumento, pero me ayudan a distraerme para oxigenarme y, acto seguido, tener la necesidad de concentrarme de nuevo en la escena, para así regresar a ella con más fuerza y tras una saludable visión externa.

Siempre escribo a un espacio; la primera vez que cambio a doble espacio es cuando creo que ya he acabado con el escrito. De alguna manera, el texto parece distinto. Entonces busco la frase central de la página central del escrito y cruzo los dedos para que acabe siendo el título final. Espero que sea una frase potente a la vez que sugerente y simbólica, una frase que mejore el título provisional que tenga en mente. Por descontado, aún no ha sucedido, pero no pierdo la esperanza.

 

Lo de la frase para el título me parece una curiosa práctica. ¿Para Illius la utilizaste?¿Cómo surgió la idea de la trama de la novela?

No la he utilizado nunca, y dudo que lo haga en el futuro. Me gusta pensar que el epicentro de una historia, la palabra o frase central, pueda resumir la esencia de la misma, pero es algo que, como tantas otras simbologías, es inviable en la práctica. Dejo la puerta abierta a las señales, a la improvisación, pero a la hora de la verdad me obligo a ceñirme a las intenciones iniciales, sin renunciar por ello a las posibilidades que surjan por el camino. Con Illius sucedió algo parecido.

Una noche, solo en casa, me pregunté qué sucedería si al revelar una fotografía antigua apareciese alguien que no estaba cuando la hice. Tenía que ser un lugar poco concurrido, para garantizar lo absurdo de la aparición. La idea me inquietó, y eso me pareció un buen síntoma. Por si me olvidaba apunté una nota que dejé junto a la cartera, un papel con tres palabras, 'fotografía en bosque'. A la mañana siguiente desperté pensando aún en la idea, y cuando vi la nota la rompí. Sabía que en esta ocasión no iba a necesitar un recordatorio. Lo primero que hice fue retroceder en el tiempo. Una chica sería quien revelase la fotografía, pero, ¿quién iba a ser ella? ¿Por qué iba a revelar un carrete años después de haber tomado las fotografías? Así nació Aurora.

 

Aurora nace en tu mente, pasa a papel a través de tus manos y terminas tu trabajo. Pero por supuesto empieza otro quizá más tortuoso que el de la escritura, la búsqueda de alguien que nos permita a los lectores tenerla en nuestras manos. ¿Cómo fue ese proceso?

Todo lo que rodea a la novela fue farragoso, desde el redactado intermitente hasta la búsqueda de una editorial. Fue en proceso de varios años. Era muy consciente de las limitaciones que un libro así tenía, y no sabía si llegaría a verlo en las librerías. Anteriormente no había publicado nada, y comenzar con un libro como 'Illius' era un pequeño salto al vacío. Desconocía qué podía esperar. Sabía que el libro tenía un inicio que enganchaba y llamaba la atención, pero también sabía que en cierto punto se adentraba en terrenos que eran arriesgados en tanto que impredecibles, y que eso restaría fuerza a la hora de captar el interés de un editor. Entonces apareció Grupo AJEC y tras un largo intercambio de correos electrónicos con su editor, Raúl Gonzálvez, en el que entre otras cosas modifiqué el final, se acordó su publicación.

 

Daría para una buena charla el comentar sobre qué género se podría definir la historia que nos narras en Illius. ¿Cuál crees que sería la mejor definición de tu novela?

La novela tiene elementos de misterio y de terror psicológico, pero no son tan determinantes como para encajarla en un género o el otro. Quizá lo ideal sería situarla a mitad de camino entre ambos, y aún me parecería que tampoco sería ese su lugar ideal. Personalmente la considero un drama narrado de una manera atípica. Lo que peor he llevado estos meses, aunque era un contratiempo divertido, era tener que explicar el argumento. Temía las preguntas '¿Has escrito un libro? ¿De qué va?'. Si me limitaba a explicar el inicio de la fotografía daría una impresión equivocada de la trama, y si profundizaba demasiado sería contraproducente para las expectativas del posible futuro lector. Lo ideal es renunciar a cualquier idea preconcebida antes de leer esta novela, y el que no pertenezca a un género puro determinado puede ayudar a adentrarse en ella sin prejuicios que distraigan las conclusiones finales que se puedan extraer tras su lectura.

 

Como ya te he comentado, creo que tras una segunda lectura, la novela gana mucho y si ya la primera vez te deja buenas sensaciones, es con esta segunda cuando ves que estás ante una historia con poso. ¿Tenías esa sensación mientras escribías de que no era una novela de las que lo dan todo mascado?

Absolutamente. Hubo un momento, mientras la escribía, que asumí que la historia tenía un doble fondo que iba a estar por encima de sus partes, de sus capítulos. Fue un punto de inflexión importante que me hizo decidirme por tomar ciertos riesgos narrativos. Dejé de tratar de manera lineal la trama y la transformé en un círculo argumental. Esta nueva estructura me obligó a crear capítulos introductorios que quizás no fuesen agradecidos para el lector, pues introducían personajes y situaciones en contextos desconocidos que impedían seguir un ritmo de lectura normal. Pero lo tenía tan claro que aunque era consciente de estar tensando la cuerda, lo consideraba una especie de peaje que se vería gratificado al finalizar la lectura.

Es cierto lo que comentas, considero importante realizar una segunda lectura, aunque sea en diagonal, para, si no comprender mejor el argumento real del libro, sí descubrir los muchos detalles esparcidos por sus páginas con toda la intención. Por ejemplo, los protagonistas descubren dos anagramas durante su investigación, pero no son los únicos que aparecen en el libro, aunque nunca se mencionen. Hay muchos detalles que son pistas intencionadas, pero son tan sutiles que sólo en una segunda lectura podrían adquirir un nuevo significado.

 

¿Se podría decir pues, que Illius es una especie de reto tanto para ti, a la hora de mostrarlo en palabras, como para el lector al leerlas? Entiendo que la intención no sea solo de leer el libro, sino de que sigamos dándole vueltas a lo que hemos leído.

Exacto. He conocido de primera mano las teorías que la gente de mi entorno defendía, y he presenciado cómo en algunos casos se enzarzaban en debates encontrados al respecto de lo mismo que habían leído. He participado en ellos como un lector más, mostrando por qué podía estar de acuerdo con unos y no con otros (quienes decían cosas que no aparecían en el libro) pero nunca he defendido una teoría única, pues aunque la tenga, y muy definida, no tiene por qué ser la buena para un lector o para otro. De hecho, algunas teorías me han hecho sonreír, pero otras me han hecho pensar que superaban la complejidad del libro.

Lo bueno es que una trama sobreviva a la última página. Una novela que lo deje todo solucionado puede perdurar en la memoria por motivos muy distintos. Y, para mí, 'Illius' se cierra en sí misma, contiene todas las respuestas, pero no de una manera evidente. Lo que me gustaría es que atrape lo suficiente como para que sea cada uno quien dedique tiempo tras la lectura a encontrar sus propias respuestas, ya sea releyendo las páginas o pensando en las sensaciones que ha dejado el conjunto. Es como un juego; un juego con fuego. Todas las piezas están en el libro, pero no tienen por qué encajar de la misma manera.

 

Para terminar con las preguntas sobre la novela, has podido conocer mi opinión y las de otros compañeros que hemos reseñado la misma. ¿Crees que nos hemos dejado algo? ¿Estás satisfecho con los comentarios?

Estoy muy satisfecho con las reseñas que se han publicado en la web. Que escriban sobre el trabajo de uno es de por sí gratificante, pero lo destacable es que en su mayoría han sido críticas positivas. Lo más importante es que me han hecho comprender que la intención del libro está ahí, que el planteamiento que se ofrece puede llegar al lector. No tenía dudas sobre la novela que había escrito, pero sí las tenía, y muchas, al respecto de la aceptación que tendría. En mi cabeza estaba todo muy claro, pero me daba miedo que no estuviera bien expresado, que no estuviese siendo objetivo. Que, como se dice textualmente en el libro a raíz de un comentario de Aurora, la obra tuviese el problema de "los humos de los creadores que confundían algo que no se entendía como algo interesante, cuando quizá no pasase de ser algo mal explicado."

Este miedo ya se ha disipado, y es de agradecer, como también lo es que en ninguna reseña se profundice en los recovecos del argumento, en lo que se esconde detrás del texto de la contraportada.

Hay escenas, o subtramas, muy significativas que no se han mencionado en ningún momento. Es un libro del que es difícil hablar sin caer en ningún spoiler, y aprecio el esfuerzo por mantener el misterio que hay detrás de las reseñas sin las cuales, seguramente, no estaría ahora contestando a estas preguntas.

 

El escritor nunca para de coger ideas y esbozar nuevas historias, ¿cuáles van a ser esos nuevos proyectos en los que estás trabajando?

Con lo que escribo me sucede igual que con lo que leo. Los temas, las motivaciones, son tan distintas que en ocasiones rozan el antagonismo. Como dices, no paro de anotar ideas, trazar atisbos de líneas argumentales. Estoy centrado ahora mismo en una historia que sería fácil de catalogar en un género, el terror. Pero no descarto que en algún momento la trama se tuerza y dificulte su clasificación posterior.

Tampoco descarto utilizar pseudónimo en una novela que se va a publicar el año que viene. Escribo sobre temas tan distintos que es muy difícil crear una coherencia interna a nivel de publicaciones. No la necesito, pero me gustaría que estuviese ahí, que pudiese ver mi trabajo de los últimos años como un proceso continuado. No va a ser posible y he renunciado a centrarme, así que la posibilidad de utilizar un alter ego literario es atractiva. Me daría la libertad de acción que el sueño de una carrera lineal me limitaría, y me permitiría adentrarme en nuevos territorios sin salir de donde estoy.

Por el camino, relatos, libretas llenas de anotaciones. Y el proyecto firme de escribir un guión a cuatro manos con alguien a quien aprecio y admiro.

 

Ahora una pregunta que a todos os suelo hacer. Desde tu experiencia a lo largo de los años, ¿el escritor, nace o se hace?

Depende de cada uno, y no es tanto el escritor como la persona con inquietudes creativas. Al menos, así es como me considero. La vida se puede percibir, se puede afrontar de maneras muy distintas, y yo lo hago como si estuviese frente a una constante fuente de inspiración. Un detalle insignificante, en combinación con otro que suceda a la vez, puede crear un momento especial, si se mira con atención. El día a día está lleno de estas coincidencias, ya sea escuchar una canción significativa en la radio en un momento personal delicado o cruzarte por la calle con un sujeto que, cámara de fotos en mano, hace ver que se cae para fotografiar la ropa interior de las mujeres.

En cuanto a estos ejemplos, lo primero nos ha pasado a todos, pero no siempre despierta una sensación que cobre un sentido distinto a través de la vida de un personaje. En cuanto a lo segundo, quizá todos nos hayamos cruzado con alguien que tropieza por la calle, pero no siempre se le mira con atención hasta descubrir que es un pervertido actuando en plena luz del día, alguien que te hace preguntarte '¿Quién es? ¿Dónde vive? ¿Le han pillado alguna vez?'. Todo está ahí, pero hay que mirar con cariño.

Siempre tuve esta visión de las cosas, y si no la hubiera canalizado a través de la escritura estoy seguro que lo habría hecho de otra manera, pero no creo que se hubieran quedado dentro las impresiones que me produce lo que me rodea, ya sea curiosidad o desazón.

 

Y ya para terminar, ¿podrías dar un consejo a todos aquello que quieren publicar por primera vez, ya que tú lo has podido hacer recientemente?

Es típico decir que no soy nadie para dar consejos, pero es verdad. Lo único que tengo claro es que nunca se debe dejar de luchar por lo que se quiere. He recibido tantas negativas de editoriales que me pregunto por qué nunca desistí. Tenía todos los motivos para pensar que no valía la pena, que no gustaba a nadie. Hubo un punto en el que guardaba las cartas que recibía sin abrirlas, y sólo al cabo de unos días las leía por la curiosidad de saber qué formato habían utilizado esta vez para decir que no. Era como un ritual más. Enviar mensajes en botellas, esperar sentado en la playa, no recibir nada.

Otro tópico: la clave es estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Es lo que hay, y puede que llegue el momento, puede que no, pero lo que está claro es que si no te mueves no va a llegar.

 

Agradezco a Raúl su atención, tengo la suerte de poder conocerlo en persona y espero que de alguna manera, sus respuestas os hayan animado a leer la novela y conocer el mundo de Illius. Gracias Raúl y espero en breve poder leer más cosas tuyas.

Gracias como siempre, Fer, en este caso por esta entrevista interactiva que tan buenos ratos me ha hecho pasar, y un saludo a todos.

 

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