Anika entre libros

Entrevista a Ismael Martínez Biurrun por "Rojo alma, negro sombra"

"No es una novela que busque sorprender al lector a través de una trama muy brillante, tipo thriller policial, sino que busca más epatarlo, sacudirlo, o estremecerlo a un nivel mucho más emocional que intelectual"

Firma: David Mateo / Fotos: autor / Foto cabecera: Isabel González / Febrero 2009

 

Conozco a Ismael Martínez Biurrun desde hace tiempo y ya con su primera obra: "Infierno nevado", publicada por Equipo Sirius, presagiaba muy buenas maneras. Lenguaje sutil, textos sobresalientes, personajes poderosos… todo ello, bien combinado, creaba una atmósfera histórica-terrorífica con fuertes connotaciones lovecrafianas.

Hoy, después de leer "Rojo alma, negro sombra" tengo la sensación de que Ismael ha evolucionado hacia una literatura más intimista, con un lenguaje aún más sutil, enriquecido de bellas metáforas. Ismael, en su propio blog, definió la novela como un psycothriller que perfectamente podría estar en la órbita de "El sexto sentido".

"Rojo alma, negro sombra" es una historia de vidas cruzadas. Elías destapa una vorágine de terrores adormecidos cuando desentierra una carta escrita por una tal Isla y, sin darse cuenta, se traga una avispa que lo arrastra hasta el borde de la muerte. A partir de ese momento, nuestro protagonista se verá obligado a trabajar de vigilante nocturno en un viejo almacén de máquinas, mientras extraños demonios con forma de sombras emergen entre los vértices de su vida y lo abocan a una búsqueda desesperada.

 

 

ENTREVISTA

 

Hola Ismael, antes de nada me interesa conocer mucho tu impresión. ¿Cómo definirías "Rojo alma, negro sombra"? Te pregunto porque me ha parecido un libro "fusión". Y me explico: entrelazas soberbiamente temas sociales como la intolerancia hacia el arte (toda la historia de Guillermo y su afán por convertirse en grafitero) o la violencia de género (Berta, David y ese Cazador implacable) con una trama paranormal que tampoco es el eje central de la novela.

En principio cuando te pones a escribir no piensas que vas a tratar tal o cual tema social, o al menos yo no me lo planteo así con mis novelas. Yo parto de situaciones o de personajes, o incluso de imágenes que me surgen en la cabeza y por la razón que sea me cautivan. Luego formo una especie de núcleo duro dramático a su alrededor, y eso lo mantengo de forma irrenunciable hasta el final, pero permito que la historia vaya y vuelva libremente, se pierda en meandros o ramificaciones de cualquier clase, sin ningún tipo de cortapisa de género o de planteamiento social, con la única condición de que la historia mantenga el rumbo marcado por ese núcleo central. El núcleo de "Rojo alma, negro sombra" es la historia de Elías y la carta que encuentra enterrada, y el desentrañamiento del misterio que envuelve a esa carta. Los fantasmas también estaban en mi cabeza desde el principio, antes incluso que Berta y Génesis.

Sin embargo luego me ocurrió algo curioso: descubrí que Berta y Génesis eran personajes mucho más vivos e intensos que Elías. Pero en lugar de atenuarlos decidí aplicar la medicina contraria, darles toda la cancha que me pedían, aun a riesgo de que les robaran el show a Elías y sus fantasmas, porque me pareció que la historia se enriquecía mucho con ellos, ganaba dimensiones nuevas que la elevaban un poco por encima del simple cuento de fenómenos paranormales.

Encontré la forma de que las tres historias encajaran y a partir de ahí todo vino rodado y la historia se construyó a sí misma. Eso no quita, por supuesto, para que yo haya introducido mis paranoias y preocupaciones personales a lo largo del relato, como son la violencia de género, que me parece una plaga intolerable, o el factor de rebeldía que implican ciertas formas de arte como el grafiti.

 

Estamos ante una de esas producciones, tan de moda en el cine actual, de vidas paralelas que poco a poco se van entrelazando por medio de lazos sutiles. Pero son historias muy diferentes entre sí, hasta el punto que nos encontramos con una historia de fantasmas que concierne a Elías y que, aunque tiene ciertos nexos con otro personaje, constituye una historia en sí misma. Es decir, es una historia de muchas historias paralelas. ¿No es así?

En realidad es una estructura muy sencilla, son tres hilos argumentales que al principio van en paralelo y se anudan más o menos a mitad del relato. De entrada produce esa sensación desconcertante de puzzle, pero se trata de un puzzle muy fácil de montar, a nada que se lea con un poco de atención.

En todo caso no es una novela que busque sorprender al lector a través de una trama muy brillante, tipo thriller policial, sino que busca más epatarlo, sacudirlo, o estremecerlo a un nivel mucho más emocional que intelectual.

 

Una pregunta que me "pica" la curiosidad: ¿en qué momento surgió la avispa? Antes has dicho que muchas anécdotas surgen como imágenes en tu cabeza. La avispa está tanto al comienzo del libro, como al final. ¿Qué simbología tiene en la novela?

El primer capítulo de Elías me surgió de golpe desde el principio, con la carta enterrada, el bosque quemado y la dichosa avispa. El conjunto de esa situación tenía una fuerza onírica que me parecía irresistible, aunque no sabría decir muy bien por qué. Luego me di cuenta de que la avispa además podía cumplir un papel muy importante a nivel narrativo y Ismaelbiurruntambién simbólico. La avispa es un emisario de la propia conciencia de Elías que le avisa de que no puede continuar con sus planes tan fácilmente, sin haber disipado primero las sombras de su alma.

Sin destripar nada puedo contar que la reaparición de la avispa, casi al final, es mi momento favorito de la novela, porque viene a cerrar el círculo de la historia de una forma simplísima y muy poética.

 

La peripecia de Génesis y su enfrentamiento con un mundo intolerante, que no entiende de arte, y que nace en el propio seno de su familia, conforma otra parte muy importante de la novela. ¿Hay algo de ese Génesis en el corazón del escritor?

Génesis es un personaje adorable y temible en la misma medida. Creo que cualquiera puede identificarse con él, porque todos hemos pasado por la adolescencia y lo que eso significa: rebelarse, diferenciarse, buscar el propio camino. La novela cuenta el rito de iniciación de Génesis, pero es una especie de rito iniciático inverso, porque en lugar de incorporarse a la comunidad de adultos lo que quiere es romper con ella, y está dispuesto incluso a enfrentarse contra su propio padre para eso.

El grafiti me interesaba también por su potencia visual. Esta novela pretende ser muy sensitiva, apela a los sentidos más que a la cabeza, de hecho no existe introspección sino que toda la descripción es física, y además en tiempo presente para potenciar esa inmediatez sensorial.

 

¿Tuviste que empaparte mucho del mundo del grafiti? ¿Realmente existe un reconocimiento nacional para este tipo de arte tan cosmopolita? A Berta la representas en ciertos momentos como a una cazatalentos.

La técnica y la historia del grafiti se pueden documentar muy rápidamente, en ese sentido no es un mundo nada críptico ni hermético. Para mí lo más difícil fue decidir hasta qué punto quería llegar en las descripciones de los grafitis de Génesis, que son unas pinturas muy especiales, no tienen nada que ver con los clásicos murales de letras gordas que vemos en las tapias de cualquier ciudad. Algunos lectores se han quedado con ganas de saber más, de entrar más en el detalle de las creaciones, pero yo tomé la decisión de dar solo las primeras pinceladas -o rociadas- y dejar que el lector completase las obras en su cabeza.

Está muy bien visto lo de Berta como cazatalentos, porque eso es exactamente lo que hace con Génesis. Lo que ella no sabe es que al reconocer su talento además le está salvando la vida. Suena muy naif, pero yo sí creo que el arte puede llegar a salvar la vida de alguien, o al menos darle cierto sentido.

 

Mientras uno lee la novela, empatiza rápidamente con Berta. Le coge cariño, se apiada de ella, de su situación angustiosa y de la maldad implícita en la violencia que la persigue. ¿Te costó mucho definir el perfil psicológico de un personaje tan complejo como Berta?

Por desgracia todos conocemos casos de malos tratos de más o menos intensidad a nuestro alrededor, y es desoladoramente fácil recrear una situación así. Lo más difícil de comprender -pero por eso mismo también lo más fascinante- es el vínculo de dependencia que se crea en muchas de las mujeres maltratadas hacia sus maridos agresores. Cuesta entender cómo se puede seguir queriendo a alguien que te humilla y te destruye cada día, pero así sucede.

Quizás el mayor reto de la novela para mí era transcribir precisamente eso con Berta, que a pesar de haber pedido el alejamiento de su marido violento y desquiciado, sigue preocupándose por él, amándolo aunque sea con una milésima parte de su corazón. Por suerte para ella y para su hijo, esa milésima parte no llega a imponerse sobre su sentido común.

 

Representas a Berta como una mujer fuerte. Sensible, pero fuerte. Y parte de esa fuerza proviene del mismo David, su hijo. Una vez más, eres capaz de traspasar la realidad al papel con una veracidad escalofriante. Y aun así, su rol como madre intercala perfectamente con el de mujer que poco a poco se va aproximando a Elías. Nos encontramos ante una novela repleta de sentimientos a flor de piel. ¿Verdad?

Me alegra mucho que lo veas así, porque mi objetivo principal era precisamente ese, sacar los sentimientos de la cabeza de los personajes, ponerlos a flor de piel. Esto suena un poco a alquimia, pero yo creo que el drama y el suspense, o incluso el terror, son dos emociones que combinan muy bien. No sé muy bien por qué sucede, tal vez porque la tristeza nos hace bajar las defensas, y entonces el golpe de terror tiene el doble de efecto. Esto no es ningún descubrimiento, ni mucho menos. Frankenstein es una novela en realidad más dramática que terrorífica. Si no hay un drama humano detrás del terror todo se queda en fuegos de artificio, como vemos en las películas malas. Las historias que permanecen son las más dramáticas, siempre.

 

Elías es otra pieza importantísima de la novela. El nexo que une cada una de las historias. Es un hombre mutilado por una avispa, con muchos demonios interiores. Es el antihéroe. Un hombre común que trata de armar un puzzle. ¿No es así?

¿Elías es un antihéroe? Sí, creo que sí. Adoro a los antihéroes, pero no en el sentido de indiferentes, amorales o pasivos, sino de seres sufrientes y obligados a sudar por cada pequeña victoria. Elías comienza siendo un hombre derrotado. Fue humillado en el pasado y nunca ha conseguido levantar cabeza. Cree que puede hacer las maletas y comenzar de cero en otro país, pero descubre que no le resultará tan fácil. Primero debe hacer las paces con esos demonios interiores de los que hablas.

En realidad, creo que el tema de la culpa y de la búsqueda de paz está en la médula de todas las historias, especialmente en nuestra cultura judeocristiana. En "Rojo alma..." también. Pero sí que existe cierto heroísmo en mis novelas. Tiene que haber un grado de superación en el relato, tiene que acabar arriba. No me interesan las tragedias puras, o el nihilismo que te deja planchado y con ganas de tirarte por la ventana.

 

Y Elías no sólo tiene que hacer frente a problemas naturales, sino que otra parte de la tensión de la novela proviene del mundo paranormal. Háblanos un poco de tus fantasmas y del sentido que adquieren en tu novela.

Los fantasmas de esta novela son reales, quiero decir que van más allá de la metáfora y tienen una presencia física real y no imaginaria. Pero no hay una gran parafernalia sobrenatural, son fantasmas minimalistas, reducidos a su mínima expresión de sombras silenciosas. Interaccionan con los objetos y con las personas de una manera original, según las propias reglas que me he inventado yo para la novela. Pero prefiero no hablar mucho más de ellos.

 

¿Por qué los Beatles y no The Cure, los Rolling o Héroes del silencio? (Disculpen que no diga más porque es otro de los alicientes de la novela).

No soy un fanático de los Beatles, pero hay que reconocer que tenían algo especial, algo que no ha tenido ni tendrá nunca ningún otro grupo. Existe cierta leyenda sobre su técnica musical que me parece aplicable también a la forma narrativa, por cierto. Se dice que practicaban la música atonal, o dodecafónica, es decir, que concedían la misma importancia a las doce notas de la escala, no había preeminencia de unas sobre otras como sucede con casi toda la música convencional. La fusión de géneros literarios de la que hablabas al principio también podría llamarse "narrativa o novela atonal", o sea, que se concedería libertad absoluta al autor para introducir notas de cualquier género sin privilegiar a uno sobre otro. Es un disparate, pero bueno, ¿qué etiqueta no lo es?

 

Has pasado de escribir una novela histórica con toques lovecrafianos a una novela muy íntima con fantasmas. El cambio es radical. ¿Inspiración? ¿Inquietudes?

No me veo escribiendo otra novela como "Infierno nevado". Fue una experiencia muy satisfactoria y sé que probablemente me iría mejor continuando por ese terreno de novela histórica, pero no me interesa. "Rojo alma..." se parece más a las novelas que leo actualmente, tanto en el fondo como en la forma. Mientras la escribía tenía la sensación de estar yendo en la dirección adecuada y ahora que ya está en las tiendas sigo teniendo la impresión de que era exactamente lo que yo quería hacer. Otra cosa es que el libro encuentre o no encuentre su público, que yo espero que sí, pero es algo que se escapa de mi control.

 

Es decir, que el futuro de Ismael Martínez Biurrun discurre por ese sendero de narrativa atonal en el que se entremezclan onirismo sobrenatural, fuertes dosis de realismo y… ¿más denuncia social?

Sí, seguramente todo eso y más. Pero no se trata de hacer una ensalada mezclando un poco de cada cosa, sino de lograr un sabor nuevo, agridulce pero bien definido, por decirlo de alguna forma. Si el resultado de mezclar géneros y temas es un mejunje insípido entonces será un fracaso. Cambiando la metáfora culinaria por la musical, creo que es fundamental mantenerse fiel a una melodía dramática y a un tono desde el principio hasta el fin, aunque haya variaciones más graves o más ligeras. Y las partituras de Ismael M. Biurrun creo que se interpretarán siempre en clave fantástica, seguro.

 

Una pregunta comprometida e, incluso, peligrosa en los tiempos que corren: ¿Realidad o ficción?

La realidad manda, nos guste o no. Y a mí no me interesa demasiado la ficción como evasión pura. Creo que escribimos historias de ficción para entender mejor la realidad, y por eso es normal que las novelas reflejen los problemas de la sociedad de su tiempo, incluso aunque el autor no lo haya buscado conscientemente. Buscamos respuestas, o al menos pistas que nos sirvan para comprender cuál es el sentido de todo esto, qué es lo que se espera de nosotros, qué es lo justo y lo injusto, etcétera.

 

Esta es una discusión que hemos mantenido alguna vez: ¿Crees que los lectores van más allá de lo que un escritor plantea en un principio? "Rojo alma..." es un libro con muchísimas capas, da lugar a muchas lecturas, muchas interpretaciones y muchas reinterpretaciones. Es más, ¿te ha sorprendido alguna interpretación de algún lector que tú no tuvieras en mente mientras escribías la novela?

Más que las interpretaciones que puedan hacer, me gusta mucho que los lectores me cuenten cuáles son los personajes o momentos que más les han impactado, en qué momento la novela les ha emocionado. Te das cuenta de que la historia no ha funcionado de la manera que esperabas en ciertos niveles pero a lo mejor has tocado unas teclas inesperadas en otros niveles que a la gente le han impresionado.

La anécdota de la avispa es un buen ejemplo. Yo no era consciente de que la angustia de Elías en ese trance fuera a tener un efecto tan poderoso sobre el lector. De hecho le debo la publicación de la novela a esa avispa, porque con ella conseguí atrapar el interés de Javier Azpeitia (editor de 451) para que continuase leyendo mi manuscrito.

 

Siendo guionista, la pregunta es inevitable: ¿Veremos "Rojo alma..." algún día en la gran pantalla? Es una novela que perfectamente puede ir al circuito cinematográfico.

Posiblemente no la veamos, del mismo modo que nos quedaremos sin ver adaptadas casi todas las novelas, buenas y malas, que se publican en nuestro país por autores nacionales. Yo no escribí la novela pensando en sus posibilidades de adaptación, primero, porque era un tema que no me interesaba, y segundo, porque sería muy estúpido escribir una novela con esas expectativas en este país.

A pesar de que adoro el cine, te aseguro que este tema de la adaptación me deja muy frío. "Rojo alma, negro sombra" es mi novela; si alguna vez alguien la convierte en película, será la película de otra persona.

 

¿Qué opinas de las etiquetas? ¿Te consideras autor de género o simplemente autor, sin apellidos potencialmente peligrosos?

¿Peligrosos? Bueno, lo peor que te puede pasar es que dejen de leerte ciertos lectores con prejuicios hacia el género, así que tampoco es el fin del mundo. Creo que el género fantástico y de terror ha conocido suficientes maestros para que la etiqueta se pueda llevar con orgullo: Bradbury, King, Poe, Lovecraft... ¿a quién puede molestarle que le metan en ese saco?

Otro asunto es que los libros respondan más o menos ajustadamente a los tópicos o argumentos del género. En ese sentido prefiero estar siempre desclasificado, que cada libro sea un género en sí mismo, diferente de todos los demás. Lo que tengo claro es que ahora mismo no tengo previsto escribir nada que no incluya un elemento fantástico esencial. Es mi debilidad, no puedo evitarlo.

 

¿Por qué en la gran pantalla el género funciona tan bien y en la literatura no? Y me explico: la gente acepta las grandes superproducciones de terror, de ciencia ficción, de fantasía, pero en lo literario, exceptuando el género juvenil, no. En lo literario tan sólo triunfan nombres y apellidos muy concretos. ¿Tan integrados estamos en un mundo audiovisual?

Tienes toda la razón. Y no sé cuál puede ser la explicación. Lo cierto es que Stephen King se ha hecho viejo y no tiene recambio en las listas de best sellers para adultos. Pero soy optimista. Los pesimistas dicen que los chavales que leen "Harry Potter" o "Crepúsculo" no leen ni leerán ninguna otra cosa. Pero eso mismo se decía de los lectores de Stephen King, y aquí estamos algunos, demostrando que no era así. Yo vaticino un gran futuro a la literatura fantástica para adultos, en gran medida gracias a la Rowling.

 

¿Qué futuro le deparas a corto plazo al género de terror? ¿Crees que llegará el día en que terror y novela histórica estén en el mismo nivel de la balanza?

A corto plazo estamos un puñado de autores intentando publicar obras con calidad, y me refiero en nuestro país. No me pidas nombres porque tendría que empezar por el de mi entrevistador y quedaría demasiado complaciente. Pero tú sabes que hay talento por aquí alrededor, y no puede ser cuestión de mucho tiempo que ese talento aflore.

En cuanto a la novela histórica, supongo que su burbuja de éxito se desinflará tan rápido como se ha inflado.

 

¿Y a Ismael Biurrun? ¿Qué estás preparando ahora mismo?

Ahora mismo tengo a dos personajes en peligro de muerte. Si consigo salvarlos, me faltará un epílogo y tres o cuatro capítulos para terminar la nueva novela. No puedo contar nada todavía, pero por supuesto que caminamos otra vez por el filo de lo fantástico.

 

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