Anika entre libros

Entrevista a Gustavo Martín Garzo por "Tan cerca del aire"

"Nuestro país es muy poco dado a la fabulación, está más apegado a la literatura más realista, y a mí sin embargo me atrae este otro tipo de literatura"

Firma y fotos: Anika Lillo / Diciembre 2010

 

El pasado mes de octubre Gustavo Martín Garzo resultó ganador del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2010, con la novela de la que hablaremos hoy aquí, "Tan cerca del aire". De hecho, esta será el punto de partida para hablar del amor, la magia, los prodigios, la fantasía y esos pequeños homenajes que el autor hace a grandes símbolos de la literatura.

Gustavo Martín Garzo tiene, aparte del mencionado, varios premios conseguidos a lo largo de su carrera literaria: Premio Castilla y León de las Letras 2007, Premio Nacional de literatura infantil y juvenil 2004 ("Tres cuentos de hadas") Premio Nadal 1999 ("Las historias de Marta y Fernando") y Premio Nacional de Literatura 1994 ("El lenguaje de las fuentes")

 

 

ENTREVISTA

 

Tu segundo apellido, Garzo, ¿ha tenido algo que ver en la elección de las aves que aparecen en "Tan cerca del aire"? ¿Por qué elegir garzas y no cisnes o palomas?

Es completamente azaroso. Yo necesitaba para hacer un poco verosímil la transformación de ave a persona, una ave que tuviera cierto tamaño, Martingarzo1porque que una paloma se transforme en mujer es más increíble que lo haga un ave con un tamaño mayor. Necesitaba también un ave que no fuera como una cigüeña, más bien solitaria, si no que formara bandadas, que anidara en un bosque -porque el bosque es un lugar muy literario, es el bosque de los cuentos; un lugar un poco misterioso-, las garzas anidan en las lagunas, en los bosques, y vienen del norte de Europa huyendo del invierno tan frío de allí -pasan aquí el invierno y luego regresan-, o sea que visita nuestro país y además es un animal muy hermoso.

La elegí por todas estas razones, pero en un momento determinado, cuando llevaba ya muy avanzado el libro me di cuenta de la coincidencia con mi apellido, y me causó un cierto malestar porque pensé que quizá iban a pensar que me estaba haciendo un autohomenaje, o que era un acto de narcisismo, pero no... fue completamente azoroso, incluso en ese instante quise cambiarla pero ya había escrito un montón de páginas, me había documentado sobre las garzas... y dije, nada, sigo con ello.

 

A mí me pareció curioso, no me pareció narcisista, de hecho el homenaje podría ser a una madre o un padre porque es un apellido...

Pues puede ser, porque el apellido Garzo viene de mi madre y aquí, en esta novela, la figura de la madre es muy importante. Supongo que Freud lo habría interpretado así (risas) pero yo no fui consciente de ello.

 

Te conocí por un cuento infantil, "Los niños del aire", y he tenido la impresión de estar leyendo otro cuento pero para adultos...

Pues es una buena impresión porque en efecto es así. Sí que es un cuento para adultos, pertenece al mismo mundo: al mundo de los cuentos, al mundo de la fábula, al mundo del mito, el mundo del relato en definitiva.

A mí me da mucha pena que el hombre contemporáneo, el hombre urbano, el hombre occidental en cierta forma esté dando la espalda a todas estas grandes historias. Tú preguntas ahora a un chico o una chica joven y apenas sabe nada de los mitos griegos, ni siquiera de la Biblia, ni siquiera a veces de los cuentos. Muchas veces he ido a los institutos y cuando en algún momento determinado he citado algún cuento, como el otro día que cité el de Barbazul, al ver su perplejidad les pregunté "pero bueno ¿es que no conocéis el cuento de Barbazul?". No lo conocían. Este mundo nuestro está dando la espalda a esas historias que han acompañado a los hombres desde el origen de los tiempos, y si es así es porque esas historias han probado su eficacia; el hombre ha sentido que estaban hablando de algo esencial, importante, y como sentían que eran valiosas las conservó en su memoria incluso antes de que existiera la escritura y se fueron transmitiendo de unas generaciones a otras hasta llegar a nosotros.

Yo sigo muy apegado a ese mundo, me atrae poderosamente porque en ese mundo siempre hay una defensa de la fantasía, de la necesidad de la ficción, como algo sin lo cual la vida no merecería probablemente la pena, es decir, el hombre no sería nada sin la capacidad de soñar.

 

¿Es importante no descubrir parte de la novela para que haya sorpresa?

Yo creo que sí, creo que las novelas no se deben contar por eso a veces Martingarzo2es muy difícil hablar de ellas sin desvelar la historia. Una novela debe tener la capacidad de enganchar al lector, de encantarle y hacerle sentir la necesidad de que continúe contando. Cuando escuchamos una historia que nos atrae nos olvidamos de todo y solamente estamos pendientes de cómo va a continuar esa historia, y si perdemos el interés es porque la historia no nos interesa. Y en ese sentido es importante no desvelar, y a veces es difícil hablar de una novela sin contar aquello de lo que trata.

 

¿Pero no es cierto también que esa falta de información hace al argumento menos llamativo? ¿Cómo se equilibra eso?

Hay que decir cosas que sean lo suficientemente atractivas como para que el lector quiera asomarse a ese libro para ver lo que se le va a contar. Pero al final, en definitiva, en una historia lo importante es cómo se cuenta, esa es la clave. La literatura siempre es el cómo. Es importante que haya una historia pero una historia por sí sola no es nada, hay que encontrar la manera de contarla y tienes que hacerlo de una forma cautivadora, sencilla pero que enganche al lector, que le hagan sentir que ahí le esperan secretos y misterios que necesita desvelar. En la literatura lo esencial es cómo está escrita, porque una historia contada por dos personas diferentes en un caso puede parecernos interesantísima y en otro, una banalidad.

El asunto es contar lo suficiente como para interesar al lector pero sin desvelarlo todo. Esa es la clave.

 

¿Es "Tan cerca del aire" una historia de amor y pasiones disfrazada de fantasía y toques de leyenda?

Sí. Toda historia de amor tiene que ver con la fantasía. Los amantes necesitan fantasear, el amor es una fantasía...

 

¿El amor no es real?

Es real, pero es que en lo real está la fantasía; más allá de lo que podemos palpar, de lo que vemos, están también nuestros sueños, nuestros deseos, nuestros pensamientos más secretos, incluso más inconfesables. Eso forma parte de la realidad, forma parte de nosotros, por lo tanto el mundo de la ficción no está en contra del mundo de la realidad, si no que lo completa. La ficción es una forma de compromiso más profundo con lo real en la medida en que nos permite asomarnos a esa parte no visible de la realidad. Asomarnos a nuestro propio corazón ¿nuestro corazón es real? ¿Son reales nuestros deseos, nuestros pensamientos, nuestras fantasías, nuestros sueños...? Claro que son reales pero eso no es visible salvo que hagamos el esfuerzo de contarlo.

Yo creo que la misión de la literatura es informar de la intimidad de las personas, y el amor pertenece al territorio de la intimidad. Lo importante del amor en el fondo son las fantasías y los pensamientos que tienen los amantes en relación al otro ¿Qué sería un amor sin fantasía? Una cosa es la relación sexual, que es una necesidad fisiológica, pero el hombre, sobre esa necesidad, ha idealizado la intención del amor, y el amor pertenece al mundo de la cultura, al mundo de las palabras, y por lo tanto se puebla de historias, de fantasías, de sueños...

 

El amor es una constante en tu obra... ¿Por amor se puede hacer y deshacer TODO, o somos demasiado racionales y esto sólo queda en la literatura?

Yo creo que el amor es una experiencia clave en nuestra vida. El amor en sentido amplio, no solamente el amor de la pareja, también el amor a los hijos, a los amigos, a los animales, a los lugares que quieres... El amor es lo que te vincula a los demás, la fuerza del Eros que llamaban los griegos, es una fuerza unitiva. Tiene que ver con el deseo. Constantemente en la vida queremos hacer reales nuestros sueños y volver deseable la realidad. Vivimos en la medida en que tenemos deseos y tener deseos es querer vincularnos a las cosas.

 

Pero yo creo que hay mucha gente racional, que no se atreve...

Sí, probablemente, pero nuestra vida no cabe en la razón; la razón es una casa demasiado pequeña para que quepa toda nuestra vida en ella, y hay zonas de nuestra vida que quedan fuera del ámbito de lo racional, y precisamente esas zonas son las que explora el mundo de la literatura.

 

¿Y, concretando, qué importancia tiene para ti la fantasía en la literatura y en la vida real?

La fantasía en la literatura es esencial porque es la que nos permite Martingarzo3acercarnos a los misterios que hay en nuestra vida, internarnos en ese territorio siempre incierto y oscuro que es nuestro corazón. El corazón humano es como el bosque de los cuentos, donde hay territorios desconocidos. No conocemos a los demás, no nos conocemos a nosotros mismos, y la literatura habla de nuestro corazón, del corazón del hombre, habla por lo tanto de lo más escondido, de lo más oscuro, de lo más oculto, de nuestros secretos. Es de lo que habla y de lo que esperamos que hable, y que nos desvele esos secretos. No habla de lo evidente, porque de lo evidente no hace falta hablar, ya lo vemos. Habla de lo que no vemos, de lo que intuimos que está ahí pero que no sabemos nombrar.

Por eso la fantasía es importante para acercarte a ese mundo, y es importante en la literatura pero también en la vida. Constantemente vivimos a través de las historias. José María Merino tiene una frase que a mí me gusta mucho que dice que "no es el hombre el que ha inventado la ficción sino que es la ficción la que ha inventado al hombre"; los hombres existimos en la medida en que transformamos nuestra vida en historias, y a la vez deseamos escuchar las historias de los demás. Ese intercambio de historias, ese cuento de nunca acabar, es la Vida.

 

¿Escribes lo que te gusta que lean o lo que te gustaría leer a ti?

Más lo segundo que lo primero. Escribes lo que sientes que debes escribir. Al principio no piensas mucho en el lector, pero hay un momento en que sí que piensas en él. Al principio piensas en la historia, e incluso no sabes muy bien por qué una historia adquiere de pronto una importancia para ti, y sientes el deseo de contarla porque de alguna forma algo importante de ti mismo está en juego en el hecho mismo de narrar esa historia. Las historias que cuentas tienen que apasionarte, tienes que amarlas, porque si no no podrías contarlas bien. Tienen que ser significativas. La escritura no es un acto banal, y por eso lo llevas a cabo con tanto esfuerzo, con tanta laboriosidad -porque es muy lento escribir, lleva mucho tiempo-. Ese empeño debe responder a algo de tu propia vida, a una necesidad existencial, de aclararte algo, de desvelar algo... algo que tiene un sentido para ti, y en la medida que lo tiene para ti termina teniéndolo para los demás. En principio se trata de enterarte tú mismo de la razón de querer escribir ese libro, incluso de qué libro estás escribiendo porque a veces no lo sabes muy bien.

 

Pues mira, iba a preguntarte si tus historias nacen con principio y fin o van evolucionando conforme escribes...

Van evolucionando. Hay veces que más o menos conoces la historia, otras veces conoces una parte, a veces sabes el final, otras veces no. En todo caso incluso las veces que más o menos tienes pensada y conoces la historia de principio a fin, al escribirla en gran parte se modifica, cambia, aparecen cosas inesperadas, y eso es lo que hace de la escritura una aventura, una experiencia que te lleva a lugares nuevos, desconocidos, que hace que tu vida se abra a otras realidades, que te permite ser otro, vivir en lugares distintos a aquellos en los que vives, mirar por unos ojos diferentes. Salir de ti mismo de alguna forma, eso es una aventura.

 

Ahora mismo hay mucho autor que escribe con mapa, sabe de principio a fin lo que tiene que pasar y no se salta ni una coma ¿al escribir sin mapa se siente o se vive más la historia?

Sí, pero en el fondo no es tan distinto porque es verdad que hay autores que necesitan tener muy pensado su libro antes de ponerse a escribir, pero eso quiere decir que han hecho ese trabajo antes. Se han dejado llevar por sus pensamientos, lo han elaborado, y una vez que lo tienen todo armado, lo escriben. En el fondo viene a ser lo mismo porque antes de que llegue el momento en que yo ya tengo decidido cómo va a ser mi historia, antes ha habido un dejarse llevar por un montón de cosas, tomar caminos que a lo mejor no te han llevado a ningún lado, ir atando cabos...

El otro escritor, el que se deja llevar en vez de por el mapa, como dice Javier Marías, por una brújula, ese trabajo lo realiza en la propia escritura. La escritura de un libro supone una aventura incierta, que nunca sabes muy bien adonde te va a llevar, da igual el escritor que utiliza un mapa o el otro.

 

Una curiosidad... En un momento dado aparece Robert, un fotógrafo americano que, por fechas, me ha dado la impresión de que era Robert Capa ¿era él o está basado en él el personaje?

Sí, está inspirado en él. Incluso en un momento dado le llamé así pero luego, para poner un poco de distancia respecto a la realidad, le borré el apellido, pero en efecto sí que está inspirado en Robert Capa.

 

Tu novela tiene varios guiños a gente que quieres o admiras. También le dedicaste un libro a Carmen Balcells, y éste se lo dedicas a Ana María Matute ¿son pequeños homenajes personales?

Sí, son pequeños homenajes personales, pero en este caso hay algo más que un homenaje personal porque yo creo que esta novela se sitúa un poco en un territorio en el que Ana María Matute se ha movido siempre, este juego entre la realidad y la ficción, y esta defensa que ella siempre ha hecho de la fantasía. Incluso el otro día ella lo decía: "la realidad siempre es mágica". ¿Hablar de la magia qué es? Es hablar de la "posibilidad"; en el mundo son posibles más cosas de las que parecen.

 

El significado que la palabra "magia" tenía antiguamente es distinto del de ahora, ahora es más místico, no tiene que ver con alquimia. La magia hoy es otra cosa...

La magia es concebir el mundo como un lugar abierto donde todo puede suceder, incluso lo más insospechado. Y yo creo que la vida está llena de momentos mágicos porque está llena de momentos inesperados, de sorpresas, de instantes prodigiosos. Claro que existen los prodigios y existen los milagros: el nacimiento de un niño es un milagro o es un prodigio, sobre todo si el niño es deseado, el amor también es un prodigio -que de pronto haya una persona que no se sabe muy bien por qué razón tiene el poder de trastornarlo todo-, el momento del enamoramiento pertenece al mundo de lo prodigioso. Constantemente estamos viendo en la vida más cotidiana momentos prodigiosos y mágicos. Y la literatura de la fantasía lo que hace es reivindicar el prodigio como algo que forma parte de la realidad.

 

Y Ana María Matute sería un icono...

Claro, Ana María Matute en este país ha hecho de la fantasía una bandera. Su obra sin esa dimensión mágica o fantasiosa no sería nada. Nuestro país es muy poco dado a la fabulación, está más apegado a la literatura más realista, y a mí sin embargo me atrae este otro tipo de literatura.

En la foto, con el premio de Novela Ciudad de Torrevieja

Ya que dices eso, ahora mismo en la literatura juvenil está más de Martingarzomoda la literatura fantástica...

Sí, es que es precisamente el mundo de los cuentos, el mundo de los jóvenes, donde ese mundo de los relatos y los mitos se ha refugiado, porque el niño lo acepta con una naturalidad pasmosa, porque no está dominado por la razón, su pensamiento no es racional, es un pensamiento mágico, él piensa que su pensamiento tiene el poder de transformar las cosas. Hay una escritora, Emily Dickinson -que por cierto la cito al principio del libro con una cita suya-, una gran poeta americana, que dijo que la "poesía es la casa de la posibilidad", ver el mundo como un lugar donde cualquier cosa es posible, volver a ese mundo inicial en el que aún no fue creado y no se sabía cuáles eran sus leyes donde, por lo tanto, podían ser posibles las cosas más insospechadas... esa es la misión de los cuentos y de la fábula, y es el mundo del niño, el mundo de los poetas, el mundo de los amantes -que al encontrarse están creando un mundo nuevo hecho a la medida de lo que les sucede, y no solamente un mundo, necesitan inventarse palabras diferentes, yo me atrevería a decir que necesitan incluso inventarse un cuerpo hecho a la medida de ese amor, de ese otro cuerpo que aman-.

Es el mundo de las transformaciones, de lo que habla este libro, que está hablando de esas necesidades interiores y de esas fantasías de los amantes. En el fondo este libro mío es pura literatura realista.

 

Realista, vale (risas)

Sí, lo que pasa es que habla de las fantasías (sonríe) ¿y qué es el amor sin fantasías?.

 

Con esta pregunta final, nos despedimos de la novela para hacernos unas fotografías y charlar de otro de sus proyectos del que hablaremos más adelante.

 

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