Anika entre libros

22/11/63

Ficha realizada por: Pilar Alonso Márquez,Anika Lillo
22/11/63

Título: 22/11/63
Título Original: (11/22/63, 2011)
Autor: Stephen King
Editorial: Plaza & Janés


Copyright:

© 2011, Stephen King
© 2012, Random House Mondadori S.A.

Traducción: Gabriel Dols Gallardo y José Óscar Hernández Sendín
Edición: 1ª Edición: Marzo 2012
ISBN: 9788401352485
Tapa: Dura
Etiquetas: fantasía, género fantástico, literatura estadounidense, mundos paralelos, dimensiones paralelas, miedo, viajes temporales, viajes en el tiempo, ficción histórica, Kennedy, Jackie Kennedy, Dallas, Estados Unidos, siglo XXI, años 60, paradojas, efecto mariposa, Lee Harvey Oswald, novela
Nº de páginas: 859

Argumento:


Jake Epping es profesor de inglés en un instituto de Maine y gana un dinero extra dando clases nocturnas para adultos. Un día pide a sus estudiantes que escriban una redacción sobre el día que cambió sus vidas, y una le impacta profundamente: la historia narra una noche en Derry, cincuenta años atrás, en la que el padre de Harry Dunning (ahora conserje del instituto) mató a su familia a martillazos.
 
Poco después, su amigo Al, propietario de un restaurante de barrio, le descubre un gran secreto: en el almacén del local hay una puerta que conduce al pasado, en concreto a un día de septiembre de 1958. Y le pide a Jake que le ayude con una misión que lleva años obsesionándole: impedir el asesinato de Kennedy.
 
Así comienza la nueva vida de Jake como George Amberson, que se traslada al pasado para viajar primero a Derry, y luego a Dallas para seguir la pista de Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente.
 
Pero el pasado se resiste a ser cambiado. Con todas sus fuerzas.

Opinión:

 

Pilar Alonso Márquez

Stephen King se atreve con todo, y calidad literaria no le falta para afrontar cualquier reto literario. En esta ocasión el autor de Maine nos ofrece una novela sobre viajes en el tiempo que es al mismo tiempo un recorrido por la figura de Lee Harvey Oswald, el asesino de Kennedy. Y es que el propósito del protagonista es conseguir evitar el asesinato del Presidente de los Estados Unidos, y con ello evitar la guerra de Vietnam.
 
El tema resulta de lo más atractivo, no en vano se trata de uno de los episodios más relevantes de la historia reciente, y Stephen King teje toda una trama alrededor de ese hecho crucial que siempre comienza en 1958, el año al que va a parar cada vez que decide viajar al pasado.
 
Lo extraordinario de ese detalle es que 1958 es un año también crucial para la ciudad de Derry, lugar adonde se dirige en primera instancia para tratar de modificar el futuro de alguien a quien conoce. Para los que hayan leído su, para mí, mejor novela, "It", recordarán los hechos que ocurrían en Derry en el verano de aquel año, cuando un grupo de niños se enfrentaba a un personaje disfrazado de payaso que sembraba el horror en la población. El protagonista de esta novela llega en septiembre, cuando ya ha pasado lo peor, y descubre una ciudad que le produce escalofríos.
 
A su paso por Derry se encuentra con personajes y hechos que aparecen en "It", e incluso alguien le habla de Los Barrens, aquel barranco en el que jugaban los niños protagonistas. Pero lo que de verdad logra conmover al lector es el encuentro que se produce con dos de ellos: Bev y Richie. La sensación es la de volver a encontrarse con viejos amigos a los que hace años que uno no ve, y que se conservan exactamente igual que entonces. Ese guiño a su propia novela es sin duda uno de los momentos más emotivos de este libro, especialmente para los que tenemos la suerte de conocerla.
 
A partir de ahí, el protagonista continúa su camino hacia el Sur, aguardando el momento de encontrarse con Oswald, que por entonces residía en Rusia. Stephen King parte de la premisa de que el asesinato del presidente fue obra de una sola persona: Oswald, y el desarrollo de su novela no hace sino confirmarle al lector esa impresión, magníficamente sustentada.
 
El retrato que hace King de la época en cuestión no tiene desperdicio: los coches, la música, las costumbres, la ropa… logrando sumergir al lector en ella sin artificios, con naturalidad, como si los móviles y los ordenadores no se hubiesen inventado jamás. El protagonista, a su vez, logra sentirse tan a gusto en ella que incluso se plantea no regresar si los planes salen bien.
 
Pero estamos hablando de Stephen King, el maestro de los giros y de las tramas poco convencionales, y nuestro personaje se enfrentará a multitud de obstáculos para lograr su objetivo. Porque el pasado se resiste a ser cambiado, y cuanto mayor es el hecho que se pretende modificar, mayor es la obstinación de ese pasado por permanecer inalterable.
 
La trama está perfectamente ensamblada y desarrollada, a la altura de sus mejores obras, manteniendo el interés y el suspense en todo momento, introduciendo personajes bien perfilados y subtramas atractivas. Y de fondo siempre presente la figura de Lee Harvey Oswald, cuya vida en Estados Unidos antes del magnicidio queda magníficamente expuesta.
 
Una novela que combina historia y fantasía, con una pizca de terror en estado puro, con mucho suspense, grandes dosis de emociones y un final de película.
 
Un verdadero placer reencontrarse con el King más auténtico.  

Pilar Alonso Márquez

 

 

Anika Lillo

Dejé de leer a King allá por "Corazones en la Atlántida". Hasta entonces había leído muchos libros suyos -bastantes- pero tenía la impresión de que tanta producción literaria le estaba pasando factura porque ya no me convencía. Y desde luego tenía muchas ganas de volver a él porque los rumores decían que había mejorado a partir de "La cúpula". Y tenían razón.

Leyendo "22/11/63" me he sentido como cuando leí "El resplandor", mi novela favorita de Stephen King. Es cierto que se le reconoce rápido: sigue ahí su costumbre de nombrar las marcas de todo lo que compran o usan sus protagonistas o de contarnos qué pone en las vallas publicitarias o graffitis. Hay cosas que nunca cambian. Pero además está Derry, un lugar ficticio varias veces utilizado por King; y por si fuera poco, un guiño de varios minutos (de lectura, si fuera cine serían de secuencia y son bien visibles incluso en la novela) a dos protagonistas de "It (Eso)" (Beverly y Richie) y aquello que pasó en Derry cuando el monstruo despertó y apareció un payaso que ofrecía globos a los niños de la ciudad (quien haya leído "It" reconocerá rápidamente estos detalles)

Al margen de estos guiños y vueltras atrás en su propio pasado literario, King ha construido, otra vez, una fantástica y ambiciosa trama que tiene todos los ingredientes para gustar prácticamente a cualquier lector. Y es curioso, porque son más de 800 páginas y a mí me dio la impresión de que le sobraban dos, quizás cuatro páginas, como mucho; y encima engancha y se lee muy rápido.

Con "22/11/63" recocemos un reciente pasado (el 2011) con el que nos sentimos identificados (smartphones, internet…) pero viajamos a un pasado que no vivimos -ni por edad ni por localización- aunque sí conocemos. Todo el mundo sabe que Lee Harvey Oswald asesinó a Kennedy, que le reventó la cabeza y que Jackie Kennedy iba con él en el coche, durante su desfile por Dallas. Y supongo que todos saben también que existe la teoría conspiranoica de que Oswald era un falso culpable, una cabeza de turco. De eso va esta historia. Al Templeton, convencido de que con Kennedy vivo el mundo iría a mejor, quiere salvarle, y deja el trabajo sucio a Jake porque él, por falta de salud, no puede hacerlo, no obstante le deja todos los datos que necesita para que no pierda el tiempo: una libreta llena de información que Jake utilizará para vigilar a Oswald hasta noviembre del 63.

Lo interesante de esta historia es que no hacen un solo viaje en el tiempo al pasado. Al ya hizo muchos y le cuenta a Jake uno de esos en los que cambió el pasado para comprobar si por hacer aquello pasó algo parecido al efecto mariposa. El fruto de su "cambio" fue positivo y no percibió nada malo en sus actos. Jake quiere comprobar por sí mismo si esto es así y hará un primer viaje para salvar a Harry y su familia de la muerte a martillazos del cabeza de familia, Frank Dunning. Vistas las consecuencias de sus actos decide volver y acometer el desafío de Al: salvar a Kennedy.

A partir de ahí se convierte en George Amberson y tendrá que pasar varios años "viviendo" en el pasado con otra identidad mientras espera el momento oportuno, no sin antes comprobar que Oswald fue el único culpable. Porque de eso va esta historia: si fue una cabeza de turco le tocaría actuar de otra forma, pero si Oswald fue el único culpable bastaría con matarle a él para evitar la muerte de Kennedy. Pero… el pasado se resiste a cambiar ¡y cómo lo hace! Esa es otra de las partes más interesantes de la novela: Lo que Stephen King -o Jake Epping- llama en su historia "momentos armónicos": cierta sensación de repeticiones de todo lo vivido en ese mismo pasado, que a Jake/George le sirve para reconocer lo anteriormente vivido y adivinar lo que va a ocurrir, "porque el pasado armoniza". Y a pesar de esos momentos clave Jake cometerá varios errores, no prestará suficiente atención, se relajará y acabará pagando las consecuencias. Él o las personas que hay a su alrededor. La más importante, Sadie, una mujer separada de la que se enamora y que se convertirá en el eje de toda la historia. Una mujer que puede, también, cambiar el mundo al convertirse en lo más importante en la vida de Jake.

Si a esto le sumamos que conocemos una supuesta vida de Lee Harvey Oswald y su mujer, Marina (pues sí, también en esta ocasión me he ido a google a ver imágenes de la pareja), y que King no nos defraudará y nos permitirá visionar cómo sería nuestra actualidad si Kennedy hubiera seguido vivo (y juro que yo esperaba ese momento con ansia, porque si no llega a escribir sobre ello -aunque fueran pocas páginas, a mí me vale- me habría cabreado)… todo son elementos clave para mantenerte pegado a la historia. Sea como sea me han entrado ganas de volver a leer a King, y eso es algo que echaba de menos.

Es increíble cómo a veces coges un libro de cien páginas y te cuesta casi un mes leerlo, y otro de más de ochocientas y te lo bebes como un vaso de agua. Este es el vaso de agua fresca en un verano caluroso. Una gozada de novela. 

Anika Lillo

 

 

 

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