Anika entre libros

¡Arriba las manos!

Ficha realizada por: Belén Flores
¡Arriba las manos!

Título: ¡Arriba las manos!
Título Original: (¡Arriba las manos, 2024)
Autor: Tamara Marín
Editorial: Esencia


Copyright:

© Tamara Marín, 2024
© Editorial Planeta, S.A., 2024

Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Enero 2024
ISBN: 9788408280262
Tapa: Blanda
Etiquetas: amistad romance contemporánea mafia investigación literatura española novela prostitución relaciones personales suspense emociones crecimiento sentimientos policía romántica thriller romántico identidad
Nº de páginas: 265

Argumento:

Lola ha aprendido desde muy pequeña a ser fuerte e independiente. Trabajar como subinspectora en la comisaría donde su padre es el jefe, ha reforzado esos rasgos de su carácter. Ella solo quiere a los hombres para una cosa, y así le va muy bien, hasta que lo conoce a él.

Cuando Nacho se incorpora a su nuevo destino laboral, lo último que esperaba es encontrarse allí a Lola, la mujer con la que se había acostado la noche anterior. Además, aún no saben que les tocará colaborar en un complicado caso, con mafia rusa incluida.

¿Logrará Lola dejar atrás todas sus convicciones? ¿Podrá trabajar Nacho con ella, apartando sus sentimientos? ¿Conseguirán salir ilesos de este caso?

Una novela de suspense romántico con la que descubriremos que, a veces, los casos más difíciles solo se resuelven cuando somos capaces de encontrar nuestro lugar en el mundo.

 

Opinión:

 

Tamara Marín es, puede decirse ya, una veterana escritora con más de diez novelas autopublicadas de romance contemporáneo, género en el que se engloba "¡Arriba las manos!", una historia entretenida y sencilla que transcurre entre las tramas de la relación de los dos personajes principales (Lola y Nacho) complementada con la de una amiga de la primera y hermano del segundo (Inés y Álvaro), y una trama policial en la que se verán todos involucrados.

El personaje eje de la trama es Lola, una joven independiente que desde pequeña y a raíz de un incidente decidió ser fuerte y valiente "siempre"; se sentía un poco la oveja negra de la familia, más por sus neuras que por la realidad; en lo personal es descarada y según ella misma se define "tarada" en lo que a emociones se refiere; su madre le había enseñado a no depender nunca de ningún hombre, ni en el plano económico ni en ningún otro sentido, y se lo tomó al pie de la letra; le gustan los hombres, pero solo para pasar el rato con ellos en un hotel de mala muerte, el tiempo no estaba para perderlo con los hombres; una de sus reglas irrompibles era la de no repetir con el mismo chico; se liaba con quién quería y sin establecer ningún tipo de compromiso; "no era difícil de entender".

Si así era en su vida personal, razón de más para llevarlo a la máxima potencia en el lugar de trabajo, tanto que la llamaban "la reina de hielo"; su idea de mantener la distancia con sus compañeros de trabajo era para ella la única forma de "mantener a raya a sus subordinados" y que la tomaran en serio por trabajar como subinspectora en la comisaría en la que su padre era el comisario. Ese era el rol que escogió ser y con el que más cómoda se sentía. Sin embargo, el apodo de Frozen empezaba a pesarle, porque ¿era realmente tan fría en el trabajo y en sus relaciones? A lo mejor estaba empezando a creerse demasiado ese papel de "borde" y lo que estaba haciendo era alejar a todos de quién en realidad era. En el momento en que el lector la conoce Lola se había convertido en alguien lleno de inseguridades y le estaba pasando factura. Quizá nadie se había tomado la molestia de conocerla. Aunque, los demás solo conocían la versión que ella se había encargado de mostrar, escondiendo esa "otra" Lola que también formaba parte de ella.

Sus pilares más básicos estarán a punto de derrumbarse cuando conoce a Nacho, y lo que ella pensaba que sería una noche más, con un chico cualquiera, se convertirá en algo más complicado para su mente cuadriculada cuando ambos se enteran de que tendrán que trabajar juntos en un complicado caso policial para descubrir a los cabecillas de una mafia rusa de una red de prostitución, infiltrándose en un operativo que avanzaría más lento de lo esperado y no tan bien como lo planificado, hasta llegar a ponerse realmente feo.

Nacho tendrá que luchar contra los muros de Lola si quería llegar a conocerla y entenderla mejor; a él no le parecía que la chica con la que se había liado una noche fuera tal y como se describía a sí misma. A partir de aquí, dos que empiezan a sentir algo; una que no sabe ni quiere gestionarlo; el otro que sí sabe, pero necesitará grandes dosis de paciencia e ir con pies de plomo si quiere descubrir algo. Ella tendrá que hacer grandes esfuerzos para no bajar sus barreras de defensa desde el mismo momento que le conoció, lo cual no sabría bien cómo hacerlo porque no estaba acostumbrada a sentirse vulnerable y, ante la duda, en su mente solo cabía poner distancia y salir lo más rápido que pueda de ahí. No se podía permitir caer, ni en la vida, ni en su profesión. Ninguno de los dos sabría muy bien cómo hacer con la química que había saltado entre ellos.

Pero el hielo también tiene sus fisuras y se derrite hasta desaparecer. Lola tendrá que descubrir qué ocurre si muestra su debilidad; qué ocurre si derrumba los muros y dejar salir esa otra parte tan guardada; y, sobre todo, qué ocurre si deja de ser una "analfabeta" emocional. Tendrá que encontrar el equilibrio entre todas las partes que conforman el ella. Pasará por situaciones que deberían ayudarla a encontrar su lugar en el mundo y, sobre todo, a ser y mostrarse a los demás como ella misma es en realidad -mira que nos cuesta la maldita aceptación-. Le quedaría un largo camino por recorrer y aprender lo más importante: sentir y vivir ciertas cosas a pesar de poder salir herida.

En ese camino no estarán solos y su historia irá acompañada de "La historia de Inés y Álvaro", ella también agente de la comisaría, y él un más que interesante ratón de biblioteca, quienes tendrán su propia trama y también deberán aprender a relacionarse con esto de las emociones. Al fin y al cabo "se pueden pactar muchas cosas, pero los sentimientos no son una de ellas".

Una historia romanticona, con un ritmo muy ágil, un estilo narrativo sencillo de capítulos cortos, muchos diálogos y pocas descripciones, fácil de leer y con la que pasar un rato agradable durante tres o cuatro tardes. Una novela de tramas sencillas sin más pretensiones que la de entretener.

 

Belén Flores

 

 

 

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