Anika entre libros

El deseo

Ficha realizada por: Darío Luque
El deseo

Título: El deseo
Título Original: (El deseo, 2023)
Autor: Simone Weil
Editorial: Hermida Editores
Colección: El jardín de Epicuro - No ficción


Copyright:

© 2023, Hermida Editores (de la presente edición)
© 2023, Mónica Mesa Fernández (de la edición y del prólogo)
© 2023, José Luis Piquero (de la traducción)

Traducción: José Luis Piquero
Edición: 1ª Edición: Octubre 2023
ISBN: 9788412672978
Tapa: Blanda, Bolsillo
Etiquetas: anecdotario amor ética moral filosofía literatura francesa reflexiones pensamiento sexualidad obras póstumas Platón sentido de la vida libertad avaricia filósofas pasión deseo
Nº de páginas: 91

Argumento:

Entre 1934 y 1942, antes de abandonar Francia y emprender un viaje hacia Nueva York, Simone Weil dedicó grandes esfuerzos a escribir unos cuadernos privados, los "Cuadernos de Marsella", que recogen tanto apuntes de ideas y notas de estudio como citas, poemas y esbozos de ensayos breves. Continuando con la labor emprendida en "La amistad" y en "El amor", Mónica Mesa Fernández ofrece en esta ocasión una excelente selección de los fragmentos sobre el deseo extraídos de los cuadernos. Se trata de textos que conectan de forma directa con la filosofía griega antigua y con la teoría expuesta en textos orientales védicos y taoístas. Entre los muchos temas que se comentan a lo largo de estos fragmentos, destacan la necesidad, el amor, el apego, el desasosiego, la incertidumbre, el ansia, el miedo, el sufrimiento, la avaricia o la dependencia, siempre con el deseo como marco conceptual u horizonte de expectativas. También la corporalidad, la sensualidad de lo sensible, cobra una especial significación en los textos aquí reunidos, pues Weil concibe el deseo como un salir de uno mismo para ser en el otro; una suerte de proyección.

A lo largo de estas páginas sobre "El deseo", ordenadas de forma cronológica, transitamos por una compleja y original teoría del deseo que recorre la inmensidad de los cuadernos de la pensadora francesa.

 

Opinión:

 

No hacen falta ensayos interminables, de estilo tosco y sintaxis compleja, para construir un pensamiento filosófico que pueda seducir al lector contemporáneo. Como todos los filósofos de su tiempo, Simone Weil escribió importantes tratados y disertaciones de gran relevancia en la historia de las ideas, como "Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social" o "Sobre la ciencia", así como opúsculos y breves libros que ahondan en cuestiones de gran interés, como "Carta a un religioso". Sin embargo, en las últimas décadas ha cobrado mayor relevancia la obra póstuma de la filósofa francesa, recopilada en gran medida por Albert Camus. Pese a su carácter incompleto e impreciso, en tanto que obras no publicadas -y, por tanto, no revisadas por su autora-, estas obras póstumas reflejan no sólo las ideas cruciales que articulan el pensamiento de Weil, sino también los distintos estadios de maduración de su filosofía. Donde mejor se observa esta 'filosofía en construcción' es en los cuadernos que la autora escribió durante sus últimos diez años de vida, desde 1934 hasta su partida hacia Nueva York. Fueron años de gran actividad intelectual, pues coinciden con su acercamiento al grupo que se formó en torno a la revista "Cahiers de Sud", dirigida por el poeta Jules Ballard, y también coinciden con su época de mayor eclecticismo: empezó a estudiar sánscrito, se interesó por los cátaros e incluso por los misterios y las sectas iniciáticas.

Tras las excelentes recopilaciones de fragmentos que nos ofreció Mónica Mesa Fernández en "La amistad" (traducción de Belén Quejigo) y "El amor" (traducción de José Luis Piquero), la editora vuelve a sumergirse en los "Cuadernos de Marsella" para extraer de ellos una nueva selección de textos, ahora sobre el tema del deseo. Escritos con un estilo fragmentario, a menudo con desidia y prisa -como muchos otros cuadernos de escritura-, los textos aquí reunidos no han de leerse como una obra cerrada y definitiva, sino como tanteos intelectuales en torno a un mismo tema. A diferencia de los volúmenes anteriores, ya no encontramos aquí notas de lectura o apuntes en un estado muy embrionario, sino que hay claramente unos temas y unas líneas de pensamiento que se van explorando y reiterando a lo largo de las páginas, como leitmotivs que obsesionaron e interesaron a la autora durante los años de escritura de estos cuadernos.

Son muchas las ideas que atraviesan estos textos y sería un error tratar de reconstruir en ellos un discurso cohesionado, orquestado a partir de fragmentos y retazos de ideas. Sin embargo, sí subyace tras ellos una teoría del deseo que reúne elementos de distintas tradiciones: para Simone Weil, el deseo es una prolongación del cuerpo, es un salir de uno mismo para encontrarse en el otro y regresar al cuerpo propio siendo ya alguien diferente. El deseo se concibe así como una forma de autoconocimiento, en la misma vía que la poesía mística y las tradiciones orientales lo han concebido. Pese a ser un movimiento que se proyecta hacia el exterior, la filósofa entiende el deseo como una interiorización, pues el objeto deseado no es más que un pretexto o un espejismo proyectado desde lo más íntimo de nuestras emociones para crear un apego y construir lo deseable. La propia autora lo explica con las siguientes palabras, en un estilo casi aforístico: "Si uno desciende a su interior, encontrará que posee exactamente lo que desea". Conforme madura esta reflexión, dos personajes encarnarán los peligros a los que se enfrenta el deseo weiliano: Narciso, quien se ahoga en su propia imagen reflejada en el agua, y Harpagon, el personaje de Molière que abraza su tesoro como si fuera una extensión de su propio cuerpo.

"El deseo es un impulso del pensamiento hacia el futuro. Un futuro que no encierra nada deseable es imposible"; escribe Simone Weil en estas páginas. El deseo es entiende así, según ella misma afirma, como un "estado místico", como un punto crucial de una rueda cíclica que orbita entre la satisfacción y la no-satisfacción. El apego, la carnalidad, la castidad, la vulnerabilidad y la posesión son algunos conceptos que también emergen a lo largo de estos fragmentos, pues todos ellos contribuyen a dibujar una casuística del deseo que entra en consonancia con la filosofía ética de la autora. Así lo vemos en el siguiente fragmento, donde insiste en el concepto filosófico del bien, de tanta trascendencia en nuestra tradición occidental. "Más allá de lo bello no hay nada. Sólo el bien es más que lo bello, pero no está más allá; está al final de lo bello, como el punto en el que termina una línea recta". Sin desplegar un diálogo con la filosofía platónica, como sí percibíamos en los volúmenes anteriores, Simone Weil recurre a sus maestros -entre ellos, Platón y Santo Tomás- para afianzar sus planteamientos acerca del deseo y sus posibilidades ético-morales. Con una escritura clara y diáfana, Weil desnuda su pensamiento en unos cuadernos que, reducidos a sus temas esenciales, demuestran la grandeza de la filósofa y, por encima de todo, su indudable actualidad.

 

Darío Luque

 

 

 

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