Shakespeare
Título: Shakespeare
Título Original: (Shakespeare, 2007)
Autor: Bill Bryson
Editorial:
RBA
Colección: Colección de Divulgación
Copyright:
© 2007, Bill Bryson
© 2009, Andrés Ehrenhaus (de la traducción)
© 2026, RBA Libros y Publicaciones, S.L.U. (de esta edición)
Edición: 1ª Edición: Enero 2026
ISBN: 9788410989603
Tapa: Blanda
Etiquetas: biografía ensayo Inglaterra Shakespeare teatro historia divulgación clásicos literatura inglesa biografía literaria no ficción investigación sobre escritores sobre literatura
Nº de páginas: 240
Argumento:
En "Shakespeare", Bill Bryson se propone responder a una pregunta aparentemente sencilla: qué sabemos realmente sobre William Shakespeare. La respuesta, como el propio autor muestra desde las primeras páginas, es sorprendentemente limitada. A partir de los escasos documentos conservados (registros legales, contratos, referencias indirectas), Bryson reconstruye los contornos fragmentarios de una vida que ha quedado en gran medida fuera del alcance de la historia. Frente a la tentación de completar esos vacíos con conjeturas, el libro adopta una actitud cautelosa y examina con rigor el origen de muchas afirmaciones comúnmente aceptadas, distinguiendo entre los hechos comprobables y las interpretaciones que se han acumulado con el tiempo. Al mismo tiempo, el ensayo sitúa a Shakespeare dentro del contexto más amplio de la Inglaterra isabelina y jacobea, un periodo marcado por la inestabilidad política, las epidemias recurrentes y el auge del teatro como forma de entretenimiento popular. Bryson describe el funcionamiento práctico del mundo teatral, las condiciones materiales de la escritura dramática y el modo en que las obras circulaban y se conservaban, ofreciendo así una perspectiva que permite entender la producción de Shakespeare como parte de una realidad concreta, más que como el resultado aislado de un genio abstracto.
Opinión:
Darío Luque
De William Shakespeare conservamos cerca de un millón de palabras escritas por él, pero apenas catorce de su puño y letra, repartidas entre seis firmas y un lacónico "by me" en su testamento. No hay cartas, ni diarios, ni testimonios directos de sus contemporáneos. Partiendo de ese contraste entre la abundancia de su obra y la escasez casi absurda de la vida documentada, Bill Bryson se pregunta en "Shakespeare" qué podemos saber realmente sobre el hombre que escribió esas obras. Bryson, antiguo rector de la Universidad de Durham y uno de los divulgadores más leídos de las últimas décadas, es autor de libros que han alcanzado un éxito extraordinario entre el público general, como "Una breve historia de casi todo" (Premio Aventis y finalista del Premio Samuel Johnson), "El cuerpo humano", "En casa: una breve historia de la vida privada" y "1927: un verano que cambió el mundo". Su interés por Shakespeare, por tanto, obedece más a la curiosidad sostenida por el mismo impulso que anima el resto de su obra (el deseo de esclarecer, con rigor y claridad, aquello que la tradición ha convertido en un lugar común) que por un afán de especialización académica.
Ante la imposibilidad de reconstruir una vida que apenas dejó rastros, Bryson opta por, en lugar de perseguir al individuo, reconstruir el mundo que habitó. En consecuencia, el libro ofrece una biografía indirecta, donde el personaje de William Shakespeare aparece y desaparece sobre el fondo más amplio de la Inglaterra isabelina y jacobea. Bryson describe una ciudad marcada por la peste, que obligaba periódicamente al cierre de los teatros y sumía a Londres en una incertidumbre constante; un entorno donde el teatro era, al mismo tiempo, un negocio arriesgado y una de las principales formas de entretenimiento colectivo. También se detiene en las condiciones materiales de la escritura y la representación, en la fragilidad de los textos dramáticos y en la escasa consideración que entonces merecía la figura del autor, más próxima a la de un artesano que a la del genio literario que hoy imaginamos. Este contexto, sencillo para un lector versado en la materia, pero útil para un neófito shakespeariano, permite comprender hasta qué punto la obra del famoso dramaturgo está ligada a las circunstancias concretas de su producción: a la presión de escribir con rapidez, a las exigencias de un público diverso y a un sistema teatral que apenas comenzaba a consolidarse como institución cultural.
Sobre ese trasfondo, Bryson examina con minuciosidad los escasos datos biográficos disponibles y el inmenso edificio de interpretaciones que se ha levantado sobre ellos. Apenas contamos con documentos legales (registros parroquiales, escrituras, menciones administrativas) que permiten fijar algunos momentos aislados en la biografía del autor de "Hamlet", mientras que los periodos decisivos de su vida, como los "años perdidos" (1585-1592) o sus años de más fama (entre 1596 y 1603), permanecen envueltos en una oscuridad casi total. A partir de ese vacío, generaciones de biógrafos han tratado de reconstruir una figura coherente, a menudo proyectando sobre Shakespeare sus propias expectativas. Bryson recorre esas hipótesis con una mezcla de escepticismo y precisión, en tanto que distingue cuidadosamente entre lo que puede afirmarse con certeza y lo que pertenece al terreno de la conjetura. Examina las teorías sobre su educación, sus creencias religiosas, su vida familiar o su supuesta falta de formación, así como las recurrentes dudas sobre la autoría de sus obras, que atribuyen los textos a figuras más acordes con la imagen convencional del escritor culto. Su conclusión, sin embargo, no sorprenderá a nadie: sabemos muy poco sobre el hombre, pero sabemos con absoluta certeza que alguien escribió esas obras, y no hay ninguna razón sólida para pensar que no fuera Shakespeare.
Al final, lo que permanece en la experiencia de lectura, a lo largo de los siglos, es en verdad la persistencia del lenguaje shakesperiano, que dio lugar a numerosas expresiones aún hoy utilizadas, como "vanish into thin air", "foregone conclusión" o "the milk of human kindness". Sobre este aspecto, así como sobre su obra poética (los famosos sonetos, así como los poemas mayores, más desatendidos por la crítica) y teatral también escribe Bryson, sin adentrarse en el terreno de la crítica literaria; más bien acude a estos textos en busca de motivos y conjeturas que apunten nuevas ideas sobre la vida y la figura de William Shakespeare. En cualquier caso, el libro no resuelve la paradoja entre la ausencia del autor y la evidente presencia universal de su obra; en su lugar, reconoce que Shakespeare se ha vuelto inaccesible allí donde cabría buscarlo (esto es, en la biografía), pero sigue estando plenamente presente allí donde siempre estuvo, en la materia misma de su escritura.
*Publicado por RBA Libros.
Darío Luque
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Mila L. Castelo
Bill Bryson nos ofrece un retrato de William Shakespeare basado en los datos que ha podido comprobar, así como mostrando las suposiciones y mitos que rodean a tan enigmático escritor, de quien conocemos más sobre sus obras que sobre la persona misma.
Bill Bryson, conocido por su "Una breve historia de casi todo", ha intentado mostrarnos una biografía de Shakespeare alejada de todos esos estudios farragosos que sólo por soporíferos abundan en muchas estanterías sin otro objetivo que la de ocupar un volumen en el espacio.
No se trata de menospreciar a nadie, pero a veces parece que
algunos autores se olvidan de que hay bastante gente profana en la
materia sobre estudios literarios pero que puede estar interesada
en conocer la vida y circunstancias de un determinado
escritor.
Shakespeare es uno de esos autores que, aunque no pueda decirse
que levanta pasiones como las estrellas de la música, sí produce
verdaderos quebraderos de cabeza a todos aquellos que han intentado
acercarse a su figura. Mitos, suposiciones, especulaciones
y pruebas falsas han rodeado, y rodean, todavía la complicada
investigación sobre el autor de "Romeo y Julieta".
Aunque alejado del estilo al que nos tiene acostumbrados, Bill Bryson nos ofrece una visión global del autor mostrando los datos que se pueden confirmar, separándolos de aquellos que son meras hipótesis, así como de las divagaciones de otros investigadores.
Con una crítica, ácida en ocasiones, y rozando el cinismo en otras, Bryson va deshilvanando muchas de las leyendas que algunos autores han considerado como ciertas, a falta de información y de pruebas con que ratificar sus suposiciones, llegando a establecer conjeturas rayanas en lo absurdo.
Sencillo, directo y ameno, el autor no necesita de muchas páginas para desvelar cuál es la verdadera esencia de Shakespeare, que al fin y al cabo es lo que verdaderamente importa.
Mila L. Castelo
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Comentario de los lectores:
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