Anika entre libros

Moriría por ti y otros cuentos perdidos

Ficha realizada por: Inés Macpherson
Moriría por ti y otros cuentos perdidos

Título: Moriría por ti y otros cuentos perdidos
Título Original: (I’d Die for You, and Other Lost Stories, 2017)
Autor: Francis Scott Fitzgerald
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de Narrativas


Copyright:

© Hoffman & Campe Verlag, 2017

© Editorial Anagrama, S.A., 2018

© De la traducción: Justo Navarro, 2018

Traducción: Justo Navarro
Edición: 1ª Edición: Febrero 2018
ISBN: 9788433979971
Tapa: Blanda
Etiquetas: recopilación, recopilatorio de autor, relatos, relaciones sociales, relaciones personales, crónica social, Hollywood, hospitales, psiquiátrico, soldados, guerras, alcohol, desamor, locura, amor, culto a la belleza, literatura estadounidense
Nº de páginas: 512

Argumento:

De la mano de Anne Margaret Daniel, responsable de la edición y del prólogo, Anagrama nos ofrece una recopilación de cuentos fascinante. Entre estas páginas encontramos a un Scott Fitzgerald capaz de retratar vidas y situaciones muy diversas. Escritos entre 1920 y 1940, algunos de estos textos fueron rechazados un sinfín de veces por los editores de las revistas, aunque algunos sí vieron la luz.

Historias protagonizadas por soldados, por enfermeras, por seductores que consiguen que sus mujeres se suicidenMuchachas tan torpes que es imposible encontrarles pretendientes; empresarios encerrados en un psiquiátrico por error; jóvenes cuya hermosura impide que se vea más allá de dicha belleza; chicos y chicas que se conocen, que se enamoran, que descubren la ciudad, la vida… Una serie de relatos que muestran los diferentes intereses que poblaron la mente de este escritor que supo moverse entre el relato más clásico, la sátira, el humor y el ingenio, ofreciendo una extraña colección de retratos que nos hablan de la locura, el amor, el desamor, la guerra o el alcohol.

 

Opinión:

 

La vida del escritor nunca ha sido fácil. Sí, hay excepciones, pero durante mucho tiempo, ganarse la vida escribiendo era sinónimo de pasarlo mal. Podías pasar buenas rachas, pero en cuanto decidías cambiar de estilo o de tema, o no encajabas en lo que buscaban los editores tanto literarios como de revistas, podías tener dificultades. Esto es algo que podemos ver a lo largo de la historia de la literatura. Muchos de los autores que ahora consideramos clásicos vendían sus cuentos a revistas literarias y, a veces, tenían que hacer malabares para conseguir ser publicados. Algo similar le ocurrió a Francis Scott Fitzgerald. Es difícil no asociar a este autor con el mundo que retrató en "El Gran Gatsby". Sin embargo, el creador de lo que se conoció como la "edad del Jazz" decidió moverse por otros mundos y demostró otras preocupaciones literarias y vitales. Y eso tuvo sus consecuencias, pues los editores querían seguir publicando historias centradas en ese mundo que ya conocían, y Fitzgerald había evolucionado.

Esta evolución se ve plasmada en esta recopilación que nos trae Anagrama y que es mucho más que un libro de cuentos. El prólogo de Anne Margaret Daniel nos sirve para situarnos y conocer un poco más la vida de este autor estadounidense, ahondar en las circunstancias que lo rodearon y que, probablemente, también impulsaron esa nueva manera de observar el mundo, esos nuevos temas que decidió trabajar. Algunos cuentos nacen de la experiencia que Fitzgerald tuvo en los hospitales. Tanto él como Zelda, su mujer, tuvieron que visitar unos cuantos, y eso marcó al escritor, que supo acercarse a ese tema desde diferentes puntos de vista, a veces con un toque de humor, como hace en «Pesadilla».

Algunos de sus relatos son eso, relatos, con su inicio y su final, pero otros se asemejan más a estudios caracterológicos, historias que podían ser trabajadas, presentadas como bocetos para guiones… Eso hace que algunas historias estén más elaboradas que otras. A veces descubrimos historias con descripciones literarias magníficas, con personajes bien definidos y con unas características marcadas; otras veces encontramos diferentes versiones de una misma historia o trabajos pensados para el cine, donde incluso se pueden intuir algunos elementos cinematográficos en el lenguaje. Pero, por lo general, todas ellas muestran la capacidad de retratista que Fitzgerald tenía. Además, cada cuento está brevemente presentado, lo que hace que podamos situarlo en el conjunto y, a su vez, conocer el origen y lo que ocurrió con él. También encontramos, al final del libro, unas notas aclaratorias que explican ciertas referencias y términos empleados en el cuento, así como otras curiosidades relacionadas con el mismo.

Y es que Fitzgerald se adentra en diferentes temáticas, desde la realidad de los hospitales hasta la guerra, pasando por retratos de hombres y mujeres que encarnan una época. Había cuentos en los que intentaba seguir encajando en la imagen que los editores y los lectores tenían de él, pero en otros no. Los editores de las revistas a veces criticaban que sus personajes no fueran tan amables como antes o que tratara temas difíciles de vender. Pero a él no parecía importarle, a pesar de las dificultades económicas por las que pasaba. A veces sí que intentaba corregirlos, pero a menudo no lo hacía, porque creía que lo que tenía entre manos era lo que tenía que ser.

Eso es algo que el lector puede valorar por sí mismo. Lo que está claro es que este volumen que presenta Anagrama es un libro perfecto para descubrir un poco mejor a uno de los autores estadounidenses más conocidos del siglo XX.

Inés Macpherson

 

 

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