Anika entre libros

Mamá está dormida

Ficha realizada por: Mónica CZ
Mamá está dormida

Título: Mamá está dormida
Título Original: (Mamá está dormida, 2026)
Autor: Maxim Huerta
Editorial: Planeta
Colección: Autores Españoles e Iberoamericanos


Copyright:

© Máximo Huerta, 2026
© Editorial Planeta, S. A., 2026
Poema «Vida», de José Hierro: © Fundación Centro de Poesía José Hierro
Fragmento del poema «Viento de noche», de Dámaso Alonso: © Real Academia Española
Fragmento del poema «El viaje infinito», de Juan Ramón Jiménez: © Herederos de Juan Ramón Jiménez

Edición: 1ª Edición: Enero 2026
ISBN: 9788408314134
Tapa: Dura
Etiquetas: recuerdos contemporánea drama misterio narrativa literatura española novela reflexiones demencia senil emociones pasado madres e hijos relaciones familiares memoria novela literaria olvido viaje
Nº de páginas: 352

Argumento:

Cuando Aurora comienza a perder la memoria le pregunta a su hijo: «Y tu hermano, ¿dónde está?». Una frase que podría ser cotidiana y trivial si no fuera porque ese hijo, de cincuenta y tres años, siempre había creído que era el único. ¿Será cierto o se trata de una alucinación? ¿Cómo podría cambiarle esto la vida? ¿Pesan más los recuerdos borrosos de su madre o las certezas que afloran entre las grietas de sus discusiones?

Para descifrar la verdad, ambos iniciarán un viaje en autocaravana junto con su vieja perrita hasta Vera de Bidasoa, un pueblo entre montañas donde Aurora vivió de joven al abrigo de la dura y siniestra Sección Femenina.

 

Opinión:

 

"Mamá está dormida" es la nueva novela de Máximo Huerta, publicada por Editorial Planeta. Es una historia emotiva y realista que retrata la demencia como lo que es, una enfermedad cruel que convierte el adiós en un proceso largo y desgarrador.

Federico es un hijo que cuida de su madre, Aurora, diagnosticada con demencia. Todo el peso recae sobre él. Se organiza como puede mientras afronta los cambios de humor, los olvidos, los reproches y también los escasos momentos de alegría que la enfermedad aún permite. La historia da un giro cuando Aurora le pregunta a Fede por su hermano Félix. Que él sepa, no tiene hermanos, pero la convicción de su madre despierta en él la sospecha de que quizá exista una verdad oculta que la demencia ha dejado al descubierto. A esto se suman unas fotografías que su madre había desechado y que Fede logra recuperar gracias a una vecina. ¿Acaso esconden algo que inquieta a Aurora?

Fede le pregunta directamente a su madre, pero ella no responde. El desasosiego, sin embargo, es muy real, y esa inquietud lo empuja a tomar una decisión; compra una autocaravana y emprenden, junto a su vieja perra, un viaje hasta Vera de Bidasoa, el lugar donde Aurora vivió de joven cuando participó en un campamento de la Sección Femenina.

Será un viaje duro, quizá solo de ida, porque la salud de Aurora es frágil. Federico parte en busca de respuestas. ¿Logrará encontrarlas?

La narración es cruda y emotiva. Hay momentos que duelen, sobre todo si conoces de cerca esta enfermedad y lo que hace con tus seres queridos. Pero, en medio del dolor, también hay espacio para la esperanza y para pequeños momentos de humor que alivian un poco la carga. Todo se siente muy real. La relación madre-hijo es auténtica. A medida que el viaje avanza, el deterioro también lo hace, pero igualmente se abren paso recuerdos del pasado, pequeños retazos de la convivencia de aquellas jóvenes en la Sección Femenina, sus obligaciones, sus silencios y sus penas, que no fueron pocas.

A la carga dramática el autor añade un toque de misterio en torno a la figura de Félix, unas veces es un hermano, otras un hijo… quién sabe si es real. Esto añade tensión a la trama y mantiene el interés hasta el final.

También hay espacio para la reflexión. Es inevitable mirar atrás y pensar en todo lo que las madres nos han dado y en cómo, con el tiempo, nuestro papel puede cambiar, pasando de ser hijos cuidados a convertirnos en cuidadores, devolviéndoles todo lo que hicieron por nosotros. Ojalá no tuviéramos que hacerlo, ojalá su identidad, su esencia, permaneciera intacta hasta el final. Esta enfermedad es cruel porque lo arrebata todo. Es triste ver que su madre no le reconoce, pero quizá sea aún más triste que él tampoco reconozca ya a su madre.

Esta novela es también una mirada al pasado, un retrato de toda una generación de mujeres marcadas por la dictadura, de su papel, de sus pocas elecciones y de cómo, a pesar de todo, salieron adelante.

En definitiva, "Mamá está dormida" es un homenaje a las madres y a los cuidadores, así como un viaje físico y emocional al pasado. Un relato que se mueve entre la memoria, el amor incondicional y el duelo anticipado.

 

Mónica CZ

 

 

 

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