Anika entre libros

la pedagogia del terror catolico (la santa inquisición murciana y el adventismo alicantino)

Ficha realizada por: Paul-Hervé Paquet

Título: la pedagogia del terror catolico (la santa inquisición murciana y el adventismo alicantino)
Título Original: (la pedagogía del terror católico)
Autor: Raimundo Montero Pizarro
Editorial: ECU (Editorial Club Universitario)


ISBN: No definido
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Argumento:

Este libro, que trata sin miedo tanto de las sectas actuales como de la Inquisición, es de lectura obligatoria para quien quiere tener las ideas claras sobre estos temas algo calientes. "... Habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, no les haga torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, emula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir..." Miguel de Cervantes. "Don Quijote de la Mancha". Parte primera. Poco después de la publicación en "Editorial Club Universitario" de "La secta de los egoístas", Raimundo Montero nos vuelve a aportar, en la misma casa editorial, su particular visión de un tema a menudo silenciado por los seguidores de una ideología obsoleta, con la segunda edición de una novela histórica titulada "La pedagogía del terror católico". A parte de la modificación, de algunos detalles históricos cuya dudosa pertinencia, en el ímpetu de la primera publicación, escapó a su sagacidad, no noté cambios mayores en esta nueva edición. El autor hizo bien de no tocar nada más de una novela que se basta a sí misma. Dichas correcciones sólo denuncian que el autor alcanza su madurez literaria y nos vuelve impacientes de leer su próxima novela. Después de Voltaire, Montesquieu, Smollet, Hicking prescott, John Lothrop Motley y Frounde, entre otros, Raimundo Montero es uno de los que se atreven, con talento, a refrescarnos la memoria sobre las barbaridades de la Inquisición. Los historiadores pro-católicos restan importancia al asunto y acusan a los librepensadores de haber inventado esta "leyenda negra", cuando, según ellos, no pasó "casi nada". En el mismo estilo -y curiosamente con las mismas víctimas-, los neo-nazis de hoy llaman "anécdotas históricas" a los crematorios de los campos de concentración y sus millones de víctimas. En el tomo quinto de su "Historia geográfica, natural, comercial y política de los mundos conocidos" publicada en Londres en 1769, T. Smollet dice así: "Por lo que hace a la religión, los españoles son feroces romanistas. En ninguna parte hay más pompa, farsa y aparato en punto a religión y en ninguna parte hay menos cristianos. Su celo y su superstición sobrepujan a la de cualquier otro país católico, salvo, quizá, Portugal. En ninguna parte impera la Inquisición con más horror". El historiador tiene que diferenciar la Inquisición española de la Inquisición en España porque si los términos se parecen, las cosas son diferentes. Nacida de la mente de Gregorio IX y oficializada en los famosos estatutos "excomunicamus", la Inquisición era ya una vieja dama cuando Isabel de Castilla y Fernando de Aragón establecieron, a partir de 1478, una institución independiente y diferente de la del resto de la cristiandad que podemos llamar Inquisición española. Sorprende la afición moderna por estos sacerdotes tiránicos que murieron con la conciencia -en el supuesto de que tuvieran algo parecido- cargada de la tortura y muerte de miles de inocentes que, seguramente, no entendieron por qué tenían que sufrir y morir. Uno de ellos es Raimundo de Peñafort, un notable dominico catalán, "santo varón" venerado en muchos municipios por su vida ejemplar. Entre sus "buenas acciones" podemos citar la de haber solicitado y conseguido del Papa el establecimiento del nuevo tribunal de la Inquisición en Aragón, un detallado "Manual práctico de inquisidores" al cual no faltan ni los planes de los artilugios a utilizar para obtener confesiones y algunas cartas a Gregorio IX en las cuales se expone con todo detalle como debían proceder los nuevos tribunales. El hecho de ver a una institución del siglo XXI enorgullecerse de llevar el nombre de semejante energúmeno es suficiente como para dudar que el ser humano haya superado su estado de primate. Claro que no tuvieron toda la culpa estos "santos inocentes", muchos de ellos no sabían ni leer y sólo se les enseñaba, a menudo por el hambre, a obedecer. Las raíces son más profundas y se puede decir que la Inquisición nació allá por el año 315, al promulgarse en el emperio cristiano la primera ley racista que castiga con la muerte en la hoguera el proselitismo judío. Es el principio de la larga serie de acciones "sanadoras" de la cual no hemos visto todavía el final. Año 381: se arrancan los ojos a los obispos marcionistas. 1090: exterminación de entre seis y diez mil alemanes que se negaban, mártires de la objeción de conciencia, a ir en tierra santa morir por Cristo. 1099: Jerusalén es "liberada" y su población entera, setenta mil personas incluyendo mujeres y niños, exterminada. 1234: El concilio de Arles (Francia) decida obligar a los judíos -o a los que quedan- a llevar un "signo distintivo". 1252: Bula "Ad extirpanda"; la Inquisición se hace permanente y el Papa Inocente (de nombre) IV autoriza la tortura. 1254: el mismo Papa denuncia los abusos de los franciscanos en la confiscación de los bienes y pide su parte del botín. 1312: Bula "Vox clamantis" que disuelve la orden del templo -no por ser rica, pero seguramente porque era rica. 1481: Redacción del más celebre manual de Inquisición, el "Malléus malleficarum" por Institoris, cuya lectura te hace preguntar cómo Adolf Hitler no ha sido todavía canonizado. Casi todo el mundo cree que esta institución criminal desapareció cuando, en el año 1843, se pronunció su abolición. Es un error común que ha de ser rectificado. En 1906, Pío X asegura su perennidad y el 3 de enero de 1962, el Papa Juan XXIII utiliza uno de sus artículos como pretexto para excomulgar a Fidel Castro (al parecer sin provocarle ningún trauma ni quitarle el sueño). En el año 1965 se "edulcora" su denominación, pasando el "Santo oficio de la Inquisición" a llamarse "Congregación por la doctrina de la fe", nombre bajo el cual sigue existiendo hoy en día. Como anécdota: en el año 1983, el Magisterio romano intenta modificar el articulo 2335 del derecho canónico. El intento aborta y la "Sagrada Congregación" decide que los católicos no pueden, por ser "pecado grave", inscribirse en una asociación masónica.

Opinión:

El significado del nombre "Raimundo" es: "buen consejo", y si me puedo permitir darle uno a los lectores, es que lean la novela "La pedagogía del terror católico". Es un canto a la libertad de pensamiento, una denuncia de todos los abusos que, por desgracia, siempre es de actualidad. Es un acta de acusación ineludible y delata una violencia que siempre ha sido la respuesta de la impotencia, de la incapacidad y de la necedad. Es una vacuna eficaz contra el oscurantismo y la habrían de leer los jóvenes para forjarse una mente sana, libre de supersticiones y celos ridículos y escapar a los ataques de los inevitables agentes comerciales de todos los dioses. Los inquisidores, como sacerdotes necesariamente parásitos, no podían entender ni admitir el éxito comercial y social de los judíos cuya riqueza estaba basada en un cóctel de trabajo, armonía y sabiduría, todas estas virtudes desconocidas por ellos. Como no sabían hacer nada, se dedicaron a ser vampiros, chupando, como siguen haciéndolo, de los bienes ajenos. La Inquisición, una de las instituciones más terroríficas de la historia humana, legaliza el linchamiento, la expoliación, el crimen, la extorsión, la tortura y da la razón a los filósofos del siglo XVIII, quienes afirmaban que "con la Iglesia Católica, el infierno llegó sobre la tierra". Se puede leer un capítulo en: http://www.primeravistalibros.com/fichaLibro.jsp?codigo=215 Gracias Paul-Hervé Paquet.

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