La fuga de Atalanta
Título: La fuga de Atalanta
Título Original: (Atalanta Fugiens, 1617)
Autor: Michael Maier
Editorial:
Atalanta
Colección: Imaginatio Vera
Copyright:
© Del prólogo: Joscelyn Godwin
© De la traducción: María Tabuyo y Agustín López
© De la grabación: 2015 Claudio Records
© Ediciones Atalanta, S.L.
Ilustraciones: B/N
Edición: 1ª Edición: Noviembre 2007
ISBN: 9788412998658
Tapa: Dura
Etiquetas: alquimia esoterismo filosofía música libros ilustrados literatura alemana mitología simbología código QR poesía mística
Nº de páginas: 300
Argumento:
Atalanta Fugiens ha sido considerado el libro de emblemas más bello y sugerente de todos los tiempos. Su autor, Michael Maier (1568-1622), fue un célebre alquimista y médico de la corte del emperador Rodolfo II de Praga. Entre 1614 y 1622, Maier concibió una serie de obras alquímicas ilustradas, entre las cuales 'La fuga de Atalanta' es, sin duda, la más importante. Publicada por primera vez en Oppenheim, en 1617, se inscribe dentro del movimiento espiritual rosacruz que floreció durante las primeras décadas del siglo XVII en los principados alemanes al cual pertenecían tanto el editor del libro, Theodor de Bry, como el autor de sus grabados, Merian.
Parte de la fascinación que ha despertado esta obra se debe a su triple naturaleza, en tanto que libro de emblemas visual, obra musical -con sus cincuenta partituras que acompañan a las imágenes- y volumen puramente textual, con sus epigramas y comentarios alquímicos. Por todo ello, Atalanta Fugiens puede considerarse como el primer libro «multimedia» de la historia cultural europea. La presente edición ha querido rendir tributo a estos tres aspectos: no sólo reproduce los grabados a partir de una edición original e incluye por primera vez en castellano el texto íntegro de Maier, sino que ofrece también una magnífica versión musical para poder escuchar sus fugas mientras se contemplan sus grabados y se leen sus epigramas. Un código QR en el interior del libro permite acceder a esta grabación, realizada en enero de 1986 en la iglesia de St. Margaret, en Putney, Londres.
Opinión:
Pocas obras condensan con tanta perfección el espíritu hermético del siglo XVII como "La fuga de Atalanta", de Michael Maier. Publicada en 1617 en Oppenheim por el legendario impresor Theodor de Bry, esta joya del pensamiento alquímico se presenta como un auténtico compendio de sabiduría simbólica, donde convergen la música, la poesía y la imagen. Su título evoca a la heroína mitológica Atalanta, que huye veloz y solo puede ser alcanzada mediante astucia, como si el propio conocimiento, la piedra filosofal, se escapara de quienes lo persiguen sin verdadera comprensión.
Michael Maier (1568-1622), médico y alquimista al servicio del emperador Rodolfo II de Praga, fue uno de esos humanistas errantes que viajaban por Europa en busca de mecenas y sabiduría. Adscrito al ideal pansófico, la aspiración de reunir todo el saber del universo en una sola síntesis, Maier creó con esta obra su testamento intelectual: un libro total. "La fuga de Atalanta" reúne cincuenta emblemas ilustrados, cincuenta fugas musicales y cincuenta discursos o comentarios, en los que se mezclan la alquimia operativa, la mística hermética, la teología cristiana y la mitología clásica.
La reciente edición de Atalanta, en la colección Imaginatio Vera, en tapa dura, traducida por Agustín López Tobajas y María Tabuyo, con un formato de 18,5 x 24 centímetros y trescientas páginas, recupera con rigor filológico esta triple naturaleza del libro. No solo reproduce los grabados originales de Matthaeus Merian el Viejo o de su taller, sino que ofrece por primera vez en español la totalidad de los textos de Maier y un acceso sonoro a las composiciones musicales mediante un código QR. La experiencia de leer, escuchar y contemplar simultáneamente convierte el volumen en algo más que un objeto bibliográfico: es una meditación sensorial sobre los caminos del espíritu.
El lector se encuentra ante una obra que podría describirse, sin anacronismo, como el primer libro multimedia de la historia. Cada emblema abre una puerta a una dimensión distinta del saber. En una página, un león verde devora al sol, símbolo de la materia prima de los sabios. En otra, las ninfas del agua y el fuego se entrelazan en danza secreta. Los epigramas redactados en latín condensan el misterio en fórmulas poéticas, mientras los discursos amplían y oscurecen al mismo tiempo el sentido de las imágenes. En uno de los más fascinantes, el discurso treinta y siete, Maier habla del fuego contra natura, un fuego sin combustión que disuelve y purifica, metáfora del conocimiento que destruye la ignorancia para crear una nueva forma de ver.
Como tratado alquímico, el libro ha tenido una fortuna desigual. Sus grabados han sido admirados y reproducidos con frecuencia, pero los textos densos, alusivos, repletos de juegos lingüísticos y referencias cruzadas, han sido leídos con menos entusiasmo. Sin embargo, es allí donde late el verdadero corazón de la obra: en la mezcla de ciencia y fe, de observación natural y misticismo. Maier, como otros rosacruces de su tiempo, creía que la sabiduría divina se hallaba cifrada en los procesos químicos y que el arte de la transmutación no era solo una cuestión de metales, sino de almas.
La música, tercera vertiente del tríptico, quizá sea la menos comprendida. Las fugas de Maier no deslumbran por su virtuosismo, no era ni pretendía ser un compositor genial, pero su existencia es en sí misma un gesto audaz. Convertir la alquimia en sonido, hacer que la armonía de las esferas se escuche mientras los ojos se posan sobre los símbolos, es una idea que anticipa la sensibilidad sinestésica moderna. Hay en estas piezas una cadencia ritual, un ritmo que acompaña la contemplación y que parece dictado por la respiración misma del misterio.
En su prólogo, Joscelyn Godwin acierta al señalar que esta edición hace justicia a los tres componentes de la obra de Maier. El lector contemporáneo, enfrentado a un texto tan enigmático como bello, tiene en sus manos no solo un libro, sino una experiencia iniciática. Lo que cada cual extraiga de ella dependerá de su disposición a dejarse arrastrar por el lenguaje simbólico y a aceptar que la razón no basta para comprender lo invisible. Estamos ante una edición que brilla por la fidelidad de su reproducción y por la valentía de rescatar una obra que desafía toda clasificación. Es una obra alquímica emblemática que combina grabados, textos y composiciones musicales. Hay libros que no se leen, sino que se contemplan, se escuchan y se sueñan. Este ejemplar pertenece a esa estirpe rara de obras que siguen huyendo, como su protagonista mítica, de quienes las persiguen con prisa o impaciencia. Solo quien las sigue con silencio y asombro puede alcanzar, fugazmente, su verdad.
"La fuga de Atalanta" sigue siendo, cuatro siglos después, una de las cumbres de la emblemática alquímica y una de las más hermosas expresiones del sueño renacentista de unir arte, ciencia y espiritualidad. En ella resuena aún la vieja promesa de la alquimia: que la materia y el espíritu, el sonido y la imagen, lo humano y lo divino pueden fundirse en una sola melodía secreta.
Maravilloso.
Violela Lila
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Comentario de los lectores:
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