Kiss me once (Besos robados 1)
Título: Kiss me once (Besos robados 1)
Título Original: (Kiss Me Once, 2019)
Autor: Stella Tack
Editorial:
inlov
Copyright:
© 2019 Ravensburger Verlag GmbH, Ravensburg, Alemania
© de esta edición: Editorial inlov, 2026
© Traducción de Ana Company Martínez e Itziar Hernández
Rodilla
© Ilustración del coche solapa de cubierta: shutterstock.com
Edición: 1ª Edición: Febrero 2026
ISBN: 9788410399068
Tapa: Blanda
Etiquetas: amistad amor contemporánea drama narrativa literatura alemana novela 17 años 15 años 14 años 16 años literatura juvenil universidad emociones young adult estudiantes guardaespaldas romántica trilogía riqueza
Nº de páginas: 448
Argumento:
Ivy Redmond, joven heredera de una empresa multimillonaria, no puede creer que por fin vaya a empezar la universidad. Para disgusto de sus padres, no se ha decantado ni por Harvard ni por Princeton, sino por la Universidad de Florida Central, donde espera pasar desapercibida y mantener lejos a los paparazzi. Su elección es respetada con una condición: tiene que llevar escolta.
En su primer día se topa con Ryan, un estudiante irresistiblemente sexy. El corazón de Ivy se acelera cada vez que él le dedica una de sus sonrisas, y Ryan se sorprende a sí mismo pensando en la encantadora risa de Ivy. Pero la burbuja estalla cuando ambos descubren que Ryan es el guardaespaldas encubierto de Ivy y ella, su cliente… ¿Serán capaces de tener una relación estrictamente profesional?
Opinión:
"Kiss me once" es el primer libro de la trilogía romántica Besos robados, escrita por Stella Tack. Se trata de una novela young adult que, aunque puede disfrutar perfectamente un público adulto, tal vez eche en falta algo más de profundidad en ciertos aspectos de la trama y personajes.
En ella conocemos a Ivy, una joven heredera que desea vivir una experiencia universitaria lo más normal posible; pasar desapercibida, hacer amigos y alejarse del foco mediático. Tras insistir mucho, sus padres acceden a que estudie en una universidad pública, pero con una condición innegociable, deberá ir acompañada de un escolta.
El primer día se cruza con Ryan sin saber que es, precisamente, el guardaespaldas asignado para protegerla. Ambos desconocen la identidad real del otro y comparten unas horas intensas en las que la atracción es más que evidente. La burbuja estalla cuando descubren que Ryan no es solo un chico interesante del campus, sino el responsable de su seguridad.
Ryan se juega mucho en su trabajo y siente que tiene que demostrar -sobre todo a sí mismo- que está a la altura. Por eso, cuando lo que empieza a sentir por Ivy amenaza con interferir en su profesionalidad, se ve atrapado en un dilema complicado. Ivy, por su parte, tampoco puede ignorar lo que siente, aunque sabe que estar juntos podría traer consecuencias poco favorables para ambos. Aun así, de vez en cuando bajan la guardia y ven lo maravilloso que sería poder vivir su historia sin restricciones.
¿Serán capaces de tener una relación estrictamente profesional?
La historia es muy predecible, pero resulta entretenida. La chispa entre los protagonistas es el verdadero motor de la novela y nos regalan momentos realmente divertidos. Ivy rompe con el estereotipo de "niña rica", siendo cercana, sencilla y fácil de querer. Ryan, en cambio, proyecta una imagen de chico malo, reforzada por su aspecto lleno de tatuajes y piercings, aunque en el fondo es un trozo de pan.
Me ha gustado especialmente la pareja secundaria, Alex y Jeff. Llegué a pensar que el segundo libro giraría en torno a ellos, pero no ha sido así, y es una lástima, porque me quedé con ganas de descubrir cómo comienza y evoluciona su relación. La siguiente entrega contará con otros protagonistas, aunque mantendrá el elemento del guardaespaldas. Veremos con qué nos sorprende la autora.
La narración alterna el punto de vista de ambos protagonistas, algo que siempre agradezco porque permite comprender mejor sus emociones y conflictos internos. A través de capítulos intercalados asistimos a su evolución y a los cambios que experimenta su relación.
La ambientación universitaria está bien construida, es fácil imaginar los escenarios y las rutinas del campus. Además, la autora introduce un elemento que añade tensión y funciona como punto de inflexión para los protagonistas. Aunque también resulta previsible, cumple su cometido al forzar decisiones que cambian el rumbo de la historia.
El ritmo es bueno y se lee con facilidad, lo que lo convierte en un libro ideal para disfrutar en un par de tardes. La edición de Inlov Editorial, como suele ser habitual, está muy cuidada; cuenta con una portada en azul vivo con letras rosas y amarillas que destacan, además de cantos tintados con corazones que le dan un acabado muy chulo. Sin duda, es un libro que entra por los ojos.
En definitiva, "Kiss me once" es una lectura ligera y amena, sin más pretensiones que entretener y hacernos pasar un buen rato.
Mónica CZ
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Comentario de los lectores:
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