Anika entre libros

Escuela de sangre

Ficha realizada por: Anika Lillo
Escuela de sangre

Título: Escuela de sangre
Título Original: (Die Blutschule, 2015)
Autores: Max Rhode, Sebastian Fitzek
Editorial: Ediciones B
Colección: La Trama


Copyright:

© 2015, Bastei Lübbe AG, Köln

© Ediciones B, S.A., 2017

Traducción: Irene Saslavsky
Edición: 1ª Edición: Marzo 2017
ISBN: 9788466660709
Tapa: Blanda
Etiquetas: novela, terror, miedo, horror, asesinatos, locura, tortura, maldad, el bien y el mal, sobrenatural, inmortalidad, secuestros, objetos malditos, mentiras, pederastia, malos tratos, violencia, isla, aislamiento, crossover, psiquiátrico, perros, Alemania, Brandeburgo, literatura alemana
Nº de páginas: 298

Argumento:

Simon, desde el psiquiátrico, escribe para su psiquiatra la historia que le pide, la que le llevó a ingresarse. Así, cuenta cuando su familia (sus padres y su hermano mayor, aún ambos dos críos adolescentes) se traslada de Berlín a una casa familiar cerca de una isla. Una casa que esconde un pequeño objeto que en su día estuvo hundido en el lago y que ya alguien encontró: un espejo. Ese objeto está maldito, al punto de que quien se mira en él se hace justo lo contrario de lo que es. Si quien se mira es una buena persona, se convertirá en lo peor… Y eso ocurre. Pero no sólo con un personaje. Ni será lo único que esconda esa maldición.

 

Opinión:

 

Ante todo que sepáis que Max Rhode es un pseudónimo de Sebastian Fitzek, que lo utilizó para incursionar en la novela de terror (aunque hasta entonces había hecho algo muy parecido con el thriller y el suspense), y que es también un personaje suyo de una novela titulada "El proyecto Joshua", aunque los libros no tienen nada que ver y por lo tanto se pueden leer los dos, o uno, sin problemas para entender sus tramas.

Si os paráis a leer los tags (las etiquetas que indican qué cosas aparecen en la novela) pensaréis que de tal pupurri es imposible sacar una novela coherente. Demasiadas cosas mezcladas: ¿sobrenatural y pederastia?, ¿violencia y crossover?, ¿psiquiátrico e inmortalidad? Pues el caso es que sale todo eso y más, y no hay incoherencia por una sencilla razón: la parte sobrenatural de la novela es la que se encarga de la maldad, la violencia, la tortura, las mentiras, los malos tratos… La parte realista de la novela es la que habla de "enfermedad mental", de pederastia, de mentiras (sí, aquí también), aislamiento… Es decir, ambas cosas se mezclan en un pequeño pueblo con un pasado oculto para aquellos que acaban de llegar (la familia protagonista), un lugar que esconde un objeto maldito que cambia a las personas y regala -o fastidia con- la inmortalidad, que a los malos les hace buenos, y a los buenos les hace malos.

Por el contenido, la cantidad de violencia, maldad, torturas y malos tratos, lo cierto es que es una novela para adultos, pero por la forma en que está narrada, con mucha sencillez, y teniendo en cuenta que a los jóvenes también les gustan las novelas de terror, también es crossover. El libro contiene, además, unas pocas ilustraciones que no están para adornar la historia si no para ilustrar dos escenas concretas en las que fijarse, así pues no es un libro ilustrado aunque os sorprenderá encontrar una baraja o el cuerpo humano.

Simon comienza contando que su padre sufrió el contacto. Ese contacto es el cambio brutal de una persona a convertirse en lo contrario de lo que es en realidad, pero su padre jamás vio ni tocó el espejo maldito. Pasó otra cosa -que no contaré para no spoilear-.

El elenco lo completa la policía, el vecino pederasta -por el que los críos sienten mucha curiosidad, que vive con un perro y que tendrá una importancia vital en la historia-, una adolescente llamada Sandy que pretende seducir a Simon, y otros secundarios que aparecen lo justo para hacer su papel (la madre de Sandy, que en un momento dado dará una clave, y Juri, amigo de Sandy, que no necesita de ninguna maldición para ser violento), entre otros.

La novela se lee con muchísima rapidez, y resulta interesante que cuando la lees, a pesar de saber que lo está contando un adulto, estás leyendo a un crío, o sea que el autor ha sabido poner al adulto en la época que debía transmitir al lector. Esto me ha parecido muy positivo y posiblemente por eso se lea tan rápidamente.

Os adelanto ya que vamos a sufrir con Simon, su hermano Mark -muy especialmente- y su madre. Prefiero no adelantar nada de ella porque es sorprendente cómo acaban sucediendo algunas cosas, pero cuando finalmente cobra protagonismo a mí se me encogió el estómago.

Podéis llegar a sospechar algunas cosas, o alguna cosa, quizás por resultar evidente que cuando uno es excesivamente borde, malo o mentiroso, quizás no lo sea por nacimiento, si no por haberlo adquirido de forma sobrenatural, pero tampoco pasa nada porque os adelantéis a alguna revelación.

La novela se divide en dos sitios y en ambos se produce violencia, lo que las diferencia es que el segundo lugar es una isla deshabitada adonde el padre llevará a sus hijos, y cuando estemos en ese punto agarraos los machos porque llega lo peor y más fuerte.

En el fondo da cierta pena lo que se lee, porque entiendes que no ha habido elección, que uno puede acabar con la vida marcada por una mentira, o por una falsa pista, o por una elección que no tenía nada de negativo.

El único pero que le pongo es que no me creo el final -justamente lo que no incluye nada sobrenatural-, es decir, que la estancia de Simon en el psiquiátrico hubiera estado más que justificada simplemente por tener que superar un trauma, pero se supone que no llega allí por eso. Entiendo que es más que posible que las editoriales iniciales que rechazaron su manuscrito -a las que nombra de forma sarcástica en los agradecimientos- lo hicieran en parte por ese final (o quizás por la violencia, que a lo peor la consideraron gratuita, pero poco debían saber estos hombres de terror), pero hubo otras que pensaron que el resto de la novela era suficientemente atrayente como para no convencer al autor a cambiar ese final. Tanto así que "Escuela de sangre" estuvo en los primeros puestos de la lista de best sellers de Der Spiegel, superando los 350.000 ejemplares vendidos.

Por cierto, agradezco haber aprendido algo más: que los habitantes de la Alemania Federal se llaman "wessis", mientras que los de la RDA se llaman "ossis", y que estos calificativos son más bien despectivos o prejuiciosos.

Si sois amantes del terror tenéis que leerla, porque es ligera de lectura, pero brutal de contenido.

Anika Lillo

 

Foto homenaje:

Portada -escueladesangre

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