Anika entre libros

el ácrata de la magallania

Ficha realizada por: Pilar López Bernués
el ácrata de la magallania

Título: el ácrata de la magallania
Título Original: (en magellanie (au bout du monde) 1998)
Autor: Julio Verne
Editorial: Erasmus


Copyright: © Julio Verne
© Erasmus Ediciones, 2011
Traducción de Carlos Ezquerra
1ª Edición, Diciembre 2011 ISBN: 9788492806720
Etiquetas: autores, aventuras, colonial, colonizadores, colonos, escritores, franceses, literatura francesa, política

Argumento:


A finales del siglo XIX la parte más meridional del continente americano era “tierra de nadie”. Los numerosos islotes de la Magallania (situada al norte del cabo de Hornos y separada por el estrecho de Magallanes del sur de Chile y Argentina) aún eran reductos poco explorados y sólo habitados por indígenas. Entre esas islas vivía y se refugiaba Kaw-Djer, un hombre que había decidido apartarse de la sociedad, se movía bajo el lema “Ni Dios ni amo” y del que nadie conocía el origen, aunque por sus facciones y conocimientos estaba claro que procedía de Europa o Norteamérica… Kaw-Djer, en lenguaje local significaba “Bienhechor” y así era considerado por las tribus locales, que le rendían respeto. Apreciaban sus cualidades innatas de líder y organizador, sus conocimientos médicos, los viajes a bordo de una chalupa poniendo en contacto a varias poblaciones y sus consejos, siempre revestidos de raciocinio, entendimiento y sentido común.
 
Tras instalarse en compañía de un amigo indio y el hijo adolescente del último en la deshabitada Isla Nueva, el protagonista pasó unos años tranquilos hasta que con el tratado firmado por Chile y Argentina se repartieron ambos países la Patagonia, Tierra de Fuego y Magallania. Indómito, resuelto a no aceptar ninguna clase de gobierno, Kaw-Djer acabó en la isla Hoste, lugar cedido por el gobierno chileno a un grupo de colonos naufragados en su costa y que siguió independiente. Allí, el protagonista tuvo la ocasión de poner a prueba su idea romántica, quizá, utópica o realista de que el ser humano es libre y no ha de someterse a otros. 

(Nota: Esta es una novela póstuma de Verne, hallada tras su muerte. Según informa la editorial, Michael Verne (hijo del autor) la publicó tras eliminar cinco capítulos, añadir veinte y cambiar el carácter ideológico de la obra. Se publicó en España con el título de “Los náufragos del Jonathan”. Esta es, sin embargo, la versión original que dejó el escritor)

Opinión:


Lo primero que llama la atención en la novela es el carácter del protagonista. Recuerda mucho al famoso capitán Nemo (capitán Nadie) que ideó y construyó el submarino Nautilus, logró ser autosuficiente y se aisló de ese modo de los seres humanos, por los que sentía profundo desprecio, siendo capaz, no obstante, de actuar con principios y honestidad ante situaciones que así lo requerían.
 
Aquí tenemos a un ácrata, culto y formado, tan celoso de su intimidad que nadie conoce su procedencia ni nombre real, que no acepta someterse a ningún gobierno humano ni divino y que, no obstante, actúa en todo momento como un benefactor al que los indígenas tienen en mucha estima y que es apreciado por cuantos le conocen por su humanidad, respeto, sentido de la justicia y principios sólidos.
 
La primera parte de la obra es un cúmulo de información minuciosa y variada. Ahí aparece el Verne sabio, conocedor de las Ciencias, la Geografía, la Historia, los entresijos de la navegación… Poco a poco, sin embargo, la narración toma un cariz más aventurero y muy especialmente ideológico. El asentamiento de un grupo de náufragos en la deshabitada isla Hoste requiere que se organicen entre ellos, que aprendan a vivir con sus recursos… La confrontación con un grupo anárquico, poco dispuesto a aceptar un comité organizador y que actúa por su cuenta, llega a un punto violento e insostenible. Kaw-Djer se halla en la tesitura de aceptar o no liderar la pequeña colonia, convirtiéndose así en algo que sus ideas repudian pero que parece necesario para sobrevivir en una isla extrema y apartada de la civilización durante meses. También el hallazgo de un yacimiento aurífero permite a Verne exponer con extraordinaria lucidez el comportamiento humano ante la fiebre del oro, la ruina que supone abandonar los cultivos y ganado para correr tras ese dinero fácil que, no obstante, no se podrán comer en invierno.
 
La novela, pese a ser relativamente corta, no se lee corriendo; contiene muchísima información adicional, técnica, histórica, geográfica… pero muy especialmente humana. Muy plásticamente, el autor analiza las ideas de su protagonista y la necesidad de cambiarlas a medida que el comportamiento de las personas pone de manifiesto que para ser libre hay que tener principios sólidos. Esta obra es el amargo legado de un hombre que no fue feliz, que vivió tal vez en una época que no le correspondía y que acabó decepcionado con los seres humanos.
 
Pilar López Bernués

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