Anika entre libros

Atlas de islas remotas

Ficha realizada por: Violeta Lila
Atlas de islas remotas

Título: Atlas de islas remotas
Título Original: (Atlas der abgelegenen inseln, 2021)
Autor: Judith Schalansky
Editorial: Nórdica Libros
Colección: Coedición Nórdica Libros & Capitán Swing


Copyright:

© del libro Judith Schalansky
© der Neuausgabe 2021 by mareverlag Hamburg
© der Erstausgabe 2009 by mareverlag Hamburg
© de la traducción: Isabel G. Gamero y Marta López García
© de esta edición: Nórdica Libros, S.L.
© Diseño gráfico: Judith Schalansky

Traducción: Isabel G. Gamero y Marta López García
Ilustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Marzo 2026
ISBN: 9791387922429
Tapa: Dura
Etiquetas: atlas aventuras relatos ensayo exploradores geografía libros ilustrados literatura alemana mezcla de géneros pingüinos tesoros imaginación isla
Nº de páginas: 176

Argumento:

En este galardonado atlas, Judith Schalansky nos transporta a 55 lugares remotos y relata historias profundas, del tipo que solo la realidad podría evocar cuando se la confina a unos pocos kilómetros cuadrados en medio de la nada: relatos de ratones mutantes y misioneros militantes, de pingüinos confiados y exploradores solitarios, de corales incansables y buscadores de tesoros fracasados, objetos voladores sospechosos y restos flotantes cantores. Son aventuras voluntarias e involuntarias al estilo de Robinsón Crusoe, que oscilan entre las ilusiones y la desilusión, demostrando que los viajes más aventureros aún se realizan en la mente: con un dedo en un mapa.

 

Opinión:

 

"Atlas de islas remotas" (ed. actualizada) es un ejemplar en tapa dura de la autora alemana Judith Schalansky. Editado en español por Nórdica Libros, cuenta con ciento setenta y seis páginas y unas dimensiones de 14,8 × 0,4 × 21 cm. Esta edición revisada y ampliada incluye un nuevo prefacio y cinco islas adicionales: Isla de Gough, Sentinel del Norte, Agalega, Nukulaelae y las Islas Midway. La traducción estuvo a cargo de Isabel G. Gamero y Marta López García.

Lo primero que debo deciros, amigos lectores, es que a simple vista podría parecer un libro de geografía, pero lo que Judith Schalansky nos ofrece es mucho más sugerente: una invitación a explorar los rincones más remotos del planeta a través de la imaginación.

A lo largo de sus páginas, la autora nos conduce por cincuenta y cinco islas dispersas en todos los océanos, muchas de ellas tan alejadas de cualquier punto habitado que parecen suspendidas fuera del tiempo. Algunas apenas han sido visitadas, otras han acumulado historias tan insólitas que cuesta creer que sean reales. En conjunto, forman un mapa alternativo del mundo, uno donde lo extraño, lo desconocido y lo extremo ocupan el centro.

La estructura del libro es tan importante como su contenido. Cada doble página está concebida como una unidad cerrada: en una de ellas aparece la isla representada a escala, con un dibujo minucioso y elegante, acompañado de nombres trazados con una delicadeza casi artesanal; en la otra, se reúnen datos esenciales como denominaciones alternativas, dimensiones, población, distancias respecto a otras tierras y pequeñas secuencias cronológicas. Incluso los detalles gráficos, como las líneas que indican distancias o los ejes temporales ligeramente inclinados, aportan un ritmo visual que hace que la lectura resulte tan estética como informativa.

Pero lo verdaderamente especial no está solo en los datos ni en los mapas, sino en los textos que acompañan a cada isla. Son fragmentos breves, difíciles de clasificar, que se sitúan entre la narración histórica y una especie de prosa poética cargada de imágenes. Schalansky parte de hechos reales, pero los reinterpreta con una sensibilidad que roza lo onírico, como si hubiera imaginado esos lugares a partir de documentos y luego hubiera intentado capturar la sensación de estar allí: el frío, el aislamiento, el sonido constante del mar, la lejanía absoluta.

En estos relatos aparecen episodios tan diversos como desconcertantes. Hay referencias a desapariciones célebres, comunidades marcadas por normas extremas, episodios violentos, fenómenos naturales inusuales o historias que mezclan lo trágico con lo absurdo. Algunas escenas resultan inquietantes, otras fascinantes, y muchas permanecen envueltas en un misterio que el libro no intenta resolver. Esa mezcla de rigor y sugerencia hace que cada isla funcione como un pequeño enigma.

Otro rasgo interesante es el uso del tiempo narrativo. Los textos están escritos en presente, independientemente de la época en la que ocurren los hechos, lo que genera una sensación curiosa: todo parece estar sucediendo ahora mismo y, al mismo tiempo, pertenecer a un tiempo indefinido. Esto contribuye a que el lector perciba las islas como espacios detenidos, ajenos al ritmo del resto del mundo.

La experiencia de lectura también invita a la pausa. No es un libro para devorar de principio a fin, sino para recorrer poco a poco, deteniéndose en cada historia. De hecho, funciona mejor cuando se lee en pequeñas dosis, dejando que cada isla tenga su propio espacio. Hay una tentación constante de buscar más información, de contrastar datos o ampliar lo leído, pero parte del encanto reside precisamente en resistirse a eso y aceptar el libro como un territorio a medio camino entre lo real y lo imaginado.

El diseño refuerza esta idea en todo momento. Los mapas no son simples ilustraciones, sino piezas clave que transmiten escala, aislamiento y singularidad. Cada isla ocupa el espacio que le corresponde, algunas dominando la página y otras reducidas a una presencia mínima, lo que acentúa la diversidad del conjunto y la sensación de estar recorriendo un mundo fragmentado.

Además, la autora evita caer en la visión idealizada de las islas como paraísos exóticos. Aquí aparecen también como lugares duros, donde la vida puede volverse extrema: aislamiento, escasez, decisiones difíciles, historias marcadas por la supervivencia o el conflicto. De fondo, queda una idea poderosa: una isla puede ser tanto refugio como condena, dependiendo de quién la habite y en qué circunstancias.

La edición ampliada añade nuevas islas y un prefacio que profundiza en la mirada de la autora, consolidando el carácter híbrido de la obra. Schalansky combina fuentes históricas y científicas con una interpretación muy personal, creando un equilibrio entre precisión y subjetividad que resulta especialmente atractivo.

Estamos ante un libro inclasificable. Es atlas, sí, pero también colección de relatos, objeto artístico y ejercicio de imaginación. Invita a viajar sin moverse, a redescubrir el mapa como un espacio lleno de historias y a recordar que, incluso en un mundo aparentemente conocido, siguen existiendo rincones extraños, inaccesibles y profundamente fascinantes.

Maravilloso.

 

Violeta Lila

 

 

 

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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