Anika entre libros

Relato distópico de un catálogo editorial. Lo que nos llega desde la editorial Roca Joven

Anika Lillo, febrero 2012

 

Relato distópico de un catálogo editorial. Lo que nos llegará desde la editorial Roca Joven


El pasado 27 de enero subí al AVE con dirección a Madrid. Hacía un frío extremo y la gente, a mi alrededor, se abrazaba a sus cinturas para mantener el calor corporal o tiraban de sus maletas procurando que las bufandas no se volaran. Localicé mi asiento, abrí el bolso y saqué un libro. Comencé a leer. Un rato después me entró el sopor y cerré los ojos unos minutos. De pronto y a través de mis párpados percibí la negrura. Estábamos pasando por las entrañas de una montaña. Abrí los ojos y entonces sucedió: a mi alrededor se veían cabezas despeinadas y sucias, a mi lado un hombre -minutos antes bastante grueso- parecía famélico, su aspecto andrajoso hacía presuponer que llevaba largo tiempo utilizando las mismas ropas, y cuando me percaté de que no era el único con esas pintas me miré de arriba a abajo. También mi ropa estaba estropeada. Mis pantalones tenían una cicatriz, mi ropa se veía Anika AVEvieja, mis uñas no estaban pintadas (¡yo entré al AVE con las uñas pintadas!) y mi bolso parecía tener cien años. Se me disparó el corazón ¿Cuándo había sucedido aquello? ¿Y por qué, si teníamos pinta de haber superado un apocalipsis, podíamos viajar en un tren como ése? No me atreví a abrir la boca. Quería preguntar, pero estaba claro que si lo hacía me mirarían como si se me hubiese ido la pinza, y no sé qué me estresaba más. Finalmente me dije que debía ser un sueño, y tras comprobar con un buen pellizco que estaba equivocada, hice lo único que sabía que me calmaría. Sobre el libro puse la hoja de una libretita y me dispuse a dibujar. Hice un monigote. Me dibujé a mí misma con una de esas sonrisas que dicen más de lo que pretenden: me forzaba por sonreír. Seamos sinceros... estaba acojonada y aún faltaba un buen rato para llegar al final de trayecto. Entonces tomé una decisión: dormiría lo que quedaba de viaje y al despertar, seguro, volvería a la realidad. Aquello tenía que ser un sueño. Un mal sueño.

Cuando llegamos abrí los ojos. Nada había cambiado. Bueno, sí... a través de las ventanillas pude ver ese apocalipsis que había supuesto. Había ruinas a mi alrededor, la gente no iba de Gucci ni de Zara, y por supuesto no se veía mucha ambientación. Apenas pululaban cuatro o cinco personas por la estación de Atocha. No era eso lo que esperaba. Creo que tampoco el resto de pasajeros, aunque no pude percibir en ellos la misma extrañeza que sufría yo, por lo que deduje que mis compañeros de viaje sí sabían en qué momento estaban viviendo. La única ajena a todo era yo. Y me aterrorizaba.

Caminé con mi bolso cerrado y soportando un frío glacial mientras rezaba a las estrellas. Finalmente pude ver una cara conocida. Era Elena Martínez y corría hacia mí acompañada de un tipo de aspecto agradable pero igualmente desastrado. Juntos me hicieron correr hasta llegar a una furgoneta donde se concentraban, en su parte trasera, varias personas. Yo les cosía a preguntas pero ellos me decían "después, después, hay que salir cuanto antes de aquí y debemos pasar lo más desapercibidos posible". Cuando cerraron la puerta sentí una horrible claustrofobia, pero segundos antes de quedarnos a oscuras vi algunas caras conocidas más y me lancé hacia ellos. Javier Ruescas, Anabel Botella, Dani Ojeda, María Cabal y Laura Morales se dejaron abrazar. "Tranquila, tranquila, todo saldrá bien", decía mi paisana. El viaje se me hizo largo, y Elena, que había subido detrás, me informó:


- "José Antonio Bernal conduce y Patricia Escalona va de copiloto. Es la editora y nos va a poner al día de los libros que han salido para que nos enteremos de lo que está ocurriendo. Es importante que memorices todo lo que nos van a contar porque no podemos llevarnos nada que nos delate. Luego es cosa nuestra avisar al resto del mundo. Debemos tener mucho cuidado, Anika, esto va en serio. Nos vigilan por todas partes".

Casi me da un pasmo. Éramos la Resistencia. Podía esperar que la comida que compartiríamos no fuera de mi gusto, que el frío de Madrid fuera más incómodo que el de Valencia, que me dolieran los pies si caminábamos mucho, que tuviera unas ganas de fumar tremendas y se me hiciera largo el evento pero ¿esto? Y encima iba en serio.

Notamos cómo la furgoneta paraba y poco después nos abrían las puertas. Salimos de la oscuridad y nos indicaron que entráramos a una fábrica que parecía abandonada. En cuestión de segundos José Antonio y Patricia ocuparon una mesa que tenían preparada y abrieron una mochila de donde sacaron unos bocatas que repartieron. Y yo pensando que serían libros o catálogos. Cómo había cambiado el mundo en cuestión de segundos. Aquel momento lo aprovechamos para presentarnos algunos, así conocí finalmente a Eva Rubio, con quien había compartido un libro ("Diario de una adolescente del futuro" de Javier Cosnava, cuyo último capítulo escribió ella y de cuyo epílogo me encargué yo) A verla sentí un escalofrío porque recordé rápidamente el argumento del libro y me recordó demasiado a lo que estaba viviendo en ese momento. Un Gran Hermano nos vigilaba, como ocurriera en famosas distopías leídas durante mi adolescencia o mi más tierna juventud. Y ahora era protagonista de una de ellas. No sólo eso, iban a pasarme información sobre el tema.

En aquella reunión nos recordaron la importancia de memorizar lo que íbamos a escuchar, y así fue como me enteré de todo lo que viene a continuación, auténticas distopías que estaban sucediéndose en distintas partes del planeta porque... no en todos los continentes se habían recuperado igual y estaban pasando cosas muy raras de las que Puroera necesario informarse para poder luchar y no dejarse engañar.
 

PURO (Julianna Baggott). Pressia apenas se acuerda de las Detonaciones y menos todavía de cómo era la vida en el Antes. En el armario donde duerme, entre los escombros de una antigua barbería piensa en cómo el mundo se transformó en ceniza, polvo, cicatrices, quemaduras y cuerpos dañados, fundidos con objetos extraños. Están aquellos que se escaparon de la Apocalipsis sin daño alguno, los Puros. Viven a salvo, dentro de la Cúpula que protege sus vidas, seres superiores y sanos. Pero Perdiz, cuyo padre es uno de las personas más influyentes de la Cúpula, se siente aislado y solo. Cuando por casualidad escucha unas palabras que le indican que su madre podría continuar viva, Perdiz lo arriesga todo, incluida su vida para salir a buscarla. Y ahí es cuando se topará con Pressia…. (Marzo 2012, Roca Joven)

EveEVE (Anna Carey) Dieciséis años después de que un virus mortal borrara de la faz de la tierra la mayoría de la población mundial, el mundo es un lugar peligroso. Eve, de dieciocho años, no ha estado jamás más allá del perímetro protegido de su escuela, donde a ella y a otras doscientas niñas huérfanas se les ha prometido un futuro como profesoras de la Nueva América. Pero la noche antes de la graduación, Eve se entera de la alarmante verdad que esconde la escuela y del destino horrible que le aguarda. Tras escapar se embarca en un viaje largo y peligroso donde se encontrará con Caleb, un chico rebelde que vive en ese espacio salvaje y quien promete que la protegerá. Cuando los soldados empiezan a perseguirles para darles caza, Eve deberá escoger entre él y su propia vida. (Abril 2012, Roca Joven)

 

Tras la reunión secreta nos devolvieron a nuestras casas llevándonos a algunos de nuevo hasta el AVE. Anabel y yo entramos en un vagón únicamente acompañadas de nuestros bolsos raídos y nos sentamos en silencio en medio de cierta cantidad de viajantes desprovistos de sonrisas y muy faltos de calidad de vida. Parecíamos miserables. Mi compañera y yo no hablamos, necesitábamos repasar mentalmente toda la información que nos habían dado. No sé por qué de vez en cuando me llegaban a la cabeza en forma de flases imágenes de espárragos rebozados, queso envuelto en carpaccio, pinchos, brownie y otras delicatessen que además había tenido la impresión de haber probado... Necesitaba ir al baño y refrescarme, así que en mitad del viaje me levanté y me marché, pero a mitad de camino sufrí un mareo y cerré los ojos durante unos segundos. Alguien me sujetó.

- "¿Estás bien?"


Era un hombre con traje de chaqueta, corbata y zapatos negros brillantes. Su pelo estaba limpio y reluciente y todo él desprendía un atrayente olor a colonia masculina. Parpadeé. Aquello no coincidía con mi distopía. Miré a mi alrededor y vi al resto de viajeros. Casi todos llevaban sobre sus piernas un portátil o un tablet. Qué coj... Ejem... La cuestión es que uno no se puede alegrar más de volver a la realidad cuando se ha vivido una experiencia así, sin embargo aquello fue emocionante, muy emocionante. La adrenalina se me había disparado varias veces y había vivido una experiencia única. Por eso no está mal la idea de seguir viviéndolas. Se me ocurre que empezar por leer las distopías que nos ofrece Roca Joven es un buen inicio, pero no quiero finalizar sin contaros que habrá más novedades entre las que se encuentran las siguientes porque a buen seguro el planeta se recuperará, los buenos se harán con el orden y podremos volver a leer libros como estos:

BitterblueBITTERBLUE (Kristin Cashore) Ocho años después de que la conociéramos en Graceling, nos reencontramos con Gravilla, ahora convertida en la reina Bitterblue de Monsea. Bitterblue es una monarca misericordiosa, pero no puede librarse de la influencia nefasta que su padre tuvo en ella en la infancia. Leck poseía la habilidad de alterar los pensamientos de todo aquel que tuviera cerca y eso lo convirtió en un psicópata. Los consejeros de Bitterblue, que han llevado las riendas del país mientras Reina alcanzaba la mayoría de edad, creen que debería perdonar a todos aquellos que cometieron actos impensables durante el reinado de Leck y enterrar el pasado. Sin embargo, cuando Bitterblue comienza a salir disfrazada y oculta entre las sombras de la noche, se da cuenta del verdadero alcance que ha tenido en la población estar sujeta a las maquinaciones de un loco durante treinta y cinco años y de que la única manera de superar este Malditoslargo y triste episodio es revisar el pasado. (Junio 2012, Roca Joven)

MALDITOS (Josephine Angelini) Helena es la única de los vástagos de los dioses que puede penetrar en el Hades a voluntad. Por ello descenderá al Inframundo en busca de una manera en la que vencer a las Furias y conseguir acabar con el ciclo de la venganza eterna con que los vástagos está malditos. Sin embargo, se le acaba el tiempo. Cada vez que desciende, se debilita tanto física como psicológicamente. Hay un misterioso extraño que tal vez podría ayudarla, pero podría llegar a perder a Lucas Delos, y ese es un precio demasiado alto. (Mayo 2012, Roca Joven)

InterworldLa portada de "Malditos" es provisional.

INTER WORLD (Neil Gaiman) Joey Harker no es un héroe. De hecho es el tipo de chico que es capaz de perderse en su propia casa. Pero un día, Joey sí que se pierde; en serio. Sale de este mundo para meterse de lleno en otra dimensión. El paseo que Joey se da entre dos mundos no es habitual y su extraña habilidad hace que dos fuerzas enemigas mortales se enfrenten para hacerse con ese poder. Los ejércitos de la ciencia y de la magia quieren aprender cómo trasladarse entre realidades de la misma manera en que él lo hace y parece que sus únicas opciones son unirse a los unos o a los otros. Sin embargo, pronto descubre que hay muchos como él y que a pesar de sus formas y tamaños, comparten muchas similitudes con el propio Joey. (Mayo 2012, Roca Joven) 

 

Gracias a Laura Morales por la foto de grupo

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José Antonio Bernal, Anika, Eva Rubio y Elena Martínez

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Anika en Madrid

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