Anika entre libros

Vida de Martín Pijo

Ficha realizada por: Anika Lillo
Vida de Martín Pijo

Título: Vida de Martín Pijo
Título Original: (Vida de Martín Pijo y de sus fortunas y adversidades, 2007)
Autor: Miguel Baquero
Editorial: ACVF
Colección: Narrativa


Copyright:

© Miguel Baquero, 1999-2007

©  ACVF Editorial, 2007

Edición: 2ª Edición: Diciembre 2007
ISBN: 9788493526573
Tapa: Blanda
Etiquetas: humor, literatura española, picaresca
Nº de páginas: 93

Argumento:


Se trata de una segunda edición corregida y aumentada. Una reescritura, como dice la contraportada, del Lazarillo de Tormes, ambientada en la España de hoy y que describe el descenso social de un antihéroe.

Martín nace y crece entre algodones, con las diferentes educaciones que le proveen su padre (el gobernador, antes muerto que sencillo y pijo hasta la muerte) y su abuelo (de férreas ideas patrióticas), pero además, lo hace sin salir de casa o de la escuela, por lo tanto no conoce otra vida que la de ver cómo su padre alterna con lo más de lo más mientras al suegro se le retuercen las tripas de ver tanto pijerío. Y entre estos, el colegio de curas, donde todo el mundo sabe qué se cuece (el dinero manda siempre) y la visión de un chico de su edad, un compañero de escuela, que hace todo lo que él no hace: por ejemplo, tirarse a una chica hija de marqueses, o a otra hija de condes, o a… ¡Qué perversidad y qué falta de humildad y de respeto! Así, cuando Martín queda huérfano de familia y hereda los bienes, decide que los dedicará a hacer el bien, ayudar a los demás, y destacar por ser buena persona. ¡Algún día llegará lejos y creará un mundo mejor! Qué inocente Martinito… 

 

Opinión:

 

Anika Lillo 

Siempre creí que no habría nadie en el mundo capaz de ser tan pijo, tan optimista y tan bueno a la vez, pero Martín existe, y está tan bien definido en estas líneas que, bajo su aparente pijerío verbal empiezas viendo a un "Borjamari", y terminas subyugada ante un verdadero perdedor que produce ternura a la vez que risa.

Y es que la mala suerte de Martín está provocada por su inocencia. Todo el bien que hace se vuelve en su contra, como la magia negra, y convencido de que aún puede sacar algo bueno de una experiencia, vuelve a intentarlo con más generosidad, y palo tras palo, acabamos conociendo al verdadero antihéroe.

Narrado a modo de Tratados escritos y firmados por el propio Martín de Alzuera y Velascón (apellidos de renombre, por supuesto), es fácil reirse desde las primeras páginas, porque la exquisita cultura verbal de este tipo se mezcla con una suerte de argot o sinónimos más vulgares debido a la influencia que la calle ha tenido en él. Casi me detengo en contar las distintas formas que tiene en llamar a aquel al que va dirigida la carta, pero dejémoslo en unos ejemplos: Su Señoría, Su Ilustrísima, Su Excelentísima, Su Muy Egreguísima, su Exclusivísima, Su Exquisitísima… si esto no es pijerío, que venga su Diosísimo y lo vea.

Estupendos los finales de cada aventura de Martín, que salta de un apartamento de alquiler, al servicio militar, a trabajador de una obra, al robo (para mearse de risa el robo de la piruleta), a la poesía, para, finalmente, ser detenido e inlcuso enamorarse de la mujer equivocada. Broches de oro cierran todas las etapas de la vida de este Martín, pijo e inocente, que un día creyó que podía ayudar a que existiera un mundo mejor.

Es, no obstante, una lectura corta que para mantener en la memoria y poder rememorar las experiencias tan cómicas (para Martín, frustrantes), conviene retomar de vez en cuando, de lo contrario, podemos olvidar fácilmente que tenemos una joyita de humor en nuestra biblioteca.

Anika Lillo

 

 

Joseph B Macgregor 


Este libro me enganchó prácticamente desde las primeras líneas y lo he terminado con la sensación de no haber perdido el tiempo en absoluto. Es muy corto y me lo he leído en una tarde, aunque en este caso la brevedad no tenga nada que ver con semejante hecho, ya que todos sabemos que hay libros cortos que se hacen eternos y viceversa: libros extensos que uno se los lee en dos días.

Pienso que la razón por la que me lo he "bebido" en tan poco tiempo es porque está narrado en un estilo que conecta mucho con mi modo de entender la literatura pero también la vida. Lo dice muy claro Martín cuando afirma que la fortuna beneficia sobre todo a los indiferentes. Ha aprendido además que el mundo es pura mediocridad y que el principal objetivo de la gente mediocre es conducirnos al resto a ser tan mediocres como ellos. Este sentimiento de que no vivimos en el mejor de los mundos posibles tan volteriano - el personaje de Martín tiene mucho también del "Cándido" de Voltaire - conecta mucho con mi propia opinión de lo que es la vida, pero no sólo por esto.

Me gusta mucho también el modo cómo Baquero orienta la confesión autobiográfica con objeto de demostrar que en la sociedad actual no interesa ser generoso, útil, honrado o eficiente. Cada vez que el joven intenta comportarse de manera honesta, desprendida con sus semejantes o cuando decide ser competente en los diferentes oficios que va desempeñando o no recibir ningún tipo de privilegio en el ejército se encuentra con el rechazo de los que le rodean. El discurso del constructor (p.55 y 56) en el cual esgrime las razones para despedir a Martín resulta muy ilustrativo de todo esto que digo.

Por ese motivo, Martín es alguien al que uno no tarda demasiado en cogerle cariño y al que apetece acompañar en cada una de sus peripecias.

Y es que Martín no se entera de nada. A todo le encuentra disculpa o una justificación. En ese sentido, me ha recordado un poco al jardinero que aparecía en "Desde el jardín" de Jerzy Kosinski (también conocida por su adaptación cinematográfica "Bienvenido Mister Chance"). Tanto Martín como el señor Chance comparten un punto "autista" que les hace vivir en su mundo. Resulta muy ilustrativa de esto que digo todas las anécdotas que tienen que ver con relación más o menos sentimental que Martín mantiene con Chus.

Tanto Chance como Martín parecen vivir desintonizados con el resto y sin embargo de alguna forma no dejan de ser felices. Por eso, me divierte mucho que el autor haya optado para narrar esta "Vida de Martín Pijo" con un estilo barroco - en el que intenta remedar a los grandes clásicos de la literatura picaresca como "El Buscón" de Quevedo o "El lazarillo de Tormes" - , ya que pienso que tal opción no es gratuita sino que responde a una razón clara: Martín se expresa de un modo anacrónico porque también él es una persona anacrónica cuyas decisiones, normas éticas o actitudes son las de alguien que parecer pertenecer a otro tiempo o civilización.

A diferencia del jardinero-presidente, Martín parece que al final sí que se entera un poco de qué va la cosa y da la impresión de que algo sí que ha aprendido: justo lo contrario de lo que creía al principio: que efectivamente no vivimos en el mejor de los mundos posibles y que sólo a base de chapuza, picaresca y mucho morro es como se consigue sobrevivir y triunfar en la vida.

Joseph B Macgregor

 

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