Anika entre libros

vampire academy 4. promesa de sangre

Ficha realizada por: Inés Macpherson
vampire academy 4. promesa de sangre

Título: vampire academy 4. promesa de sangre
Título Original: vampire academy 4. promesa de sangre
Autor: Richelle Mead
Editorial: Alfaguara Infantil y Juvenil


Copyright: © 2009, Richelle Mead
© 2012, Santillana Ediciones Generales, S.L.
Traducción de Diego de los Santos
1ª Edición, Junio 2012 ISBN: 9788420401348
Etiquetas: autores, ciclo, escritores, estadounidenses, fantasía, fantástico, hechiceros, literatura americana, literatura estadounidense, literatura norteamericana, magia, magos, norteamericanos, sagas, series, trilogías, vampiros

Argumento:


Tras la batalla en la Academia St. Vladimir y la fatídica caída de Dimitri Belikov en manos de los strigoi, Rose toma una decisión: abandonar la institución y dejar atrás a Lissa, su mejor amiga y a la que está vinculada, para cumplir una promesa. Recuerda perfectamente una conversación que tuvo hace tiempo con Dimitri: ambos consideraban que convertirse en strigoi no era una opción. Preferían la muerte.

Rose sabe que Dimitri, al menos el que ella conocía antes de la transformación, hubiese preferido tener alma a ser un no muerto devorador de inocentes. Por eso mismo abandona Estados Unidos y se adentra en Rusia para ir a la búsqueda de Dimitri y cumplir su promesa. Desde Moscú a Siberia, Rose se encontrará con alquimistas, con otros moroi que dominan el espíritu y con un enigmático personaje que la persigue y la protege. Pero, ¿será realmente capaz de clavar una estaca en el corazón de la persona a la que ama?

Opinión:


La cuarta entrega de la saga Vampire Academy  empieza con un resumen que sitúa al lector en la acción que está a punto de llevarse a cabo – una manera de refrescar al lector que ha seguido la saga y de poner al día al que se atreve por primera vez con ella. Lo que probablemente le ocurra al segundo será que querrá leer los anteriores títulos de la saga y esperar a los siguientes (pues son seis en total), porque si algo sabe Richelle Mead es crear expectativas a lo largo del libro y dejarte con más incógnitas que respuestas en la última página.
 
Escrita con soltura y con un lenguaje cercano propio de la adolescente compleja y abrumada que es Rose (las expresiones “le gusto”, “enrollarnos” o “la primera vez que nos liamos” demuestran ese punto entre ingenuo y emocionado que todo adolescente tiene al descubrir por primera vez el amor y el deseo), esta novela avanza a ritmos diversos. Hay momentos en que las peleas se suceden, para desembarcar después en un remanso de paz siberiano. La autora mide el tempo para no agotar al lector, pero tampoco para dejar que se aburra. Las escenas en las que Rose se enfrenta a los strigoi están llenas de velocidad y estrategia – estamos en su mente y nos avanzamos a los movimientos del enemigo con ella – y son tan visuales que uno puede dibujarlas en la mente. Las escenas en la mansión de Galina (no desvelaré más para evitar spoilers) están cargadas de erotismo, avidez y una gran capacidad expresiva, sobre todo en relación a la sensación de adicción que se muestra en su interior.
 
Si tiene un aspecto positivo esta saga es ver cómo evolucionan los personajes que la pueblan, cómo aprenden no sólo a controlar su poder y su fuerza, sino a ser capaces de reconocer sus sentimientos, a perdonar o a luchar por lo que realmente creen. Richelle Mead consigue, gracias a la conexión que Rose tiene con Lissa, salir de la mente de Rose para adentrarse en lo que ocurre en la Academia y así huir durante unas páginas de la angustiosa Siberia. De esa manera, refresca al lector y le da a Rose motivos para dudar. Porque escoger entre las dos partes de su alma – Lissa o Dimitri – es una lucha constante para Rose, y deberá llevarla a cabo a lo largo de todo el libro; incluso cuando llegamos a la última página esa duda sigue presente.
 
Existen muchas sagas sobre vampiros. La serie televisiva True Blood presenta vampiros sádicos y lujuriosos que conviven con humanos y otras criaturas fantásticas con poderes. También mezcla otras criaturas fantásticas en su historia la saga Crepúsculo, aunque en el caso de Stephenie Meyer básicamente encontramos vampiros buenos, vampiros malos y licántropos. Esta dualidad entre el vampiro bueno y el vampiro malo se repite tanto en el mundo de Vampire Academy  como en el de Crónicas Vampíricas (Vampire Diaries) de L.S. Smith. La diferencia entre ambas sagas es que en la segunda, la bondad o la maldad radica en la elección del vampiro: el personaje de Stephan sabe que si bebe sangre humana pierde el control y se vuelve agresivo. ¿Qué hace? No beberla y aprender a respetar la vida humana. En el caso de los vampiros imaginados por Richelle Mead, encontramos dos clases diferenciadas en sí mismas: los moroi (respetan la vida humana) y los strigoi (no muertos que se alimentan de humanos hasta matarlos). ¿Cuál de esos vampiros es mejor? Hay para todos los gustos. Lo interesante de Vampire Academy es que crea un entramado de razas, leyes, relaciones y costumbres que se expanden por todo el mundo y con las que Rose y sus amigos no parecen estar del todo de acuerdo. O al menos no con todas, ya que Rose se lanza a la búsqueda de Dimitri sin someterse a juramento, es decir, sin graduarse. Y eso no está bien visto.
 
Otro aspecto recurrente en las sagas vampíricas es la relación que tienen los vampiros con el amor y el sexo. Hay algunos, como los de Crepúsculo, que son castos hasta después del matrimonio. Los hay que se dejan llevar por el deseo porque saben que pueden controlarlo, como en el caso de los vampiros de L.S. Smith. En este caso, Dimitri se ha convertido en un strigoi y eso le da un poder que antes no tenía, tanto a nivel físico como a nivel de atracción. Sus ojos son rojos, su piel ha cambiado y su cuerpo también. Pero Rose sigue reconociendo al hombre al que amaba en él. ¿Podrá resistir a los recuerdos que inundan su mente o se dejará llevar por esa nueva seducción de la sangre que representa Dimitri ahora? Una interesante manera de plantear la reflexión entre lo que nos dice nuestra cabeza y lo que nos pide el cuerpo: la mente de Rose, racional, tiene claro lo que debe hacer, aunque teme hacerlo; sin embargo, quizás sea su cuerpo y sus impulsos más íntimos los que le supongan un problema. Y eso es algo que no les ocurre solo a las dhampir, sino a cualquier humano de a pie.
 
En definitiva, la cuarta entrega de Vampire Academy. Promesa de sangresigue la línea de las anteriores entregas, aunque debe decirse que en este caso, el mundo que explora Rose abre tantas puertas y tantas preguntas que deja al lector, si cabe, con más ganas de seguir leyendo. Y es que, aunque muchas de las expectativas que se plantean al principio quedan resueltas, otras nuevas se abren al final; unas incógnitas que esperemos que se desvelen en los siguientes libros. 
  
Inés Macpherson

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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