Anika entre libros

Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos

Ficha realizada por: Carol Inabé Barba
Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos

Título: Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos
Título Original: (Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos, 2015)
Autor: Pablo Neruda
Editorial: Seix Barral
Colección: Biblioteca Breve


Copyright:

© 2014, Fundación Pablo Neruda

© 2014, Seix Barral

© 2014, Editorial Planeta, S. A.

© 2014, de la introducción y notas, Darío Oses

© 2014, del prólogo, Pere Gimferrer

Ilustraciones: Color y B/N
Edición: 1ª Edición: Enero 2015
ISBN: 9788432224232
Tapa: Blanda
Etiquetas: amor, poesía, libros ilustrados, literatura chilena, recopilatorio de autor, Chile, sentimientos, inéditos, Los Andes, poesía chilena, odas, Matilde Urrutia
Nº de páginas: 128

Argumento:

Un puñado de poemas en un puñado de páginas componen este libro, poemas que resultaron inéditos, escapados de la exhaustiva revisión de la mujer del poeta, Matilde Urrutia -apodada por el vate como "La Hormiguita"-, cuando hizo el catálogo para la Fundación Pablo Neruda.

Con una introducción que nos sitúa en el tiempo y en el espacio donde fueron escritos y unas notas finales donde nos explica qué lugar ocuparían en la bibliografía nerudiana, si hubieran salido a la luz.

 

Opinión:

 

Más que calidad, que la tiene y mucha, este libro es un documento único porque rescata poemas inéditos de Neruda que no vió Matilde Urrutia, su mujer, cuando hizo el catálogo de su obra, además contiene fotos de algunos de los manuscritos -escritos muchas veces en menús, cuadernos colegiales, posters-, y sobre todo, un detallado anexo donde se señala el origen de cada uno y su relación con los libros editados en ese momento.

Y este puñado de poemas nos lleva a plantearnos alguna que otra pregunta: ¿Por qué no los terminó? Y los que estaban enteros ¿por qué no se publicaron en su momento? El prólogo nos resuelve algunas dudas, pero aun así, queda flotando en el aire esa sensación de autoexilio, de distancia, poemas que empezaron y se fueron apagando, casi sin fuerzas, como una cerilla después de encender una vela.

Son poemas efímeros, algunos terminados, otros se quedaron en la intención, incluso unos, al ver los manuscritos, se ve que fueron tachados varias veces, entonces se hace la conjetura si acaso simplemente los descartó porque no tenían ni la fuerza ni el carácter necesario para formar parte de las obras que fue publicando a lo largo de su vida.

Estos veintiún poemas que ahora ven la luz no llevan título, solo un número, por mantener la estructura original, ya que no lo llevaban, salvo el titulado "A los Andes", una oda a esta columna geológica que imprime la seña de identidad a los habitantes de Chile, estén o no estén en su tierra natal, que se extraña y anhela en tierras ajenas, que nos hace perder el eje cardinal por falta de esta referencia geográfica.

Sin embargo, lo más interesante de todo, además de los poemas claro está, es el acceso visual al manuscrito, el soporte donde fue escrito, color de la tinta (la mayoría de las veces verde, como la naturaleza que le rodeaba), la poca variación de su letra a lo largo de los años, esa letra grande, poderosa, fluida y vibrante que le ha caracterizado, y que se puede ver en muchos libros editados con copias facsimilares de sus poemas.

Revisar cada uno de ellos es dar un salto al pasado, para regocijarse en el recuerdo, en la memoria visual y nostálgica de la historia. Es volver la mirada hacia atrás con ternura, de un tiempo que no volverá, ese tiempo que se llenó de ilusiones y cariño, de ganas de hacer algo para mejorar el país, Neruda fue gran defensor de Salvador Allende, el único presidente socialista elegido por votación popular hasta ese momento (1970), pero su fervor político fue anterior a Allende, ya era miembro del Partido Comunista, era un militante que con su poesía rendía homenaje a la cordillera, a los dones de la tierra, a los elementos, a las cosas cotidianas, la vida, al hombre y la mujer trabajadores, al campesino, a la madre, al padre, al amor… amante empedernido, sus palabras parecían acariciarlo todo, sus versos tenían un fuego interior que daba vida a sus poemas, cercano, visceral, telúrico, vividor, un hombre de su tierra, de la tierra, lleno de sensibilidad y sobre todo, amor a la vida.

Estos poemas recogen ese espíritu, esa impronta tan personal, que basta leer un par de versos para reconocer la obra de Neruda, es un poeta singular, poeta de la tierra y poeta marinero, lleno de caracolas en Isla Negra, a la deriva de su último sueño, acompañado por Matilde "La Hormiguita", sus restos descansan allí, mirando por siempre el horizonte del Océano Pacífico que tantos poemas le inspiró.

Carol Inabé Barba

 

 

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