Anika entre libros

Sangre de mi sangre

Ficha realizada por: Anika Lillo
Sangre de mi sangre

Argumento:

Rut es psicóloga forense autónoma, como le gusta a ella decir, y aunque debe pasar de puntillas por un caso concreto se empeña en agenciárselo de forma personal para medrar en su carrera. Un pequeño sordomudo de siete años llamado Javier, que hasta ahora era un niño adorable, ha agredido a su profesor mordiéndole con mucha agresividad. Ese será su caso, así lo decide. Poco a poco irá viendo que no es tan fácil saber las verdades cuando los protagonistas se niegan a contártela. Su primer muro lo encuentra en la propia madre, alcohólica, antipática y desconfiada, de la que, dicen, no se ocupa ya del pequeño.

 

Opinión:

 

La historia es buenísima. De hecho es una historia grande, en serio, vale muchísimo la pena. Pero aquí hay dos historias y la grande queda demasiado solapada por la otra. La que puedo calificar de magnífica es la correspondiente a Alberta y su hijo pequeño, Javi. La otra es la vida personal de Rut, que se podría haber resumido (bastante) para no quitarle la gracia a la lectura.

No me han gustado dos cosas, pero recordad que las opiniones en los casos que voy a nombrar son subjetivas ¿Que por qué las cuento entonces? Porque una reseña de un lector sin la opinión personal se queda a medias y sería muy aséptica. Además son dos cosas que van mezcladas. Vamos allá:

El estilo. No me ha gustado. La historia con mayúsculas, el interés máximo lo tienen Alberta y su hijo Javier, pero la novela se enreda en la vida privada -muchísimo menos interesante- de Rut, la psicóloga forense y encima la forma narrativa en que está elaborada a mí, personalmente, no me ha atraído en absoluto. Lo importante queda relegado en un segundo plano durante gran parte de la novela, y el estilo narrativo no me ha enganchado, y eso en mi opinión es mucho decir. No leería otra novela sobre Rut. No me interesa como personaje aunque a ratos me caiga bien y, a ratos mal. Tengo amigos con los que me pasa lo mismo y mi decisión siempre es la misma: dejo de leerlos y hago que sean otros compañeros quienes reseñen sus libros (salvo algunas excepciones en que los paso porque es el cambio de género o la trama lo que no me atrae).

No quiero ser destructiva en absoluto, pero objetivamente hablando -ahora sí- hay mucho en su estilo que no me creo o no me dice nada. Un "pequeño" ejemplo: cuando los personajes se reían añadía un ja, ja, ja y yo me "tenía" que creer que eso era una risa. Parecía de chiste. Prefiero que me digan que se descojona de la risa (y mentalmente lo veo) a leer "ja, ja" seguido de una frase que no ayuda a ver el motivo de risa por ningún lado.

Para colmo no sé cómo se lo ha montado la autora pero ha hecho que desconfíe de los psicólogos, y no porque la protagonista sea una mala persona (aunque al principio y durante MUCHO tiempo sí me cayó mal porque miraba por ella, no por el problema real que estaban viviendo esa mujer y su hijo pequeño), sino porque esa forma de llegar a la ecuación que debe resolver el problema y el misterio no me ha parecido nada de fiar. Vaya… La psicología no es una ciencia exacta y eso hace que podamos entrar en conflicto con quienes creen saberlo todo mejor que nosotros acerca de nosotros mismos, y que en una historia ya te hagan desconfiar del método, mal vamos… al menos en mi caso. He leído otras novelas con psicología (psicóloga o psicólogo por medio) y me han parecido mucho más sensatas que ésta.

En fin, yo solo os digo que como el tema subjetivo es muy personal, le deis esa oportunidad a la historia porque es magnífica. Alberta es una mujer que no cree ya en nadie, porque no se han tomado la molestia de escucharla, creerla y ayudarla. Una cosa que sí me ha gustado de la novela es cuando Rut dice que los trabajadores sociales creen estar haciendo un favor (a gente como Rut) cuando en realidad es SU trabajo, su obligación.

Alberta esconde un secreto que la consume por dentro y la lleva a la ingesta de vino hasta el punto del alcoholismo. Javi solo tiene siete años, lo ves desvalido, y quieres entender por qué tiene ciertas heridas que no parecen tener nada que ver con la madre (o se las hace él o se las hace otra persona que no está presente). Javier, en un momento dado, le dice -a su manera- a Rut que se trata de un fantasma. Tiene sentido lo que cuenta pero no lo sabrá hasta más adelante. Su madre, por otro lado, tampoco entiende la agresividad -y sobre todo el ataque con mordisco- de su pequeño, porque cree que él no ha visto nada… aunque podría, y aquí se descubre su pasado de mujer maltratada por un tipejo que tiene una orden de alejamiento. Y ahora creeréis que con lo que os he contado ya sabéis por qué Javier tiene heridas y por qué Alberta está al borde de la autodestrucción. Pues no, no lo sabéis, esta es la base de la autora para hacernos creer algo que luego acabará con un giro argumental que cambiará las cosas. También os digo que para alguien como yo que lee tanta novela negra, sorpresa no hay, porque llevaba barruntando el tema desde un capítulo del inicio.

Lo dicho, la historia es muy grande, la novela en general es otra cosa. Si os gusta el estilo y no os importa que la de Rut solape a la de Alberta y Javi, entonces os gustará.

 

Anika Lillo

 

 

 

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