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Llamando a las puertas de la revolución

Ficha realizada por: Jorge Riet
Llamando a las puertas de la revolución

Título: Llamando a las puertas de la revolución
Título Original: (Llamando a las puertas de la revolución, 2017)
Autor: Karl Marx
Editorial: Penguin clásicos
Colección: Penguin clásicos


Copyright:

© 2017, Constantino Bértolo, por la introducción, edición y apéndices

© 2017, Penguin Random House Grupo Editorial S.A.U.

© Giannina Bertarelli, Constantino Bértolo, Inés Bértolo, María Casas, Marco Fonz, Francisco Jaymes, Joaquín Jordá, Carlos Liacho, Carlos Manzano, Ana María Palos, Javier Pérez Royo, José María Ripalda y Manuel Sacristán por las traducciones.

© Félix Blanco, León Mames, herederos de Wenceslao Roces y Pedro Scaron por sus respectivas traducciones.

Traducción: Giannina Bertarelli, Constantino Bértolo, Inés Bértolo, María Casas, Marco Fonz, Francisco Jaymes, Joaquín Jordá, Carlos Liacho, Carlos Manzano, Ana María Palos, Javier Pérez Royo, José María Ripalda y Manuel Sacristán,Wenceslao Roces y Pedro Scaron
Edición: 1ª Edición: Septiembre 2017
ISBN: 9788491053521
Tapa: Blanda
Etiquetas: Alemania comunismo marxismo ensayo filosofía literatura alemana socialismo Engels
Nº de páginas: 924

Argumento:

"Llamando a las puertas de la revolución", de Karl Marx, es una antología de textos seleccionados por Constantino Bértolo del famoso filósofo y revolucionario alemán del siglo XIX, que refleja tanto su evolución intelectual como su participación directa en los hechos históricos de su tiempo, con especial énfasis en su vocación de activista y revolucionario.

 

Opinión:

 

Resulta como mínimo extraño que muchos intelectuales y políticos persistan en la idea de encontrar respuestas actuales para los problemas contemporáneos en filósofos del pasado. Dar con esa reflexión o frase afortunada que ayude a explicar una situación o a sugerir un camino sobre el que transitar para solucionar un conflicto. Pero no como una inspiración intelectual o una forma racional de aproximarse a una cuestión, lo que sería no sólo razonable sino inteligente, sino que algunos fuerzan ese ejercicio como si ese viejo pensamiento fuera tan poderoso como para haber adivinado lo que iba a ocurrir décadas, incluso siglos, después.

Sin duda resulta impensable llamar hoy a las puertas de la revolución sin más esfuerzo que compilar antiguos textos del pensador alemán, pero releer a Marx hoy tiene diversas virtudes que lo hacen muy recomendable. Por un lado, es intelectualmente nutritivo reencontrarse, o encontrarse en el caso de no haberlo hecho antes, con un poderoso pensamiento que ha influido en la historia de la humanidad de los últimos 150 años. Darse de nuevo de bruces con ideas originales que han sido seminales en el pensamiento contemporáneo, desde tan amplios campos como la economía, la política, la historia, la moral, lo social e incluso lo literario. Y cómo no, comprobar los numerosos conceptos y análisis superados por la implacable realidad de la Historia, tanto en el ámbito de las ideas como de los propios hechos históricos.

Marx era un intelectual con una formidable amplitud de miras y un espectacular bagaje cultural, conseguida gracias a una poderosa inteligencia unida a una extraordinaria voracidad lectora e investigadora, pero él mismo hubiera aborrecido la tentación de mitificarlo como un ser omnisciente ajeno a las inclemencias del tiempo histórico. Lo más interesante de Marx, además de sus propias ideas, era su firme voluntad de cuestionar la forma de ver el mundo dominante en su época, su increíble fuerza de voluntad intelectual para dudar del pensamiento establecido, aprendiendo de los pensadores del pasado pero formulando ideas radicalmente nuevas.

Por eso no basta con releer a Marx para proponer nuevas revoluciones, sino que es interesante leerlo para imbuirse de su espíritu crítico, para diagnosticar y proponer cambios en nuestro presente. Es indudable que el viejo filósofo interesa hoy por su capacidad narrativa, por la fuerza de su escritura, por su brillantez a la hora de plantear escenas sobre las que articular una idea, por su maestría a la hora de sintetizar en un ejemplo o concepto una idea compleja, por aportar una dimensión de sensibilidad social a los problemas de la sociedad, que hoy brilla por su ausencia cuando se aceptan sumisamente realidades, tanto para aceptarlas como para asumirlas como fatales, cuando no son más que una consecuencia de los actos humanos.

Constantino Bértolo ha hecho una adecuada selección de textos, bien epigrafiados para motivar la curiosidad del lector, aunque roce el riesgo de descontextualizar con títulos absolutamente contemporáneos y ajenos tanto a la manera de pensar del filósofo como a su propia época. Sin duda este ejercicio resulta atractivo para provocar la curiosidad y mantener la atención del lector, aunque algunos sean especialmente audaces. Por otra parte, sorprende que el indudable esfuerzo del compilador se vea afectado por una introducción impecable en la que aparecen sorpresivamente digresiones absolutamente ajenas a la obra del pensador alemán, probablemente impelido por un ardor militante que arrastra a consideraciones más propias de la batalla partidaria en una coyuntura política local, que chirría con la calidad de esta antología en su oportunidad y contenido.

Este es un libro interesante, muy bien editado, que sirve como refresco intelectual ante tanto pensamiento dormido y pasivo ante realidades que en otro tiempo hubieran provocado apasionados esfuerzos e incluso sacrificios personales. Cómo no caer cautivado ante frases geniales de Marx, que recuerda a los últimos trabajos de otro famoso filósofo como Byung-Chul Han, o incluso de Serres, como aquella de "todavía más rápido que el aumento de la población, el sistema de trabajo y comercio, de propiedad y explotación de los hombres lleva a una ruptura de la sociedad actual que el antiguo sistema es incapaz de curar, porque de curar y producir no sabe nada, solo de existir y consumir". O, en estos días tan dominados por la hegemonía comunicacional de las redes sociales, leer que "la esencia de la personalidad particular no consiste en su barba, su sangre o su abstracta natura, sino en su ser social". Algo que guarda una indudable relación con esa idea sobre el verdadero distintivo esencial de la democracia, esa que "el hombre no existe para la ley, sino que la ley existe para el hombre", que parecen olvidar los Estados que permanecen ausentes y sumisos ante los grandes retos sociales, derivados de los cambios tecnológicos liderados por colosales corporaciones que hoy condicionan la vida de la humanidad en una sociedad globalizada.

Lean este libro, encuentren pistas, diagnósticos, provocaciones, ideas, aciertos o errores de cálculo o análisis, datos, historias, caigan rendidos ante sus indudables encantos intelectuales, pero no olviden que, como dijo el propio Marx, "la historia tendría un carácter muy místico si las casualidades no desempeñasen ningún papel", y que "para poder desarrollarse es preciso ante todo vivir"… Por eso, por encima de todo, vivan, vivan intensamente, para disfrutar de este libro como personas críticas, independientes y libres, abiertos a las certezas y casualidades de la existencia.

Jorge Riet

 

 

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