Anika entre libros

El libro negro

Ficha realizada por: Anika Lillo
El libro negro

Título: El libro negro
Título Original: (Черная Книга)
Autores: Ilya Ehrenburg, Vasili Grossman
Editorial: Círculo de Lectores,Galaxia Gutenberg
Colección: Narrativa


Copyright:

© The Estate of Ilya Ehrenburg y The Estate of Vassili Grossman

© Introducción de Irina e Ilyá Ehrenburg

© Galaxia Gutenberg, S.L, 2011

© Círculo de Lectores, S.A., 2011

© Yad Vashem, Jerusalem, 2011

Traducción: Jorge Ferrer
Edición: 1ª Edición, Septiembre 2011
ISBN: 9788481099270
Tapa: Dura
Etiquetas: autobiografía, biografía, violencia, Rusia, asesinatos, supervivientes, Historia, historia de Rusia, holocausto, nazismo, nazis, II Guerra Mundial, judíos, testimonios, Hitler, ocupación nazi, tortura, Stalin, historia de Polonia, Polonia, masacres
Nº de páginas: 1215

Argumento:

Cuando el 22 de junio de 1941 el ejército alemán cruzó la frontera de la Unión Soviética dio comienzo uno de los más espeluznantes episodios de la Segunda Guerra Mundial. Conocemos las célebres batallas y hemos visto la bandera del Ejército Rojo levanándose sobre el Reichstag. Menos se ha escrito sobre una realidad atroz. A saber, que la tierra conquistada fue escenario de una práctica de exterminio de diversos pueblos, y muy principalmente del pueblo judío, que se cobró la vida de millones de inocentes. Las masacres o los campos de concentración levantados con la misma prisa con la que se administraba la muerte, no eran una mera consecuencia de la guerra. Bien al contrario, el exterminio era su razón de ser. El ejército alemán actuaba de acuerdo a un plan sistemático diseñado en Berlín y nacido en la pragmática racista del Tercer Reich.

Vasili Grossman e Ilyá Ehrenberg compilaron los testimonios de los supervivientes para que el mundo conociera la insondable magnitud del horror. Cientos de testimonios llegados a sus manos o recogidos por medio de entrevistas a las víctimas sirvieron para erigir un monumento hecho de sangre y heroísmo, el de quienes padecieron el encierro en los guetos y tomaron el camino de la ejecución; el de los pocos que se atrevieron a desafiar a los verdugos. Vetada su publicación por Stalin y convertido en secreto manuscrito, "El libro negro" ha llegado a nosotros como llegan los milagros, como aflora siempre la verdad, la que nos habla del horror que padecieron los hombres y la dignidad con la que enfrentaron el martirio.

(argumento editorial)

 

Opinión:

 

Cuando en su día alguien me preguntó si recomendaba el libro -porque había visto una crítica negativa de alguien que no lo había leído entero y que sólo hacía referencia a algunas faltas que había localizado- le dije que para mí, "El libro negro", es como "Crimen y castigo" de Dostoievsky: leerlo es un castigo pero no leerlo, un crimen. Y lo mantengo.

Es imposible leer "El libro negro" de tirón, y no porque tenga más de mil páginas o la letra sea pequeña y apretada, con un interlineado mínimo, si no porque duele leerlo. Sufres inevitablemente por una sencilla razón: lo que lees no es ficción. A veces se te pone un nudo en la garganta pero otras, directamente, necesitarás cerrar el libro y decir "ya seguiré en otro momento", porque lo que acabas de leer es tan feroz, tan inhumano, que necesitas desconectar y respirar. Especialmente me ha ocurrido cuando contaban cosas acerca de los niños que enterraban vivos, o cuando lanzaban al fuego a gente viva a propósito. Pero estas son sólo dos anécdotas de cientos de brutalidades más.

El libro puede aparentar que siempre cuenta lo mismo, y de hecho es normal que si tomas testimonio de algo histórico y empiezas a contar cómo comenzó todo en tu ciudad, estés repitiendo lo que pasó exactamente en otra ciudad. Aunque no es siempre así, y sin embargo, cuando ya lees lo que vivieron los supervivientes no puedes decir "me están contando lo mismo", porque cada uno de ellos aporta algo que otro no aportó.

Es cierto, eso sí, que "El libro negro" parece un panfleto a favor de Stalin (el mismo que se había aliado con Hitler para acabar con Polonia, a pesar de ser enemigos). Entiendo que si los supervivientes esperaban que Stalin les salvara -y en cierta forma así ocurrió-, todo fueran alabanzas a su figura. Habían puesto todas sus esperanzas en él. Habría que ver qué opinaban las víctimas de Stalin. Pero bueno, si tienes esto claro desde el principio, puedes leerlo sin sentir cierto dolor de estómago.

La introducción es puramente un proceso de hechos que se alarga un poquito y puede resultar aburrida, pero es informativa y además sabes que a continuación vendrán los testimonios, y en más de mil páginas no os podéis imaginar la cantidad de crueldad, humillaciones, sangre, horror y perversiones que leeréis. Lo único positivo es que quedó gente viva para contarlo.

Mi consejo es que lo leáis poco a poco, como he hecho yo, un poquito cada día. Mi advertencia es que sepáis que es el libro más duro que leeréis en vuestra vida. 

Anika Lillo

 

 

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