Anika entre libros

Metropolitano

Ficha realizada por: Darío Luque
Metropolitano

Título: Metropolitano
Título Original: (Metropolitano, 1957)
Autor: Carlos Barral
Editorial: Cátedra
Colección: Letras Hispánicas


Copyright:

© 1957, Carlos Barral y herederos

© 2019, Juan José Rastrollo (de la introducción y notas)

© 2019, Ediciones Cátedra (Grupo Anaya, S.A.)

 

Edición: 1ª Edición: Enero 2019
ISBN: 9788437639284
Tapa: Blanda, bolsillo
Etiquetas: poesía, poesía española, filosofía, espacio, poesía épica, viajes, modernismo, metro y trenes, metafísica, generación del 50, literatura española
Nº de páginas: 178

Argumento:

Tras "Las aguas reiteradas" (1952), Carlos Barral dio un giro a la poesía en español con "Metropolitano" (1957), un libro muy difícil de clasificar. Cuando todo el mundo escribía poesía de la experiencia -de hecho, el propio Barral se acogería a ese estilo años más tarde-, él se decanta por una poesía hermética, no apta para neófitos.

Se trata de un largo poema unitario que cuenta la experiencia del hombre moderno en sus espacios prototípicos -el metro, la gran ciudad- y agobiado por una reflexión existencial del tiempo.

Posiblemente el libro más difícil de Carlos Barral, pero también el más ambicioso. 

 

Opinión:

 

Como es sabido, a lo largo de los años cincuenta y sesenta se formó una nueva horneada de poetas que buscaban inspiración en su propia experiencia. Capitaneados por Jaime Gil de Biedma, autores como José Agustín Goytisolo o Ángel González se inspiraron en la poesía de T.S. Eliot para redefinir el estilo del verso castellano. Sin embargo, entre la proliferación de poemarios que reflexionaban sobre la juventud, la vida o la memoria, un libro se alzó en 1957 debido a la singularidad de su lenguaje, de sus métodos y de su visión poética: "Metropolitano" de Carlos Barral.

"Penetraré la cueva/ de bisonte y raíl riguroso,/ la piedra decimal que nunca/ conoce" dicen los primeros versos del libro. Que el lector no se extrañe si no ha entendido nada: la poesía de Carlos Barral es hermética y juega con un lenguaje que recupera el valor etimológico de las palabras. En esos versos, el poeta evoca su entrada al mundo subterráneo del metro, que él concibe como paradigma de la modernidad. Y, como este medio de transporte, el yo poético inicia un trayecto por la vida contemporánea que evoca la angustia, el ritmo acelerado y la oscuridad.

Los dos temas centrales de "Metropolitano" son el espacio y el tiempo, pero no tratados de cualquier forma. Para la configuración del espacio urbano, es evidente que Barral se basa en los poemas de Eliot, mientras que para la recurrente reflexión temporal recurre a Bergson, Heidegger o Husserl, entre otros. El poema, concebido como una unidad, se divide en cinco partes complementarias: "Un lugar desafecto", "Correspondencias" (que, a su vez, se subdivide en cuatro partes más), "Torre en medio", "Ciudad mental" y "Entre tiempos".

A pesar del hermetismo del poema, esta magnífica edición facilita su lectura gracias al largo prólogo de Juan José Rastrollo. Además, incorpora cuatro apéndices: las notas explicativas del propio autor (no demasiado útiles, para ser sincero), un esquema de composición y una carta y un artículo de Gil de Biedma, amigo íntimo de Barral. "Metropolitano" no es una lectura fácil, pero no decepcionará si uno la aborda con paciencia, y sabiendo con qué se va a encontrar: con un texto del que jamás podrá comprender todos sus versos.

 

Darío Luque

 

 

 

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