Anika entre libros

metro 2033. el último refugio

Ficha realizada por: Fernando Martínez Gimeno
metro 2033. el último refugio

Título: metro 2033. el último refugio
Título Original: (metro 2033, 2007)
Autor: Dmitry Glukhovsky
Editorial: Timun Mas


Copyright: Traducción de Joan Josep Musarra Roca
1 º Edición, Mayo 2009 ISBN: 9788448039806
Etiquetas: apocalipsis, ciencia ficción, fin del mundo, horror, miedo, sci fi, scifi, sci-fi, supervivencia, supervivientes, terror

Argumento:


Lo que queda de la civilización resiste en el último refugio. Estamos en el año 2033. Tras una guerra devastadora, amplias zonas del mundo han quedado sepultadas bajo escombros y cenizas. También Moscú se ha transformado en una ciudad fantasma. Los supervivientes se han refugiado bajo tierra, en la red de metro, y han creado allí una nueva civilización. Una civilización diferente de todas las que había existido con anterioridad.

Este libro narra las aventuras del joven Artyom, un muchacho que abandona la estación de metro donde ha pasado buena parte de su vida para tratar de proteger a la red entera contra una siniestra amenaza. Porque estos últimos hombres no están solos en el subsuelo....

(Argumento editorial)

Opinión:


Siguiendo con la nueva onda de argumentos con una tierra destruida y un ambiente apocalíptico, nos encontramos con este libro y nos adentramos en sus páginas para intentar averiguar hacia dónde nos va a llevar el autor con sus personajes y qué le hace diferente a los demás y por tanto de apetecible lectura. Le voy a dar un pequeño repaso y así os podéis hacer una idea de lo que hay en su interior.
 
Como bien indica el título, nos encontramos en un futuro ubicado en el año 2033 y en concreto en la ciudad rusa de Moscú, más concretamente en los interiores de sus túneles de metro, ya que es allí donde se han refugiado los supervivientes de una guerra nuclear (o eso es al menos lo que se sobreentiende ya que apenas se hace referencia a las causas de tal desastre). La gente se ha ido agrupando en las estaciones subterráneas y se han creado una especie de ciudades independientes con su gobierno, su economía y, sobre todo, su independencia, salvo para comerciar o aliarse las unas con las otras. Tendremos así un collage de estados, de ideologías y de religiones, ya que en cada una de ellas se va a adoptar el estatus de la mayoría de los supervivientes.

El joven Artyom que debe realizar una misión para un amigo de su tío que lo visita en su estación va a ser la excusa para mostrarnos pues la decadencia de la raza humana al no poder salir al aire libre y cómo surgen los miedos a lo oscuro, a lo desconocido que se encuentra en los túneles, al propio hombre ya que al estar aisladas unas de otras y sólo comunicadas por los largos pasillos por donde antaño transcurría el metro en algunas las ideologías son nazis y en otras son contrarias, por lo tanto incluso tienen sus pequeñas guerras o ejecuciones de presuntos espías. Su paseo por ellas le va a enseñar al joven cómo eran las gentes que vivían en el exterior, ya que él, aunque nacido en el exterior, al ser tan joven apenas ha respirado el aire puro y tiene pocos recuerdos.

Quizás el punto negativo sea que pasa por muchas estaciones y cada una de ellas o bien es nombrada por su nombre actual ruso o incluso a menudo se las nomina con el de ahora y el del pasado, con lo cual es fácil perderse cuando dialogan sobre historia o de las alianzas que hay entre ellas, etc. Un poco lioso y que puede hacer perderse al lector por estos pasillos que esconden muchos misterios y cosas ocultas en la oscuridad.

Al contrario, el punto álgido de la misma es cuando puede acceder por un determinado tiempo al exterior contaminado; la descripción de esta ciudad asolada, lo que allí acontece y se encuentra, bien merecen el perderse en las primeras etapas de la “excursión”. La soledad del alma humana y de cómo siempre es el hombre quien destruye al hombre se ven patentes en estas líneas.

Habrá pues, en el devenir del joven Artyom, multitud de personajes secundarios que le aportarán información, vivencias, le irán haciendo madurar en su recorrido y con los que vivirá mil y una aventuras, haciéndonos sufrir sus agobios, sus temores, sus sensaciones, logrará que tengamos muy presente el miedo a estar solo, desorientado en mitad de un túnel oscuro posiblemente rodeado de ratas y de algo que no son ratas, que aquí el escritor llama “negros” y que no son sino humanos que se han adaptado a la oscuridad, que atacan a los demás y que al parecer pueden sobrevivir en el exterior sin protección alguna.

Sí se hecha en falta una pequeña explicación del porqué de la situación, se hacen ligeras referencias pero no termina de quedar claro cómo se ha llegado a esta situación. Puede ser que haya alguna continuación y por ello el escritor lo deje para posteriores páginas, pero me parece un poco pobre ya que al menos en la primera parte (si es así) se debe fijar un hábitat y el porqué de éste. Y sobre todo, como digo anteriormente, la parte del exterior, donde Artyom descubrirá el antiguo mundo y lo que ahora lo habita.

Y hace un par de meses salió la segunda novela de este autor, y aunque la historia apenas tiene que ver con la que aquí ocurre, sí es cierto que sigue la dinámica. Se trata de Metro 2034.
 
Fernando Martínez Gimeno

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