Anika entre libros

León Kamikaze

Ficha realizada por: Ana Vanesa Cremades
León Kamikaze

Título: León Kamikaze
Título Original: (León Kamikaze, 2016)
Autor: Álvaro García Hernández
Editorial: SM
Colección: Gran Angular


Copyright:

© del texto: Álvaro García Hernández, 2016.

© Ediciones S.M., 2016

Edición: 1ª Edición: Abril 2016
ISBN: 9788467585926
Tapa: Blanda
Etiquetas: adolescentes, familia, España, amor, crossover, filosofía, Francia, La India, libros premiados, literatura española, Madrid, novela, ONG, secuestros, París, 17 años, 18 años, 15 años, 14 años, 16 años, literatura juvenil, primeros amores, crecimiento, servicios sociales, familias desestructuradas, familias de acogida, relaciones familiares, rebeldía, Mumbai
Nº de páginas: 231

Argumento:

León es un adolescente que ha pasado por una larga lista de casas de acogida. En todas ellas, su comportamiento ha provocado la precipitada huida de sus padres de acogida y, por ello, León se ha ganado una horrible fama de incorregible gamberro. Sin más parejas voluntarias para aceptarlo en sus hogares, León acaba conviviendo con su tío Mateo, un filósofo pesimista y sarcástico que rehusó cualquier parentesco con León por el odio que alberga hacia el que fue su cuñado. Juntos, deberán recomponer sus piezas y aprender a convivir dejando atrás rencores…. Lo cual no será nada fácil y no siempre saldrá bien.

Premio Gran Angular 2016

 

Opinión:

 

La novela de Álvaro García Hernández ha ganado el Premio Gran Angular de este año y no puedo más que aplaudir la elección del jurado y felicitar desde estas líneas al autor. "León Kamikaze" es una novela juvenil, sí, pero también es el claro ejemplo viviente de que, en realidad, no importa demasiado el género al que te enfrentes para hacer literatura de altísima calidad. Basta con dejar atrás prejuicios y entregarte con toda tu fe y saber hacer a la historia que estás contando. Porque ésta es, sin duda, una de las mejores novelas que he leído este año y, al mismo tiempo, una de las novelas juveniles más complejas, ricas y literariamente fascinantes con las que he tenido el placer de tropezarme.

Empecemos señalando que ni su argumento ni su forma son las habituales o esperables del género. En primer lugar, nos encontramos con una premisa que puede parecer algo manida: el típico chaval rebelde -ya James Dean lo fue en sus años, ¿qué hay de nuevo en eso?- pero que, desde las primeras páginas, se va a ir desligando de los quiebros conocidos para adentrarse en una historia compleja, llena de giros sorprendentes pero que, en conjunto, funcionan como un mecanismo de relojería para encajar a la perfección. A ello ayudan, tanto los mentados cambios de rumbo en la historia como, de manera destacada, los personajes.

García Hernández se ha cuidado muy mucho de ofrecernos un abanico amplio de personajes con peculiaridades que los hacen interesantes y enganchan a la lectura de mala manera. Los dos más evidentes son León y Mateo, sobrino y tío que, en su relación amor-odio-pasotismo, nos regalan conversaciones maravillosas, con las que he reído en muchas ocasiones y que también me han hecho pensar en muchas otras. Su relación, al igual que en buena medida sus caracteres, se construyen a través de estas increíbles conversaciones/discusiones que mantienen y los dos descubren que pueden aprender del otro más de lo que imaginaban.

El toque femenino lo aportan Lola y Alma. Lola es una chica bien, en principio sumisa y nada problemática, que cae rendida a los ¿encantos? de León y evoluciona de manera intensa y compleja. En el amor que siente hacia León encontrará las fuerzas para definir mejor aquello que desea y enfrentarse al mundo de manera menos pasiva. En cuanto a Alma… Alma es la amiga "cabra loca" de Lola, la adolescente inconformista que decide que un chico le gusta solo si su padre se lo prohíbe y que sufrirá un intento de secuestro por parte de un chaval que se camufla con un casco de moto y que nos reserva buena parte de los momentos más sorprendentes (y divertidos) de la novela.

Además, contamos con secundarios muy bien perfilados y totalmente distintos unos de otros como los padres de Alba, los de Liberto, que son raros no, lo siguiente y, como resultado tienen un hijo especialito, al que también vamos a ver metido en más de una o Katty, directora de una ONG de construcción de servicios femeninos en los slums de Mumbai, en la India.

A este elenco estelar y el argumento que ya hemos definido como sorprendente, impredecible y adictivo, hemos de añadir, en segundo lugar, la manera tan brillante en que está escrita esta novela.

Álvaro García Hernández tiene un estilo muy particular, muy directo, en el que abundan los diálogos, los buenos diálogos, mejor dicho: los personajes y buena parte de la acción se define y/o tiene su origen en esos potentes diálogos que mantienen nuestros personajes. Este estilo hace que la lectura sea rápida y anima a seguir y seguir leyendo hasta el final sin que nada externo venga a molestarnos. Por otra parte, las voces de los personajes están muy cuidadas y son definitorias de cada uno de ellos. Lograr esto con tantos personajes y siendo muchos de ellos muy próximos en edad (con lo que parece más fácil caer en la repetición o lo tópico) es uno de los mayores logros y aciertos del presente Premio Gran Angular.

Los capítulos son cortos y están subdivididos además en pequeños fragmentos que vienen introducidos por hastags que resumen a base de conceptos clave el contenido de lo que estamos a punto de leer. Funcionan muy bien porque sirven de anticipo emocional para lo que nos vamos a encontrar y, en lugar de ralentizar la lectura o mermar su capacidad sorpresiva, han sido específicamente seleccionados para llamar la atención y conectar con el público juvenil que tan al tanto están de las novedades en las redes sociales.

Nos encontramos, por lo tanto, ante una novela preciosa en su conteniente (menuda edición más chula se han marcado en la editorial SM, este libro es bonito desde el mismo momento en que fijas en él tu mirada) y muy muy interesante en su contenido. Es una novela que nos habla de las dudas, los miedos que nos pueden atenazar (tanto en la adolescencia como en la madurez), de las segundas oportunidades, de lo que es o no "normal", de los prejuicios y de los distintos y válidos modelos de familia que existen. En este sentido, transmite un mensaje francamente positivo de aceptación de la diferencia, de tolerancia hacia las diferentes formas de vivir la vida que existen y de cómo las apariencias, muchísimas veces, engañan. Es, en resumidas cuentas, una novela fresca, muy divertida de leer y con un trasfondo filosófico que la convierte en sumamente interesante para lectores jovencitos y para los más mayores. Un merecidísimo premio Gran Angular.

Ana Vanesa Cremades

 

 

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