Anika entre libros

las lágrimas de caperucita

Ficha realizada por: Anika Lillo
las lágrimas de caperucita

Título: las lágrimas de caperucita
Título Original: las lágrimas de caperucita
Autor: Beate Teresa Hanika
Editorial: Takatuka


Copyright: © 2009, S. Fischer Verlag GMBH
© 2011, Takatuka S.L.
Traducción de Carme Gala
1ª Edición, Febrero 2011 ISBN: 9788492696567
Etiquetas: abusos, adolescencia, adolescentes, alemanes, amigos, amistad, autores, contemporánea, drama, dramática, dramático, escritores, libros premiados, literatura alemana, literatura germana, malos tratos, maltrato, novela, premio, realismo, relaciones

Argumento:


Malvina va a cumplir 14 años y siente que ha llegado el momento de ser libre y adulta, hablar para que le escuchen y ser feliz. Aún tiene trece años y como el abuelo está enfermo le envían, como siempre, a que le lleve la comida a su casa. Esta vez no le acompaña su amiga Lizzy y el abuelo le recuerda lo felices que eran ellos dos cuando su abuela estaba viva. Pero este mensaje esconde un horror que Malvina había olvidado, un horror que revivirá cuando el abuelo le bese indecentemente.

Opinión:


Las lágrimas de Caperucita” es una de esas novelas que llaman crossover, literatura juvenil que leen perfectamente los adultos sin sentirse niños, y puedo jurar que no se siente uno niño leyéndolo, puedo jurar incluso que se vive aún más que si se fuera un niño. El por qué es sencillo, vemos a la joven aún sin formar por estar demasiado flaca, a la pequeña Malvina sin pechos, con los ojos de los adultos, como padres, y sufrimos lo indecible por ella.
 
Está contada en primera persona. Malvina es la que nos lleva a caballo entre su vida actual, los recuerdos de veranos pasados cuando era feliz con su amiga Lizzy y los chicos de la nueva urbanización, y, de vez en cuando, momentos que ella misma ha olvidado y que empieza a recuperar. Es un shock el que le hace abrir la puerta de los recuerdos que con candado había cerrado en su mente, y ese mismo shock, que no es otro que los abusos de su abuelo con ella, son además un arma contra la propia Malvina. La manipulación indecente que hace el abuelo de la niña te agarra el estómago y empiezas a enfadarte con todos esos hombres desnaturalizados que han tocado alguna vez a un niño o una niña, y la rabia pasa a pura ira para terminar en tristeza, pena y desgarro. Con un terrible dolor de cabeza leí hasta que se me hicieron casi las cuatro de la madrugada con una sola meta: encontrar un final feliz. Lo deseaba con toda el alma y leía, leía, leía... Quería que alguien le ayudara, que alguien lo descubriera todo, que alguien acabara con el infierno de la niña. Y leía a pesar de que me explotaba la cabeza. Esa es la fuerza de esa historia, te puedes encontrar fatal pero necesitas leer que algún día todo iba a acabar. Y en cierto modo así fue, Malvina finalmente podrá ser libre, un verdadero alivio para cualquier lector.
 
Y es que cuando se toca un tema como el de las víctimas de la pederastia uno no puede olvidar que aunque lo que lee es una novela, también es el infierno real por el que pasan miles de niños. ¡Miles! Es indecente, amoral y ocurre. Por eso “Las lágrimas de Caperucita” te revuelven en lo más hondo y necesitas gritar con Malvina por todas esas verdaderas Malvinas que pueblan nuestro planeta.
 
Las lágrimas de Caperucita” ganó el Premio de Literatura Infantil y Juvenil de Oldenburg en el 2007. Su autora, Beate Teresa Hanika, nació en 1976, es fotógrafa de profesión, ha trabajado de modelo y vive con su familia en una pequeña localidad de Ratisbona. Esta es su primera novela.
 
La autora, quizás sabiendo lo dura que era la historia que estaba contando, intercala rayos de sol en el drama de Malvina. Por un lado nos baja al infierno de los abusos, y por otro nos muestra cómo la niña se enamora por primera vez en su vida de un niño que será quien le ponga el mote de Caperucita cuando la vea con su bici llevar una cesta con comida a casa de su abuelo. Y lo hace con una prosa bastante limpia cuya impresión es la de que es la propia Malvina la que te lo cuenta todo. A la traductora hay que agradecerle la adaptación del alemán al español, pues hay momentos en que es inevitable fijarse en sus palabras, muy acordes a nuestro lenguaje más popular.
 
Una de las cosas que más sufrirá el lector serán los intentos de Malvina por hacer saber lo que está ocurriendo y la desidia con que su familia intenta que deje de decir tonterías. Esa parte es tan dura como los propios abusos. Quizás por eso se agradecen tanto dos personajes: Piti, el chico que le gusta, y la vecina del abuelo, una polaca con muchos niños llamada Bitschek. Ellos dos –porque le faltará su amiga Lizzy en esta historia- serán su tabla de salvación y nuestra esperanza. Y será la señora Bitschek la que cuente una historia a Malvina sobre dos pequeñas hermanas que conoció en su infancia la que, posiblemente, nos haga saltar un clic: justo ese que te hace pasar de la rabia a las lágrimas. Al menos así lo viví yo, porque cuando lees un libro tan duro necesitas algo más que dejar escapar la rabia, y con la historia de Katja, al menos en mi caso, se abrió la oportunidad de romper a llorar para deshacerme de tanto dolor. También esa historia será un punto clave para Malvina.
 
La impresión de la novela es que no falta ni sobra nada. Y debo advertir una cosa: mientras lees “Las lágrimas de Caperucita” sabes quiénes tienen la culpa de todo. No es sólo el abuelo, también la tienen esos padres o hermanos que ni escuchan ni creen, o esa abuela tan cariñosa y cobarde que jamás se interpuso, por eso cuando Malvina es consciente de ello respiras, respiras muy hondo, sonríes, te alegras por ella, porque al fin ha abierto los ojos. Ella no es culpable. Ninguna Malvina es culpable.
 
La novela, indicada para público juvenil, les será de gran ayuda para concienciarse de estos temas, para hablarlo (porque aquí no hay discusión posible), o quizás, ojalá, para estar preparados ante un posible caso de pederastia. Los adultos lo leeremos con los ojos de los padres, y sufrir es absolutamente inevitable si eres humano.
 
A pesar del dolor que he sentido, la recomiendo mucho.
 
Anika Lillo

Frases de esta opinión pueden utilizarse libremente en otros medios para promoción del libro, siempre que no se varíe y se mencionen al autor de la misma y al medio anikaentrelibros.com

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