Anika entre libros

La química del odio. Inspectora Ana Arén 2

Ficha realizada por: Anika Lillo
La química del odio. Inspectora Ana Arén 2

Título: La química del odio. Inspectora Ana Arén 2
Título Original: (La química del odio, 2018)
Autor: Carme Chaparro
Editorial: Espasa
Colección: Espasa Narrativa


Copyright:

© Carme Chaparro Martínez, 2018

© Espasa Libros, S.L.U., 2018

Imagen de cubierta © Henrik Sorensen-Stone-Getty Images

Edición: 1ª Edición: Mayo 2018
ISBN: 9788467052633
Tapa: Dura
Etiquetas: acertijos, adopciones, conspiraciones, asesinatos, sociópatas, asesinos en serie, género negro, duelo, misterio, forenses, mellizos, policiaca, intriga, literatura española, niños robados, novela, pintura, televisión, thriller, venganza, celos, chantajes, machismo, venenos, envidia, odio, química, presentadores de televisión, colores, cárcel de mujeres
Nº de páginas: 412

Argumento:

El cádaver de una de las mujeres más famosas del país, la duquesa de Mediona, Mónica Spinoza, coincide con la vuelta de Ana a comisaría. Su jefe, Ruipérez, parece encantado de poder sacarle los dientes y la ataca continuamente, y ella aún debe demostrar que se ha recuperado del duelo y de lo que sintió como un fracaso personal, y conseguir la confianza de su equipo.

La aparición de varias personas muertas aparentemente caídas desde el ascensor de un hospital empeora las cosas. Ana se hace cargo de ambos casos, y en un momento dado verá que existe una relación entre ambos casos. Pero ¿quién y por qué haría una cosa así?

 

Opinión:

 

Me gustan las novelas de Carme Chaparro porque siempre tienen algo complejo detrás de un argumento policíaco. Con ella viajamos a pasados que marcan a las personas, pero también a enfrentamientos morales en la propia familia. Una de las cosas que nos recuerda es que Ana quedó huérfana de madre cuando tenía seis años. Su madre había sido asesinada casi a punto de dar a luz y su padre era policía. Y era rubia. Estos detalles la convierten en lo que es después, no sólo inspectora de policía, también en morena. Se tiñe el pelo porque huye del dolor del pasado. De aquella época le queda un primo y una tía; ambos acabarán teniendo un papel destacable en la novela.

Tampoco se salta el duelo por el pequeño hijo de su amiga, que sigue encarcelada y a la que no ha visitado aún. Su enfrentamiento con Inés es un poco chocante porque se resuelve de una forma extraña: cuando parece que están a punto de sacar la bandera blanca un simple reproche da al traste con todo. A mí no me ha parecido muy convincente pero la condición humana es como es. Pasional. A veces se deja llevar por los arrebatos. Y no es sólo ella quien arrastra las cruces de unos meses atrás. El inspector Nori está ahora en un canal de televisión de modo que deja la policía para trabajar en una empresa privada. Eso no quita que su relación continúe, de hecho será necesario en esta trama porque uno de los nombres que salen a relucir en su nueva investigación es el de un presentador estrella de televisión.

Así pues Ana vuelve al trabajo y la vemos poner todo de su parte para intentar resolver un acertijo que parece dificilísimo. Y lo es. Entre otras cosas porque tiene que acabar atando cabos en dos casos distintos para dar con la pieza fundamental que le falta. Y sobre su cabeza, siempre pisándola y minando su autoestima, el jefe, Ruipérez, un tipo que la odia -ya no sé si por machismo puro y duro o por qué, dado que parece que es algo que viene de atrás pero todavía no se ha explicado claramente-. Ana no se revuelve ante él, pero empieza a despertar su instinto para crearse la coraza que necesita para no volver a meterse en la cama y tirar la toalla. A mí me da la impresión de que la autora ha querido que recordemos que en ciertos trabajos, el machismo todavía está muy arraigado.

Me ha gustado especialmente cómo Charo, una de sus compañeras en la comisaría, coge el testigo que tenía Nori con Ana. Al menos, la ves frente a Ruipérez un poco menos huérfana.

Todo este proceso de Ana me ha parecido de lo más realista. El crimen, o los crímenes, son más complicados. Carme Chaparro ha tenido que crear distintas historias para unirlas con lazos invisibles que acaben conformando un puzle al que no le falte ni una pieza. No es tan creíble el punto de unión de varios cuerpos bajo el ascensor en un momento tan específico como lo son otros casos, pero no se pierde el interés, y además mantiene la intriga y la tensión desde el primer momento para explotar al final con varias bombas explosivas de información. Sorpresas que el lector agradecerá, sin duda. El final quizá sea muy rebuscado pero habrá a quien le sorprenda y le estimule a seguir leyendo a la autora. Pero ya os digo que sólo por el personaje de Ana, vale la pena leerlo (tanto éste como "No soy un monstruo", donde aparece Ana Arén por primera vez).

A la autora se la ve cómoda en sus tramas pero más aún en el escenario televisivo y periodístico, y especialmente los localizados en platós de televisión con presentadores y sus entresijos. Ahí se nota que conoce de sobra aquello de lo que habla.

 

Anika Lillo

 

 

Foto homenaje (como siempre, lo que se ve está relacionado con el interior):

Laquimicadelodio

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