Anika entre libros

La leyenda de la isla sin voz

Ficha realizada por: Anika Lillo
La leyenda de la isla sin voz

Título: La leyenda de la isla sin voz
Título Original: (La leyenda de la isla sin voz, 2014)
Autor: Vanessa Montfort
Editorial: Plaza & Janés


Copyright:

© Vanessa Montfort, 2014

© Penguin Random House Grupo Editorial, S.A., 2014

Edición: 1ª Edición: Febrero 2014
ISBN: 9788401342059
Tapa: Blanda
Etiquetas: abuso de poder, malos tratos, cárcel, presos, romance, amor, cuentos, drama, novela dramática, enfermedades mentales, fantasía, homenaje, literatura española, manicomio, sanatorio, New York, Nueva York, novela, novela de personajes, novela dramática, novela sentimental, biográfica, cuentos clásicos, tortura, huérfanos, orfanatos, islas, isla de Blackwell, hospitales, Nellie Bly, reformatorios, Billie Holiday
Nº de páginas: 425

Argumento:

En 1867, un Charles Dickens ya mayor, rememora junto a una joven maestra que da clases en el orfanato de la isla, y una pequeña niña llamada Nellie, la época en que visitó por primera vez la isla de Blackwell (donde están evocando los recuerdos). Llegó intrigado por una misiva que le hablaba de un tesoro y un secreto escondido en la isla, y cuando aterrizó no imaginó ni por un segundo que allí dejaría al amor de su vida, que viviría una de las experiencias más importantes de su existencia, y que nacería, además, el germen de uno de sus más famosos cuentos. 

 

Opinión:

 

Había varias cosas que me provocaban una enorme curiosidad: una era la Vanessa Montfort escritora, dado que la conocía en persona pero hasta ahora no había leído nada suyo (no por falta de ganas); además venía precedida de unos elogios por "Mitología de Nueva York" que parecen bastante unánimes, y encima tiene varios premios en su maleta bibliográfica por varias de sus obras (Ateneo Joven de Sevilla 2006 por "El ingrediente secreto", Ateneo de Sevilla 2010 por "Mitología de Nueva York", y Premio Nacional Cultura Viva 2009 al autor revelación del año y Orden de los Descubridores de la Universidad de St. John de Nueva York).

Otra de las curiosidades parecerá una tontería pero ahí estaba: el título, "La leyenda de la isla sin voz". Creo que poner un título es una de las cosas más difíciles en una obra (aunque parezca fácil; de hecho fijaos en la cantidad de libros cuyos títulos son cutres, repetitivos, cursis…), y estaba muy expectante por conocer el sentido de esa isla sin voz. La palabra leyenda me atraía, el resto me parecía una incógnita. Por supuesto, al leer la novela entiendo que ese título encaja perfectamente.

La tercera curiosidad era su personaje: Charles Dickens. ¿Sería verdad lo que contaba? ¿Estuvo Charles Dickens en la isla de Blackwell? ¿Fue Dickens portavoz de esa isla en algún momento de su vida? Es más ¿Existía la isla, hoy llamada isla de Roosevelt? Estuve en Nueva York cuando apenas tenía 14 años, y no conocía la isla, supongo que porque sólo estuve en Brooklyn y en Manhattan. De haber leído esta novela hubiera ido de cabeza a fotografiarla y visitarla. Eso lo ha conseguido Vanessa con su libro, sin duda. Como el que esté desesperada por acabar con libros de Charles Dickens en mis manos. Si siempre quise leer al autor, y nunca coincidió mi entrada en una librería o en una biblioteca con un libro suyo, hoy más que nunca me apetece olvidar las películas por las que conozco su obra y leer sus libros. Sea como fuere acabé en google buscando fotos de la isla de Blackwell y de Charles Dickens allí.

Otra curiosidad me la provoca todavía esa relación de amor de Vanessa con Nueva York. Pero para eso sólo hace falta preguntarle a ella y eso haré (y lo hago en una entrevista).

La isla de Blackwell, el escenario de esta novela, hoy conocida como la isla de Roosevelt, es pequeña, pero en ella hay varios edificios: una prisión, un orfanato, un manicomio, un reformatorio, un hospital de beneficiencia para infecciosos, y varios asilos para pobres.

En cuanto a "La leyenda de la isla sin voz" no puedo más que elogiarla. Lo máximo que puedo decir de ella que no sea positivo -para mí- es que se repita en ocasiones cuando nombra a algunos personajes y evoca su futuro (por ejemplo el de Nellie, quizás el más repetido), y aunque he leído por mi muro de facebook que es un poco lenta -seguramente la comparen con su anterior obra- yo entiendo que es una de esas historias que hay que paladear, saborear, tragar suavemente y digerir con placer. Al no tener más prejuicios contra ella (que por cierto me parecen poca cosa), sólo puedo decir cosas bonitas de la novela.

Maravilloso encontrarme con esos otros personajes que, no siendo protagonistas, están relacionados con Charles Dickens o la propia isla como en una especie de juego de seis grados de separación (pero con un solo grado). Julio Verne, Nellie Bly (cuyas obras mencionadas en la novela, "Diez días en un manicomio" y "La vuelta al mundo en 72 días" están en esta web), Mae West, Billie Holiday y otros, aunque el que sale como un personaje real y no evocado es Washington Irving, amigo de Dickens. Incluso es capaz de hacer coincidir a Dickens con el escultor de la estatua de la Libertad, o de convertir a ésta en un personaje visionario de una de las protagonistas.

Pero más maravillosa aún es la historia, obviamente ficticia, pero como todas las leyendas mundiales, con una base real. Es una auténtica preciosidad, una historia dickensiana también (un drama de personajes, torturas y niños incluidos) pero con un final que hace que al menos un par de lágrimas puedan bailar en tus ojos. A mí me ocurrió, es infinitamente sentimental.

La base de la novela es un cuento, el famoso cuento de Navidad donde tres espíritus visitarían a Mr. Scrooge. Con ese relato se crea aquí una historia de personajes de los que es fácil enamorarse: Anne Radcliffe, la responsable de que todo ocurra; Florita, la chamana que habla náhuatl y cuida de Tom, el gigante que recuerda a ese otro gigante de "La milla verde"; la señorita Lili, esa maravillosa joven de pelo rojo, casi etérea, que fue abandonada a su suerte antes de perder la cordura; el ratón, ese hombre-niño capaz de escabullirse por cualquier agujero; Tim, ese chiquillo de piernas de metal que aún podrá creer en los sueños; el preso Marley, capaz de aguantar una pena mayor que la que merece y que nos dará vida y esperanza a pesar de su sufrimiento; Darcy Moore, que aparece tarde pero se gana nuestros corazones, también el del violinista y farero, John McCarthy, que nos dará una alegría cuando cambie las malas caras por el violín; Ada, la dama espía que se hace joyas de papel; incluso el predicador Curtis, que sale poco y sin embargo nos enamora con un pequeño pero maravilloso acto.

Y en contraposición los personajes villanos, los malvados de la historia: Scraugh, el director, el personaje que vivirá como propio el cuento que Dickens irá narrando; Miss Grady, la perversa y odiosa jefa de enfermeras que odiaremos desde el minuto uno; o su súbdita, Luciana, la enfermera italiana a la que todo se le puede torcer…

Pero Dickens se muestra como alguien real, ni bueno ni malo, creíble, con dudas, enfados, indignado en momentos, alegre en otros, seducido, cauto, previsible, imprevisible… siempre dependiendo del momento, formando un carácter que nos será conocido finalmente como el de alguien real, porque no es perfecto y así se muestra.

Así pues, esta es, además, una gran novela de personajes. Una novela sentimental, una fábula, un cuento fantástico, pero de personajes.

Vanessa Montfort ha creado tan sumamente bien las escenas y los personajes que casi podría creerse -si no fuera por aquello de los siglos- que ella estaba allí cuando Dickens narró esa primera versión del Cuento de Navidad.

He disfrutado con "La leyenda de la isla sin voz" porque he sentido intriga, curiosidad, alegría, tristeza… porque me ha hecho sentir viva (¡lo que me he reído con Scraugh sintiéndose Scrooge!) y porque me ha invitado a conocer más al Dickens autor. Y voy a hacerle caso.

¿Que si os gustará? Casi con toda seguridad. Es difícil sustraerse a su encanto.

Anika Lillo

 

 

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