Anika entre libros

la gioconda vs lucrecia

Ficha realizada por: Mar Gázquez
la gioconda vs lucrecia

Título: la gioconda vs lucrecia
Título Original: (la gioconda vs lucrecia, 2012)
Autor: Antonio Bustos Baena
Editorial: Corona Borealis


Copyright: © Antonio Bustos Baena, 2012
© Ediciones Corona Borealis, 2012
1ª Edición, Marzo 2012 ISBN: 9788415465058
Etiquetas: arte, autores, book, ebook, e-book, enigma, escritores, españoles, hispanos, investigación, libro electrónico, literatura española, literatura hispana, misterio

Argumento:


Florencia, Palazzo Vecchio. Tras el fresco de La batalla de Marciano, pintado por Giorgio Vasari, un grupo de científicos e investigadores encuentran La batalla de Anghiari, obra perdida de Leonardo da Vinci.

Madrid, Museo del Prado. Se descubre que en su fondo pictórico se encuentra una copia de La Gioconda realizada en el taller de Leonardo al mismo tiempo que el original. Los expertos se preguntan: ¿Quién la hizo? ¿Para qué se hizo esta copia? ¿Por qué una simple copia se elaboró con los materiales de mejor calidad que existían en la época? ¿Qué sentido tenía hacer un copiado de un retrato de un personaje anónimo? La respuesta es fácil pero sorprendente, no era un personaje anónimo, era la mujer más importante de la época. El gran Leonardo da Vinci sabía que el secreto mejor guardado es el que está a la vista de todos. Pero también quería que algún día se descubriera la verdad sobre la identidad del personaje y los motivos del ocultamiento.
 
El secreto de una extraña ecuación que el lector descubrirá en esta novela, 500 años después de ser formulada.
 
(argumento editorial)

Opinión:


Muy a mi pesar, no me queda más remedio que comenzar esta reseña diciendo que el libro de Antonio Bustos me ha decepcionado mucho. La razón principal se debe a las expectativas que me había creado con el libro, derivadas fundamentalmente de la sinopsis de la contraportada. Su lectura lleva a pensar a las claras que la historia del libro irá algo así como por dos caminos paralelos: por un lado el descubrimiento de un cuadro perdido de Leonardo da Vinci y por otro el descubrimiento en el Museo del Prado de Madrid de una copia de La Gioconda. Y sin embargo el libro no va ni por un camino ni por otro. No digo con esto que no haya un secreto en torno a La Gioconda, que lo hay, lo que digo es que el libro y la sinopsis están a años luz de encontrarse.

La historia desconcierta desde el principio. El lector espera un arranque al hilo de otras novelas sobre enigmas del pasado, con algún descubrimiento, en este caso el cuadro perdido de Leonardo o bien la copia de La Gioconda, y que a partir de ahí se despliegue una trama donde esos cuadros y los personajes históricos sean los protagonistas de la historia.

Pero en el libro de Antonio Bustos, La Gioconda, Lucrecia Borgia o el propio Leonardo da Vinci no hacen su aparición hasta bien entrada la novela, concretamente hasta aproximadamente la página número trescientos. Se preguntará el lector y con razón, de qué van las primeras trescientas, y no van de otra cosa que de una historia familiar de personajes ficticios donde el único nexo con el secreto de da Vinci no aparecerá hasta después de muchas páginas, demasiadas.

Que personajes anónimos producto de la mera ficción narrativa se intercalen con personajes históricos y sucesos reales no es ningún obstáculo para articular una buena trama, de hecho, en la mayor parte de los libros de este género suele ser así. La diferencia estriba en que en la mayoría, personajes ficticios y reales se van intercalando desde el principio, cumpliendo así las expectativas de un lector que se acerque a la novela buscando un mayor conocimiento y recreación de los hechos históricos, lo que en modo alguno se puede encontrar en La Gioconda vs Lucrecia.

La mayor parte del libro se destina a relatarnos la vida de una familia compuesta por Umberto, un profesor de historia, su pareja Violeta y su hijo Paolo, al que llaman familiarmente Di Rossi, un niño especial por poseer altas capacidades, una especie de superdotado. Umberto, el padre, volverá la vista atrás y comenzará el relato de su vida desde que era apenas un niño. A partir de ahí iremos conociendo unos hechos traumáticos de su infancia que le marcarán de por vida, cuando conoce a Violeta o sus amoríos con una compañera de trabajo y a los que el libro le dedica en mi opinión demasiado protagonismo, entrando en detalles sexuales tan explícitos como innecesarios y que a mí no han hecho más que confundirme una y otra vez.

Lo mismo ocurre con el personaje de Violeta, con el que durante páginas y páginas se van recreando sus problemas laborales o los amores de su pasado, llegando incluso a suceder hechos un tanto forzados que tendrán un desenlace a modo de un thriller americano y que nuevamente me volvieron a desconcertar.

Lo único que me ha resultado interesante de esta historia que en cantidad es la principal del libro, ha sido la concerniente a Paolo, el niño, particularmente los problemas a los que se enfrenta por ser especial o el acoso escolar que sufre, hechos que en la vida real suceden demasiado a menudo y que hacen que el lector sienta una especial empatía y ternura por ese pequeño Di Rossi. A través de los personajes, Antonio Bustos aprovecha para reflexionar sobre el tema, y esas reflexiones, al igual que otros puntos de interés que salpican el libro, tienen su enjundia y demuestran mucha implicación del autor, pero ni esas subtramas ni esos nudos de interés son lo que busca el lector que se acerque a este libro, con lo que resultan ineficaces a la hora de sentirse satisfecho con su lectura.

Que la trama que se perfila como la principal del libro no aparezca hasta tan avanzadísima la novela supone demasiado tiempo esperando, tanto que cuando por fin lo hace, el lector ya tiene una opinión forjada del libro que difícilmente le hará cambiar. Aparecen entonces las prisas y en pocas páginas encontramos una concentración de datos históricos, fechas y nombres que casi no da tiempo a asimilar. La investigación y el hallazgo del secreto, la conclusión a la que llega el autor respecto al enigma, se resuelve a marchas forzadas porque ni tan siquiera en esas páginas finales cobra el protagonismo exclusivo, sino que se sigue entremezclando con anécdotas personales del padre y del hijo, dando como resultado que el enigma histórico no acabe nunca de tomar las riendas.

El tema que aborda Antonio Bustos es tan interesante que podría haber dado mucho más de sí de haberlo planteado de otra forma, sin ir más lejos, al hilo de lo que da a entender la propia sinopsis editorial, pero esto no deja de ser una mera percepción subjetiva de la que escribe. Lo que no lo es en modo alguno es el argumento de la contraportada, de la que creo que lo más honesto habría sido escribirla de modo más acorde con lo que realmente se cuenta en el libro. Estoy convencida de que de haber sido así, habría disfrutado más de la novela.

Me gustaría terminar reconociendo lo que creo que es justo, y es la impecable y ardua labor de documentación e investigación realizada por Antonio Bustos hasta llegar a la conclusión final, la cual, compartida o no por los expertos, no deja de ser sumamente interesante. A este respecto, al final del libro se acompañan fotografías con todo lujo de detalles sobre el descubrimiento y una explicación minuciosa del mismo, convirtiéndose así estas últimas páginas en el verdadero y auténtico valor de la novela.

María del Mar Gázquez

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