Anika entre libros

Fabuland (juvenil)

Ficha realizada por: Joseph B Macgregor
Fabuland (juvenil)

Título: Fabuland (juvenil)
Título Original: (Fabuland, 2008)
Autor: Jorge Magano
Editorial: Espasa,Espasa Juvenil


Copyright:

© Jorge Magano, 2008
© Espasa Calpe, S.A., 2008

Edición: 1ª Edición: Febrero 2008
ISBN: 9788467030655
Tapa: Dura
Etiquetas: adolescentes, aventuras, humor, comedia, juegos de rol, literatura española, videojuegos, 15 años, 14 años, 12 años, 13 años, literatura juvenil
Nº de páginas: 327

Argumento:


Kevin Dexter, un adolescente estadounidense tímido y con pocos amigos, se pasa el día enganchado a un videojuego en red llamado Fabuland. Sus compañeros de aventura virtual son el japonés Hideki y el español Chema y cada uno de ellos juega con su respectivo avatar. Kevin elige (por error) el de Rob McBride, un batkus o guerrero enano, mientras que Hideki se convierte en Imi, un perro experto en traducir y descifrar lenguas, códigos y claves secretas y Chema es Naj el Grecoch un ogro gigante con hocico de jabalí, pendenciero y malhumorado. Los tres emprenden la tarea de encontrar a través de los diferentes escenarios del juego (Mundomediano, Mundomarino, Mundosubmarino y Mundogaláctico) los Doce Huevos Áureos para evitar que el malvado mago Kreesor se convierta en el dueño absoluto de Fabuland.

Pero durante la aventura, Rob recibe una serie de mensajes de auxilio firmados por una princesa prisionera. Sin embargo, Kevin comienza a sospechar que la chica que se esconde bajo la personalidad de la princesa se encuentra en peligro de verdad. El chico deberá elegir en continuar con el juego en el mundo virtual o en abandonarlo para vivir una aventura en el mundo real.

 

Opinión:

 

En su anterior novela, "La Isis dorada", Jorge Magano nos ofrecía una parodia bastante eficaz y divertida sobre las novelas de intriga histórica. En "Fabuland" sin embargo nos encontramos con una fantasía destinada en principio para adolescentes, un aparente cambio de registro tan insólito como inesperado. Y subrayo lo de "aparente" porque en esta novela nada es lo que parece.

Empecemos con el tipo de lector al que presuntamente la novela va dirigida. Efectivamente, es una historia juvenil protagonizada por chicos de hoy (Kevin, Martha, Chema, Hideki). En el caso concreto de Kevin resulta evidente que cualquier adolescente del siglo XXI puede sentirse identificado no sólo con su problemática personal, obsesiones y traumas o con los conflictos que debe superar sino también y sobre todo con sus hobbies y aficiones, en este caso los juegos en red o los juegos de rol. En ese sentido, Magano juega sobre seguro aunque esta opción conlleva también sus riesgos, el primero de ellos el que la historia pueda quedarse en una mera aventura por y para adolescentes sin más, que una vez superada esa turbulenta fase llamada pubertad pierde cualquier tipo de motivación o interés.

Afortunadamente, una de las muchas cualidades que presenta "Fabuland" es que puede ser disfrutada con idéntica intensidad e interés por todo tipo de lectores; es más, estoy seguro de que los adultos sabrán sacarle todavía mayor partido ya que el texto está repleto de referencias fácilmente reconocibles por todos los que tienen menos de cuarenta e incluso como es mi caso muchos años más. En mi caso, por ejemplo, reconocí inmediatamente a la cerdita oráculo que aparece en la historia como uno de los personajes más importantes de uno de los films "malditos" y más desconocida de Disney llamado "Taron y el caldero mágico". Pero hay muchos más: desde el Guybrush Threepwood el protagonista de Monkey Island hasta La Isla del Tesoro, El señor de los Anillos, o las pelis de piratas de Burt Lancaster.

Otro aspecto que en principio parecía difícil - aunque no imposible - de superar tiene que ver con los dos planos narrativos en los que transcurre la historia: la realidad (es decir todo lo que tiene que ver con Kevin) y la ficción (las aventuras en Fabuland). Mantener en todo momento el equilibrio justo para la fantasía no termine devorando a la realidad (y viceversa) podía resultar en principio todo un arriesgado desafío que Magano con su habitual pericia y ejercitado desparpajo consigue superar con nota muy alta. Desde mi punto de vista, la simbiosis entre ambos estadios es prácticamente perfecta, se me antoja además fuertemente hilvanada, sin fisuras aparentes o sin que canten en exceso los remiendos chapuceros de última hora. Las dos aventuras se complementan y se retroalimentan con eficacia, sin que se resienta ni el ritmo de la historia total, ni el interés del lector, ni el suspense por el qué pasará después.

El tercer error en el cual podía haber incurrido Magano tiene que ver con el componente más o menos humorístico o paródico que forma ya parte de su marca de estilo, de su manera particular de contar las cosas. Que un tabernero se llame Willie Mojama o que uno de los piratas más agresivos haya ejercido antes como crítico musical... qué quiere que les diga, a mí me hace muchísima gracia. El que los monos que aparecen en la Selva Canalla (¡¡¡pa´ mondarse el nombrecito de la selva!!!) reciban el apelativo de resinosos porque se "colocan" con la resina de los árboles, que los magos sean Hirsutos, el músico de llame Lalo Solfa o la taberna de Port Varese tenga toda la pinta de Mariscos Romerijo, célebre marisquería del Puerto de Santa María, me parece una muestra de por dónde van los tiros, humorísticamente hablando, de este sujeto. Todo este cúmulo de paridas, imposible de mencionar todas en el breve espacio de esta reseña, podía haberse convertido en un arma de doble filo para el desarrollo eficaz de la historia. Por un lado, es cierto que nos aporta sana diversión pero por otro lado podría provocar el cansancio del lector por exceso o la trama.

Sin embargo, tengo que decir que para nada sucede tal cosa. Pienso que en ese sentido Magano demuestra gran habilidad para saber colocar el gag en el momento preciso o más adecuado, sin que la aventura pierda seriedad o interés. De hecho, yo creo que a la larga resulta uno de los rasgos más originales y motivadores de la novela en cuestión y como dije anteriormente una marca de estilo, una forma de contar las cosas burlándose de ellas pero a la vez mostrando un enorme cariño y sensibilidad hacia todos esos elementos que intenta parodiar. Esto también sucedía en su anterior novela, "La Isis dorada", que el mero divertimento no oculta el enorme trabajo de documentación que la historia requería.

Por otro lado, hay también momentos que están contados con la gravedad que la situación requiere, sin que tampoco la novela llegue a trasmitir tristeza o desazón en ningún momento. De nuevo, el equilibrio entre humor/no humor considero que está nivelado en su justa medida.

Pero absolutamente nada de esto tendría la menor importancia sino fuera porque además la trama tiene mucho interés (y no lo pierde nunca), está narrada con mucha agilidad, los personajes nos interesan, hay momentos de duda (¿Es Martha "buena" o "mala"), de emoción (¿Conseguirá Kevin salvar a la princesa de verdad?)… Mucha imaginación, en definitiva, y muchas ganas de hacer la cosas con cariño y sumo respeto hacia sus lectores.

…Y porque es una novela muy bonita ¡Qué leches!

Joseph B Macgregor

 

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