Anika entre libros

Entrevista a Waldemar Verdugo Fuentes, Premio Crónica Histórica de Chile 2003

"Santiago de Chile es lo más original posible. No nos afecta en nada los inmigrantes, y sólo deseamos que cada uno encuentre aquí lo que busca"

Firma: Edgardo Garrido Braña / Fotos: autor / Marzo 2004

 

El escritor chileno Waldemar Verdugo Fuentes tiene varios libros publicados en México donde está incluido en el estricto ARTES e HISTORIA. Es suya la responsabilidad del estilo de redacción de la primera edición de nuestra revista en idioma español, que lo llevó a trabajar casi una década en nuestras oficinas en la Ciudad de México y luego como corresponsal en viaje. Desde 1983 también ha colaborado como escritor independiente en EL MERCURIO y revista CARAS de Chile, donde tiene su hogar. En su propio país, en 2001 el Consejo del Libro y la Lectura le otorgó el Premio Ensayo a su obra "Gabriela Mistral y los Maestros Revolucionarios", y hace unos días obtuvo el Premio Anual de Crónica Histórica 2003 otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, motivo que me ha llevado a conversar con él aquí en Santiago de Chile.

 

 

ENTREVISTA

 

Le pregunto acerca del significado de esta distinción y nos dice:

Es un estímulo, y un enorme orgullo el que en tu propio país reconozcan tu trabajo junto a personalidades tan ilustres de la cultura chilena como son Fernando Emmerich, con una larga y muy respetada trayectoria literaria y docente en la Universidad Federico Santa María, y Dante Montiel Vera, de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y director del Archivo Bibliográfico y Documental de Chiloé, Décima Región chilena. Mi trabajo estimulado por el premio se llama "Crónicas de Antarktos", que suma tres crónicas acerca de la Antártica chilena.

 

¿Qué influencia ha tenido el continente Antártico en la vida común de los chilenos?

Ha sido una influencia vital, porque la vivimos desde que nacemos hasta el fin. No es una casualidad que seamos el país con mayor presencia en la Antártica, porque siempre fuimos pioneros en la zona unida al sur de Chile en forma natural desde que se tiene uso de razón, lo que es histórica y moralmente una responsabilidad para nosotros porque representa el ser custodios de la mayor reserva de agua limpia que tiene nuestro planeta. Desde que Chile tiene memoria escrita se ha protegido la zona hasta la firma del Tratado Antártico Internacional, que en realidad tiene su base en un documento redactado por chilenos y donde se rescató nuestra experiencia de ser los vecinos naturales del continente blanco.

 

Su Majestad el Rey Don Juan Carlos de España, que visitó la Antártica Chilena hace unos días, retornó especialmente grato del desarrollo que han logrado en Villa Las Estrellas, que es una pequeña comunidad asentada en la Antártica. ¿Qué significado especial tiene para vosotros esta población de nacionales viviendo entre los hielos?

Son nuestros adelantados pero son también mucho más: Villa Las Estrellas representa en su medida el esfuerzo de toda la raza para vencer los obstáculos de asentar nuestra humanidad en un medio inhóspito. Es una parte del pueblo chileno que vive en extrema dureza climática en ciertas épocas del año, pero que ha logrado salir adelante: como observó el Rey Juan Carlos, y usted mismo junto a la prensa que acompañó la comitiva: es una pequeña ciudad de avanzada con su oficina de gobierno, policía, escuela pública, correo, banco, construcciones habitacionales, mercado, salas de recreo, bodegas, hay teléfono público y están conectados a Internet que es gratuito para la población; existe todo lo necesario para la subsistencia de un poblado que en Las Estrellas lo forman poco menos de treinta familias, muy felices en esta ocasión por la visita del Rey Juan Carlos, acompañado por el presidente Ricardo Lagos y cerrando la visita de cuatro días del Rey a Chile. Debido a que esta entrevista será leída en España debo decir que felicito al pueblo español por contar con el rey más ágil que existe, nada que ver con otras rígidas cabezas coronadas de Europa. El Rey Juan Carlos desafío el clima y se embarcó en el avión Hércules de la Fuerza Aérea chilena desde Punta Arenas, uno de los asentamientos urbanos más australes del planeta, y llegó sin novedad a Villa Las Estrellas donde lo recibió una sensación térmica de 12 grados celsius bajo cero y con la luz del día eterna que en esta época del año la claridad dura las 24 horas. Recorrió junto al presidente Ricardo Lagos a bordo del buque Aquiles de la Armada chilena todo un día el estrecho de Magallanes, la única conexión natural entre el Océano Pacífico y el Atlántico en el continente americano. Entre el buque Aquiles y las bases en los hielos nuestro Presidente y el Rey de España subían y bajaban en helicóptero; ambos son hombres muy fuertes, pero al Rey se le vio especialmente diestro en su desempeño en acciones peligrosas, como la bajada desde el helicóptero a los hielos, sorteando con absoluta precisión cada obstáculo que se le presentó, especialmente en su exploración a la isla Livingston, donde siguió en un rompehielos luego de despedirse del presidente Lagos: claro que las destrezas del Rey Don Juan Carlos en base antártica española corresponde que sean rescatadas por periodistas como usted que le acompañaron en su comitiva.

 

Así es, y fue una experiencia fenomenal que narramos en su momento y aún no terminamos de asimilar. Aquí en Santiago, lo comentamos con otros periodistas españoles, uno se lleva sorpresas desde que cruzamos la cordillera de los Andes, puro hielo eterno impresionante, uno piensa que es imposible un lugar poblado y de repente se aparece entre las rocas y la nieve la ciudad más moderna de América, especialmente por las sólidas construcciones que suben a la cordillera y bajan hacia el mar, con los edificios comerciales con varios pisos bajo el nivel del suelo que existen en toda la ciudad. Para un escritor chileno, nacido en Santiago como usted, ¿qué significa vivir en la capital chilena hoy día?

Para cualquier chileno Santiago es la raíz, la ciudad mayor, no importa del lugar del país que vengas o incluso aún más allá de nuestras fronteras, de los otros países andinos, donde la capital chilena siempre ocupó un sitio aparte, otra realidad mejor posible, porque, piense usted, estamos tan lejos de todos, que llegar a Santiago siempre fue una empresa terrible, debiendo antes cruzar las cordilleras más altas posibles, el desierto más árido, los hielos impenetrables antárticos o el mismo océano Pacífico, que de "pacífico" no tiene nada; no existe otra capital más remota y eso nos ha obligado a volcarnos más en nosotros mismos, a crear nuestros propios mitos y vivir nuestros propios sueños, no otros inventados o extranjeros, con nuestros propios esquemas de construcción adecuado al sitio geográfico que ocupamos y en Santiago es lo más original posible...

 

... con un río que la cruza y dos montes en el centro...

...dos cerros históricos en realidad, el San Cristóbal y el Santa Lucía, a cuyos pies fue fundada la ciudad oficialmente en 1541, aunque nosotros tenemos asentamientos humanos en el centro de Chile que se remontan a épocas anteriores a Jesucristo. Santiago, de hecho, está fundada sobre uno de los asentamientos humanos más antiguos de la humanidad. Las excavaciones realizadas en la construcción del ferrocarril urbano del área central de la ciudad mostraron la presencia de ocupaciones de comunidades humanas que se remontan en término medio al año 300 antes de Jesucristo; son abundantes fragmentos de cerámica oscura de gran belleza, su indicador más característico es la cerámica con decoración en fondo negro, rojo y/o blanco sobre salmón, además de un tipo de cerámica roja englobada de características muy finas; algunos incisos y otros de decoración con hierro oligisto son los más antiguos y se remontan al año 600 antes de nosotros, y corresponden a grupos de gran movilidad y adaptación multiecológica ubicados arqueológicamente inmediatamente antes de la Tradición Bato, un asentamiento humano perteneciente al periodo denominado agroalfarero temprano de Chile central. El río Mapocho que cruza Santiago son aguas que bajan de la cordillera de Los Andes y desembocan en el mar, son aguas oscuras por lo torrentosas que arrastran los minerales de la roca andina y las especies de algas únicas que cobija y sirven de alimento a las gaviotas y otras aves marinas que viven normalmente en los cielos a lo largo del río hasta el mar. El trazado original de Santiago tiene la forma de un tablero de ajedrez que se va agrandando hacia los lados, subiendo a la cordillera y bajando al mar, y hacia adentro, porque la construcción subterránea es tradicional, por varias razones, antes que nada climáticas porque aquí son muy marcadas las cuatro estaciones y la construcción protegida por la roca andina hace posible enfrentar las temperaturas extremas.

 

La construcción de la ciudad, prácticamente colgando de los Andes, debió requerir una fuerza enorme de imaginación y mano de obra.

En Santiago antiguo la obra colonial más grandiosa fue la que se hizo para emprender la titánica tarea de contener las salidas del río Mapocho con tajamares y un sólido puente de albañilería de 8 arcos, llamado de Calicanto, ubicado frente a la calle Puente; su trabajo se inicia en 1767 y demora 13 años su construcción. En 1780 llegó a la capital don Joaquín Toesca, el más ilustre arquitecto que trabajó en América Hispánica durante fines del siglo XVIII, quien construyó la Casa de Moneda y permaneció en Santiago creando toda una escuela de diseño; las más importantes obras de Toesca y sus discípulos, que hermosearon la ciudad con una arquitectura culta, de sobrio y sencillo estilo neoclásico, fueron el Palacio de La Moneda -el mayor edificio neoclásico de la América Colonial- inaugurado en 1805, las fachadas y torres de la Iglesia Catedral (1785), la Iglesia de La Merced (1795), la Iglesia de Santo Domingo (1808) y el edificio de la Real Audiencia (1808), que es el actual Museo Histórico Nacional. En este contexto urbano se gesta la Independencia Nacional el 18 de setiembre de 1810. La primera reforma urbana que se realizó fue construir el paseo de la Alameda de las Delicias, actual Avenida Libertador Bernardo O´Higgins, sobre un cauce del río Mapocho y reforestar la ciudad con álamos y otras especies chilenas de árboles como araucarias. En 1872, es nombrado Intendente de Santiago Benjamín Vicuña Mackenna, un hombre preclaro en la historia de la cultura chilena, quien acomete la primera remodelación urbana de la ciudad: transforma el cerro Santa Lucía en el paseo público que es hoy y crea el primer servicio de tranvías urbanos que fueron de tracción animal, realizando construcciones diversas en varios puntos de la ciudad sin interrupción durante las tres últimas décadas del siglo XIX.

 

En Santiago existe una marcada influencia española dejada por Toesca y su Escuela y arquitectos anteriores y posteriores a él, sin embargo, es también muy curiosa la influencia francesa que existe en la ciudad, muy marcada, hay lugares que son muy semejantes a lo que se puede ver en París, especialmente en toda la ribera del río Mapocho, ¿es premeditada esta influencia?

En efecto arquitectos franceses intervinieron en la construcción de Santiago hasta comienzos del siglo XX, algunos de ellos contratados por el estado y que al final se hicieron residentes de la ciudad, como Claude Francois Brunetdes Baines, que fundó su escuela de arquitectura y construyó, entre otros edificios, el Teatro Municipal y el Congreso Nacional, junto a Lucian Henault que también construyó el Museo de Historia Natural en 1875. El arquitecto Eugenio Giovannon construyó una de las esquinas de la Plaza de Armas, la del Portal Edwards, cuya estructura se trajo desde París. El proyecto y construcción del alcantarillado y recolección de aguas lluvias del centro de Santiago fue de la empresa francesa Batignoles Fould en 1905, y explica porqué el centro de la ciudad no sufre inundaciones a pesar de las lluvias torrenciales que se dejan caer algunos inviernos. El Museo de Bellas Artes es obra de Emilio Jecqier, quien también proyectó la Bolsa de Comercio y la Estación Mapocho antiguamente de Ferrocarriles y hoy uno de los complejos culturales más importantes de la ciudad. Los planos de la Estación Alameda de Ferrocarriles y otros edificios en Chile fueron proyectados por Gustave Eiffel, el legendario constructor de la Torre Eiffel de París. El edificio del Congreso es también de un arquitecto francés, Emile Doyere, y el Parque Forestal encargado al paisajista francés Jeorges Dubois, para conmemorar el primer centenario de la Independencia. La influencia francesa es obvia en la arquitectura de la ciudad, no sólo por los arquitectos que vinieron, también hay casos de arquitectos chilenos que viajan y estudian allá para luego aplicar aquí sus conocimientos, como Ricardo Larraín Bravo que construyó el Templo del Santísimo Sacramento, conocido como los Sacramentinos, cuya referencia es la Basílica del Sagrado Corazón de París. Ya en el siglo XX, sin embargo, la construcción de la ciudad ha estado en manos de arquitectos nacionales especialmente a partir de la década de 1950.

 

Me gustaría decir que para el visitante extranjero, luego de unos días uno siente que Santiago son muchas ciudades, y si bien tiene marcados antecedentes franceses en su arquitectura, también hay rincones que podrían ser Roma, Madrid u otra capital europea. Curiosamente, a pesar de semejar una ciudad hecha de fragmentos es en general armónica; yo diría que estos fragmentos están muy bien logrados y consolidados; incluso los barrios nuevos que hemos visitado, que uno puede ser más crítico de ellos, como todas las modernas construcciones hacia el sector Oriente de Santiago, sin embargo tienen un carácter marcado y fuerte.

Santiago inició el siglo XX con una población cercana a los trescientos mil vecinos: en 2004 somos unas seis millones de almas con una población flotante de varios millones más: este enorme crecimiento obligó a entrar en el último siglo del milenio con un especial énfasis en la utilización de medios modernos de construcción que permitieran utilizar el espacio y ser prácticos para la población que debía utilizar de ellos cada en mayor número, en este concepto se canalizó el río Mapocho que sigue una evolución en que hoy corre bajo sus aguas una autopista que entrará en uso este año, arrancando desde principios de siglo sus puentes metálicos y el Parque Forestal, construido en terrenos ganados al río. También con el siglo XX aparecen los tranvías eléctricos y en 1908 se inaugura la Virgen del Cerro San Cristóbal, donde se acentúa la forestación, se habilita el tren funicular y se inaugura el zoológico metropolitano. La llegada del 18 de setiembre de 1910 fue celebrada con la inauguración de varios museos, la restauración y construcción del pórtico y escalinata monumental del Cerro Santa Lucía, el hermoseamiento del Correo Central y varias plazas, monumentos y fuentes de ornato, algunos donados por las colonias extranjeras residentes. El estadio Nacional data de 1938. Con el crecimiento acelerado en las décadas de 1950 y 1960, la gran preocupación fue satisfacer la urgente necesidad de viviendas, comercio y oficinas, y para fomentar su desarrollo, se promulgan leyes que facilitan la edificación en vertical y que bonifican la edificación. Santiago se expande en todas direcciones, el Centro se reedifica en altura y profundidad en su totalidad y durante una década, la ciudad parece bombardeada por la cantidad de demoliciones y nuevas edificaciones. Este proceso acaecido fue tan radical, que hoy sobreviven en el Centro de Santiago no más de una veintena de edificios con más de 50 años de antigüedad, caso tal vez único en el mundo. El desarrollo urbano alcanzado por Santiago en las últimas décadas del siglo XX puede sintetizarse en una nueva expansión habitacional ahora horizontal en torno a la periferia, y la creación de la red vial del Gran Santiago, que el próximo año terminará de cruzar y circunvalar toda la ciudad en sus cuatro puntos cardinales con las redes del tren subterráneo y autopistas ya en uso.

 

Llama nuestra atención que al igual que en Buenos Aires aquí no existe población indígena como existe en el resto de las capitales americanas. Quienes se ven con sus ropajes típicos han llegado de Ecuador, Brasil, Bolivia, Perú especialmente, muchos se dedican al comercio en centros de artesanía establecido o en las calles del centro de la ciudad. ¿Cómo afecta la presencia tan notoria de visitantes de los otros países andinos que llegan a Santiago de Chile en búsqueda de mejores perspectivas?

No nos afecta en nada, y sólo deseamos que cada uno encuentre aquí lo que busca. Para nosotros, tan lejos del resto del mundo, recibir visitas siempre ha sido motivo de alegría. El hecho de tener todo lo que necesitamos para vivir sin salir de nuestras fronteras nos hizo, por tradición, más cordiales con el forastero que siempre ha sido y es bienvenido en Chile. Por cierto que hemos sufrido invasiones. Alrededor de 1444 el inca Tupac Yupanqui y mas tarde su sucesor Huayna Capac inician la Conquista Incásica de Chile, llegando hasta Santiago la influencia del Imperio, que marcó en el sitio la más lejana bifurcación trazada en el Camino del Inca. En la realidad, Chile nunca ha sido invadido más allá del río Bío-Bío, cuando los pioneros de la conquista española lograron llegar y en sus orillas dejó la vida don Pedro de Valdivia en 1550, nueve años después de fundar Santiago. De España recibimos los títulos de ciudad pero Santiago tiene un linaje cuyo origen se pierde en el tiempo. Los Incas antes que los españoles nos hicieron aportes en algunas técnicas de hilados y de cultivo y expresaron su interés en el área dejando algunos cementerios, seis fortalezas, dos tambos y dos puentes, cuatro adoratorios, tres acequias registradas arqueológica y documentalmente. Santiago tenía entonces poblaciones locales asentadas, algunas desde antes de Jesucristo, en lo que hoy son barrios y orillas de la ciudad como la Reina, Colina, Quilicura, Macul, Quinta Normal, Marcoleta, el Asiento de Maipo, Pirque, Angostura de Paine, Chena en San Bernardo, que se agregan a evidencias de los asentamientos más antiguos en lo que hoy es la Plaza de Armas y Plaza Santa Teresa (Iglesia Santa Ana) del centro de Santiago. El cronista Diego de Rosales anota que la ciudad se ubicó en el Valle de Mapocho, que propiamente se llama Mapuche, que quiere decir "gente", de donde tomó su nombre el río que cruza la ciudad; así Rosales la cita como un "valle de gente" por la mucha que había cuando llegaron los españoles. Cuando antes los Incas invadieron fue distinto: simplemente se integraron a la población vecina de Santiago, nunca hubo guerra y por acuerdos políticos se logró administración de las autoridades incaicas y locales, hasta cuando llega don Pedro de Valdivia y en la zona habitada por la tribu Picunche a orillas del cerro Santa Lucía, funda Santiago, no sin pocos contratiempos. El asentamiento hispano en la ciudad aprovechó las estructuras preestablecidas de fortalezas, habitaciones, caminos y puentes. El terreno de Santiago estaba humana y culturalmente configurado por las comunidades antecedentes, y don Pedro de Valdivia utilizó esta ventaja. El Alarife Gamboa, que dio el trazo final a Santiago, terminó su forma de tablero de ajedrez.

 

Sus edificios más antiguos del centro, la Catedral e iglesias evocan el modelo de ciudad europea humanista clásica, con su mejor ejemplo en la ciudad de Roma. Sin embargo, yo diría que es una ciudad esencialmente española, su Plaza de Armas, la solidez de sus edificios de gobierno, pero, muy especialmente las costumbres de sus vecinos, por ejemplo, no hemos visto otra ciudad en América donde los vecinos se reúnan a jugar ajedrez en lugares especialmente diseñados para ellos en las plazas públicas. La limpieza hace de Santiago una ciudad impecable. En las calles, las bellas estaciones del tren subterráneo que conecta la ciudad bajo tierra, en todos los sitios hay "tarros basureros", como les llaman, que son retirados escrupulosamente.

¿Y qué esperaba usted?

 

No una ciudad tan especial. Cuando uno viene de visitar otras capitales americanas, cuando se ha viajado en el metro de Nueva York o en el de cualquier ciudad europea, llama la atención esa pulcritud chilena, donde las calles de Santiago son lavadas todas las noches con abundante agua con detergentes. Para un europeo es legítimo sorprenderse aquí en Chile.

El tren subterráneo de la Ciudad de México también es impecable, a pesar de ser la ciudad más poblada de la Tierra: yo creo que es una cuestión de costumbres. En Santiago siempre tuvimos excelentes acueductos para dirigir aguas para riego y limpieza comunal, cuyos trazados principales existían y los utilizó el Alarife Gamboa, que debió verificar los trazos en estado de éxtasis con un sitio fecundado por un río y sus afluentes que liberal reparte sus aguas por diferentes sangrías para que todos rieguen sus sembrados y limpien sus calles y viviendas. Es verdad que la viajera inglesa María Graham, a comienzos del siglo XIX también se impresionó en su visita a la ciudad anotando en su diario que la rodean la cadena de montañas más espléndida del mundo, la cordillera de los Andes con sus cimas coronadas de nieve. A María Graham llamó su atención una serie de puestos comerciales de un sector del centro que por su estilo compara con los bazares de Londres y ubica al Hotel Inglés como el mejor del Santiago de entonces. Ella anota que es una ciudad absolutamente aseada. También anota que Santiago por su modernidad se distingue de los demás bellos paisajes de Chile, en que la ausencia de conglomerados humanos imparte cierto sello de melancolía sobre la Naturaleza. Otra descripción del Santiago de inicios del siglo XIX recibimos del oficial de la marina Norteamericana Williams S. W. Ruscherberg, que en su obra "Tres años en el Pacífico" narra sus impresiones de Santiago durante su visita, y anota en 1834 que es la ciudad más limpia de toda la América del Sur: llama su atención que los vecinos tienen el lujo de contar con baños públicos y particulares. La utilización del agua en verdad se arrastra de nuestro pasado más remoto: somos un pueblo esencialmente bendecido por las aguas y naturalmente las hemos utilizado y nos ha acompañado en nuestra rutina diaria.

 

Los modernos edificios de cómodos y amplios pisos habitaciones, las antiguas casonas coloniales del centro, sus salones altos y cielos oscuros enmaderados, patios con pasillos interiores y techos de su teja chilena, con calles anchas y bien pavimentadas, y aceras con pavimentos de granito, y por todas las calles hileras de árboles que desembocan casi siempre en una plaza pública, hacen de Santiago una ciudad bastante cómoda para vivir. ¿Las cosas son como parecen? No vimos mendigos en la ciudad, en la céntrica calle Ahumada contamos tres: un anciano deforme que, según nos informaron, ha sido en varias oportunidades internado en hogares estatales y se escapa a su sitio en el centro; también vimos dos enfermos en su silla de ruedas conectados a un tubo de oxígeno pidiendo unas monedas para medicina: según fuimos informados eran utilizados por sus familias para recaudar fondos, y, efectivamente, en un instante se acercaron guardias a pedirles identificación y familiares de los inválidos naturalmente conducen la silla del inválido y esconden sus carteles que solicitan ayuda y desaparecen en el gentío; hay calles a ratos invadidas por comerciantes ambulantes, no son Araucanos y vienen de otros países andinos que se identifican con sus vestimentas típicas, que al anuncio de que viene la guardia desaparecen en un instante para ubicarse nuevamente cuando no hay peligro: es una ciudad bullante donde se encuentra de todo, sin embargo, ¿se podría decir que Chile es un país que está acabando con la pobreza?

Nos falta mucho, por supuesto, pero las cosas en Chile son como parecen. Nuestros enfermos terminales no están muriendo por falta de medicamentos y en algunos casos específicos, como el tratamiento de varias enfermedades catastróficas es gratuito, abriéndose los consultorios a nuestros países vecinos, por el alto índice de pacientes que llegan especialmente de Perú y Bolivia. En realidad, quien llega legalmente a Chile de inmediato está resguardado por una serie de garantías que los inmigrantes buscan: escuela y alimentación gratuita los primeros doce años de estudio del niño, que son obligatorios, lo que incentiva especialmente a las familias extranjeras a emigrar al país. En los casos de atención urgente de salud, por ley todos los servicios médicos del país prestan atención de primeros auxilios en forma gratuita si el paciente no tiene algún tipo de seguro. Los hombres mayores de 65 años y las mujeres mayores de sesenta, que se encuentren sin medios, pueden acceder a una pensión de asistencia que otorga el gobierno, que maneja un amplio plan de beneficios para los más desamparados. Nuestra tasa de desempleo es del 7.4 por ciento cuando iniciamos este año 2004, lo que nos acerca cada vez más a los países industrializados. En USA la tasa de desempleo anduvo fluctuando el 6 por ciento. En la Unión Europea y países como Canadá, como debe sabe, el desempleo ha fluctuado este último año entre un 7.0 y 7.8 por ciento, con excepciones como Italia y Nueva Zelandia, donde baja del cuatro por ciento. Chile ha ratificado el acuerdo de Naciones Unidas que indica que para absorber a los que ingresan por primera vez en el mercado de trabajo y reducir el número de trabajadores pobres y de desempleados, es necesario crear como mínimo mil millones de empleos durante el próximo decenio con miras a lograr el objetivo de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas de reducir a la mitad la pobreza extrema del mundo para el año 2015. En Chile ha sido esencial la adopción de políticas en favor de los más pobres. La pobreza de recursos impide que aumente el empleo. Por falta de educación, salud y lejanía de los centros poblados más ricos, los desvalidos no pueden utilizar su propio potencial para sacar a sus familias de la pobreza con su trabajo, es así como se está dando especial énfasis en la capacitación, se ha abierto el acceso a la salud y se han tendido puentes en el amplio significado de la palabra. Las políticas en favor de los pobres deben siempre acercar a un trabajo decente, lo que significa crear oportunidades de empleo para que los hombres y las mujeres puedan obtener trabajo productivo y remunerado en condiciones dignas. La creación de trabajo implica no sólo reducir la pobreza sino también sentar las bases previas esenciales para el crecimiento futuro.

 

La falta de oportunidades laborales para los jóvenes desencadena efectos devastadores en las perspectivas de desarrollo a largo plazo, y esa es una área en que aún tenemos mucho que hacer. Igual se ve un desarrollo en áreas fundamentales como la habitación, el vestuario y la alimentación, ¿qué le ha parecido lo que comemos?

Gastronómicamente la ciudad es una delicia, de hecho nos habían advertido que probáramos comer en los únicos restaurantes polinesios de Latinoamérica, y lo hicimos: una experiencia aparte. Los Fast Food que nos han servido vienen de la cocina francesa, hindú, japonesa y mediterránea. Hay muy buena cocina española, alemana, italiana y practican, curiosamente, la hora del te que tomaron de los ingleses. Sin embargo, es única la propia cocina chilena a base especialmente de pescados y mariscos, entre los cuales hemos probado algunas especies únicas del país. También hay una excelente comida vegetariana.

 

Santiago es una ciudad muy poco conocida en Europa, no existe suficiente material iconográfico ni hay aparentemente una política de difusión turística que nos incentive a visitarla. Se diría que esta inercia a captar flujo turístico es inexcusable cuando se trata de un sitio con tanto potencial. ¿Cómo se explica esto?

La única explicación es que en verdad tenemos una promoción turística muy débil, no tenemos políticas sólidas al respecto, algo que el mismo desarrollo de la infraestructura turística que se realiza obligará a mejorar. Sin embargo, desde el siglo XVII Santiago ha proporcionado una interesante iconografía, parcialmente en museos extranjeros como el Plano de Santiago de 1809, y el Plano de John Miers de 1826 conservados en el Museo Británico de Londres y otros en conventos, como el Mapa de Juan Ignacio Molina de 1776, o cuyos originales se han perdido como el plano de Santiago atribuido al naturalista francés Claudio Gay, de 1831, que aparece como una obra de gran detalle por su minucioso trabajo de delimitación de las calles urbanizadas y las diversas propiedades agrícolas que circundan Santiago. Este plano grabado por Erhard y publicado en París en 1850, incorpora una representación realista de la caja del río Mapocho y los cerros que flanquean la ciudad. También José Javier de Guzmán rescata la ciudad entre los años 1834 y 1836, en verdad muchos artistas se han nutrido de la geografía natural y arquitectónica de la ciudad. El Plano Topográfico de la Ciudad de Santiago del ingeniero Mostardi-Fioretti, de 1864, muestra el dramático desarrollo extensivo de la ciudad hacia el Sur y el poniente. Las siguientes representaciones de la ciudad solo confirmarán su extensión explosiva con la segunda mitad del siglo XIX. El Plano de Ernesto Ansart, de 1875 muestra las proyecciones de extensos barrios hacia el sur de la ciudad. Históricamente hay una información importante, varios artistas se han inspirado en la ciudad y la han dibujado desde la época de la Conquista, pienso que sólo mencionar quienes lo han hecho requeriría de un espacio considerable.

 

Hoy Chile parece caminar desalineado respecto de varios de sus vecinos, donde se manifiesta no solo una diferencia de estilo, también en asuntos más profundos, que genera distintos sentimientos, muchos de ellos de hostilidad. Estos días la prensa está plagada de ataques a Chile por diferentes flancos a la vez, como ha quedado en evidencia con la extrema virulencia que han tomado los reclamos bolivianos por una salida al mar y los apoyos directos o indirectos que esta demanda ha recibido. Primero del presidente de Venezuela Hugo Chávez, que "desearía bañarse en una playa boliviana"; luego de Brasil, que ha dicho que el tema es estrictamente bilateral pero que "con mucha paciencia se llegará a una solución a la demanda boliviana". La posición de Perú apoyando a Bolivia también se ha dejado sentir y también de Argentina, que recientemente reveló haber presentado junto a Brasil una propuesta para terminar las desavenencias.

Chile no ha buscado distanciarse de la región, pero es claro que andamos a un paso diferente al de nuestros vecinos. Chile siempre desde que surgió Bolivia como país y aún antes en su época de asentamiento nunca ha dejado de apoyarlo: siempre hemos tenido caminos transitables para que lleguen al mar y les hemos ofrecido seguridad que en nuestro territorio siempre su tránsito sería respetado y seguro, como es. Por lo demás su estabilidad como país no tiene que ver con Chile, sino con la compleja situación interna boliviana. En relación a esa desalineación chilena que usted denuncia es verdad que existe: basta mirar la configuración política que predomina en el continente. Argentina está gobernada por un presidente de la izquierda justicialista, que en su juventud fue guerrillero montonero y que desde que llegó al poder en mayo no ha dejado de esbozar los idearios socialistas, impulsando las causas por derechos humanos, criticando a USA con especial virulencia y dando crecientes signos de amistad hacia Cuba y Venezuela. Brasil, por su parte, lleva poco más de un año bajo la presidencia de Lula da Silva, un ex líder sindical y fundador del Partido de los Trabajadores que en el pasado llamó a romper con el FMI, que hoy ha moderado su discurso pero siempre se ha enfocado en terminar con la injusticia social. Venezuela es caso aparte. Está gobernada por un ex teniente coronel que en 1992 intentó dar un golpe de Estado y hoy sólo habla de una "revolución bolivariana" para vender el cuento en su país y desviar la atención del pueblo venezolano de los enormes problemas sociales y económicos que padece, como si la gente pudiera olvidar que sufre hambre. Mientras que en Bolivia, la administración nacionalista de Carlos Mesa apenas puede conducir el país con fuerzas sociales que no quieren saber nada de la globalización, la economía de mercado, los organismos financieros y USA. Lo dramático en Bolivia es que los propios líderes sindicales se han dejado envolver en la historia de recuperar un mar que nunca tuvieron y han desviado su atención de la mayor tragedia del pueblo boliviano: su derecho a la educación. Los líderes indígenas bolivianos deben entender que la prioridad para su pueblo es exigir de sus políticos educación para todos, porque mientras no sepan leer y escribir en primer lugar, seguirán siendo utilizados. Chile, en cambio, se aleja de todo lo anterior. Si bien está gobernado por un presidente socialista, éste se encuentra ajeno al modelo de izquierda tradicional latinoamericana, que se ha perfilado como un socialdemócrata, apoyado por una coalición de partidos de centro izquierda que no muestra complejos al tener como principales aliados en la región a dos gobiernos de derecha, el del mexicano Vicente Fox y el del estadounidense George Bush. Con ellos comparte principios fundamentales para Chile: estabilidad política, apoyo a la democracia, economía abierta y fuertemente vinculada al exterior, con un presidente cuyo liderazgo quedó en evidencia en la reciente Cumbre de las Américas de Monterrey, cuando, en medio de toda la polémica por las declaraciones bolivianas, el presidente Lagos dio un muy sólido discurso respaldado en su seguridad de unidad en nuestro país.

 

Chile es visto como un país que juega solo, que prefiere prescindir de la integración latinoamericana y alinearse con USA, tal como se vio durante el fuerte apretón de manos que Lagos le dio a Bush en la cumbre de Monterrey; fue el primer país sudamericano en firmar un tratado de libre comercio con Washington y ha ocupado el lado contrario a Brasil y Argentina en las negociaciones del ALCA (favoreciendo un acuerdo profundo para el 2005). A esto se suma que Santiago siempre ha rechazado la invitación de incorporarse como miembro pleno del Mercosur, prefiriendo su condición de miembro asociado.

Desde su punto de vista, usted entiende que para estos países de la región apoyar la salida de Bolivia al mar aparece como una postura contraria a los intereses de Washington, y la aprovechan, porque además en especial desvía la atención de los problemas que afligen a sus propios países. Es obvio que los diferentes momentos políticos que viven la izquierda chilena y la latinoamericana también se han plasmado en sus posturas hacia el modelo económico. Gobiernos como los de Kirchner, Chávez y Mesa no han hecho más que culpar a las políticas del Consenso de Washington (disciplina presupuestaria, liberalización comercial, privatizaciones, entre otras) de todos los males de sus países: alto endeudamiento, aumento de la extrema pobreza, cesantía. Hugo Chávez, por ejemplo, ha culpado "al neoliberalismo" como "el gran desestabilizador de la región". Kirchner ha dicho que "resulta inaceptable desde la más objetiva racionalidad insistir con recetas que han fracasado" y que "el crecimiento desmesurado de la deuda (en su país) fue consecuencia de un programa inviable, sostenido y financiado por organismos de crédito". Chile, en cambio, ha actuado de manera diferente. No sólo ha aplicado el modelo de manera ortodoxa desde la década de 1970, sino que lo ha hecho bien y ha dado excelentes resultados. Entre 1990 y 1999, Chile creció a un promedio de 6,5%, el más alto de América. Esto ha provocado que, a diferencia de lo que ocurre en el resto de la región, en Chile exista consenso acerca de la mantención del modelo y que incluso un gobernante de izquierda como Lagos no sólo continúe con él sino que lo defienda con seguridad ante el mundo. Hecho que por supuesto le ha traído críticas. Chile es un enemigo para políticos obsoletos porque su democracia representativa con economía de mercado y libertad funcionan medianamente bien en una Latinoamérica llena de fracasos. Los diferentes resultados que el modelo ha tenido en la región cuando se ha aplicado se deben a varias razones. Una de ellas es que los otros países de la región no han realizado las reformas de fondo por temor a los costos políticos asociados a ellas. Otra es que los problemas de corrupción en estos países impiden que éstas alcancen los resultados de Chile, donde, por ejemplo, no existe mercado negro ni corrupción policial, porque nuestras policías no son corruptas: cualquier persona tiene la seguridad que si ofrece dinero a un policía que nos infracciona, con seguridad se sumará a su pena el intento de soborno. También se puede deber simplemente a que en América se distinguen países con distinta disposición hacia la inevitable globalización. Así, mientras existen países como Chile o México, que se han acomodado a ella y han abierto sus mercados al mundo, también hay otros que se resisten a hacerlo, como Bolivia, Perú y Argentina que no han aceptado que para sobrevivir tienen que ajustarse, y también están los que han elegido un curso intermedio, como Brasil. El resultado ha sido que Chile obtiene beneficios inmediatos y que otros países se quedan atrás. Humanamente estas diferencias generan resentimiento hacia Chile, que ciertamente podría explotar su prestigio de una manera eficaz, en la expectativa de que el país jugara un rol más importante en temas como el desarrollo de la región, tal cual ha hecho Brasil, en que Chile puede dar buenas lecciones al respecto. Puede ser que a nuestra Cancillería le falte algo de imaginación en incrementar sus relaciones públicas, además de promoción turística, pero Chile desde siempre ha apoyado a sus vecinos cuando lo han necesitado, no es necesario recordar aquí circunstancias que lo prueban, pero históricamente siempre hemos estado. No se debe olvidar que Chile ha liderado iniciativas y ha sido impulsor del tema de la gobernabilidad regional de la OEA. Igual se sabe que tener éxito genera enemigos. Chile se acerca al mundo desarrollado y se aleja de sus vecinos no porque nosotros así lo decidimos sino porque se nos han ido quedando atrás.

 

Gracias.

 

ver + Waldemar Verdugo Fuentes 

 

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