Anika entre libros

Entrevista a Ismael Martínez Biurrun por "Mujer abrazada a un cuervo"

"Podemos inventarnos palabros como biothriller gótico, pero pienso que cuanto más se intenta afinar con las etiquetas más cosas te dejas fuera y peor servicio se le hace al libro. Ni siquiera la dicotomía entre fantástico y realista me parece justa, porque en mi novela también hay mucho realismo"

Firma: Patricia Esteban Erlés / Foto: Isabel Martínez / Foto B/N: Verónica Leonetti / Noviembre 2010

 

Mujerabrazadaauncuervo -portadaHoy entrevistamos a Ismael Martínez Biurrun, autor de una novela de título tan enigmático como sugerente, Mujer abrazada a un cuervo, recién editada por una de las jóvenes editoriales independientes más interesantes, la madrileña Salto de Página. Un libro que agarra al lector por la solapa desde la primera línea y le hace viajar en el tiempo y el espacio, acompañando a la protagonista, una joven estudiante de Medicina que posee un don misterioso, a la oscura España del Barroco, amenazada por la superstición y la peste.

Ismael nació en Pamplona, en el año 1972 es licenciado en Periodismo y compagina la escritura de novelas con el desarrollo de guiones cinematográficos. Su primera incursión como novelista fue Infierno nevado (Equipo Sirius, 2006), una fantasía histórica deudora de Lovecraft y ambientada en los Pirineos en el siglo I a.C. En 2008 publicó Rojo alma, negro sombra (451 editores), que logró el Premio Celsius a la mejor obra nacional de fantasía en la Semana Negra de Gijón de 2009, así como el Premio Nocte de la Asociación Española de Escritores de Terror. Sus relatos breves ha sido antologados en Visiones (AEFCFT, 2006), Hombre Lobo (451 editores, 2008) y Aquelarre (Salto de Página, 2010).

 

 

ENTREVISTA

 

Trata de recordar la primera vez que escribiste algo por el simple gozo de escribir.

Era un burdo plagio de Tarzán y yo debía de tener unos ocho años. El cuento tuvo un éxito tan fulgurante que incluso escribí una secuela. El gozo se transformó en sufrimiento cuando la profesora me mandó leerlo en clase.

 

Eres autor de novelas porque leíste a...

La primera vez que compré un libro por iniciativa propia fue "El horror de Dunwich", de H. P. Lovecraft. De modo que entré en la literatura por el terror, y eso incluye tragarse todo Stephen King y adláteres durante la adolescencia. Todavía admiro mucho a King. Pero lo que leo ahora no tiene mucho que ver, ni es necesariamente fantástico. Jonathan Lethem, Chuck Palahniuk, Russell Banks, Don DeLillo, Charles Baxter, Cormac McCarthy… casi todo novela americana contemporánea, lo confieso.

 

Qué hay de continuidad y qué de ruptura con respecto a tus obras anteriores?

No hay una ruptura respecto a "Rojo alma, negro sombra", pero sí una intensificación de ciertos aspectos como la trama o el ritmo narrativo, y el desafío de ver hasta dónde podía llevar el equilibrio entre lo fantástico y lo dramático.

 

La novela es un imán desde el hermoso título que has elegido, un enigma en sí mismo. ¿Por qué una mujer abrazada a un cuervo? ¿Cómo surge este título que es un reclamo irresistible para quien no ha leído aún el libro?

El título hace referencia al romance trágico que está en el núcleo argumental del libro, porque el cuervo es obviamente un hombre, un médico enmascarado que acude a un pueblo azotado por la peste, y de quien se enamora una de las protagonistas. Me gustaba la extraña combinación de palabras, como el título de un cuadro surrealista.

 

Tu obra se escapa con toda tranquilidad de cualquier intento de clasificación: ¿literatura gótica española?, ¿novela negra con componentes científicos? Cuéntanos cómo la definirías tú y qué ingredientes básicos, qué autores y textos anteriores pueden rastrearse como influencias destacables

Podemos inventarnos palabros como biothriller gótico, pero pienso que cuanto más se intenta afinar con las etiquetas más cosas te dejas fuera y peor servicio se le hace al libro. Ni siquiera la dicotomía entre fantástico y realista me parece justa, porque en mi novela también hay mucho realismo. Aspiro a que el lector se crea los sufrimientos de mis personajes, aunque les sucedan cosas irreales.

Las influencias literarias casi siempre son inconscientes e imposibles de rastrear, pero supongo que en Cruz (mi protagonista) hay algo de Carrie White y de John Smith (protagonistas respectivos de Carrie y La zona muerta, de Stephen King). Clive Barker y sus mundos paralelos, también ciertas películas… Pero estoy haciendo un esfuerzo porque realmente nunca tuve la sensación de estar apoyándome en ningúna idea previa, intenté crear una historia completamente nueva.

 

¿Cuánto tiempo te costó construir esta novela? ¿Qué fue lo más sencillo? ¿Y lo más complicado?

Tardé un año aproximadamente en escribirla y corregirla, soy un escritor lento. Y la verdad es que no hubo nada sencillo en su escritura, sufro bastante con cada párrafo. Pero toda la parte final fue la que me trajo más quebraderos de cabeza; tuve que reescribirla por completo.

 

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La protagonista de tu novela es Cruz, una mujer compleja, hecha de pequeñas piezas y contradicciones. Cruz aparece descrita como una brillante estudiante de Medicina que posee un don sobrenatural. Quizás este componente mágico es uno de los elementos más atractivos, un filón narrativo. Háblanos un poco de ella, de posibles referentes como Lisbeth Salander y de los elementos originales que forman parte de su personalidad.

Cruz lleva su don extraordinario como un lastre o incluso una maldición, lo que no es inusual en protagonistas de esta clase de ficción. Su contradicción interna se hace extrema cuando recibe el encargo de demostrar una teoría científica, para salvar a una mujer, y la única manera que tiene para hacerlo es recurriendo a su facultad mágica e irracional. A Cruz en realidad le gustaría vivir como una persona normal, le gustaría que las cosas hubieran sido de otro modo en su familia, pero paradójicamente la única manera que tiene de encontrar esa paz será demostrando todo lo especial que puede llegar a ser.

 

La trama relaciona con naturalidad, de forma muy orgánica, dos mundos, dos épocas diametralmente opuestas. ¿Qué dificultades se esconden tras esa aparente facilidad con que vinculas la oscurantista España barroca con el presente de la era tecnológica?

Me fascinaba la posibilidad de que un médico del siglo XXI apareciese en una aldea invadida por la peste cuatro siglos antes, no tanto por lo que pudiera llevar en su maletín como por el poder revolucionario de sus conocimientos. Me preguntaba qué clase de sintonía podría establecerse entre esta chica a punto de licenciarse en medicina en la actualidad y un médico del siglo XVII que apenas comienza a intuir cómo funciona el contagio. Era una época oscura porque la gente seguía confiando en los milagros y en la oración como única vía de salvación, de modo que existía un conflicto de intereses entre la Iglesia y la nueva medicina. De hecho todavía queda algo de eso. Cuando llegó la plaga del Sida hubo quienes quisieron vincularla otra vez al concepto del pecado, incluso se le llamó la "peste gay". Pero no es un algo exclusivo de nuestro país, por mucho que nosotros inventáramos la Inquisición.

 

Entre el reseñista Sergio Vera (izquierda) y el escritor Emilio Bueso (derecha) durante la presentación del libro en la HispaCon 2010 (Burjassot, Valencia)

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Personalmente me gusta que una trama como esta, que atraviesa el límite de lo real sin complejos, se ambiente en una ciudad española como Pamplona. ¿Por qué optaste por el localismo, por particularizar la trama?

La decisión no responde a ninguna voluntad particular de localismo, fue algo natural. Para hablar de la peste negra no podía irme a Minnesota. Pero entiendo por qué me lo preguntas. Como lectores estamos demasiado acostumbrados a asociar cualquier historia de género con escenarios y nombres anglosajones. Por suerte eso está cambiando, los autores hemos dejado atrás ese complejo y pienso que ahora a nadie le chirría una historia de fantasmas o de ciencia ficción protagonizada por un Elías o un Pedro, en Pamplona o en Madrid. Al menos ya no existe la excusa de que la ficción fantástica hecha en nuestro país, tanto en el cine como en la literatura, no esté a la altura de la anglosajona.

 

Me ha llamado mucho la atención la belleza de muchas de las imágenes que vas sembrando en la historia, uno de tus rasgos de estilo más personales, cuéntanos un poco qué importancia le das al uso del lenguaje.

Tengo un libro de cabecera al que acudo constantemente: "La feria de las tinieblas", de Ray Bradbury. Es quizá el libro de terror más hermoso que he leído en mi vida y está escrito con un lenguaje a la vez muy sencillo y poético. Toda historia fantástica es una metáfora de otra cosa, y a lo mejor por eso me parece adecuado el uso de un lenguaje sutilmente poético, pero siempre narrativo, sin olvidarnos de que estamos contando una historia.

A mí me estimula mucho encontrar libros en los que el lenguaje adquiere un protagonismo especial que no distrae de la narración sino que la refuerza, añadiéndole un tono particular o un pulso distinto, como en "La carretera" de Cormac McCarthy. Y si pensamos en renovar el género, o ponerlo al día, no tenemos más remedio que experimentar nuevas formas de narrar. No podemos escribir ahora como lo hacía Edgar Allan Poe.

 

¿Es factible pensar en un continuación de las aventuras de Cruz y su amigo, el inolvidable freakie Michi, que a mí me recuerdan al tándem Ana Torrent y Fele Martínez en Tesis?

No se me había pasado por la cabeza. De momento estoy con otras historias, no tengo pensadas nuevas peripecias para esta peculiar pareja. En el fondo son como un equipo de superhéroes freaks, ¿verdad? Podrían incluso tener su propia serie de televisión…

 

En el texto hay frecuentes referencias a música, gadgets tecnológicos, incluso marcas de consumo que pueden ubicar la novela en la más estricta contemporaneidad. Crees que los libros deben ser hijos de su época, con todo lo bueno y malo que eso conlleva?

Cada uno debe escribir lo que le parezca, faltaría más. No creo que sea obligatorio el retrato social contemporáneo. Puedes ambientar una historia en el Londres victoriano y al final los conflictos psicológicos serán los mismos que si lo haces en el Madrid del siglo XXI. Personalmente, sí que me interesan más las historias ancladas en el presente, ubicadas en lugares concretos y reconocibles. Pero es una opción. Hay relatos extraordinarios de Jon Bilbao que no están localizados en ningún sitio y no por eso pierden un ápice de verosimilitud.

 

¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

Estoy terminando una nueva novela de la que no quiero contar nada, salvo que es sin duda lo mejor que he escrito hasta el momento. Pero eso lo pensamos todas y cada una de las veces, ¿no?.

 

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