Anika entre libros

Entrevista a Francisco Casoledo por Una cuestión de prueba

"Los medios de comunicación y las redes sociales son una especie de universo paralelo que se nos quiere vender como el auténtico, y basta rascar un poco para darnos cuenta de que detrás de todo eso hay muy poca verdad"

Pilar López Bernués, enero 2014

 

Francisco Casoledo es abogado, gestor cultural y escritor. Nació en 1970 en Asturias, aunque reside en Alicante. Según sus propias palabras, por lo que he leído por ahí, es a veces abogado y a veces escritor… Ha publicado "Una cuestión de prueba" que es la base de esta entrevista, y también alguna novela más, como "Los nuevos" que me he descargado y me ha impactado tanto o más que la primera.

 

 

ENTREVISTA

 

Francisco ¿desde cuándo escribes?

Me recuerdo ya de pequeño inventando historias, pero hay un momento en que te das cuenta de que la literatura tiene mucho de arte y de técnica, y que todo eso puede aprenderse y mejorarse a partir de una mínima capacidad previa. Así que alrededor de los dieciséis años me propuse leer con una actitud formativa. Estoy a punto de cumplir cuarenta y tres y sigo en ello.

 

Esta entrevista parte de la lectura de tu libro "Una cuestión de prueba" ¿Por qué auto-editada?

Pufff… La respuesta sería muy larga. La resumiré diciendo que soy un autor inédito en el mercado 'oficial' (un concepto al que no le quedan muchos años de vida), y que la novela ha acabado por ser demasiado extensa. Afortunadamente hoy existen medios para que de una forma asequible podamos dar a conocer nuestro trabajo y ser dueños de todo el proceso.

 

Tengo entendido que una editorial extranjera se interesó por "Una cuestión de prueba" pero al final… ¿qué pasó?

Pues que vivimos unos tiempos complicados, como bien sabemos. La propuesta consistía en traducir la novela y editarla en el mercado alemán y austriaco, la verdad es que me sorprendió porque todo surgió sencillamente a raíz de que alguien se descargase el libro y lo leyese, sin contacto previo por mi parte. A pesar de que no concluyó bien fue una buena experiencia. Las malas las he tenido en el mundo editorial de nuestro país y con los agentes. En mi blog he reproducido la carta que le envié a una de ellas después de muchos meses de trato absolutamente descortés. Pero a estas alturas ya no me gusta recordar todo eso, y estoy muy contento con la posibilidad de que los lectores/as puedan acceder a la novela.

 

¿Qué te motiva a escribir?

Menuda pregunta difícil, tú que eres escritora podrías contestarla primero y darme alguna pista… La verdad es que es algo tan natural, tan propio de mi manera de ser y vivir que cualquier explicación resultaría artificiosa. Lo cierto es que a veces lo dejo por temporadas a causa del trabajo u otros avatares y llego a convencerme de que no volveré nunca a la escritura, pero siempre vuelvo.

 

"Una cuestión de prueba" me entusiasmó (lo reconozco) Rompe moldes, no sólo porque va más allá de una novela negra sino porque está escrita al revés: Se sabe quién es el criminal y se trata de poder cazarlo con la Ley en la mano… ¿Cómo la definirías tú?

En primer lugar muchas gracias por tu opinión,  hacer público lo que nos inspira un libro siempre es un acto de generosidad.

Sí, la verdad es que no soy lector de novela negra, lo que más disfruto, y lo que más me ha influido, es la literatura intimista Francisco Casoledoo psicológica anglosajona, desde una Jane Austen a Henry James, pasando luego por los clásicos del siglo XX que han roto las formas. Así que no quería hacer una de esas novelas de lo que los ingleses llaman el "quién lo ha hecho", con una estructura de espacio cerrado donde se colocan un puñado de sospechosos. Me interesaban sobre todo los personajes, ver cómo iban creciendo, en este caso en el contexto de una batalla por la dignidad y la justicia. Es esa batalla lo que me gustaría que le interesase al lector o lectora, al menos lo he intentado. Pero en la novela, además de los libros que me han enseñado, están muchas otras cosas: películas, cómics, música, experiencias personales relacionadas con mi profesión… En realidad la novela es un resumen de mi forma de ver y entender el mundo durante una etapa de mi vida, la relacionada con el ejercicio de la abogacía. He tratado de que fuese entretenida, porque yo también disfruto de creaciones a las que quizá no les podemos poner la etiqueta de "alta cultura", pero que nos hacen la existencia más agradable.

 

¿Dónde está la imaginaria ciudad de Ventura, esa que sale en "Una cuestión de prueba" y otra obra: "Los nuevos"? Supongo que sólo está en tu imaginación, pero ¿se acerca a alguna ciudad conocida?

En alguna de las ediciones de "Una cuestión…", creo que la de papel, incluyo al final una coda en la que digo que se trata de una ciudad imaginaria situada en un país imaginario llamado España. Y es así, una mezcla de las ciudades en las que he vivido o en las que me gustaría vivir. Es un espacio donde me siento libre para trabajar en lo que más me importa: la construcción de los personajes, sin tener que estar pendiente del rigor histórico o del callejero de ningún lugar.

 

Tanto "Una cuestión de prueba" como "Los nuevos" me han parecido novelas muy, muy profundas e intimistas, de esas que obligan al lector a replantearse algunas cuestiones… Partiendo de ese concepto, permíteme algunas preguntas:

¿Es la línea que separa la cordura de la locura inexistente?

Seguramente existe, pero no es fácil delimitarla, y pasar de un lado a otro resulta más sencillo de lo que creemos. En el caso de estas novelas, tanto Pablo en "Una cuestión…" como Bruno y Ruth en "Los nuevos" cruzan la línea alguna vez a causa del dolor o la angustia por lo que les sucede. Y al regresar ya no pueden ser los mismos.

 

¿Es la sociedad en la que vivimos una farsa en la que no somos más que actores en un escenario?

Cada vez parece más claro que sí. Me viene a la memoria esa escena de "V de Vendetta", de Alan Moore, en que de repente se descubre que el presidente de la nación es un ser virtual hecho de píxeles. En el mundo que vivimos se está haciendo muy complicado tener certezas. Los medios de comunicación y las redes sociales son una especie de universo paralelo que se nos quiere vender como el auténtico, y basta rascar un poco para darnos cuenta de que detrás de todo eso hay muy poca verdad. Pienso que en el futuro tenderemos a refugiarnos en unas cuantas cosas muy cercanas: nuestro entorno, las personas que nos quieren y a las que queremos, el arte en general… ¡y los animales!. La naturaleza, afortunadamente, no ha dejado de ser real.

 

¿Somos esclavos del "qué dirán" y las normas que una sociedad nos impone?

Completamente, al menos en principio. Liberarte de ello puede ser la tarea de una vida. En todo lo que escribo hay siempre una especie de voz colectiva que está en el fondo, más allá de los argumentos concretos, y que resulta opresiva para los personajes. Creo que en nuestra sociedad ocurre así.

 

¿Es más libre el que se desliga del entorno o el que se integra en él?

Interesante pregunta. La libertad de la que hablamos suele traer como consecuencia un "efecto secundario": la soledad. Y eso a veces provoca verdadero pánico. Hay que tener valor para ir contracorriente, nos puede pasar en nuestra vida personal o profesional y no es fácil, a veces se tiene la tentación de rendirse y echarse en brazos del grupo -lo que suele ser inútil cuando por naturaleza, digamos, no se encaja-. Esto lo expresó magistralmente Luis Cernuda en su famoso poema: "Siento esta noche nostalgia de otras vidas. / Quisiera ser el hombre común de alma letárgica / que extrae de la moneda beneficio, / deja semilla en la mujer legítima, / sumisión cosechando con la prole, / por pública opinión ordena su conciencia / y espera en Dios, pues frecuentó su templo".

Pienso que ese tema está tratado tanto en "Los nuevos" como en "Una cuestión de prueba". De una manera más extrema en la primera, porque era la esencia de su trama por así decirlo, pero está claro que los personajes de la segunda, cuando deciden pelear por su dignidad, se sitúan en tierra de nadie. Aunque también he querido expresar que en esas circunstancias es posible una unión de afines que los haga más fuertes.

 

Francisco… como jurista ¿qué opinas tú de esa "moda"  en la que los artistas y escritores supuestamente hemos de trabajar gratis aunque no se nos condonen los pagos de recibos, hipotecas ni se nos dé de comer?

Si lo pensamos bien, no hay debate posible, porque una de las dos posturas se encuentra completamente sometida a coacción. Prueba a defender en algún foro que debería pagarse a los autores, y lo mínimo que te puede pasar es que se acuerden de toda tu familia. En cambio cuando alguien dice "mira, llevo aquí toda la bibliografía de tal autor", se le ríe la gracia. Sin necesidad de emplear argumentos jurídicos, hay que tener muy claro que nos encontramos ante un fenómeno que sólo se da en España con esta magnitud, lo que debería hacernos pensar y podríamos ponerlo en relación con las prácticas económico-financieras que nos han llevado al pozo en que estamos. En ningún otro lugar del mundo se ha especulado con el ladrillo como aquí, se ha hecho en otras partes, sí, pero no tanto como aquí. Y lo mismo podemos decir de las descargas. Para mí es muy sencillo: se hace porque se puede. Constantemente surgen nuevas creaciones intelectuales en el campo de la automoción, la aeronáutica o la bioquímica y siguen protegidas por los derechos de autor. Si dejásemos los escaparates de las tiendas con un hueco suficiente para entrar en ellos y salir tranquilamente, los encontraríamos vacíos, y no precisamente por gente que lo necesite. En el mundo de la propiedad intelectual ocurre sencillamente eso: el escaparate tiene un hueco. 

 

Te pregunto lo anterior porque cada vez hay más voces que proclaman una cultura gratuita para todos (y ahí estoy de acuerdo, pero subvencionada, claro) ¿Tenemos los escritores que sufrir los efectos de la crisis o debería ser el gobierno el que se hiciera cargo? ¿Cómo lo ves?

Vivimos una época que alguna vez en el futuro será estudiada desde el punto de vista del lenguaje. Hay un autor judío que vivió el nazismo, Victor Klemperer, que escribió un libro interesantísimo titulado "La lengua del Tercer Reich", donde analizaba cómo los nazis habían deformado el lenguaje para hacer de alguna forma asumibles o inevitables sus propósitos. Ahora -y da miedo pensarlo- ocurre lo mismo. Nos hablan a través de la terminología de las catástrofes naturales para describir lo que pasa, luego en el de la medicina para supuestamente ponerle remedio, y a todo eso le añadimos conceptos tan abstractos como "mercados", "ajustes", "troika", etc.  Al final tratan de convencernos de que lo que ha ocurrido es inevitable, una desdichada incidencia en la historia de la humanidad, de ahí que cualquier sacrificio esté, en principio, justificado.

Respondiendo a tu pregunta, la crisis la estamos pagando los que no la tenemos que pagar, los que nunca estuvimos invitados a esa fiesta que supuestamente se terminó, los que nunca vivimos por encima de unas posibilidades que siempre pertenecían a otros. Y los culpables siguen paseándose por ahí, con el dinero y el prestigio a salvo, porque han sacado un par de nombres a la palestra con carácter simbólico, y con eso quieren que nos demos por contentos. Es una lástima que la sociedad civil no nos demos realmente cuenta del poder que tenemos.

 

Bueno, volviendo a tu novela… ¿Cómo surgió "Una cuestión de prueba"? ¿Por qué motivo la escribiste? ¿O, simplemente, no la ampara ninguno?

Bueno, siempre que uno escribe se enfrenta a decisiones "estratégicas", por llamarlas así. Eliges un argumento, una voz, un contexto… Y esas estrategias pueden ser diferentes de una novela a otra, aunque hay autores que parecen escribir siempre el mismo libro en forma y fondo. "Una cuestión de prueba" nació con el deseo consciente de utilizar una técnica más narrativa de lo que había hecho hasta entonces. El argumento avanza porque se cuentan cosas, suceden cosas. Todos hemos disfrutado de alguna manera de la literatura más "novelesca", empezando por un Dickens o un Wilkie Collins. Lo que intenté hacer fue un libro que enganchase a los lectores/as, sin renunciar a mi enfoque intimista. En lo que se refiere al tema en sí, el origen está en mi trabajo como abogado y ciertas preocupaciones o reflexiones que me ha suscitado en los últimos años.

 

En ese libro asistimos a auténticos abusos de poder, enchufismo, amiguismo… ¿Es una imagen de la época en la que vivimos?

Espero que sí, aunque tampoco era un propósito muy claro a la hora de empezarla. A medida que avanzaba me daba cuenta de que estaba hablando de las castas que nos dominan, y que no siempre coinciden con los partidos políticos. Me refiero a esa sensación que muchas veces tenemos de que existe un sector privilegiado de la población que se queda con los trabajos, los beneficios, las posibilidades de futuro, etc. Y todo a través de una red de contactos que nace de lo público, pero se extiende mucho más allá. Cuánta gente talentosa nunca tendrá posibilidades de trabajar en aquello para lo que se Franciscocasoledo -librosha formado, y a través de lo cual podría aportar cosas interesantes a la sociedad, porque "todo el pescado está vendido" y hay un grupúsculo de gente -casi siempre hombres, por cierto- que domina determinados sectores gracias a sus buenas relaciones con el poder político. Creo que todo eso está muy presente en la novela.

 

¿Podrían en la realidad un grupo de abogados, de una ciudad pequeña, enfrentarse con la Ley en la mano a los poderes que gobiernan y se auto-defienden?

Quiero pensar que sí, de hecho en el libro queda claro que sus dificultades no provienen de que la ley se lo impida, son las castas que prostituyen la ley las que lo hacen. En general tengo más confianza en la justicia de lo que suele pensarse comúnmente, sobre todo cuando se trata de los tribunales de instancia, ocupados en su mayoría por gente joven, bien formada y sin prejuicios, que trabajan a menudo en condiciones lamentables. A medida que ascendemos en el escalafón judicial y entramos en contacto con la política todo se vuelve mediocre, repugnante.

 

¿Has pretendido lanzar algún tipo de mensaje o denuncia velada con "Una cuestión de prueba"?

Creo que hay una idea motora: la lucha por el derecho, que es el título de un gran clásico jurídico, por cierto. El derecho como algo por lo que hay que combatir, pero siempre para alcanzar las metas que sea dentro de un marco jurídico, de unas reglas del juego. Hay otro libro muy importante para los juristas, que es "Fe en el Derecho", de Piero Calamandrei, donde incluso en la época de los fascismos del siglo XX defiende la confianza en que el derecho es la única manera de reglamentar la convivencia. Los personajes de "Una cuestión de prueba" luchan contra la casta, y tratan de obtener pruebas pero para incorporarlas finalmente al proceso judicial.

No se me ocurre nada peor que un mundo sin derecho, donde resolvamos nuestros conflictos a través de la violencia. Otra cuestión es que necesitemos reglas justas, y que debamos pelear por cambiar las que tenemos hasta que lo sean. En la novela, claro, hay también otros asuntos que me interesan, como los derechos de las mujeres y la situación de permanente opresión en que muchas viven. Me interesaba dibujar una violencia machista cotidiana, sin caer en la extrema de la violencia de género -que puede ser mucho más efectiva narrativamente, pero también más trillada-: la que se da en ambientes de trabajo o familiares, por ejemplo. Ah, y es mi primera obra en la que aparece un elemento que a partir de ahora nunca faltará: los animales. Siempre que pueda, meteré algún perrillo por ahí…

 

¿Y con tu otra novela "Los nuevos"?

"Los nuevos" habla sobre la diferencia, la diversidad, y la profunda intolerancia que se opone a ellas. En realidad los dos temas de las novelas están relacionados: sólo podemos concebir la democracia y el Estado de Derecho como encuentro de diversidades. Nos basta leer la prensa o ver esas tertulias espantosas de la televisión para darnos cuenta de que mucha gente no soporta la discrepancia, aunque se trate de meras opiniones expresadas en un diálogo. Por otro lado, pienso que la novela también toca otros asuntos un poco más abstractos, como la tensión entre vida y arte.

 

Hay en esa última obra algo oscuro, tan oscuro como la mente humana… ¿Cómo lo ves y cómo definirías esa novela?

"Los nuevos" es una novela muy especial para mí. "Una cuestión de prueba" es más directa, fácil de leer y entretenida.  He recibido buenas opiniones de ella, y con la otra ha habido más desconcierto. Sin embargo sé que seguramente "Los nuevos" es más yo que ninguna otra. Nace de mi interior, y en ella está mi visión más subjetiva del mundo y de la literatura. Tiene una estructura un poco complicada, porque junto con una línea narrativa en presente hay recuerdos constantes que aparecen en letra cursiva, y un salto persistente del punto de vista de un personaje a otro. Me gustaría mucho que los lectores/as se acercasen a ella. A medida que se va leyendo entiendo que no es difícil cazar el hilo. El argumento básicamente consiste en que un hombre y dos mujeres se trasladan a vivir a una urbanización alejada de Ventura, donde se encuentran muy a solas y se dedican a rememorar escenas significativas de su vida. El tiempo pasa y reparan en que salir de allí les resulta complicado… Hasta que finalmente alguien les dice lo que supuestamente ocurre. Es así de sencillo, pero me interesaba explorar con la escritura aspectos como la memoria, la percepción, la imaginación..., sirviéndome de ese argumento fantástico de fondo. A pesar de que la segunda novela haya gustado más hasta el momento, mi mujer dice que "Los nuevos" es lo mejor que he escrito, y me fío plenamente de su opinión. Seguramente mis proyectos futuros irán en esta línea.

 

¿Qué opinas del libro digital? ¿Prefieres leer en un tablet o "en vivo y directo"? Eso sí, los libros en papel se cargan el medio ambiente… ¿Cuál es tu opinión?

No puede compararse la lectura en papel con la de las tabletas y lectores electrónicos, aunque pueden convivir, y yo utilizo ambos. En realidad no deberíamos temer estos avances, que ya se produjeron en otras ocasiones en el mundo del libro.

 

¿Nos puedes decir cómo te han tratado las editoriales tradicionales? Te lo pregunto porque parece haberse instaurado un "código" muy especial: "Si en un año no sabes nada es que no interesa", "No se devuelven originales" y parece que escribir un escueto e-mail en el que ponga simplemente "NO" es demasiado esfuerzo… ¿Cómo lo ves?

Mira, no creo que yo haya tenido más experiencias profesionales que cualquier otra persona, pero puedo decir que en mi trayectoria, que ha transcurrido por diversos ámbitos, no he encontrado peor educación, trato más grosero y mayor desprecio que en el sector editorial. Al mismo tiempo tampoco quiero demonizarlo, porque me ha proporcionado y me sigue proporcionando grandes momentos de felicidad con sus libros. Sellos como Alba, Lumen o Impedimenta son una bendición para los lectores/as. A otros les he decidido aplicar la ley del mercado, que es lo que más les duele: ni un euro por mi parte. Es muy sencillo para ellos decir que no aceptan manuscritos, pero no quieren desairar a su público y cuelgan detallados procedimientos para enviárselos. Luego te das cuenta de que hay una mecánica de devolución con un tiempo estándar que dejan transcurrir, por supuesto sin leer. Tengo absoluto conocimiento de que es así. Si ya pasamos a los premios literarios, qué decirte. Para empezar, que estaríamos hablando de delitos cuando se trata de los convocados por administraciones públicas. Podría hablar muy largamente de ello, pero llega un momento en la vida en que uno tiene que centrarse en todo lo bueno que nos ofrece, que es mucho. Así que no merece la pena.

 

¿Te parece posible que "David" acabe con "Goliath" desde un punto de vista jurídico, como ocurre en "Una cuestión de prueba"?

Quiero pensar que sí, todos necesitamos pensar que sí. Al fin y al cabo, si no existen los medios para que se trate de una contienda justa, David siempre encontrará la forma de utilizar la honda.

 

Veo en tu página que tienes algunas novelas cortas por ahí… ¿Son todas tan intimistas como las dos que he leído yo (Una cuestión de prueba, Los nuevos)?

Sí, es un poco la marca de la casa, para bien o para mal, que eso siempre quedará a la opinión del lector/a. "El lugar del enemigo" es una historia oscura que puede emparentarse con "Una cuestión de prueba", y habla sobre la manipulación de los sentimientos a través de una especie de vampiro social. "El hombre que espera" es otra de mis favoritas, donde también hago algo un poco distinto, que es emplear el sentido del humor para hablar sobre temas que me preocupan. Trata sobre un grupo pop extravagante que tiene un lado sombrío. Junto con más novelas cortas y relatos acabarán formando otro libro. Ahora estoy con "Apuntes para una biografía del profesor Faure", que interesará a quien se acerque a "Los nuevos" porque desarrolla a uno de sus personajes a través de una biografía-ficción. Y también con "Diastema", aún más loca y divertida -si me sale bien- que "El hombre que espera", y que también retoma uno de sus personajes. En cuanto a la novela larga, tengo dos opciones por donde tirar, y aún no me he decidido: por un lado estaría la de continuar con la saga de "Una cuestión de prueba", en plan thriller de abogados; y por otro, un proyecto que tengo en la cabeza desde hace años y que sería lo más largo y complejo que he escrito. Para eso hacen falta tiempo, ilusión y fuerzas, y la verdad es que la falta de lo primero suele quitarte todo lo demás. 

 

¿Por qué escribes y qué obtienes con ello?

Escribo por una especie de necesidad interior, y obtengo la mera satisfacción de hacerlo. Nunca es en sí el escapismo, porque escribir resulta difícil, y supone esfuerzo. Creo que tiene más que ver con la técnica en sí, el uso de las palabras, la creación de personajes… Es algo fundamental para mí.

 

Y ahora una pregunta insidiosa… ¿Nació Conan Doyle para crear a Sherlock Holmes, o nació el último por obra de su autor, aunque le sobrepasara y adquiriera más protagonismo y hasta una vida propia?

Vaya, el propio Conan Doyle jugaba en los libros de Sherlock a que éste era el auténtico y el autor, un personaje… Quién lo sabe. Yo mismo, modestamente, lo hago por ejemplo en "Apuntes para una biografía del profesor Faure", donde el narrador en un momento dado pone a parir "Los nuevos", de un tal Casoledo. La verdad es que, dejando esto aparte, no hay nada más grande para un autor que crear personajes inolvidables, que lo superen incluso.

 

¿Tienes algún horario especial para escribir? ¿Sueles tomar notas? ¿Te dejas llevar por el momento? ¿Cómo lo haces, Francisco?

Necesito madrugar para hacerlo antes de ir al trabajo. Sólo así siento que ya he cruzado esa línea de mi mundo secreto y entonces puedo afrontar sin problemas el resto del día. La jornada trae luego muchas exigencias, y es complicado poder sentarte para dedicarte a algo tan poco "material" como la creación. Así que cuando escribo lo hago de 5.45 a 6.45 de la mañana, con ocasionales momentos de la semana en que puede arañar algo más de tiempo. Es poco, pero muchos pocos hacen camino… Después saco a la calle a mi perrilla, y tengo la impresión de que el mundo está en orden. Las entradas de blog, la crítica literaria y demás puedo hacerlas en cualquier momento, sin embargo. Sobre las notas, sí, soy un fetichista de los cuadernos y los bolígrafos, si no los llevo encima me siento desarmado.

 

¿Te gustaría dejar aquí, para los lectores, tus páginas web en las que podrán acceder a tus libros y a ti?

Claro, lo mejor es que accedan al blog, "Un apartamento en Ventura" (http://franciscocasoledo.blogspot.com.es), donde llevo años haciendo reseñas de lo que leo, entre otras cosas. Allí aparecen los enlaces para descargar mis libros en los distintos formatos (PDF, Kindle, IPAD, papel…). Sólo las copias impresas cuestan dinero, pero el resto de versiones son de libre descarga.

 

Pues por mi parte ya está, Francisco, a menos que desees añadir algo más.

Darte las gracias por tu lectura de mis novelas y estas preguntas tan interesantes. Y también a Anika, por acogernos en su web, que es una muestra excelente del vigor de los medios culturales independientes. Pienso que es algo que está desconcertando mucho a las castas -en este caso culturales- de las que hablaba antes: hoy día ya no son dos o tres periódicos o revistas las que dictaminan lo que debe o no debe leerse, verse o escucharse. Hay una variedad infinita en la red, y la credibilidad debe ganarse con el trabajo cotidiano. Anika Entre Libros, en ese sentido, la tiene ya bien ganada.

 

Gracias, Francisco, por la entrevista y los buenos momentos que he pasado leyendo dos de tus novelas. Mereces que alguna editorial se interese y te las publique porque además de ser adictivas, interesantes y captar en las primeras páginas enriquecen sobremanera a los lectores y son muy, muy profundas, reveladoras e invitan a reflexionar mientras la trama obliga a leer… Mi más sincera enhorabuena como lectora y escritora. ¡Mucho éxito, que te lo mereces!

Gracias a ti. De momento me conformo con que la gente acceda a ellas y las lea. Cada lector/a es un regalo y me hace sentir honrado y feliz. 

 

+ Francisco Casoledo 

 

 

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